jueves, 27 de marzo de 2008

EL NACIMIENTO

EL NACIMIENTO


Un día del mes de mayo, la Babosa Milagritos y al Caracol Tadeo fueron padres de un niño y una niña, o sea, para que nos entendamos: de un caracol y de una babosita. Al caracol le pusieron de nombre Fidelio por aquello de la ópera de Beethoven a la que Milagritos, ya sabéis, era muy aficionada; y a la babosita intentó por todos los medios ponerle el nombre de una soprano famosa, peroa eso se negó rotundamente el caracol Tadeo porque, le dijo: “ ...es peligroso ya que da lugar a confusiones...”, y después de mucho discutir y alguna lagrimita que otra surgida de los ojos de Milagritos, la babosita recién nacida, acabó llamándose Maritere que era el nombre de una tía segunda del caracol Tadeo a la que tenía mucho cariño porque siempre había hecho de canguro cuando él era un niño y sus papás salían alguna noche a ver una obra de teatro.
Aquel día se celebraba el bautizo de los dos hermanos y el jardín estaba lleno de invitados que vestían sus mejores galas. De entre todos ellos la que más destacaba era la abubilla Felicitas que se atrevió a ir a la nueva peluquería “El canto de la alondra” donde, Doña Copete que era la Directora, le hizo unos bucles en la cresta de los que no paraba de presumir.
En una mesa hecha con una caja de zapatos de un cartón con dibujos muy bonitos que habían encontrado cerca de un contenedor para el papel, pusieron todos los regalos recibidos para que pudiera contemplarlos todo aquel que quisiera curiosear mientras la lagartija Trapisondas, con la máquina de fotografiar en ristre, se pasaba el rato fijando el objetivo en uno y en otro para luego poder hacer un excelente artículo en su Revista “Dimes y Diretes.”
Milagritos había estado preparando el bufete para agasajar a los asistentes al festejo y se pasó una semana destilando agua de lluvia a la que añadió unos polvos especiales que le compró al Topillo Pitymy en su tienda "Todo es un Chollo"con los que hizo una bebida con gas muy parecida a la gaseosa que tuvo mucho éxito y de la que, además, se agotaron las existencias.
Se encontraban todos muy contentos disfrutando de la fiesta. Unos paseaban mientras charlaban de mil cosas diferentes y se acercaban de vez en cuando a probar los canapés de frambuesa, de moras y de cerezas que a Milagritos le habían quedado riquísimos y otros contemplaban a los recién nacidos que descansaban entres sol y sombra, dentro de sus nuevas cunitas, un regalo del pájaro carpintero Don Torcuato que las había fabricado con la cáscara de una nuez que le había quedado vacía cuando le regaló el fruto a la ardilla Petigrís con la que andaba tonteando un poco.
Pues como decimos, todos se estaban divirtiendo, paseando, comiendo y escuchando la música de los ratones "Melenudos Guay" que se habían ofrecido para amenizar la fiesta, cuando, de pronto, de la parte en donde se encontraban descansando los dos hermanitos, comenzaron a surgir unos gritos de terror.
-¡Socorro, socorro! ¡Que se la lleva en el pico!
-¡Suéltala! ¡Suéltala!- se oía gritar entre un alboroto general.
El caracol Tadeo, al oír los gritos, dejó plantado con la palabra en el pico a Don Búho de Noche con el que se encontraba hablando sobre la economía del jardín y que, aquel día, se había puesto el chaqué con pantalón a rayas que sólo usaba en ocasiones importantes, para salir corriendo seguido de Milagritos hacia donde estaban sus dos pequeños hijos. Milagritos, al ver lo que sucedía le dio un ataque de histeria y empezó a patalear, se quitó el sombrero ,y comenzó a darle sombrerazos a un enorme cuervo que llevaba en su pico a la pequeña babosita Maritere a la cual había sacado de su cunita con la intención de zampársela.
Los gritos cada vez eran más espeluznantes y cada cual hacía lo que podía para que aquel oscuro pájaro devolviera a la babosita sana y salva. Las mujeres le sacudían con sus bolsos, los hombres sólo intentaban hablar con serenidad, como siempre hacen, para poner orden en la situación, pero nadie les oía y el pobre Tadeo, mientras lloraba a lágrima viva, agarró el bastón de un ciempiés cojo que estaba de mirón y comenzó a darle bastonazos en el pico al cuervo hasta que éste, asustado ante tanto alboroto, soltó a la babosita. Milagritos, descompuesta, la cogió entre sus brazos y comenzó a acunarla al mismo tiempo que Tadeo buscaba a la Mariquita Antoñita que era la médico que les correspondía por la Seguridad Social y que rápidamente se puso las gafas, y con el fonendoscopio en los oídos empezó a auscultar a Maritere.
Se hizo el silencio en el jardín a la espera del diagnóstico y al cabo de unos minutos, la Doctora Antoñita se quitó las gafas y el fonendoscopio y levantando las manos para tranquilizar a todos, dijo:
-¡No pasa nada! ¡Tranquilos! Está tan perfectamente bien que ni siquiera se ha despertado.
Todos aplaudieron contentos y Trapisondas aprovechó para fotografiar el beso que se dieron Tadeo y Milagritos con su hijita en brazos y el pequeñin Fidelio en la cuna.
Los invitados comenzaron a retirarse a sus casas demasiado afectados por el acontecimiento que podía haber sido muy grave y la Doctora Antoñita tuvo que dedicarse a poner en orden las plumas del cuervo que tuvo la mala ocurrencia de querer comerse a la pequeña babosita Maritere.
Pronto llegó la noche y mientras las hormigas acompañadas de las cochinillas y los escarabajos se ofrecieron para dejar limpio el jardín, la familia de Tadeo y Milagritos se refugiaron en su casa debajo del girasol y antes de acostarse se tomaron una tila con poleo para calmar tantos nervios como habían pasado. Y es que en esta vida siempre hay que estar preparados para las sorpresas inesperadas.
¡Ah! Se me olvidaba... Aquella semana se acabaron todos los ejemplares de la Revista “Dimes y Diretes” porque aquel suceso que estuvo a punto de causar una desgracia era muy interesante.... pero, afortunadamente, todos acabaron contentos... Otro día explicaré otra historia.

2 comentarios:

JorgeDiaz dijo...

Que si, pues. Con las historias de Milagritos se puede hacer toda una serie.
Me encanta.
VOy leyendolas de a poco.
JD

jcar de Alderaan dijo...

Toda una saga la de Milagritos y su jardín.Excelentes y tiernas aventuras para pequeños y grandes. Y las que les quedan por correr todavía!!!