lunes, 26 de septiembre de 2011

LA BRUJA NORTE-SUR


LA BRUJA NORTE-SUR

La bruja se sacudió del letargo, peinó sus largos cabellos blancos, se pintó las uñas de variados colores y se acercó al estante donde tenía los dos frascos, el del Otoño cubierto de hojas marchitas, el de la Primavera un primor de flores diversas. Los agitó con fuerza y vertió en cada copa un poquito de su contenido, luego, se acercó hasta la estantería donde todavía dormían los muñecos Primavera y Otoño. Los enderezó, los limpió, les puso los vestidos nuevos y les obligo a tragar el bebedizo. No podían faltar a la cita de cada año, ambos debían vivir en el mundo el tiempo que les correspondía.
Los muñecos abrieron sus ojos; marrones como las castañas los del Otoño, azules como el cielo los de la Primavera. Se miraron mutuamente, sonrieron, se agarraron de la mano, colgaron de su hombro el saquito que les entrego la bruja Norte-Sur y, mientras ésta abría la ventana, respiraron hondo, deberían emprender un camino diferente para alcanzar su destino. El Otoño llegaría al hemisferio Norte, la Primavera, debía ser puntual en el hemisferio Sur. De su llegada dependían muchas cosas que los humanos necesitaban para seguir viviendo. El otoño, portaba su saco, lleno de castañas, uvas y colores ocres de diferentes tonalidades para pintar el paisaje. La Primavera, feliz y risueña, cantaba sin parar, lanzando pétalos coloreados de tantos como le sobraban en aquel saco pleno de flores que llevaba para repartir por campos y prados.
Al llegar al cielo, se abrazaron con lágrimas en los ojos, sabían que aquel momento, era el único en el que podían estar juntos, luego, cada cual por su camino. Era su cometido hasta que finalizada su hora, pudieran volver a descansar dejando paso, el Otoño al Invierno, la Primavera al Verano. Así era. - MAGDA.

No hay comentarios: