<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627</id><updated>2012-02-15T01:37:23.310-08:00</updated><title type='text'>LOS CUENTOS DE MAGDA</title><subtitle type='html'>TODOS MIS CUENTOS AQUÍ.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>61</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-4501731347122385000</id><published>2012-01-24T01:51:00.001-08:00</published><updated>2012-01-24T01:54:03.781-08:00</updated><title type='text'>EL ENANO FAUSTINO Y EL HADA DE LOS BOSQUES</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-FETC0mE6vWQ/Tx5_Y2e6wsI/AAAAAAAABcE/5LYW2JYREy8/s1600/GetAttachment.aspx.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 132px; height: 159px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-FETC0mE6vWQ/Tx5_Y2e6wsI/AAAAAAAABcE/5LYW2JYREy8/s400/GetAttachment.aspx.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5701134243216409282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                            EL ENANO FAUSTINO Y EL HADA DE LOS BOSQUES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Faustino era el enano más viejo del bosque y también el más malhumorado. Cada vez que salía para recoger las flores de manzanilla y romero que utilizaba para sus pócimas murmuraba porque decía que con los murmullos de sus reniegos, se olvidaba un poco del dolor de sus articulaciones. Esto cuando hacía sol porque los días de niebla, lluvia y frío, se quedaba arropadito en su cama sin salir del agujero de aquel pino tan viejo como él que se encontraba cerca del riachuelo.&lt;br /&gt;    El enano Faustino recogía en el bosque las plantas curativas que sólo él conocía pero quien se encargaba de  fabricar y curar todas las enfermedades con aquellos ungüentos y bebedizos era el hada Infusión. Un hada diminuta de cabellera oscura que vivía dentro de una flor de campanilla y era quien se encargaba de despertar a los habitantes del bosque para que cada cual se dedicara a su trabajo.&lt;br /&gt;     El hada Infusión quería mucho al enano Faustino y le daba mucha pena que estuviera siempre  tan malhumorado porque, para colmo de males, el enano Faustino no se dejaba curar. Cuando el hada Infusión le daba una botellita con el jarabe para tomar todas las mañanas en ayunas, se tiraba de su larga barba y muy enfadado murmuraba:&lt;br /&gt;-¡Paparruchas! ¡Esto de los jarabes son paparruchas!- y guardaba la botellita en un armario que ya estaba atiborrado de frascos y pastillas.&lt;br /&gt;     Pero un invierno muy frío, el más frío en muchos, muchos años, llegó el señor de las nieves arrastrando un saco de enfermedades y, riéndose de todos, vació el saco por todo el bosque desde la montaña más alta. Todo se cubrió de negro, las flores se marchitaron y los riachuelos se secaron. Los árboles lloraban con sus hojas secas y ningún animalito salía de sus madrigueras. Las hadas, los gnomos, las sílfides y los duendecillos comenzaron a enfermar y pronto se acabaron las medicinas del hada Infusión. Un día, cuando entrego la última botella de jarabe a la coneja Doña Sibila para curar el catarro de sus doce hijitos,  se arriesgó a ir a buscar ayuda al enano Faustino. Se arrebujó en su capa, se puso el gorro de invierno y la bufanda más larga que encontró y con unos esquíes que sacó del armario de los trastos, fue en busca del enano.&lt;br /&gt;    Naturalmente lo encontró malhumorado y murmurando dentro de su cama, con el pijama de felpa, el edredón nórdico que le había regalado su primo finlandés que trabajaba para Santa Claus y cuando el hada Infusión entró en su casa no le hizo ni caso.&lt;br /&gt;-¡Porfa,porfa,porfa, Faustino, ayúdame!-decía el hada llorando a moco tendido -El bosque se está muriendo, tenemos que ir a buscar las flores de manzanilla y romero a otro lugar para poder curar a sus habitantes hasta que el invierno se marche….&lt;br /&gt;-¡Paparruchas…!- dijo el enano Faustino sacando la nariz por encima de las sábanas –Yo no me muevo de la cama porque el reúma me inmoviliza y sólo me faltaba coger un catarro por ir a buscar las hierbas a otro bosque ¡ni hablar! Eso no es asunto mío…&lt;br /&gt;   Fautino, entonces, se quedó quieto con la nariz fuera de las sábanas y pegó un salto, se puso las pantuflas de lana. La bufanda de cachemir y la bata que le había regalado su amigo el tejón que era muy calentita y tan deprisa como le permitió su reúma se fue hacia el armario donde escondía todos los medicamentos que le daba el hada Infusión y que nunca tomaba.&lt;br /&gt;-¡Ajajaja,,,!-dijo muy contento rascándose una de sus puntiagudas orejas – si ya sabía yo que esto iba a servir para algo… ¡Aquí tenemos una farmacia al completo!- y diciendo esto le mostró al Hada del bosque todos los frascos de jarabe, pastillas, ungüentos y emplastos que conservaba en el armario y que él no tomaba nunca.&lt;br /&gt;    El hada Infusión se puso tan contenta que comenzó a saltar y a bailar. Luego los dos, Faustino e Infusión,  encendieron la chimenea, calentaron una tetera y se sirvieron unas buenas tazas de té que les supieron a gloria. En la casa del enano Faustino pusieron un letrero que decía en letras muy grandes: “FARMACIA” y comenzaron a dar las medicinas que en el bosque se necesitaban.&lt;br /&gt;   El invierno muy enfadado al ver aquello y como ya se terminaba su temporada, cerró su saco y poco a poco se marchó por el camino de los tiempos para dar cuenta a los sabios del mundo de lo que había hecho durante su momento de trabajo y la verdad es que no iba muy contento porque, el suyo, no había sido un invierno muy bonito… pero… prometió que, en el siguiente, el saco estaría lleno de nieve fina para que todos los niños pudieran hacer muñecos, y de enfermedades… ni una.&lt;br /&gt;Bueno… Cuando se hace una cosa mal… no siempre es mala del todo.&lt;br /&gt;  Y colorín colorado… &lt;br /&gt;                               MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-4501731347122385000?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/4501731347122385000/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=4501731347122385000' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4501731347122385000'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4501731347122385000'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2012/01/el-enano-faustino-y-el-hada-de-los.html' title='EL ENANO FAUSTINO Y EL HADA DE LOS BOSQUES'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-FETC0mE6vWQ/Tx5_Y2e6wsI/AAAAAAAABcE/5LYW2JYREy8/s72-c/GetAttachment.aspx.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2145655125748848736</id><published>2012-01-19T23:25:00.000-08:00</published><updated>2012-01-19T23:29:14.137-08:00</updated><title type='text'>EL REY MAGO CRISPÍN</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/-Gre3Pn426XA/TxkXRASGsOI/AAAAAAAABbg/HOnGoH8-eaE/s1600/crispin%2Bel%2Brey%2Bmago04.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 257px; height: 400px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-Gre3Pn426XA/TxkXRASGsOI/AAAAAAAABbg/HOnGoH8-eaE/s400/crispin%2Bel%2Brey%2Bmago04.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5699612384315224290" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                              &lt;br /&gt;DEDICADO A MI HIJO JUAN-CARLOS.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                     EL REY MAGO CRISPÍN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La Escuela de los Reyes Magos de Oriente, estaba llena a rebosar. Ser Rey Mago era algo a lo que todos aspiraban y el que más y el que menos, procuraba buscar sus influencias para poder ocupar una plaza en la Escuela.&lt;br /&gt;       Crispín tuvo la suerte de ser admitido en uno de los sorteos que el Ayuntamiento de El país de los Reyes Magos de Oriente acostumbraba a hacer cada año cuando comenzaba el curso para que todos sus habitantes comprendidos entre los 15 y 20 años pudieran optar el día de mañana a un puesto de Rey Mago.&lt;br /&gt;       Crispín estaba de lo más contento cuando le concedieron la plaza en la Escuela y daba unos brincos de alegría que llegaba hasta el techo, sin embargo, la mamá de Crispín estaba un poco preocupada porque de los cuatro hijos que tenía, Crispín era quien le ocasionaba más problemas. Su hijo Crispín era lo que se ha dado en llamar “un pasota”. Le daba lo mismo una cosa que otra, se ponía la ropa que más le gustaba en el momento que se le antojaba aunque no fuera el oportuno, no se preocupaba si se ponía el jersey del revés  y no tenía más gusto que llevar los calcetines agujereados. Decía que así se le ventilaban los pies y no había nadie que lo hiciera cambiar de idea, ni siquiera las lágrimas de su madre que cuando veía aquellos zancajos, se le encogía el corazón de vergüenza y dolor. Pero hemos de decir también que, Crispín, era el chico más feliz, bueno y simpático del mundo, siempre estaba sonriente y verlo  tan optimista hacía feliz a todo aquel que se encontraba  a su lado. Le entusiasmaba el detalle más insignificante, era dichoso hasta mirando volar una mosca. Como hemos dicho, siempre sonreía y además era muy ayudador. Todos sabían que si se encontraban en un apuro, podían acudir a Crispín porque él, removería tierra y cielo para arreglar aquel entuerto que le presentaban y, lo curioso e importante, es que, casi siempre, lo conseguía.&lt;br /&gt;         Cando comenzaron las clases para ser Rey Mago todos se sentían nerviosos, preocupados por si no podían dar la talla en los estudios pero Crispín, con las manos en los bolsillos, se paseaba silbando tan feliz como si ya hubiera conseguido la corona. El decía que llegaría a ser Rey Mago y tenía tal seguridad que nadie lo ponía en duda, tanto es así que hasta los profesores no fueron capaces de suspender sus emborronados exámenes que, todo hay que decirlo, acostumbraban a tener un resultado correcto aunque nadie sabía cómo lo conseguía. Total, que  Crispín logró tener su birrete de Rey y lo coronaron como ayudante de Melchor, el Rey más viejo y más severo.&lt;br /&gt;        Todos creían que Crispín iba a durar de ayudante lo que se tarda en dar un suspiro. Perdía las cartas de los niños, se olvidaba de los juguetes que pedían y en lugar de poner una muñeca a una niña, le ponía el fuerte de los Airgam Boys y a su hermano una muñeca con su cocinita. A un papá le ponía una bolsa de labores y a la mamá una pipa y así gazapo tras gazapo, sorprendía a todos con sus torpezas que luego, eran unos aciertos estupendos porque todos reían y decían que el Rey Mago se había equivocado y acababan cambiándose los regalos cosa que era muy divertida. Esta actitud simpática   de Crispín, sus despistes, sus detalles espontáneos,  fueron para la vejez del Rey Melchor como una ráfaga de aire fresco en el desierto y se reía tanto con él, que llegó a cogerle un gran cariño hasta el extremo de nombrarlo suplente para cuando él estuviera muy cansado y necesitara echarse una siestecita.&lt;br /&gt;       Por eso, si alguna vez, en un regalo de Reyes encontráis lo que no habéis pedido con la firma de una corona pequeñita y una C muy grande, no le deis vueltas a la cabeza para adivinar que Rey puede ser porque ya os digo desde ahora que es el ayudante de Melchor, el despistado Rey CRISPÍN, el más simpático de los Reyes.- MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2145655125748848736?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2145655125748848736/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2145655125748848736' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2145655125748848736'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2145655125748848736'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2012/01/el-rey-mago-crispin_19.html' title='EL REY MAGO CRISPÍN'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-Gre3Pn426XA/TxkXRASGsOI/AAAAAAAABbg/HOnGoH8-eaE/s72-c/crispin%2Bel%2Brey%2Bmago04.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2025921756628340772</id><published>2012-01-01T02:22:00.000-08:00</published><updated>2012-01-01T02:28:30.242-08:00</updated><title type='text'>EL CAMELLO ZAHIR</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/-IKrb-mFZ3Nw/TwA0OUCh0VI/AAAAAAAABaw/df4LuVJuGmg/s1600/reyes-magos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 325px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-IKrb-mFZ3Nw/TwA0OUCh0VI/AAAAAAAABaw/df4LuVJuGmg/s400/reyes-magos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5692607349498433874" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                  EL CAMELLO ZAHIR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Zahir era el más pequeño de los siete hermanos y aquel año estaba muy alborotado porque ¡al fin! había llegado el momento de servir de montura al Rey Baltasar en el viaje anual de los tres magos de oriente a tierras occidentales para regalar a los niños los juguetes que pidieran.&lt;br /&gt;   La mamá camella Doña Zulema era quien estaba más preocupada porque conocía a su pequeño hijo Zahir y sabía que era muy, pero que muy despistado y temía cometiera alguna barrabasada, sin intención, claro está, pero a causa de aquel despiste suyo siempre destacaba en todos los sitios donde iba.&lt;br /&gt;     Todas los atardeceres, cuando ya el calor del desierto cedía un poco y las palmeras del Oasis ofrecían una fresca sombra, el gurú de la manada Don Ben Hassan, reunía a los tres camellos escogidos para el trabajo de la caravana de los Reyes Magos de Oriente y les informaba del debido comportamiento y de su cometido. Los camellos Raib y Asir eran algo más mayores que Zahir y desde luego no eran despistados ni atrevidos como él pero tampoco estaban tan entusiasmados como Zahir al que le brillaban los ojos y se le pronunciaba la sonrisa sólo de pensar en su trabajo acompañando al Rey Baltasar.&lt;br /&gt;      El día 5 de enero se levantó muy temprano, se lavó, se perfumó con su colonia preferida y después de oír las recomendaciones de su mamá, se marchó muy contento en busca de la caravana.&lt;br /&gt;    Todo fue bien en un primer momento mientras hicieron el viaje rápido hasta los países de Occidente, pero al llegar a España, Zahir se olvidó de todas las recomendaciones y cuando se albergaron en un enorme edificio que las autoridades les ofrecieron para que preparasen la cabalgata de la noche y todos los paquetes que debían entregar a los niños, Zahir que observaba las diferencias con su país, pensó en hacer una escapadita, sin que nadie lo advirtiera, para explorar un poco y conocer todas las novedades. Estaban todos tan ocupados leyendo cartas, envolviendo paquetes y apuntando direcciones que nadie observó como Zahir salía a pasear por la ciudad. Todo iba muy bien, admiraba edificios nuevos, miraba escaparates llenos de luces, se fijó en los adornos de las calles, observaba a los niños y pensaba en qué juguete habrían pedido a los Reyes, pero, andando, andando, no se dio cuenta de que se había perdido. ¡Madreeee, qué susto se dio! Comenzó a dar vueltas y más vueltas y siempre acababa en el mismo sitio, definitivamente, estaba perdido.&lt;br /&gt;    Mientras tanto, llegó la hora de preparar la Cabalgata y de que los Reyes repartieran los juguetes pero el Rey Baltasar no tenía montura. Se armó un alboroto fenomenal. Todos buscando a Zahir y Zahir no aparecía por ninguna parte hasta que decidieron escoger otro camello que llevaban de suplente por si acaso y cuando llegó el momento, el Rey Baltasar se incorporó a la cabalgata en aquel camello novato que, la verdad, le hizo pasar un mal rato porque no sabía caminar a paso de Cabalgata.&lt;br /&gt;     Cuando, después de mirar y comprobar el camino, Zahir llegó al lugar donde estaban acampados, se encontró con que ya el Rey Baltasar estaba sobre otro camello. A Zahir le entró una pena tan grande que se puso a llorar desconsoladamente y el chambelán organizador de la cabalgata al verlo tan triste se conmovió y le dijo:&lt;br /&gt;-No te preocupes, Zahir. Te daremos una misión que seguro te gustará. Ven conmigo.&lt;br /&gt;    Se lo llevó a un departamento donde estaban todos los paquetes de juguetes amontonados y le dijo algo al oído. Zahír secó sus lágrimas, sonrió y brillaron sus ojos. Cuando todos volvieron de la cabalgata y comenzaron a cargar los juguetes para salir a repartirlos, Zahir  estaba el primero, le pusieron unas alforjas doradas de enormes bolsillos y cargaron unos paquetes que estaban en un lugar donde ponía: “REGALOS ESPECIALES” Al sonar las doce campanadas de la noche en el reloj, emprendieron la marcha por la ciudad. Después de caminar un rato, se detuvieron en un edificio muy grande en donde se podía leer un letrero que decía: HOSPITAL INFANTIL. Con el misterioso silencio con el que actúan los Reyes Magos, Zahir vio como el Rey Baltasar se acercaba y escogía unos preciosos paquetes de sus alforjas, trepó volando hasta las ventanas más altas, entró de manera mágica y allí los dejó uno tras otro. Al volver, le dio una palmadita en el lomo a Zahir y le dijo:&lt;br /&gt;-Ya hemos cumplido la misión de este año.  Yo te conozco, eras mi montura ¿verdad? &lt;br /&gt;   Zahir estaba tan emocionado que sólo pudo mover la cabeza afirmando y luego dijo avergonzado:&lt;br /&gt;-Siiii… pero salí a pasear sin permiso, me perdí y… he llegado tarde.&lt;br /&gt;    El Rey Baltasar sonrió y respondió:&lt;br /&gt;-¡Ay, ay, ay… la curiosidad infantil…! Bueno, no te preocupes, ya estás otra vez aquí.&lt;br /&gt;    Zahir se sintió completamente feliz. En realidad no había sido muy malo perderse por la ciudad.&lt;br /&gt;   A la vuelta hasta Oriente de nuevo fue la montura  del Rey Baltasar que le explicó unos cuentos muy bonitos mientras duró el camino y cuando llegaron al desierto y fue a su casa, pasó una semana entera explicando sus aventuras hasta tal extremo que, cuando sus hermanos le veían, escapaban porque ya estaban hartos de oír sus historias, la única que siempre le escuchaba con una sonrisa era su mamá.&lt;br /&gt;                                                              FIN&lt;br /&gt;                                                                                                            MAGDA.-&lt;br /&gt;                                                                                                  (Primer cuento del 2012)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2025921756628340772?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2025921756628340772/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2025921756628340772' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2025921756628340772'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2025921756628340772'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2012/01/el-camello-zahir.html' title='EL CAMELLO ZAHIR'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-IKrb-mFZ3Nw/TwA0OUCh0VI/AAAAAAAABaw/df4LuVJuGmg/s72-c/reyes-magos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-4126439580771746205</id><published>2011-12-16T01:55:00.001-08:00</published><updated>2011-12-16T01:58:58.834-08:00</updated><title type='text'>MIGUEL SANCHES NETO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-2cXQKUvRlx4/TusV3y-_dRI/AAAAAAAABZM/YYwath5i7C4/s1600/Miguel%2BS.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-2cXQKUvRlx4/TusV3y-_dRI/AAAAAAAABZM/YYwath5i7C4/s400/Miguel%2BS.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5686663002808349970" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;MIGUEL SANCHES NETO ES UN ESCRITOR Y POETA BRASILEÑO GANADOR DE IMPORTANTES PREMIOS DEL CUAL TENGO EL HONOR DE REPRODUCIR UNO DE SUS POEMAS TRADUCIDO AL ESPAÑOL POR LA ESCRITOR BRASILEÑA ISABEL FURINI.&lt;br /&gt;Granadas&lt;br /&gt;Poema de Miguel Sanches Neto&lt;br /&gt;GRANADAS&lt;br /&gt;Nos gustaría que tuviese&lt;br /&gt;nacido al acaso,&lt;br /&gt;de semillas excretadas&lt;br /&gt;por pájaros&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;el granado del quintal&lt;br /&gt;comprado&lt;br /&gt;en el negocio de productos &lt;br /&gt;agropecuarios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero tuvimos que esperar&lt;br /&gt;la frágil muda &lt;br /&gt;adoptar una tierra&lt;br /&gt;inculta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la primera florada&lt;br /&gt;recogimos las cinco &lt;br /&gt;frutitas&lt;br /&gt;saciando el hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hambre&lt;br /&gt;de lo que un día fuimos&lt;br /&gt;ya que toda granada&lt;br /&gt;viene de la infancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue con gula&lt;br /&gt;que rasgamos la fruta&lt;br /&gt;para repartir&lt;br /&gt;sus rubís.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la nueva florada&lt;br /&gt;se duplicaron las granadas&lt;br /&gt;que doblan&lt;br /&gt;frágiles ramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera de ellas&lt;br /&gt;se rasgó luego&lt;br /&gt;y fue invadida&lt;br /&gt;por hormigas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De lejos&lt;br /&gt;apenas miramos&lt;br /&gt;las nueve granadas&lt;br /&gt;que  todavía restan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaremos que todas&lt;br /&gt;se desperdicien&lt;br /&gt;o que alimenten&lt;br /&gt;los bichos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mismo las granadas&lt;br /&gt;se transforma en rutina&lt;br /&gt;en este jardín  &lt;br /&gt;al ras de la vida?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acordemos temprano&lt;br /&gt;mañana&lt;br /&gt;y disputemos&lt;br /&gt;róseas granadas,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;inventando&lt;br /&gt;alegre vino&lt;br /&gt;en labios&lt;br /&gt;ilícitos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;para que insectos &lt;br /&gt;y bichos&lt;br /&gt;no nos saquen&lt;br /&gt;los premios&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y al escupir por el jardín&lt;br /&gt;semillas insanas&lt;br /&gt;surja de nuestras bocas&lt;br /&gt;un pomar de granadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel Sanches Neto es autor de las novelas “Chove sobre minha infância”,  “Um amor anarquista”, y “ Chá das cinco com o vampiro”. Columnista del diario “Gazeta do Povo”, de Curitiba, Brasil. Recibió el Prêmio Cruz e Sousa (2002) y el “Binacional das Artes e da Cultura Brasil-Argentina (2005)”. http://twitter.com/miguelsanchesnt.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-4126439580771746205?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/4126439580771746205/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=4126439580771746205' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4126439580771746205'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4126439580771746205'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/12/miguel-sanches-neto.html' title='MIGUEL SANCHES NETO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-2cXQKUvRlx4/TusV3y-_dRI/AAAAAAAABZM/YYwath5i7C4/s72-c/Miguel%2BS.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-5676590514360153329</id><published>2011-12-12T01:36:00.000-08:00</published><updated>2011-12-12T01:41:39.839-08:00</updated><title type='text'>CUENTO DE NAVIDAD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-2M7ghazrJ8o/TuXMLztM37I/AAAAAAAABXs/XojhmFOyV1Y/s1600/tn%2B%25282%2529.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 372px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-2M7ghazrJ8o/TuXMLztM37I/AAAAAAAABXs/XojhmFOyV1Y/s400/tn%2B%25282%2529.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5685174607855542194" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-GBND-key1F0/TuXLrOELpbI/AAAAAAAABXg/WEmkT-sdrak/s1600/magda%2Bnoel05-blog.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 361px; height: 400px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-GBND-key1F0/TuXLrOELpbI/AAAAAAAABXg/WEmkT-sdrak/s400/magda%2Bnoel05-blog.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5685174047995569586" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                               &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                       VOY A EXPLICAROS UN CUENTO...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Érase que se era un día de Nochebuena...en el país de los cuentos donde todo puede suceder.&lt;br /&gt;        En el roble más viejo del bosque, vivía una familia de ardillas que se preparaban para celebrar la festividad de la Navidad. &lt;br /&gt;        Había nevado y hacía mucho, muuucho frío. El bosque estaba completamente blanco y vacío, nadie se atrevía a salir de casa y el humo de las chimeneas olía a mazapán y rosquillas. Todos se resguardaban en sus madrigueras preparando la cena de Nochebuena y los adornos de acebo y muérdago, lucían en  puertas y ventanas. Pero no todo era felicidad en aquel bosque escondido en el país de los cuentos porque la familia de ardillas que vivía en el viejo roble, se encontraba muy triste. &lt;br /&gt;         Nos acercamos despacio, poquito a poco, para que nadie nos vea, y observamos lo que está sucediendo... ¿Estamos todos listos? Pues vamos allá. ¡Schhhh! ¡Silencio!..., empieza el cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                 EL REGALO DE LA ABUELA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Tengo que hacer algo! ¡Tengo que hacer algo! ¡Tengo que hacer algo!- decía Simón, el hermano mayor de la familia de ardillas mientras daba vueltas a la castaña pilonga que tenía en su boca. Caminaba alrededor del roble viejo para evitar el frío porque con las prisas por salir se le había olvidado ponerse la chaqueta de lana que, aunque le quedaba ya un poco pequeña y estaba  zurcida por los codos, era la única que tenía. Su mamá le había dicho que debía  esperar un año más para poder comprarle  una nueva pues como papá ardilla se había quedado sin trabajo, no había dinero suficiente para gastos extras, pero no creáis que este era el motivo de la precupación de la ardillita, no. A Simón no le  importaba ir con la chaqueta remendada y un poco estrecha por eso le dijo a su mamá:&lt;br /&gt;-No te preocupes por mi chaqueta mamá, soy joven y fuerte, aguanto muy bien el frío… y no la necesito. &lt;br /&gt;     Pero la mamá de Simón sabía que eso no era verdad y le causaba mucha tristeza no poder comprarle una chaqueta nueva a su hijito que, cada día, crecía más.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;       Como hemos dicho antes, era el 24 de Diciembre, había nevado y Simón caminaba dando saltitos para no congelarse los pies. Aunque presumía de no tener frío, la verdad es que aquel día era de esos que te dejan la nariz como un tomate y las orejas como dos carámbanos y para abrigarse un poco más, dio una vuelta a la bufanda que llevaba alrededor del cuello, ajustó los pantalones de cuadros, se abrochó el chaleco hasta arriba y con las manos en los bolsillo, siguió dando vueltas y mas vueltas a la espera de que se encendiera en su cabeza la lucecita de las ideas maravillosas. No podía consentir que aquellas fueran unas Navidades tristes. Lo pensó cuando, aquella mañana, mientras observaba a su mamá que batía la masa para hacer las rosquillas de Navidad, vio  como temblaba en el borde de sus pestañas una lágrima parecida a una gotita de agua que, al desprenderse, fue a parar al cuenco donde se encontraban los huevos, la mantequilla, la harina y el limón. &lt;br /&gt;       La ardillita Simón, no comprendía porque la mamá estaba tan triste, todo era bonito en Navidad y aunque no tenían mucho dinero porque papá no tenía trabajo, estaban juntos, los tres hermanos, papá y mamá; tenían calor en la casa y no les faltaba lo necesario aunque sabía que tampoco eran los más ricos del bosque, pero en el momento en el que la mamá ardilla doña Pucuca,  dejó el cuenco de la masa sobre la encimera de la cocina para limpiarse la nariz y los ojos, fue cuando se acordó de que eran las primeras Navidades en las que la abuela no estaba presente. Se había marchado para siempre al verde y tranquilo cielo lleno de pinos y nogales donde las ardillas descansaban eternamente.&lt;br /&gt;     Y allí estaba Simón, en el camino junto al roble, intentando averiguar qué podía hacer para que nadie sintiera tristeza por la ausencia de la abuela.&lt;br /&gt;    De pronto tuvo una idea que le pareció genial, pero debía de ser una sorpresa. En silencio volvió a entrar en la casa. Comenzó a tararear un villancico para disimular y sin que nadie lo viera, subió hasta la buhardilla donde comenzó a rebuscar entre los trastos viejos allí guardados. Le costó un poco de trabajo preparar las cosas pero cuando vio finalizada su obra, se sintió satisfecho. Lo observó todo con atención, metió las manos en los bolsillos del pantalón, silbó el principio de su villancico preferido y salió de la buhardilla disimuladamente.&lt;br /&gt;      Entre unas cosas y otras llegó la noche. ¡mmm…! Olía a sopa de almendras y a rosquillas recién horneadas y aunque a la mamá ardilla le costaba mucho ocultar su tristeza, cenaron  todos con alegría aun sabiendo que aquel año no habría regalos pues quien siempre se encargaba de entregar los paquetes atados con cintas de colores era la abuela y con su ausencia, ya no los encontrarían cerca de la chimenea. Aquel fue un momento muy triste y la mamá no pudo evitar el llanto mientras decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Echo tanto de menos a la abuela! ¡Ella ya no está con nosotros ni lo estará nunca más!!- repetía secándose los ojos con aquel pañuelo grande adornado de líneas azules. &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;       El papá la estrechó en silencio entre sus brazos para consolarla sin saber qué decir mientras Sebastián y Norberto, los dos hermanos pequeños, escondían la cara detrás de sus manos para evitar las lágrimas.  Entonces fue el momento oportuno. Simón se encaramó en una silla y dijo con voz fuerte y alegre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ea…! ¡Nada de lágrimas! ¿Qué es eso de que la abuela ya no está con nosotros? Ella estará siempre a nuestro lado, sobre todo en Navidad. Venid conmigo- Y diciendo esto se encaminó hacia la buhardilla. Cuando todos, extrañados, se reunieron frente a la puerta, Simón la abrió y apareció ante ellos aquel trabajo realizado a escondidas que los dejó maravillados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Sobre una mesa algo desvencijada, se encontraba un cuadro con un retrato de la abuela adornado con espumillón de diferentes colores y alrededor de él, unos paquetes atados con cintas de colores, presentaban el nombre de cada uno de los miembros de la familia. Muy sorprendidos, comenzaron a soltar las cintas  y al abrirlos se quedaron perplejos. ¡Eran los regalos de la abuela de otras Navidades pasadas! Sólo se oyeron palabras de admiración pero Simón vio también como  se mezclaban las lágrimas con las sonrisas. &lt;br /&gt;       La mamá recibió aquel bolso tan bonito de hacía unos cuantos años al que ya le faltaba un asa. El papá unas zapatillas de fieltro de  dos años atrás que estaban agujereadas, Sebastián una bufanda deshilachada tejida por la abuela el año que comenzó el colegio y Norberto, un gorro que ahora le quedaba pequeño, regalo de Navidad de hacía no se sabía cuánto tiempo... Entonces se oyó la voz de Simón que los dejó a todos en silencio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo veis? La abuela siempre estará con nosotros. Sólo tenemos que recordarla. Acordarnos del amor con que nos entregó esos regalos como si fueran un nuevo presente. Así, ella nunca nos abandonará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Todos aprobaron sus palabras y  Don Tomás, el papá ardilla, cogió el cuadro con la fotografía de la abuela, lo bajó al comedor y lo colgó en la pared para que presidiera  la estancia y nadie pudiera olvidar su compañía. Cuando ya todos volvían a sentarse a la mesa para terminar de comer las rosquillas de nueces, ardillita Simón, vio cerca de la chimenea un paquete que llevaba su nombre. Sorprendido, miró a sus papás para buscar una explicación, pero cada uno seguía admirando los antiguos regalos de la abuela como si fueran nuevos. Simón, muy extrañado, abrió su paquete y en él  encontró una chaqueta de lana… ¡completamente nueva! y prendida en ella, una nota decía: "Para mi nieto preferido. De su abuela"&lt;br /&gt;      No dijo nada. Se la puso en silencio. Era suave y calentita y le quedaba justo a su medida. A sus oídos llegaron las campanadas de las iglesias cercanas. Eran las doce de la noche. La hora en que  nació Jesús. De pronto, se encontró con la mirada de su mamá que le preguntaba:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vaya! ¿De dónde has sacado esa chaqueta tan bonita?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Simón no respondió, miró a su madre y sólo vio que en la punta de las pestañas, volvía a estar prendida una gotita de agua parecida a una perla de cristal que resbaló por la mejilla y fue a perderse entre sus labios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y colorín colorado…, este cuento se ha acabado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                              ¡¡¡FELIZ NAVIDAAAAD¡¡¡&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                            MAGDA R. MARTÍN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-5676590514360153329?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/5676590514360153329/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=5676590514360153329' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5676590514360153329'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5676590514360153329'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/12/cuento-de-navidad.html' title='CUENTO DE NAVIDAD'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-2M7ghazrJ8o/TuXMLztM37I/AAAAAAAABXs/XojhmFOyV1Y/s72-c/tn%2B%25282%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-738489083714346887</id><published>2011-11-18T00:35:00.001-08:00</published><updated>2011-11-18T00:41:58.198-08:00</updated><title type='text'>EL SUEÑO DE MARIANITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-ShVBowYC9bI/TsYZcm8omhI/AAAAAAAABVk/sn-cJMa7tzU/s1600/1298157708457-Dibujo.JPG"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 181px; height: 164px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-ShVBowYC9bI/TsYZcm8omhI/AAAAAAAABVk/sn-cJMa7tzU/s400/1298157708457-Dibujo.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5676252359628986898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                            ELSUEÑO DE MARIANITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Todas las noches Marianita se dormía contemplando la caja redonda de color verde brillante que le había regalado su tía Pepa el día de su cumpleaños llena de caramelos. Antes de cerrar los ojos para dejarle sitio al sueño, miraba la caja y se la imaginaba como si fuera la casita de un hada vergonzosa que no se decidía nunca a salir. Una noche, cuando todo estaba en silencio, se levantó, cogió la caja y poco a poco,  comenzó a girar la tapa para abrirla.&lt;br /&gt;     Quedaba ya sólo una vuelta y levantó la tapadera dejando una pequeña abertura para curiosear lo que había dentro cuando vio como una manita muy chiquitina, se agarraba al borde de la caja. Marianita se llevó un susto morrocotudo y la cerró de golpe sin darse cuenta que había pillado aquella manita pequeña entre borde y borde.&lt;br /&gt;_¡Ayyyyy…!_ oyó gritar desde el interior de la cajita y aquello la asustó tanto, que dejó la caja a medio destapar y de un salto, se metió en la cama, tapándose la cabeza con el embozo de la sábana. Pero como Marianita era más curiosa que miedosa, retiró despacio la sábana de sus ojos, volvió a mirar la cajita verde y redonda y se quedó pasmada.&lt;br /&gt;     De su interior estaba saliendo un hada diminuta que tenía unas alas irisadas como las de una libélula pero más bonitas todavía porque estaban llenas de unas flores muy chiquitinas, muy chiquitinas y cuando cerraba las alas, parecía que estaba toda vestida de flores. Al verla, a Marianita se le quitó el susto y le preguntó:&lt;br /&gt;_¿De dónde sales?&lt;br /&gt;_¡De la caja,,,! ¿Es que no lo ves?_ respondió el hada pequeñita con cara de asombro.&lt;br /&gt;_Pero… ¿tú quién eres?_ volvió a preguntar Marianita que no se creía que aquello fuera verdad.&lt;br /&gt;   Aquella hada chiquitina, la miró  un poco fastidiada y le dijo:&lt;br /&gt;-Pero mira que eres torpe, Marianita. Soy el hada de la caja, mejor dicho… soy el hada de los caramelos que había en la caja pero como te los has comido todos, me he quedado sin trabajo porque yo…, para que lo sepas…, le ponía el sabor a los caramelos antes de que tú te los comieras, por eso unos sabía a limón, otros a fresa y otros a menta. ¿Es que no sabes que existe un hada para cada cosa? Pero, ahora, ya no tengo nada que hacer…_dijo el hada entristecida_   por eso, por las noches, me escapo de la caja para encontrar algún caramelo al que pueda llenar de sabor¬_ y al decir esto, el hada chiquitina se puso a llorar y aquí sí que Marianita se quedó perpleja y con la boca abierta porque de los ojos de la minúscula hada, en lugar de lágrimas, caían ¡caramelos muy pequeñitos que al llegar al suelo crecían y crecían hasta hacerse grandes, grandes, llenaban la habitación y le tapaban la boca a Marianita sin dejarla respirar!&lt;br /&gt;    Marianita abrió los ojos asustada y se encontró con la cara de su mamá que la besaba y le decía:&lt;br /&gt;_¡Arriba, dormilona…, que es hora de levantarse para ir al colegio!&lt;br /&gt;    Marianita se dio cuenta de que aquello del hada de la caja había sido un sueño muy divertido, se desperezó y se levantó, se puso las pantuflas y antes de ir al baño para ducharse, abrió la caja verde redonda que estaba encima de la mesa. Sorprendida vio que dentro quedaba todavía un caramelo pero no se lo comió, era completamente blanco, seguro que aquella hada tan chiquitita todavía no había tenido tiempo de ponerle sabor. Lo guardó otra vez en la caja y la cerró. Pensó que cuando le regalasen caramelos nunca se los comería todos… ¡había que dejarle alguno al hada de los caramelos para que no tuviera que buscarlos por la noche!&lt;br /&gt;   Y colorín colorado este cuento se ha acabado.&lt;br /&gt;                                                                           MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-738489083714346887?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/738489083714346887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=738489083714346887' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/738489083714346887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/738489083714346887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/11/el-sueno-de-marianita.html' title='EL SUEÑO DE MARIANITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-ShVBowYC9bI/TsYZcm8omhI/AAAAAAAABVk/sn-cJMa7tzU/s72-c/1298157708457-Dibujo.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6988795607822366037</id><published>2011-10-04T05:34:00.001-07:00</published><updated>2011-10-04T05:36:15.698-07:00</updated><title type='text'>EL HADA PRINGOSA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-37FWM0HTgQ4/Tor9eABtlMI/AAAAAAAABQg/IhLlvoXx8qc/s1600/hada%2Bmagda%2B%25282%2529.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 339px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-37FWM0HTgQ4/Tor9eABtlMI/AAAAAAAABQg/IhLlvoXx8qc/s400/hada%2Bmagda%2B%25282%2529.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5659614573589533890" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt; EL HADA PRINGOSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Todas sus compañeras en el país de las Hadas, la llamaban “Pringosa” porque siempre había sido muy golosa y sobre todo le gustaba la mermelada de melocotón que su abuelita, el Hada Pirulí, fabricaba todos los otoños y la conservaba bien cerrada en unos frascos de cristal, en la alacena de la cocina.&lt;br /&gt;    Para “Pringosa” eso no era ningún problema porque, cuando todos dormían, se encaramaba en un taburete, sacaba el frasco de mermelada de la alacena, lo destapaba con mucho cuidadito y haciendo uso de los dedos como cuchara, se zampaba toda la mermelada que podía. Naturalmente que se ponía las manos y la cara llena de churretes pero a ella esto no le importaba y ese fue el motivo de que la pusieran el apodo de “Pringosa” porque todo lo pringaba de mermelada.&lt;br /&gt;     Su nombre verdadero era “Violeta” y a ella le fastidiaba mucho que nunca la llamaran por su nombre y un día que estaba muy triste y enfadada de tanto oír aquel mote de “Pringosa”, se lavó bien la cara y las manos, se puso un vestido limpio adornado con muchos lazos y se fue a ver a su amigo el duendecillo “Fisgón” que todo lo sabía porque se pasaba la vida cotilleando por las rendijas.&lt;br /&gt;     Fisgón recibió a su amiga debajo de la seta más grande del bosque donde aquel otoño había puesto su casa y la obsequió con un refresco de agua de campanillas que tenía un sabor muy dulce y después de oír a su amiguita “Pringosa”, le explicó confidencia por confidencia.&lt;br /&gt;-Puesto que tú me cuentas ese secreto, te explicaré el mío.&lt;br /&gt;      Acercó entonces su boquita a la oreja puntiaguda de “Pringosa” y muy bajito le dijo:&lt;br /&gt;-A mi no me gusta nada que me llamen “Fisgón” porque me llamo Filiberto pero es que tengo un problema…., me gusta mucho enterarme de las cosas que le suceden a los demás y no sé cómo evitarlo ¿Qué podemos hacer?&lt;br /&gt;    El hada “Pringosa” se quedó un rato pensativa y mientras se terminaba el refresco de agua de campanillas, le dijo a su amigo el duendecillo:&lt;br /&gt;-No tenemos más remedio que cambiar. Yo dejaré de comer la mermelada de mi abuela y en su lugar beberé tu agua de campanillas que es muy dulce también y tú… no tendrás más remedio que olvidarte de cotillear la vida ajena.&lt;br /&gt;-¿Y qué hago cuando tenga ganas de escuchar lo que le sucede a uno y otro?&lt;br /&gt;-Pues… ¡te pones a silbar! Así todos sabrán que estás cerca, se callarán y no podrás enterarte de nada.&lt;br /&gt;    Y a partir de aquel día, al hada “Pringosa” volvieron a llamarla Violeta, fue la más limpia y brillante de las Hadas Pequeñas porque no volvió a meter los dedos en la mermelada  y a “Fisgón” todos acabaron llamándole Don Filiberto el Duende y puso una Oficina en el Bosque donde todo el que quisiera podía ir a pedir un consejo pues de tantos sucesos como había oído, acabó siendo un duendecillo muy sabio&lt;br /&gt;    ¡Ah! Violeta, merendaba mermelada de melocotón todos los sábados por la tarde que era el día en el que invitaba a su amigo el duendecillo cuando le llevaba botellas de agua de campanillas ¡Y la de historias que se contaban…! Bueno, buenoooo… Y también hay que decir que esos días, el Hada Violeta se pringaba un poquito de mermelada pero luego…,  se chupaba los dedos…,aunque eso no se lo digáis a nadie porque es un secreto… -MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6988795607822366037?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6988795607822366037/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6988795607822366037' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6988795607822366037'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6988795607822366037'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/10/el-hada-pringosa.html' title='EL HADA PRINGOSA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-37FWM0HTgQ4/Tor9eABtlMI/AAAAAAAABQg/IhLlvoXx8qc/s72-c/hada%2Bmagda%2B%25282%2529.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-9050958365047624959</id><published>2011-09-26T22:51:00.000-07:00</published><updated>2011-09-26T22:55:36.893-07:00</updated><title type='text'>OTRO CUENTO DE LA GAVIOTA POMPITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-mnfaVVrA4Os/ToFkzJ-ninI/AAAAAAAABQA/TKd8mPLQUKM/s1600/gaviotas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 254px; height: 190px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-mnfaVVrA4Os/ToFkzJ-ninI/AAAAAAAABQA/TKd8mPLQUKM/s400/gaviotas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5656913436968716914" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                       CUENTOS DE LA GAVIOTA POMPITA&lt;br /&gt;                                                     PINTÓN Y POMPITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pintón era el hermano mayor de Pompita. Era el más responsable de todos y quien se cuidaba de vigilar a los más pequeños cuando salían a pescar y a chapuzarse en el mar. Todos le querían mucho y  obedecían sus consejos siempre que se encontraran fuera de casa pero todas esas atribuciones, hicieron que Pintón se hiciera también un poquito mandón y, un día, la mamá Doña Gaviota, se vio obligada a poner orden en aquellas obligaciones. La cosa sucedió de la siguiente manera.&lt;br /&gt;       Había sido un día muy caluroso, de esos de verano en los que se busca la sombra para refrescarse un poco. Era ya la hora de comer cuando, Pintón dijo a sus hermanitos:&lt;br /&gt;-¡Venga! Vámonos a casa que mamá ya tendrá la comida en la mesa.&lt;br /&gt;     Naturalmente, todos obedecieron, sacaron de la bolsa las gafas de sol y las chanclas y todos agarraditos de la mano, se marcharon hasta su casa. La mamá Doña Gaviota se puso muy contenta al verlos tan felices y puso el cuenco con la ensalada encima de la mesa, le dijo al papá Don Gavioto que trabajaba afilando herramientas que la comida estaba lista y después de que  todos se hubieran lavado y estuvieran bien limpitos, se sentaron alrededor de la mesa para comer. &lt;br /&gt;     Cuando ya estaban  sentados y sólo faltaba Pompita que se había rezagado un ratito en el baño, antes de que se sentara a la mesa, la mamá Doña Gaviota le dijo:&lt;br /&gt;-Pompita, por favor, ya que estas de pie ¿puedes acercarte a la cocina y traer la fuente del pescado?&lt;br /&gt;     Pompita obedeció pero cuando ya se daba la vuelta, Pintón, que estaba sentado en su sitio, le ordenó:&lt;br /&gt;-Pompita y a mí me traes una vaso de agua bien fresquita.&lt;br /&gt;     Pompita se quedó algo sorprendida porque pensó que Pintón no debía pedirle una cosa que él podía hacer pero, después de dudar un poco, fue a la cocina, llevó la fuente del pescado a la mesa y volvió otra vez para llevarle a su hermano el vaso de agua. Todos se quedaron en silencio y vieron como la mamá, muy seria y pensativa, se levantó, fue al cuarto de los trastos y al rato salió con unas muletas en la mano que habían sido del abuelo. Se las ofreció a Pintón mientras decía:&lt;br /&gt;-Toma, úsalas.&lt;br /&gt;    Pintón, sorprendido, le dijo a su mamá:&lt;br /&gt;-¿Para qué me das unas muletas, mamá? No las necesito.&lt;br /&gt; -¿Ah, no?- dijo Doña Gaviota –Pues como le has pedido a tu hermana que te trajera un vaso de agua de la cocina, creí que te habrías hecho daño y no podías andar… ¿por qué no has ido tú a buscar el agua?&lt;br /&gt;   Todos se quedaron perplejos y Pintón, avergonzado, no supo responder pero a partir de aquel día aprendió que algunas cosas no le correspondía ordenarlas a los demás si él sabía y podía hacerlas.&lt;br /&gt;    Así terminaron de comer todos felices y después se echaron la siesta mientras la mamá Doña Gaviota, muy sonriente, guardaba las muletas en el cuarto de los trastos.&lt;br /&gt;   ¿Qué os ha parecido este cuento? Debemos aprender a saber cuándo hemos de pedir que nos hagan algo y cuándo hacerlo nosotros mismos.  Adiós amiguitos. MAGDA (Abu Xanino)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-9050958365047624959?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/9050958365047624959/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=9050958365047624959' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/9050958365047624959'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/9050958365047624959'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/09/otro-cuento-de-la-gaviota-pompita.html' title='OTRO CUENTO DE LA GAVIOTA POMPITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-mnfaVVrA4Os/ToFkzJ-ninI/AAAAAAAABQA/TKd8mPLQUKM/s72-c/gaviotas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2472141247950874046</id><published>2011-09-26T07:05:00.000-07:00</published><updated>2011-09-26T08:02:56.488-07:00</updated><title type='text'>LA BRUJA NORTE-SUR</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-ZuyTQHDkPPU/ToCHCw_c01I/AAAAAAAABP4/LOJaggo_LkY/s1600/Diploma_I_Lugar%255B1%255D.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-ZuyTQHDkPPU/ToCHCw_c01I/AAAAAAAABP4/LOJaggo_LkY/s400/Diploma_I_Lugar%255B1%255D.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5656669613557863250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                LA BRUJA NORTE-SUR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La bruja se sacudió del letargo, peinó sus largos cabellos blancos, se pintó las uñas de variados colores y se acercó al estante donde tenía los dos frascos, el del Otoño cubierto de hojas marchitas, el de la Primavera un primor de flores diversas. Los agitó con fuerza y vertió en cada copa un poquito de su contenido, luego, se acercó hasta la estantería donde todavía dormían los muñecos Primavera y Otoño. Los enderezó, los limpió, les puso los vestidos nuevos y les obligo a tragar el bebedizo. No podían faltar a la cita de cada año, ambos debían vivir en el mundo el tiempo que les correspondía.&lt;br /&gt;    Los muñecos abrieron sus ojos; marrones como las castañas los del Otoño, azules como el cielo los de la Primavera. Se miraron mutuamente, sonrieron, se agarraron de la mano, colgaron de su hombro el saquito que les entrego la bruja Norte-Sur y, mientras ésta abría la ventana, respiraron hondo, deberían emprender un camino diferente para alcanzar su destino. El Otoño llegaría al hemisferio Norte, la Primavera, debía ser puntual en el hemisferio Sur. De su llegada dependían muchas cosas que los humanos necesitaban para seguir viviendo. El otoño, portaba su saco, lleno de castañas, uvas y colores ocres de diferentes tonalidades para pintar el paisaje. La Primavera, feliz y risueña, cantaba sin parar, lanzando pétalos coloreados de tantos como le sobraban en aquel saco pleno de flores que llevaba para repartir por campos y prados.&lt;br /&gt;     Al llegar al cielo, se abrazaron con lágrimas en los ojos, sabían que aquel momento, era el único en el que podían estar juntos, luego, cada cual por su camino. Era su cometido hasta que finalizada su hora, pudieran volver a descansar dejando paso, el Otoño al Invierno, la Primavera al Verano. Así era. -  MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2472141247950874046?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2472141247950874046/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2472141247950874046' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2472141247950874046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2472141247950874046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/09/la-bruja-norte-sur.html' title='LA BRUJA NORTE-SUR'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-ZuyTQHDkPPU/ToCHCw_c01I/AAAAAAAABP4/LOJaggo_LkY/s72-c/Diploma_I_Lugar%255B1%255D.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2473542062662667642</id><published>2011-09-15T23:40:00.000-07:00</published><updated>2011-09-15T23:43:48.007-07:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA  GAVIOTA POMPITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/-i5yQoRDfteU/TnLvtxWtNqI/AAAAAAAABPQ/v3DaYSRxIkM/s1600/gaviotas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://1.bp.blogspot.com/-i5yQoRDfteU/TnLvtxWtNqI/AAAAAAAABPQ/v3DaYSRxIkM/s400/gaviotas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5652844051925120674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                    CUENTOS DE LA GAVIOTA POMPITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Había una vez n gaviota que se llamaba Pompita porque era la más gordita de todos sus hermanos. Además de ser la más gordita Pompita era muy perezosa y un poco descarada siempre rezongaba cuando su mamá Doña Gaviota la enviaba a hacer algún recado. El caso es que a Pompita le gustaba hacer todo lo contrario de aquello que debía hacer.&lt;br /&gt;      Un día se levantó de mal humor y cuando todos sus hermanos ya se había puesto el traje de baño para ir al mar a zambullirse y pescar su desayuno, ella dijo que no iba y, testaruda, se puso la capotita de paja y la capa de salir, cogió el cesto y le dijo a su mamá que se iba a la pescadería a por su desayuno.&lt;br /&gt;     La mamá Doña Gaviota como conocía a su hija Pompita sabía que ella sola se daría cuenta de aquello que hacía mal y la dejó marchar.&lt;br /&gt;    Pompita bajó por el acantilado mientras veía a todos sus hermanos como jugaban y volaban entre las rocas, se zambullían en picado en las aguas azules y profundas y salían con los pececitos que le servía de desayuno en el pico. Pero, Pompita, no quería dar su brazo a torcer porque aquel día ya hemos dicho que se había levantado enfurruñada y sin mirar más se fue a la pescadería que estaba en el pueblo.&lt;br /&gt;     La pescadería naturalmente, era para las personas que no sabían zambullirse para pescar y a las gaviotas, Don Pascual, el pescadero, les daba las sobras de lo que no había vendido y así, Pompita se sentó en el bordillo de la acera a esperar los restos del pescado que vendía Don Pascual.&lt;br /&gt;    Cuando pasó toda la mañana, Pompita aburrida del todo, consiguió unas sardinitas bastante despachurradas que es lo que había quedado sobrante y lo que le entregó el pescadero Don Pascual para comer. &lt;br /&gt;     Con el estómago dolorido y muy triste, Pompita volvió a su casa, poquito a poco y sudando la gota gorda porque el sol aquel día calentaba mucho y cuando llegó a su casa en lo alto del risco y vio a sus hermanitos como reían y jugaban, se echó a llorar y se abrazó a las faldas de su mamá mientras decía:&lt;br /&gt;-¡Buaaaaaa! ¡Tengo mucha hambre… mamááááá…!&lt;br /&gt;      La mamá Doña Gaviota que era muy buena y quería mucho a sus hijitos, la abrazó, le limpió las lágrimas y los mocos con el delantal, la sentó a la mesa y le dio un pescadito de los que le habían sobrado a sus hermanos recién sacado del mar. No hay que decir que después de aquel primero pidió otro y dos más, porque todos sabéis que la gaviotita se llamaba Pompita porque era gordita y siempre comía un poquito más de la cuenta.&lt;br /&gt;     Pompita, después de la llantina y de comerse su pescadito pensó que levantarse enfurruñada era una tontería y decidió sonreír todas las mañanas al levantarse, ponerse enseguida el traje de baño y salir con sus hermanitos a pescar. &lt;br /&gt;   Y así termina hoy este cuento ¿os ha gustado? MAGDA (Abu Xanino)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2473542062662667642?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2473542062662667642/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2473542062662667642' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2473542062662667642'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2473542062662667642'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/09/cuentos-de-la-gaviota-pompita.html' title='CUENTOS DE LA  GAVIOTA POMPITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/-i5yQoRDfteU/TnLvtxWtNqI/AAAAAAAABPQ/v3DaYSRxIkM/s72-c/gaviotas.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1880187927798657266</id><published>2011-08-27T23:13:00.000-07:00</published><updated>2011-08-27T23:16:00.841-07:00</updated><title type='text'>EL CONEJITO OREJÍN</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-wnIwXXDWLyY/Tlnc2AI-AWI/AAAAAAAABOI/b99H7R9Y8cA/s1600/flores-con-conejitos.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 333px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-wnIwXXDWLyY/Tlnc2AI-AWI/AAAAAAAABOI/b99H7R9Y8cA/s400/flores-con-conejitos.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5645786428194292066" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                    &lt;br /&gt;(Este cuento lo escribí hace mucho tiempo y fue uno de los preferidos de mi nieta Begoñita. Ella, ahora, ya tiene 17 años y todavía, cuando estamos juntas, recordamos aquellos momentos en que yo se lo explicaba antes de dormir)&lt;br /&gt;Va para ti, mi querida Begoña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                 EL CONEJITO OREJÍN&lt;br /&gt;       Aquel día, la señora Coneja había tenido una camada de doce preciosos conejitos pero cuando les estaba atusando los pelitos de la cabeza para dejarlos limpios y bien peinados, vio como el más chiquitín, tenía una oreja muy larga y la otra muy corta y entonces se le ocurrió llamarle “Orejín”.&lt;br /&gt;      Al principio, Orejín era muy feliz jugando en el campo con sus hermanos, haciendo carreras para ver quien llegaba primero a la meta pero, cuando comenzó a crecer, comenzaron también sus problemas.&lt;br /&gt;      Su mamá lo había matriculado en el “Rabit´s College”, el mejor colegio internacional de la Región de Campoverde donde vivían y, los compañeros de clase, se burlaban de él porque tenía aquella oreja tan chiquitita que no le crecía nunca. De las palabras de burla, pronto pasaron a los hechos y, en cuanto podían, le daban fuertes tirones de la oreja más larga, cosa que a Orejín le mortificaba muchísimo pues, además de hacerle daño, se la ponían muy colorada y así destacaba más la diferencia de tamaño entre las dos orejas.&lt;br /&gt;     Era tanto lo que le fastidiaban las bromas de sus compañeros de clase que, el conejito,  comenzó a no querer  asistir al colegio y aunque le gustaba mucho vestir el uniforme con pantalones a cuadros, camisa blanca, corbata roja y una chaqueta de fieltro verde muy bonita, Orejín fue perdiendo, poco a poco,  la ilusión por estudiar.&lt;br /&gt;      Pero un suceso imprevisto, vino en su ayuda. Aquel curso, Don Erudito, el Director del colegio que era un conejo muy viejo y ya estaba muy cansado, pidió la jubilación, lo que obligó a la Junta del Centro a nombrar como nueva Directora a la Señorita Priscilla, una conejita muy rubia recién llegada de Inglaterra a la que le gustaban mucho los sombreros y lo primero que hizo fue añadir al uniforme del colegio, una gorrita de fieltro verde que hacía juego con la chaqueta. Y esta decisión de la Señorita Priscilla, fue la suerte de Orejín porque, todos sus compañeros, como tenían las dos orejas muy largas, no sabían cómo colocarse la gorra. Unos se peinaban las orejas hacia atrás como si fueran dos trenzas y estaban horrorosos, otros se las echaban hacia adelante y como le tapaban los ojos apenas si podían ver y, algunos, se las colocaban a ambos lados de la cabeza de una forma retorcida y ridícula. Pero Orejín, no. Él se colocaba la gorra sobre la orejita corta y además de tapársela le quedaba chulísima un poquito ladeada sobre la cabeza, lo que le proporcionaba una elegancia muy personal.&lt;br /&gt;      Cuando todos sus compañeros vieron lo guapo que estaba Orejín con la gorra puesta,  se quedaron pasmados y ninguno de ellos se atrevió a tirarle de la oreja larga, que, además, llevaba siempre muy tiesa y bien peinada.&lt;br /&gt;      Y Orejín, como era un conejito muy bueno, perdonó a todos los que alguna vez se habían burlado de él y no sólo eso sino que también, les enseñó a colocarse con gracias la gorrita en el centro de la cabeza y con esto consiguió que el “Rabit´s College” , ganara el primer premio al uniforme más bonito y elegante de los colegios de la Región de Campoverde.&lt;br /&gt;      Ni que decir tiene que, Orejín, acabó siendo el conejo más famoso del colegio y su nombre fue inscrito en el Libro de Honor como uno de los alumnos más ilustres del “Rabit´s College”, donde llegó a ser, con los años, el Director más sabio de aquel colegio.&lt;br /&gt;     Y colorín colorado…, se acabó el cuento. – MAGDA.&lt;br /&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1880187927798657266?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1880187927798657266/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1880187927798657266' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1880187927798657266'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1880187927798657266'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/08/el-conejito-orejin.html' title='EL CONEJITO OREJÍN'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-wnIwXXDWLyY/Tlnc2AI-AWI/AAAAAAAABOI/b99H7R9Y8cA/s72-c/flores-con-conejitos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6511579227620679280</id><published>2011-06-26T00:15:00.001-07:00</published><updated>2011-06-26T00:19:30.331-07:00</updated><title type='text'>LAS ALPARGATAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-XBCtLQfBghA/Tgbc6HomB8I/AAAAAAAABJY/g2L9RVjSDMo/s1600/letras%2By%2Balgo%2Bmas.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 350px; height: 266px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-XBCtLQfBghA/Tgbc6HomB8I/AAAAAAAABJY/g2L9RVjSDMo/s400/letras%2By%2Balgo%2Bmas.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622424075858479042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-4ELq4x1ZRyA/TgbcusUR8QI/AAAAAAAABJQ/8GjJfaQtaQs/s1600/alpargatas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 266px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-4ELq4x1ZRyA/TgbcusUR8QI/AAAAAAAABJQ/8GjJfaQtaQs/s400/alpargatas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5622423879546958082" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;ESTE CUENTO HA CONSEGUIDO EL SEGUNDO LUGAR EN EL CONCURSO DE MICROCUENTOS SOBRE LA INFANCIA EN EL FORO DE "LETRAS Y ALGO MÁS"&lt;br /&gt;                                                   LAS ALPARGATAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El domingo madrugó, fue la primera en levantarse. Vio como la madre se peinaba con un moño pequeño en la nuca, desayunó en silencio su plato de gachas,  la madre la obligaba a comer aquella pasta ácida que revolvía su estómago. Luego le peinó sus trenzas y con la papeleta en la mano se acercaron a la plaza. El corazón brincaba en su pecho cuando vio algunas muñecas en los estantes donde se encontraban los regalos. Una sería para ella. En sus  cortos siete años de vida, nunca había conseguido que los Reyes Magos se acordaran de dejarle una muñeca por mucho que se lo pidiera incluso rezando de rodillas cada noche, pero aquel año era diferente. Los Reyes Magos decidieron dejar los regalos en la Plaza y el Ayuntamiento los sorteaba entre los niños que no los podían recibir en sus casas. &lt;br /&gt;      Se acercaron al tenderete,  la madre entregó a una joven la papeleta. Siguió con la vista todo cuanto hacía. Vio como contrastaba la papeleta con los paquetes expuestos. Uno de ellos era su muñeca, le faltaba la respiración, al fin la tendría entre sus manos y la estrujaría contra su corazón. ¡Cuánto iba a quererla! &lt;br /&gt;   La joven se agachó hacia un cesto, cogió un paquete que entregó a la madre y se fue para atender a otra madre con un niño de la mano. Se alejaron  y se sentaron en un banco. La madre abrió el paquete de su regalo en el día de Reyes. Entre el papel arrugado aparecieron unas alpargatas blancas con una suela de goma negra. La madre se las entregó. Quedaron en sus manos como dos palomas muertas. – MAGDA R. MARTÍN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6511579227620679280?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6511579227620679280/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6511579227620679280' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6511579227620679280'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6511579227620679280'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/06/las-alpargatas.html' title='LAS ALPARGATAS'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-XBCtLQfBghA/Tgbc6HomB8I/AAAAAAAABJY/g2L9RVjSDMo/s72-c/letras%2By%2Balgo%2Bmas.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-8422803464020792152</id><published>2011-06-23T23:11:00.001-07:00</published><updated>2011-06-23T23:12:27.506-07:00</updated><title type='text'>CUENTO CON MENCIÓN EN LA REVISTA "MANDALA LITERARIA"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-1Xc6pmIgTD4/TgQqsXnrB2I/AAAAAAAABJA/7Erm9ARSvwU/s1600/721-84.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 150px; height: 150px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-1Xc6pmIgTD4/TgQqsXnrB2I/AAAAAAAABJA/7Erm9ARSvwU/s400/721-84.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5621665176608245602" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mandala Literaria&lt;br /&gt;Escritor activo&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cantidad de envíos: 19&lt;br /&gt;PUNTUACION: 284&lt;br /&gt;Fecha de inscripción: 01/10/2010&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tema: LAS VACACIONES DE MARUJITA Mención concurso Borges   Ayer a las 11:33 pm&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--------------------------------------------------------------------------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siguiente trabajo de la señora Magda Rodríguez Martín obtuvo mención en la categoría cuento, en el Concurso Homenaje a Jorge Luis Borges, realizado por la revista Mandala Literaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LAS VACACIONES DE MARUJITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentada bajo el castaño, Marujita leía el cuento de “Alicia en el país de las maravillas”. – Tengo muchirrísima prisa, tengo muchirrísima prisa…- decía el conejo blanco mientras miraba su reloj de bolsillo… Marujita, cerró el libro y pensó. &lt;br /&gt;Se encontraba cansada, adormilada. La tarde veraniega acercaba la suave brisa que llegaba desde el mar hasta la casa donde pasaba sus vacaciones. “…tengo muchirrísima prisa…”, repitió en silencio y se le ocurrió pensar en la prisa, ¿qué era la prisa? ¿Por qué era necesario correr para realizar un montón de cosas? Cosas para las cuales no había tiempo suficiente… ¿y qué era el tiempo? El tiempo estaba allí, con ella. Marujita lo vistió de azul porque era un color bonito. Era suave, aterciopelado, blandito…, se dejaba manejar y era el mejor amigo del mundo. Cerró los ojos, se puso a su lado, le agarró una mano delicada y pequeña, parecida a la de un niño y le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Qué eres en realidad?&lt;br /&gt;El tiempo, la miró con sus ojos grandes, oscuros, profundos como un pozo sin fondo porque allí dentro se encontraba la eternidad y respondió:&lt;br /&gt;-Puedo ser lo mejor y lo peor del ser humano, siempre estoy con vosotros aunque no lo sepáis ni seáis conscientes de mi presencia, sin embargo, continuamente me estáis nombrando. Me habéis inventado vosotros, los humanos, porque, en realidad, sólo existo en vuestras mentes y me habéis hecho tan necesario, que no sabéis vivir sin mí.&lt;br /&gt;-¿Y para qué sirves?- le preguntó Marujita al tiempo mientras éste se envolvía y desenvolvía a su lado como si fuera una ola del mar.&lt;br /&gt;El tiempo, volvió a mirarla, esta vez con una sonrisa y le dijo:&lt;br /&gt;-Sirvo para crear un orden en vuestras vidas. Nacéis conmigo y morís conmigo, siempre hay un tiempo para cada cosa que hacéis. Cada cumpleaños es un tiempo pasado, cada día, pasó el tiempo que se llama ayer, y en la esquina espera el tiempo que se llama mañana aunque todos somos uno pero escogemos diferentes nombres para poder ayudaros si no, vuestro mundo sería un caos inmenso.&lt;br /&gt;Marujita sonrió mientras pensaba en aquel momento de quietud bajo el árbol con el libro de cuentos entre las manos. Aquel era su tiempo de descanso y se le ocurrió preguntar:&lt;br /&gt;-¿Y de qué color es el tiempo? porque yo, ahora, te he vestido de azul.&lt;br /&gt;-Puedo ser de cualquier color, según el hombre me vista. Si está alegre soy azul o amarillo, si está esperanzado me viste de verde, si apasionado me pone una túnica roja y, en ocasiones me viste completamente de negro… Esos son los peores momentos que tiene el tiempo. Entonces, todo es oscuro, lúgubre, triste. &lt;br /&gt;Nunca debes permanecer al lado del tiempo vestido de negro, Marujita, cámbiale rápidamente el vestido negro por el verde y siempre serás feliz….&lt;br /&gt;-¡Marujita…, Marujita…! ¡Ven a merendar!- llamó la mamá desde la puerta de la casa.&lt;br /&gt; Marujita, dobló su tiempo inventado y lo guardó en el bolsillo. Ahora, era tiempo para merendar, luego, volvería a jugar con él.&lt;br /&gt;MAGDA RODRÍGUEZ MARTÍN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-8422803464020792152?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/8422803464020792152/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=8422803464020792152' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8422803464020792152'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8422803464020792152'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/06/cuento-con-mencion-en-la-revista.html' title='CUENTO CON MENCIÓN EN LA REVISTA &quot;MANDALA LITERARIA&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/-1Xc6pmIgTD4/TgQqsXnrB2I/AAAAAAAABJA/7Erm9ARSvwU/s72-c/721-84.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6409388994612209723</id><published>2011-06-23T09:46:00.001-07:00</published><updated>2011-06-23T09:48:23.927-07:00</updated><title type='text'>LA BRUJA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/-Fir-Gzkvg6o/TgNuESH9KqI/AAAAAAAABIw/gDa3yJkJJso/s1600/0.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 279px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/-Fir-Gzkvg6o/TgNuESH9KqI/AAAAAAAABIw/gDa3yJkJJso/s400/0.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5621457779752250018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                            LA BRUJA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Vestía de negro, con pañuelo en la cabeza del mismo color que, cuando resbalaba, dejaba ver un pelo canoso y ralo recogido en un minúsculo moño como si no quisiera crecer. Era una mujer extraña, de estatura mediana, menuda de esqueleto lo que le daba un aspecto frágil. De piel  blanca, intensificaba su palidez con aquel atuendo negro que la cubría.  Yo la miraba poco, no me atrevía, pero las  veces que coincidí con sus ojos, me pareció demostraban bondad, comprensión y sabiduría. Eran claros, de un azul desvaído que ofrecían confianza. La primera vez que me crucé con ella a mí no me pareció una bruja como decían.&lt;br /&gt;      Aquel misterio que la rodeaba intensificado por el vulgo que traía y llevaba historias misteriosas atribuidas a su colaboración, la hacía más interesante y mi único deseo era poder acercarme a ella para investigar sus poderes de bruja, saber si realmente, eran ciertos. &lt;br /&gt;     Por más vueltas que le daba a la situación, no había una manera clara de intimar hasta que, un día, la suerte se puso de mi lado. Al colegio  entró una nueva alumna. Una niña delgada, huesuda, muy blanca de piel y con un pelo ligeramente ondulado entre rubio y castaño que, sin saber el motivo, despertó mi compasión. La vi triste, asustada, mi primer pensamiento fue ayudarla y, otra vez, la suerte o el destino, me dio la oportunidad porque colocaron a la niña como compañera en el banco de mi pupitre. Me dijo que se llamaba Elvirín y aquel diminutivo me hizo mucha gracia porque encajaba con su pequeño aspecto. No es necesario decir que nos hicimos grandes amigas y, de esta manera, comenzaron las visitas. &lt;br /&gt;      La primera fue una tarde de sábado en que la invité a merendar. Mi madre nos preparó un chocolate con picatostes y, después, leímos tebeos y cuentos en el cuarto de jugar. Cada vez me gustaba más aquella niña. Era silenciosa, procuraba ser educada, agradecida y me demostraba afecto y sinceridad. &lt;br /&gt;      Después de un tiempo en el que nos reuníamos siempre en mi casa, ella, una tarde, me dijo debía hacer un recado ordenado por su padre y me pidió la acompañara. Después de obtener el permiso de mi madre que, por cierto, me extrañó pues resultó bastante renuente y puso una hora determinada de vuelta, la acompañé a su domicilio.&lt;br /&gt;       Nunca me había interesado conocer donde se encontraba su casa y al dejarme llevar por ella, pude comprobar cómo era una de las fincas más viejas y deterioradas del barrio. Un portal oscuro, maloliente, nos llevó a través de unas escaleras llenas de humedad y paredes desconchadas hasta un segundo piso donde, después de llamar a una antigua puerta desgastada, esta se abrió dejando aparecer la figura de un hombre con un aspecto que a mí me pareció bastante miserable. &lt;br /&gt;      Aquella oscuridad, el suelo del piso embaldosado con unos ladrillos ásperos y gastados por el uso, cuatro muebles viejos, las ventanas sin cortinas y un olor a aceite rancio que impregnaba la casa, ofrecían un aspecto desolador. El hombre, al que mi amiga Elvirín llamó “padre” me asustó con un vozarrón ronco cuando soltó cuatro palabras malhumoradas y le entregó un paquete a mi amiga para que lo llevara a una dirección determinada.&lt;br /&gt;       Cuando salí a la calle, respiré hondo y la empatía con mi amiga se transformó en una profunda conmiseración. Creo que ella se sintió algo avergonzada porque no se atrevió a mirarme a la cara y fuimos todo el camino en silencio. En un momento preciso, como si se viera obligada a darme una aclaración, dijo:&lt;br /&gt;-Mi padre es bueno, lo que pasa es que cuando se emborracha se pone muy violento y no sabe lo que hace.&lt;br /&gt;      No supe responder. Mi corta edad no me ofrecía suficiente capacidad de comprensión como para poder encajar aquella confidencia y consolarla, por lo tanto, callé.&lt;br /&gt;     Elvirín entregó el paquete, cogió el dinero  ofrecido como pago y regresamos a su casa. Yo no quería subir, mi ánimo no estaba dispuesto a encontrarme, otra vez, con aquel hombre desagradable y le dije a mi amiga que la esperaba en la calle pero, ante su insistencia, la acompañé.&lt;br /&gt;-Mi padre ya no estará…-dijo como adivinando el motivo de mi reticencia mientras subíamos por las escaleras –a estas horas se va al Bar…&lt;br /&gt;    La seguí en silencio y al entrar en la casa, la vi. Era “la bruja”, estaba allí, en la cocina, sin el pañuelo que cubría siempre su cabeza y con un delantal de cuadros pequeños grises y negros, pelaba unas patatas. Si la sorpresa fue grande al verla, se intensificó cuando oí a mi amiga Elvirín como la llamaba “madre”. &lt;br /&gt;    La mujer que tanto despertaba mi interés, me miraba con una sonrisa triste en aquellos ojos de un azul desvaído. Se limpió las manos en un trapo algo mugriento y me acarició la cabeza. No sé que tenían sus manos, pero a mí me pareció como si me hubiera acariciado un ángel. &lt;br /&gt;    Unos meses después, cambiamos de domicilio. Fui a un colegio nuevo y dejé de ver a mi amiga Elvirín pero nunca he olvidado ni a ella ni a su madre, aquella mujer triste, extraña, menuda, siempre vestida de negro a la que llamaban “la bruja” , sin embargo, sus caricias parecían de ángel. MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6409388994612209723?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6409388994612209723/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6409388994612209723' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6409388994612209723'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6409388994612209723'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/06/la-bruja.html' title='LA BRUJA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/-Fir-Gzkvg6o/TgNuESH9KqI/AAAAAAAABIw/gDa3yJkJJso/s72-c/0.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-8605666806651079160</id><published>2011-06-12T05:11:00.000-07:00</published><updated>2011-06-12T05:16:52.506-07:00</updated><title type='text'>LA FOQUITA VITULINA O LA REINA DE LOS HIELOS.</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-SQI7ApEDNps/TfSt7vodT0I/AAAAAAAABHg/irCGeLp4B0I/s1600/62561.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 272px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-SQI7ApEDNps/TfSt7vodT0I/AAAAAAAABHg/irCGeLp4B0I/s400/62561.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617305877147897666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/-eH0KVpPT_zU/TfStcZfL11I/AAAAAAAABHY/dywafgUQHiA/s1600/focas.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 267px;" src="http://3.bp.blogspot.com/-eH0KVpPT_zU/TfStcZfL11I/AAAAAAAABHY/dywafgUQHiA/s400/focas.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5617305338627479378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                         LA FOQUITA VITULINA  O LA REINA DE LOS HIELOS&lt;br /&gt;                                                  (Un sencillo cuento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     En un extremo de nuestro redondo mundo, donde existen los hielos eternos, sucedió, hace ya mucho…, mucho tiempo, una historia que voy a explicar.&lt;br /&gt;      En un país en el que los témpanos de hielo iban a la deriva por el mar, una reina cuidaba de todas las criaturas que habitaban su reino. Era hermosa y muy poderosa pero completamente fría porque estaba hecha de un gran témpano de hielo y su trono, esculpido en lo más alto de un iceberg  desde donde contemplaba todo cuanto sucedía a su alrededor. El manto que la envolvía estaba compuesto por finísimas gotas de agua helada y cuando lo extendía sobre la tierra, la nieve cubría todo aquel bello lugar. Sólo, en el centro de su pecho, tenía un corazón de fuego.&lt;br /&gt;     Ningún humano podía vivir allí, la temperatura glacial no les permitía subsistir en aquella parte del mundo pero sí vivían felices lo osos polares, los pingüinos de negros abrigos y las focas de tierna mirada. Y una de estas  focas, es, precisamente, la protagonista de nuestro cuento.&lt;br /&gt;     Se llamaba Vitulina y poseía una piel gris acharolada que brillaba como un espejo cuando se mojaba. Como era un poco traviesa,  le gustaba jugar en el mar azul mientras hacía piruetas entre las algas que se mecían airosas con el movimiento de las olas. Pero su diversión favorita era subirse sobre un pedazo de hielo y viajar a la deriva sin que nadie la detuviera.&lt;br /&gt;    Cierto día, distraída con este juego, se encontró con Vítulo, un joven macho que admiraba embelesado la silueta de Vitulina, tan atrevida y bonita que, rápidamente, se enamoró de ella y ambos comenzaron a jugar en aquel mar helado hasta que, en uno de sus juegos, sus hociquitos se unieron en un suave beso. Vitulina se quedó prendada de Vítulo porque además de hermoso era fuerte y simpático y siempre que se acercaba le hacía unas divertidas cosquillas con sus largos bigotes. &lt;br /&gt;    Poco tiempo después, al comprobar cuánto se amaban, decidieron visitar a la reina del hielo para que los uniera y poder formar un nuevo hogar, cosa que alegró enormemente a las dos familias, la de Vitulina y la de Vítulo.&lt;br /&gt;     Después de un tiempo de gran felicidad, a la nueva pareja de focas les nació una foquita pequeña, pequeña y completamente blanca con unos enormes ojos parecidos a dos diamantes negros. A partir de entonces, siempre salían los tres juntos a nadar y a pescar mientras jugaban entre las algas y los témpanos de hielo pero, un día, cuando el hielo cubría casi toda la superficie del mar, la desgracia llegó sin que nadie lo advirtiera.&lt;br /&gt;      Era un día de intenso frío. La reina de los hielos, extendió poco a poco su manto y unos finos copos de nieve comenzaron a caer cubriendo toda la tierra con una sábana blanca.  Vítulo salió él solo a buscar alimento para evitar peligros a las dos foquitas que tanto amaba. Acurrucadas una junto a otra, esperaban la llegada del padre con alimento suficiente cuando, de pronto, acertaron a ver entre la ventisca, a tres enormes seres desconocidos. Erguidos y cubiertos de extrañas pieles, vieron como sus ojos brillaban de manera feroz. Su instinto le avisó de un peligro inminente y Vitulina buscó con la mirada a su pequeña hijita blanca. Un temor indescriptible se apoderó de su corazón al verla frente a los tres seres extraños que, con gritos ininteligibles, la acorralaban mientras blandían en sus extremidades un elemento desconocido. &lt;br /&gt;      Vitulina apenas tuvo tiempo de gritar llamando a su pequeña hija. Mientras corría para protegerla de aquellos seres terribles, vio como uno de ellos, golpeaba con fuerza la cabeza de su pequeña. Medio inconsciente, la foquita intentó escapar de aquellos seres maltratadores al tiempo que Vitulina sólo conseguía gritar para intentar asustar a los  desconocidos. Corría y corría para salvar a su hija hasta que,  en un momento de desesperación, pidió, angustiada,  ayuda a la reina poderosa de los hielos eternos, diciendo mientras dos lágrimas caían de sus ojos:&lt;br /&gt;-¡¡Nooo, mi hijita nooo!!&lt;br /&gt;      La gran reina de los hielos eternos, escuchó sus gritos pidiendo ayuda y, con furia, extendió su manto de finas gotas de agua helada, lo agitó con fuerza y de él cayeron punzantes agujas de hielo que se clavaban en el rostro de aquellos malvados seres. El gélido viento no permitía avanzar a los tres extraños y Vitulina pudo llevar a su pequeña hija hacia el rincón más apartado donde la arropó cubriéndola con su cuerpo.&lt;br /&gt;    Los desconocidos seres, vencidos por el temporal, huyeron perdiéndose en la lejanía.&lt;br /&gt;    Cuando Vítulo volvió de pescar, encontró a madre e hija temblorosas, acurrucadas en un rinconcito entre los hielos y al conocer lo sucedido, sus ojos se levantaron hacia el cielo en mudo agradecimiento a la reina de los hielos eternos.&lt;br /&gt;     La reina, una vez pasado el peligro, replegó su manto para dejar paso a un rayo de sol que incidió sobre un pequeño charco de agua milagrosamente no congelado, donde brillaban los más bellos colores del arco iris.&lt;br /&gt;     Nadie supo nunca que aquel pequeño charco de agua no se podía congelar porque eran las ardientes lágrimas de una madre foca que lloró al ver a su blanca hija en el mayor de los peligros.&lt;br /&gt;     Los seres desconocidos, jamás volvieron por el país de los hielos eternos y así fue como,  osos polares, pingüinos de abrigos negros, focas de acharolada piel y enormes ojos tiernos, vivieron felices protegidos por la gran reina de los hielos.&lt;br /&gt;                                                                FIN&lt;br /&gt;                                                                                                MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-8605666806651079160?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/8605666806651079160/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=8605666806651079160' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8605666806651079160'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8605666806651079160'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/06/la-foquita-vitulina-o-la-reina-de-los.html' title='LA FOQUITA VITULINA O LA REINA DE LOS HIELOS.'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-SQI7ApEDNps/TfSt7vodT0I/AAAAAAAABHg/irCGeLp4B0I/s72-c/62561.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2339767168200462378</id><published>2011-03-17T06:51:00.001-07:00</published><updated>2011-03-17T06:54:29.460-07:00</updated><title type='text'>EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/-eiM82AT2Aco/TYISSsLvCtI/AAAAAAAABBE/xWuuRqULUSI/s1600/gusanito.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 350px; height: 263px;" src="http://2.bp.blogspot.com/-eiM82AT2Aco/TYISSsLvCtI/AAAAAAAABBE/xWuuRqULUSI/s400/gusanito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5585046600200162002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                            &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                           EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        En el interior de una jugosa manzana que estaba colgada de un árbol, vivía una familia de gusanitos. Además del papá y la mamá gusano, nueve hermanitos pasaban el día entrando y saliendo de aquella manzana que era su casita.  &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;     Una mañana, después de atiborrarse de cereales, los gusanitos estaban tan gordos que la manzana no pudo sostener el peso y ¡plaff...! cayó al suelo en medio de una barahúnda tremenda  de muebles cacharros y trastos de todas clases que asustaron a toda la familia de gusanitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¡Menudo susto se llevaron! En un momento se encontraron todos amontonados unos encima de otros, enredados sin saber quién era quién hasta que, poco a poco, se fueron serenando y, aunque algo mareados, comenzaron a investigar el suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡ A ver, dejarme solo!- decía el papá haciéndose el valiente -¡que nadie se mueva¡- y despacito, despacito,  asomó la cabeza por la puerta de la manzana para ver a donde habían ido a parar. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;      Cuando el papá gusano comprobó que no había ningún peligro, dejó salir a la mamá acompañada de todos los gusanitos hechos un revoltijo para que los pudiera ir desenredando mientras  los contaba, mirando que no le faltara ninguno y así, poco a poco, todos empezaron a correr por un lado y por otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un campo de hierba!-  decían muy asombrados -¡qué bien huele y cuánto sol!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Y sin pensarlo más se pusieron todos a jugar al escondite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dindín, que era el más pequeño empezó a correr, a correr, para esconderse muy lejos y tanto se alejó que, cuando quiso darse cuenta, se había perdido. &lt;br /&gt;        Como no encontraba a ninguno de sus hermanos ni tampoco la manzana que era su casa, se puso a llorar a moco tendido sin saber que hacer.&lt;br /&gt;       De pronto, ante él apareció un gigante vestido de negro con unas espadas en la frente que lo asustó muchísimo  y para hacerse el valiente, con voz temblorosa le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¿qué cosita eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy el gran escarabajo de la pradera ¿es que no me ves?- le contestó el gigante muy enfadado -¿qué haces tú por aquí, pequeño gusano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba jugando al escondite con mis hermanitos y me he perdido- dijo Dindín, medio llorando, otra vez muy asustado- ¿tú podrías decirme dónde está mi casa?- preguntó pensando que aquel escarabajo tan grande también debía de ser muy listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El escarabajo grande que aunque parecía malo no lo era, le respondió a Dindín con su voz ronca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Súbete a mis espaldas y te llevaré un trecho por el camino a ver si la encuentras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Díndín hizo lo que le indicó el gigante y mientras este caminaba, el gusanito aprovechó para echar una siestecita  subido en aquella especie de autobús viviente. Al llegar a un cruce de caminos el escarabajo lo ayudó a bajar al suelo y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te dejo aquí gusanito, yo tengo muchas cosas que hacer y no puedo alejarme más. Sigue camino adelante y encontrarás tu manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dindín volvió a caminar, a caminar,  hasta llegar a un huerto lleno de lechugas y como empezaba a hacer calor, se metió  entre ellas. Caminaba saltando de una a otra, enredado entre las hojas frescas y jugosas, cuando un ruido lo obligó a esconderse asustado. Del interior de una de las lechugas más grandes  salió un ser enoooorme, que se arrastraba lentamente ayudado de un bastón. Dindín que nunca había visto nada igual, asombrado, le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¿qué cosita eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal, se sorprendió al oír la voz del gusanito, se quedó mirándolo, se puso las gafas de ver y entre tos y tos, le respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy un viejo caracol ¿es que no me ves? Llevo la casa a cuestas y soy tan viejo que ya he visto nacer y morir lechugas a cientos,  necesito un bastón para andar porque ya no puedo arrastra mi cuerpo, y la tos no me deja respirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Y diciendo ésto, sacó del bolsillo un frasco de jarabe para la tos, tomó un traguito con cara de asco  y continuó caminando despacio, despacio. Dindín, que comenzaba a estar muy cansado y hambriento, le pidió que le indicara el camino para llegar a su casa y  el caracol que además de viejo, era sabio y bueno, le acompañó hasta donde empezaba el prado de manzanos para que el gusanito encontrara la casa que había perddo.&lt;br /&gt;        Por el camino Dindín comenzó a ponerse muy triste y a sentirse muy mareado... muy mareado... y al llegar a la manzana que era su casita, se hizo una rosca sobre sí mismo y se acostó rápidamente en su cama sin preocuparse de la alegría que tenía toda la familia por volver a verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Por la mañana al despertarse, Dindín se encontró con una sorpresa mayúscula. Su casita ya no era la manzana, estaba dentro de otra  demasiado pequeña para él porque se sentía muy encogido.  Pero ¡qué preciosa era! De un  color amarillo dorado muy transparente, suave y sedosa. Intentó tocarla por un  lado y por otro pero como le quedaba muy  ajustada, apenas podía rebullirse y  comenzó a hurgar con una patita en uno de los extremos hasta que hizo un agujero por donde pudo salir a explorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Eso si que fue una sorpresa! En cuanto estuvo fuera  comprobó que...¡ya no era un gusanito! Su cuerpo tenía dos preciosas alas de color azul aterciopelado, una a cada lado de su cuerpo con unos dibujos blancos y negros preciosos. Dindín no había  visto nunca una cosa tan bonita y  cuando pudo advertir que al mover la alas se elevaba del suelo, sintió tanta alegría que comenzó a  bailotear por el aire posándose de flor en flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y entonces se dio cuenta de que ya no necesitaba ninguna manzana para vivir porque había llegado el tiempo de convertirse en mariposa. A partir de aquel momento, su casa era el aire, la hierba, las flores, el campo... y se sintió libre, tan libre, que  volando, volando,  se elevó cada vez más alto, hasta alcanzar el cielo, hizo un par de piruetas y bajó hasta la flor más hermosa que había en el campo, allí se acomodó y comenzó a &lt;br /&gt;libar el néctar que desde entonces era su alimento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y colorín colorado…, este cuento se ha acabado!!!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                                MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2339767168200462378?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2339767168200462378/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2339767168200462378' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2339767168200462378'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2339767168200462378'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/03/el-gusanito-que-se-perdio.html' title='EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/-eiM82AT2Aco/TYISSsLvCtI/AAAAAAAABBE/xWuuRqULUSI/s72-c/gusanito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-219162980512261905</id><published>2011-01-25T00:52:00.001-08:00</published><updated>2011-01-25T00:56:22.387-08:00</updated><title type='text'>LA TRAVESURA DE UNA NOTA MUSICAL</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TT6P486fmyI/AAAAAAAAA7Q/Bf0oBlQ7f_8/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 192px; height: 192px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TT6P486fmyI/AAAAAAAAA7Q/Bf0oBlQ7f_8/s400/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5566044398063426338" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TT6PkFIEKgI/AAAAAAAAA7I/1EC_2dRs6OI/s1600/hada%2Bmagda.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 339px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TT6PkFIEKgI/AAAAAAAAA7I/1EC_2dRs6OI/s400/hada%2Bmagda.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5566044039490578946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                               LA TRAVESURA DE UNA NOTA MUSICAL&lt;br /&gt;                                                            (Cuento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Había una vez un hada pequeñita y traviesa que se ocupaba de que la música sonara armoniosa. Un día, estaba muy aburrida sentada en el centro de una flor mientras arreglaba su túnica de seda dorada que era una clave de sol, cuando le dijeron que debía ir corriendo a poner unas notas musicales en el pentagrama para que sonaran armoniosas en el momento de ser interpretadas.&lt;br /&gt;    Cuando todos los músicos, ya dispuestos, esperaban a que el Director de la orquesta moviera la batuta para empezar la sinfonía, al hada pequeñita y traviesa no se le ocurrió otra cosa que ponerse a jugar con una de las notas tan pequeñita como ella, redondita y negra. La nota que se encontraba quietecita en su sitio esperando a que el músico la pasara a su instrumento, al ver que el hada de la música quería jugar, dio un salto y se escapó de la partitura dejando en el pentagrama un espacio en blanco. Perseguida por el hada musical, comenzó a correr de una hoja a otra. Primero se ponía delante de una clave de fa, luego se escondía entre dos corcheas y otras le daba un empujón a un silencio para ponerse en su lugar.&lt;br /&gt;     Al hada musical pequeñita y traviesa, se le había olvidado que aquel concierto era muy importante para el primer violinista, un anciano de ojos cansados que había tenido mucho cuidado en ocultar la ceguera que poco a poco se iba apoderando de sus ojos, para que no lo despidieran de la orquesta porque toda su vida era la música. Y, precisamente, aquel día, debía interpretar una obra nueva que,  aunque la había ensayado una y otra y otra vez, sabía que debería hacer el esfuerzo de leer la partitura pues el fallo de una sola nota, echaría a perder el concierto, por lo tanto prestaba mucha atención a las notas de la composición que debía interpretar.&lt;br /&gt;      Cuando comenzó a sonar la música, se hizo el silencio en la sala y al hada musical, como le gustaba mucho escuchar todas las melodías, además de tenerle un gran cariño al viejo violinista, dejó de jugar y se sentó en el atril para escuchar la hermosa sinfonía. En aquel momento, vio, horrorizada, el hueco que había dejado la nota negra que se había escapado. La buscó con la mirada pero no la vio por ninguna parte. Era necesario encontrarla para que se pusiera rápidamente en su sitio sino el violinista desafinaría y el concierto sería un desastre. Al fin, la vio enredando entre las hojas de una partitura. Ahora se ponía entre una blanca y una corchea, luego entre una fusa y una semifusa, de un empujón tiró a la clave de fa que se enfadó muchísimo y no quería volver al papel y así continuaba enredándolo todo, corriendo de un lado para otro sin dejarse atrapar.&lt;br /&gt;     El anciano violinista llegó en su interpretación al punto donde ella faltaba y el desafino fue total. El público abucheó y el Director de orquesta, sonrojado, sin poder salvar el concierto, se disculpó ante el público que seguía con sus protestas. El anciano violinista, desolado, admitió que había fracasado en su mejor trabajo y su corazón cansado, incapaz de aguantar aquella humillación, comenzó a pararse.&lt;br /&gt;      El hada de la música se arrepintió por haber jugado con la nota y permitirle que se marchara de su sitio y puesto que ella y la nota negra eran las culpables de aquella situación, decidió arreglarlo de alguna manera. &lt;br /&gt;     Rápidamente se lanzó sobre la nota escapada que seguía enredando entre las partituras de los músicos, la puso en el lugar que le correspondía en el pentagrama y le explicó lo sucedido. La nota negra, miró al violinista y vio como de sus ojos caían dos lágrimas y hada y nota pensaron que le debían una disculpa. Cuchichearon unas palabras entre sí y, de pronto, comenzó a sonar un magnífico solo de violín. Las notas surgían del instrumento que el viejo violinista tenía entre sus manos, en dulce melodía y cuando llegó el momento en el que la nota redonda y negra debía dejar  oír su sonido, saltó hasta las cuerdas del violín y allí se mantuvo en un hermoso, largo y purísimo arpegio que arrancó los aplausos entusiasmados del público. Cuando terminó, la nota se encontraba estrujada entre las cuerdas del instrumento completamente destrozada.&lt;br /&gt;     Mientras los aplausos en la sala continuaban en alabanzas al anciano violinista, el hada de la música, tomó entre sus brazos a la redonda y negra nota musical para presentarla ante la reina del país de la música.&lt;br /&gt;    Cuando llegaron, la reina escuchó la historia y de su gran manto dorado lleno de notas musicales, sacó el elixir de las cosas que deben estar en su sitio y lo vertió sobre aquella nota redondita y negra malherida que, recuperada, volvió a su lugar en la escala musical.&lt;br /&gt;    El hada pequeñita y traviesa, tuvo que admitir su castigo por haber sido la causa de aquel terrible acontecimiento por lo que se la despojó de su túnica dorada que era una clave de sol y perdiendo su título de hada de la música  pasó a ser el hada de las campanillas. De esta manera se quedó siempre en el campo entre las flores que, por eso tienen este nombre y, desde entonces, cuando son mecidas por el viento, dejan escapar de entre sus pétalos, una dulce melodía.&lt;br /&gt;    Escuchad, escuchad con atención cuando estéis en el campo entre las campanillas y acordaros del hada de la música pequeñita y  traviesa.&lt;br /&gt;                                                                    FIN&lt;br /&gt;                                                                                                  MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-219162980512261905?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/219162980512261905/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=219162980512261905' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/219162980512261905'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/219162980512261905'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/01/la-travesura-de-una-nota-musical.html' title='LA TRAVESURA DE UNA NOTA MUSICAL'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TT6P486fmyI/AAAAAAAAA7Q/Bf0oBlQ7f_8/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1953661808378045748</id><published>2011-01-12T04:28:00.000-08:00</published><updated>2011-01-12T04:34:59.001-08:00</updated><title type='text'>UN CUENTO DE NAVIDAD</title><content type='html'>Safe Creative: Certificado de propiedad intelectual 1012198098256&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                 UN CUENTO DE NAVIDAd&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El invierno se despertó el día 21 de Diciembre, se puso la bufanda roja, el gorro con pompón, las manoplas, se calzó las botas nuevas y con los auriculares en las orejas para oír a su cantante preferida, comenzó el viaje de tres días por los números del calendario. Era imprescindible que el día 25 llegara a su destino. Ningún año faltaba a la cita. Puntualmente, se presentaba en el mundo dispuesto a alegrar con los copos blancos de su hermana la nieve el día de Navidad. Pero cuando el otoño se despidió de él le dijo en secreto:&lt;br /&gt;-¿Sabes? Se dice que este año no viene la nieve…, que no tiene traje, sólo tiene gotas de agua en lugar de copos blancos.&lt;br /&gt;-¡Eso es una tontería! ¿Cómo no va a tener copos la nieve? Entonces no sería nieve y yo, el invierno, no soy invierno sin nieve… así que… ¡anda, anda! Márchate de vacaciones… no te vaya a pillar el frío que ya me ha dicho que viene en avión empujado por el viento.&lt;br /&gt;      Pero aunque no le había creído, el invierno estaba bastante alarmado porque… ¿y si no se presentaba la nieve…? El día de Navidad sería un desastre. Todos los niños cuando se levantaban aquel día, después de ponerse las pantuflas y la bata de lana, se asomaban a la ventana para ver la nieve. Luego, una vez desayunados, mientras la mamá comenzaba a trajinar en la cocina para preparar la comida navideña, se reunían en grupos que, ayudados por los papás, fabricaban unos muñecotes de nieve muy, muy divertidos. No, no podía faltar la nieve ese día, era imposible.&lt;br /&gt;       Pasó corriendo por el día 22, por el 23 y por el 24. En el camino se encontró con la escarcha toda vestida de perlas blancas, muy elegante, y con el viejo hielo de barba que le llegaba hasta los pies, cada año ¡un poquitiiito! más larga y más blanca.&lt;br /&gt;-¿Habéis visto a la nieve? – les preguntó.&lt;br /&gt;-No. Hemos tenido que volar muy alto para llegar bien vestidos y no derretirnos  porque ¡hacía un calor…! ¡bufff! y a la nieve no la hemos visto por ningún lado.&lt;br /&gt;      A las 12 de la noche del 25 de Diciembre se encontraron con el frío y el viento que ya los esperaban acurrucados. La nieve no aparecía y todos se echaron a dormir muy preocupados.&lt;br /&gt;       El alba los despertó poquito a poco, y cuando ya amaneció, se frotaron los ojos y ¡oh, maravilla! Allí estaba la nieve danzarina, bailando con sus copos, mientras cubría los árboles, los tejados de las casas y los jardines. El invierno se sentó tranquilo y contempló a los niños. Todos jugaban con la nieve, unos hacían muñecos y otros se lanzaban bolas mientras reían felices. El invierno vio que todo estaba bien, todo tranquilo. Otro año más cada cosa estaba en su sitio. Era Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nombre:  Mª MAGDALENA RODRÍGUEZ MARTÍN&lt;br /&gt;Nacionalidad: ESPAÑOLA&lt;br /&gt;Profesión: Escritora&lt;br /&gt;Dirección electrónica: nerepotxola@yahoo.es&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1953661808378045748?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1953661808378045748/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1953661808378045748' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1953661808378045748'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1953661808378045748'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2011/01/un-cuento-de-navidad.html' title='UN CUENTO DE NAVIDAD'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7432352982275980881</id><published>2010-12-29T23:36:00.001-08:00</published><updated>2010-12-29T23:45:26.102-08:00</updated><title type='text'>EL DUENDECILLO DE LA OSCURIDAD</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRw3d_OMLOI/AAAAAAAAA5o/vfqHDVpzxis/s1600/La%2BOscuridad%2Bcopia.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 276px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRw3d_OMLOI/AAAAAAAAA5o/vfqHDVpzxis/s400/La%2BOscuridad%2Bcopia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5556377028595035362" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                               EL  DUENDENCILLO DE LA OSCURIDAD&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Había una vez un niño que tenía mucho miedo de la oscuridad y cuando se iba a dormir, siempre tenía una lamparita encendida en su habitación para así ahuyentar a la negrura que tanto temía.&lt;br /&gt;     Un día, el duendecillo encargado de extender la oscuridad por la noche, se quedó escondido en la habitación del niño miedoso, espera que te espera a que la lamparita se apagara para dejar puesta la oscuridad y poder marcharse a su casa en el bosque mágico donde vivían el día y la noche, pero como el niño no apagaba nunca la luz, el duendecillo de la oscuridad, se pasaba las horas acurrucado en un rincón hasta que llegaba el día y ya, cansado, se retiraba hasta su bosque con la tela de la oscuridad toda enrollada sin haberla podido extender en la habitación del niño.&lt;br /&gt;      Como el duendecillo no comprendía aquel terror que el niño tenía a la oscuridad pues a él le parecía muy bonita y tranquila, se le ocurrió una idea para quitarle el miedo. Cuando llegó la noche, el duendecillo le dijo al sueño del niño:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye, sueño, ¿te gustaría ayudarme a quitarle a este niño el miedo a la oscuridad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí, ya lo creo!- respondió el sueño muy contento –no puedes imaginarte como me canso porque como siempre está con la luz encendida no puedo cerrar sus ojitos para que se duerma y ¡ufff! ¡toda la noche tengo que estar atento para ver si, en un descuido, puedo cerrárselos y así descansar todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues esta noche vas a quedarte escondido y no vas a cerrar sus ojitos así se quedará despierto y comprenderá que la oscuridad no es mala, porque yo la extenderé en su habitación para que la vea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El niño se acostó en su camita y como el sueño no fue a cerrar sus ojitos para que se durmiera, se quedó en la cama mirando el techo con los ojos muy abiertos, redondos como platos. De pronto vio como una preciosa tela de terciopelo se extendía poco a poco por la habitación cubriendo todo de una suave penumbra. Era tan bonita aquella tela oscura que el miedo huyó de su corazón y apagó la lamparita que tenía encendida. En aquel preciso momento, de la oscuridad comenzaron a surgir preciosas imágenes de fantasía. Hadas diminutas, gnomos, valientes guerreros cabalgando briosos corceles blancos, ogros enormes, princesas, brujas bondadosas y otras malvadas y una cantidad de seres a cual más fantástico que el niño escogió a su gusto para formar con ellos un cuento maravilloso. El niño se divirtió un montón mientras imaginaba el cuento en la oscuridad de su habitación y, entonces, el sueño pudo cerrar sus ojitos para que se durmiera profundamente toda la noche.&lt;br /&gt;       El duendecillo de la oscuridad estaba muy satisfecho de su idea pero todavía no estaba muy seguro de que al niño se le hubiera quitado definitivamente el miedo a la oscuridad y esperó a la noche siguiente. El duendecillo de la oscuridad y el sueño del niño se escondieron en un rincón de la habitación y esperaron para ver que hacía el niño.&lt;br /&gt;       Primero vieron como daba unas cuantas vueltas en la cama mientras miraba a su lamparita encendida, cerraba los ojos y los volvía a abrir porque su sueño no estaba con él y no podía mantenerlos cerrados, y vieron como se inquietaba buscando por la habitación con la mirada a ver si encontraba más imágenes fantásticas para hacer otro cuento, pero con la luz encendida, eso era imposible. De pronto, el niño apagó su lamparita y el duendecillo, rápidamente, extendió la oscuridad por la habitación y las imágenes comenzaron a surgir de nuevo. El niño que ya había perdido el miedo a la oscuridad, comenzó a formar otro cuento con todas las imágenes que veía y así comprendió que la oscuridad es mala sólo cuando se la teme y que la mejor manera de inventar cuentos era cuando todo estaba oscuro porque es el momento en el que surgen todas las imágenes fantásticas.&lt;br /&gt;       Aquel niño jamás volvió a dormir con la lamparita encendida y su sueño no tuvo ningún trabajo en cerrar sus ojitos para que durmiera profundamente después de haber inventado un cuento.&lt;br /&gt;       El duendecillo de la oscuridad ya no tuvo que volver  a su bosque mágico con la oscuridad enrollada sin haber hecho uso de ella y todos fueron muy felices y durmieron muy, muy, pero muy tranquilos.&lt;br /&gt;       Y esta fue la manera de que aquel niño miedoso, comprendiera que la oscuridad es mala sólo cuando se la teme. Y ya sabéis… no tengáis nunca miedo a la oscuridad porque es el mejor momento para poder inventar un cuento. Y colorín, colorado… este cuento se ha acabado. MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7432352982275980881?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7432352982275980881/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7432352982275980881' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7432352982275980881'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7432352982275980881'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/12/el-duendecillo-de-la-oscuridad.html' title='EL DUENDECILLO DE LA OSCURIDAD'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRw3d_OMLOI/AAAAAAAAA5o/vfqHDVpzxis/s72-c/La%2BOscuridad%2Bcopia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-119992589182932737</id><published>2010-12-22T05:22:00.000-08:00</published><updated>2010-12-22T05:25:18.260-08:00</updated><title type='text'>LA NOCHE QUE QUISO SER DÍA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRH73UCgWaI/AAAAAAAAA4c/aJjnagIOvxA/s1600/3593228-md.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 304px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRH73UCgWaI/AAAAAAAAA4c/aJjnagIOvxA/s400/3593228-md.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5553496743215126946" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Safe Creative: Certificado de propiedad intelectual 1012228116868&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                             LA NOCHE QUE QUISO SER DÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                    (Cuento)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En el principio de los tiempos de un mundo que es como la tierra, el Rey de la creación hizo el día y la noche.&lt;br /&gt;      El día estaba en un rincón del cielo recogido sobre sí mismo como un hermoso capullo, cubierto por su cabellera rubia y cuando el astro sol se elevaba en lo más alto, vertía sobre él sus rayos desperezándolo, momento  en el que extendía su  cabello sobre la tierra para llenarla de luz y color. Así cumplía alegremente su trabajo al tiempo que sacudía las hebras doradas de su pelo embarullado por el viento, jugaba con las nubes y animaba a los pájaros a volar y, feliz,  veía como todos aprovechaban las horas de luz para realizar su trabajo. Cuando, doce horas más tarde el sol se escondía, el día se replegaba otra vez sobre sí mismo y descansaba en su rincón del universo para dejar paso a la noche.&lt;br /&gt;      En aquel entonces y en aquel mundo, la noche era completamente oscura. No había ningún rastro de luz en su negrura. Surgía de los abismos rápida y silenciosa en cuanto desaparecía el sol  y cubría la tierra de tinieblas. Ella no jugaba con las nubes como hacía el día, ni con los pájaros, ni podía mover su cabellera para jugar con el viento. Sólo veía con tristeza como los habitantes de aquel mundo, se escondían en sus casas  en cuanto ella aparecía quedando bajo su manto soledad y silencio. La noche no era feliz  y, poco a poco, su corazón se llenó de envidia hacia el día al que  decidió robarle su luz.&lt;br /&gt;       Era la noche muy amiga de la tormenta y en cierta ocasión en que ambas se encontraban juntas cubriendo la tierra de aguaceros, truenos y temor, le pidió ayuda mientras le explicaba lo que maquinaba contra el día. La tormenta, que disfrutaba cuando creaba situaciones difíciles, trazó un plan para que su amiga la noche consiguiera la luz que sólo le correspondía al día. Y así, en un amanecer, cuando el sol comenzaba a surgir por el horizonte, en el momento de verter sus rayos sobre la rubia cabellera del día, de un gran salto, la tormenta se interpuso entre ambos, arrebató con sus manos un montón de cálidos y luminosos rayos y, rápidamente, los repartió sobre la túnica negra de la noche.&lt;br /&gt;      La noche se sintió inmensamente feliz al ver como lucía sobre la tierra y contenta, observó a los habitantes. Ya ninguno se recogía en sus casas cuando ella surgía de los abismos sino que continuaban con sus tareas igual que cuando brillaba la luz del día. Los pájaros seguían con sus vuelos y sus trinos alegrando el ambiente y todo en la tierra era movimiento y algarabía. Pero, pasado un tiempo la gente comenzó a sentirse cansada. Nadie sabía cuando acababa el día y cuando comenzaba la noche y tan agotados se sentían que nadie cumplía bien con su trabajo. Los pájaros caían extenuados al suelo de tanto volar y pronto la alegría cambió para convertirse en un  confuso desorden.&lt;br /&gt;       Cuando el sol vio que había tanto desconcierto en la tierra a causa de su luz, se dirigió a la morada de los sabios celestes para explicar aquellos extraños sucesos y al abrir los libros en los que está todo escrito, los sabios, muy preocupados comprobaron el robo que la tormenta había realizado de la luz del día. Como el suceso estaba considerado muy grave en las leyes de aquel universo, se reunieron en consejo y decidieron que lo más prudente era exponer la situación al Rey de la creación y todos de acuerdo, subieron a la cola de un cometa que  los llevó, en un segundo, a lo más alto del cielo, allí donde ya no hay nada más y donde el Rey permanecía creando mundos maravillosos.&lt;br /&gt;      Al saber aquel monarca sabio y bondadoso que la noche no cumplía con su deber,  su corazón se llenó de tristeza y él en persona fue a conocer las razones del mal comportamiento de la noche. Avergonzada por su maldad, la noche se escondió en lo más profundo de sus abismos y el Rey creador cuando la encontró doblada en aquel tenebroso lugar sintió una profunda lástima, tanta que, en un arrebato de amor la tomó entre sus brazos para elevarla hasta el cielo y colocarla de espaldas al día. Una vez allí trasladada, conversó con ella dulcemente para hacerle  comprender la naturaleza de su oscuridad.&lt;br /&gt;       La noche escuchó a su Rey compungida y aceptó devolver los rayos de sol robados pero, al ver la bondad en los ojos de su creador, se atrevió a reprocharle la falta de belleza con que la había distinguido. El Rey, compadecido, lloró sobre aquella negrura absoluta y antes de separarse de su lado, desprendió el corazón de su pecho y se lo entregó a la noche como prueba de su amor.&lt;br /&gt;      El orden volvió al universo y el amor inundaba, otra vez, toda la creación y aquel día, cuando llegó la hora en que la noche tenía que desplegar sus sombras sobre la tierra, todos contemplaron admirados como ya no era tenebrosa; las lágrimas vertidas por el creador sobre ella,  se habían convertido en estrellas que cubrían de puntos luminosos el  manto oscuro y en el centro, en el lugar donde el Rey había prendido su corazón, una redonda luna, iluminaba la tierra con  blanco resplandor. A partir de entonces los habitantes de aquel  mundo mágico, antes de retirarse a descansar miraban hacia el cielo y en un  susurro decían extasiados ¡qué hermosa noche!- MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-119992589182932737?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/119992589182932737/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=119992589182932737' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/119992589182932737'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/119992589182932737'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/12/la-noche-que-quiso-ser-dia.html' title='LA NOCHE QUE QUISO SER DÍA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TRH73UCgWaI/AAAAAAAAA4c/aJjnagIOvxA/s72-c/3593228-md.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2956994806341719573</id><published>2010-12-14T10:46:00.000-08:00</published><updated>2010-12-14T10:52:15.013-08:00</updated><title type='text'>EL HADA FEA PELUSITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TQe8aZBuBZI/AAAAAAAAA3E/vjdRDFCwJCE/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 259px; height: 194px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TQe8aZBuBZI/AAAAAAAAA3E/vjdRDFCwJCE/s400/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550612227338143122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TQe70mjRpmI/AAAAAAAAA28/AGFbQ4ATUHc/s1600/hada611.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 400px; height: 308px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TQe70mjRpmI/AAAAAAAAA28/AGFbQ4ATUHc/s400/hada611.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5550611578133522018" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                           EL HADA  FEA PELUSITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Había una vez un hada muy pequeñita, tan fea que  estaba envuelta en una pelusa blanca y parecía la semilla de una flor y por eso en el país de las hadas la llamaban Pelusita. Se trasladaba con el viento o en las chispas luminosas de las estrellas donde subía de un salto para navegar  por el firmamento y siempre se escondía para que nadie viera lo fea que era.&lt;br /&gt;      Un día la Gran Reina Dorada la llamó a su presencia y le dijo:&lt;br /&gt;-Pelusita, ha llegado la hora de que consigas la varita mágica, para ello debes dejarte ver en la tierra y traer las lágrimas de una niña para cambiarlas por una sonrisa, como ordenan los siete sabios del universo que cuidan de la alegría de los niños. &lt;br /&gt;     Y dicho esto, la Gran Reina  Dorada  puso en su mano a Pelusita, sopló  sobre ella y la echó a volar por los aires. Pelusita, muy asustada y triste porque le daba mucho miedo dejarse ver en la tierra, se agarró a los faldones del viento que en aquel momento paseaba por los alrededores y dando volteretas para un lado y para otro se  alejó del país de las hadas.  &lt;br /&gt;      Al poco rato, cuando ya pudo sentarse cómodamente sobre la tela del viento,  vio un país  lleno de niños y decidió bajar y mirar a escondidas lo que pasaba allí y saber si podía conseguir alguna lágrima infantil.&lt;br /&gt;-Viento, por favor, bájame hasta ese lugar que necesito llevarme las lágrimas de una niña para cambiarlas por una sonrisa y así conseguir la varita mágica- le dijo.&lt;br /&gt;      El viento, despacito,  la dejó sobre el banco de un parque y se marchó para seguir paseando por el espacio.  Pelusita comenzó a buscar una  niña que tuviera lágrimas pero allí todos los niños eran tan guapos  y felices que  pasaban el tiempo riendo y haciendo travesuras sin que nadie les regañara. Cuando vieron volar aquella pelusa blanca, los niños creyeron que era la semilla de una flor y corriendo fueron tras ella para atraparla. Unos intentaban sujetarla entre los dedos pero Pelusita, se escurría entre las rendijas y escapaba volando.&lt;br /&gt; -¡Esa semilla es mía!-decía uno –voy a espachurrarla.&lt;br /&gt;-No, es para mí- decía otro intentando darle un pisotón.&lt;br /&gt;-Esa semilla la quiero aplastar entre las hojas de un libro- decía otra niña con la cara llena de churretes –verás como se seca y se queda como un papel.&lt;br /&gt;       Pelusita, temblando de miedo no sabía que había llegado al país de los niños traviesos y cuando ya la tenía uno entre sus manos y creía morir aplastada, de una ventolera, su amigo el viento la arrebató  y se la llevó por los aires.  Cuando   se le pasó el susto vio que, al fin,  llegaba al país de los hombres normales, esos que unas veces son buenos y alegres y otras algo malvados y tristes. Era un país precioso; con campos  verdes,  mares inmensos, ríos y cascadas y lleno de hermosas flores entre las que el viento dejó a Pelusita. Se sentía tan feliz  calentada por los rayos del sol que casi se queda dormida pero un ruido la despabiló. Prestó atención,  miró por la rendija de  entre los dos pétalos de una flor y vio a una niña  sentada a la orilla de un río,  con las mejillas llenas de un agua rara que no sabía qué era. Pelusita  se acercó despacito y le dijo:&lt;br /&gt;-Niña, ¿por qué estás triste? ¿y por qué sale agua de tus ojos?&lt;br /&gt;La niña,  al ver una pelusita blanca que le hablaba  y que no conocía las lágrimas,  se quedó muy sorprendida.  La cogió con mucho cuidado, la puso sobre su mano y le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Es  que no conoces las lágrimas? ¿Quién eres tú que  tienes tanta suerte que no sabes lo que es llorar?.&lt;br /&gt;-Soy el Hada fea Pelusita. Busco a un niño triste porque tengo que llevarme sus lágrimas para cambiarlas por una sonrisa y así conseguir la varita mágica,  pero no sabía que las lágrimas eran agua que salía de los ojos, creía que era alguna cosa que los niños tenían en las orejas.&lt;br /&gt;      La respuesta le hizo tanta gracia a la niña que olvidando su tristeza, le contestó:&lt;br /&gt;-¿Y cómo es que no lo sabes?&lt;br /&gt;-Porque en el país de las hadas no se llora nunca.&lt;br /&gt;      El Hada  Pelusita, de un salto, se  colocó  en el pelo de la niña  como un adorno. La niña se reflejó entonces en el río y Pelusita, asombrada, vio que era una niña más fea que ella. La niña al ver su cara en aquel espejo de agua clara, volvió a llorar desconsolada y a Pelusita le entró una tristeza tan grande que, sin darse cuenta, notó como de sus ojos salía un agua que rodaba por sus mejillas y caía en gotas por su gran nariz. &lt;br /&gt;-Pero, Pelusita-  le dijo la niña- ¡si tú también estás llorando!&lt;br /&gt;-¿Este agua que cubre mis mejillas es llorar?..., pues no resulta tan triste como creía porque a mi me deja muy tranquila.&lt;br /&gt;       A la niña le hizo gracia el comentario de la pequeña hada y se puso a reír. El hada fea Pelusita, al verla,  se quedó asombrada. Con la risa, el rostro de la niña se había transformado en algo tan hermoso que la dejó boquiabierta, y le dijo a la niña:&lt;br /&gt;-Mírate ahora en el espejo del río.&lt;br /&gt;       La niña al verse tan bella, no paró de reír y reír y muy contenta, se fue a jugar con otros niños.&lt;br /&gt;       Pelusita se quedó pensando en lo que había visto y decidió regresar al país de las hadas para hablar con la Gran Reina Dorada.&lt;br /&gt;       Cuando llegó y pasó a presencia de la Reina, está le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Has traído las lágrimas de una niña, Pelusita?&lt;br /&gt;-No, majestad.&lt;br /&gt;-¿Y por qué?-volvió a preguntar la Reina- Así no podremos cambiarlas por una sonrisa para que esa niña esté siempre contenta y tu puedas recibir la varita mágica.&lt;br /&gt;        Pelusita le respondió:&lt;br /&gt;-No es necesario cambiar nada en los niños, majestad, porque ellos necesitan llorar y reír para aprender que las dos cosas son hermosas.&lt;br /&gt;-¿Y tú cómo lo sabes?- preguntó, otra vez, la Reina.&lt;br /&gt;-Porque yo también he llorado, mi Reina,  y cuando lo he hecho, el corazón se ha quedado tan sereno que no me importaría volver a llorar.&lt;br /&gt;       La Gran Reina Dorada de las Hadas se quedó pensativa durante un rato y luego dijo:&lt;br /&gt;-Bien, Pelusita. Llevaremos este asunto a los Siete Sabios que cuidan la alegría de los niños para saber que opinan.&lt;br /&gt;       Al día siguiente, la Gran Reina Dorada de las hadas, se envolvió en la túnica invisible de viajar por el cielo y con Pelusita en la mano, llegó al país donde vivían los Siete Sabios que cuidan la alegría de los niños. Al entrar en aquella sala suspendida en el aire para que nadie la viera, la Reina y Pelusita vieron como los Siete Sabios, miraban con un enorme telescopio por los agujeros que había en el cielo, observando el comportamiento de todos los niños. Al verlas, el más Sabio de todos, se peinó la barba blanca que le llegaba hasta los pies y las hizo sentarse en una nube muy blandita para que estuvieran cómodas. Cuando la reina iba a explicar la aventura del Hada fea Pelusita, el Sabio dijo:&lt;br /&gt;-Noooo, noonono...¡¡¡ No son necesarias explicaciones, lo hemos observado todo con el telescopio que llega hasta la tierra desde nuestra ventana, y  después de reunirnos para esclarecer este asunto, hemos decidido por unanimidad que los niños también necesitan llorar un poco porque luego, le dan más valor a la risa. Así que ya no habrá que salir a por lágrimas de niñas ni de niños para cambiarlas por sonrisas, porque ellos solitos, lo saben hacer y eso les ayuda a conocer que en la vida, se deben tener las dos cosas, la tristeza que provoca las lágrimas y la alegría que provoca la risa. Y como premio al Hada Pelusita que es quien lo ha descubierto, ofrecemos a Pelusita la varita mágica especial de la belleza, la bondad,  la sabiduría y la alegría.&lt;br /&gt;       Se hizo una gran fiesta en el país de las hadas para festejar a Pelusita y cuando le fue entregada la varita mágica especial de la belleza, la bondad, la sabiduría y la alegría, Pelusita sintió como su ser se transformaba y al reflejarse en el espejo del cielo, vio que era el hada más pequeña pero también la más hermosa del país de las hadas.&lt;br /&gt;       Por eso amiguitos, os pido que cuando veáis una pelusa que parezca la semilla de una flor, dejarla volar, porque puede ser el hada Pelusita que está ayudando a los niños a ser felices.... aunque también tengan que llorar un poquito de vez en cuando. – MAGDA.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2956994806341719573?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2956994806341719573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2956994806341719573' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2956994806341719573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2956994806341719573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/12/el-hada-fea-pelusita.html' title='EL HADA FEA PELUSITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TQe8aZBuBZI/AAAAAAAAA3E/vjdRDFCwJCE/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6262131059962514107</id><published>2010-11-26T02:21:00.001-08:00</published><updated>2010-11-26T02:25:12.297-08:00</updated><title type='text'>EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TO-KZNT7yLI/AAAAAAAAAzk/SPdFQ0lJvOs/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 156px; height: 256px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TO-KZNT7yLI/AAAAAAAAAzk/SPdFQ0lJvOs/s320/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5543801831991003314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;ESTE CUENTO YA ESTA PUESTO EN EL BLOG HACE TIEMPO PERO LO HE CORREGIDO Y AHORA ME GUSTA MÁS, ASÍ QUE LO REPITO.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                       EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Arriba, arriba, en esa parte del cielo que no se ve desde la tierra, existe un lugar secreto donde se guardan las cosas hermosas de la naturaleza: el sol, la luna, la luz, los amaneceres y los ocasos, todas las estrellas a las que se les saca brillo a diario y también los colores con los que se pinta el arco iris.&lt;br /&gt;       Estas cosas que nos parecen tan naturales, están, cada una de ellas, cuidadas por unos angelitos que son quienes se ocupan de que todo esté limpio, brillante y en orden para cuando llega el momento de  ocupar el sitio que a cada cosa  le corresponde.&lt;br /&gt;       Hoy vamos a explicar la historia del angelito más revoltoso de todos. No tiene nombre porque en el cielo cada cual se reconoce sin tener que llamarse y es el que se encarga de pintar el arco iris que, aunque nunca se ha dicho, entonces sólo tenía seis colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y añil.  Este angelito es  muy, muy pequeñito, con el pelo enmarañado en unos rizos muy rubios y unos ojos chispeantes como dos estrellas y siempre lo encontraremos con el pincel en la mano dando brochazos, una vez a la franja roja, luego a la verde, más tarde a la amarilla... y así a todas ellas, para que cuando en esas tardes lluviosas en las que de pronto luce un rayo de sol, se pueda contemplar un maravilloso arco iris.&lt;br /&gt;      A este angelito revoltoso y travieso, le gustaba dibujar ventanitas en esas nubes blancas que parecen un trozo de algodón, para asomarse y poder curiosear todo lo que sucedía en el mundo y aquel día, sin que nadie lo advirtiera, se escapó por una de ellas. Desplegó sus alas transparentes y volando, volando, se acercó hasta la tierra. Cuando ya estaba llegando se dio cuenta de que no sabía aterrizar y entonces se introdujo en una nube gris llena de agua, se agarró a la punta de una gota de lluvia de esas que parecen lágrimas gordas, se dejó balancear en el aire  y lentamente fue a posarse sobre la hoja de un nenúfar blanco que estaba en el centro de un lago.&lt;br /&gt;       Al caer, se quedó panza arriba un poco asustado sin saber donde se encontraba y al ver aquella superficie verde  que le rodeaba se quedó boquiabierto. Era ¡tan bonito! que pensó estaba todavía en el cielo pero al tocar el agua y mojarse los deditos,  se dio cuenta de que ya había llegado a la tierra porque cuando estás en el cielo nunca te mojas, sólo  te hundes…, te hundes…, como si estuvieras en el interior de una burbuja y  flotas de un lado para otro lo cual resulta muy divertido. &lt;br /&gt;       El angelito se puso muy contento y comenzó a navegar sobre el nenúfar inventando viajes que le llevaban a lugares desconocidos. Las carpas plateadas, al ver aquel angelito chiquitín tan alegre y revoltoso, comenzaron a jugar  dando saltos a su alrededor hasta que en un momento de entusiasmo, nuestro angelito,  ni corto ni perezoso, se lanzó al agua para bucear entre las ranitas verdes, cabalgó sobre las azules libélulas que volaban haciendo piruetas y al cabo de un rato, cansado y un poco aburrido, se dejó llevar por una de ellas hasta el bosque donde comenzó a pasear por los caminos en contemplación maravillada de las flores que no conocía, mientras observaba el vuelo de los pájaros y escuchaba ensimismado sus gorjeos. Persiguió abejas y mariposas que nunca alcanzaba hasta quedar agotado y entre la hierba de un prado se durmió hecho un ovillo.&lt;br /&gt;        Al despertarse estaba tan entumecido que apenas si se podía mover y comenzó a arrepentirse de su aventura por lo que decidió emprender el viaje de vuelta. Pero cuando quiso elevarse, no pudo volar por más que lo intentó. Una y otra vez daba saltitos para que sus alas se movieran pero era inútil, no podía volar. Muy, muy asustado, miró a su espalda y vio con horror que ¡no tenía alas! ¡habían desaparecido! Entretenido con tanto juego no se dio cuenta de que las había perdido porque, al estar en la tierra no podía seguir siendo un angelito y se estaba transformando en un niño.  Aterido de frío y sin saber qué hacer, se quedó acurrucado junto a un arbusto y comenzó a llorar. Pero vosotros no sabéis que los angelitos no lloran igual que las personas y de sus ojos comenzaron a caer unas lágrimas chiquitinas, chiquitinas, que eran como campanitas y al llegar al suelo dejaban oír una bonita melodía: ¡Tiinn tantaranntann...! ¡Tiin tantaranntann...! Y gracias a esta música, el angelito se salvó, porque, en aquel momento, una niña que paseaba por el bosque recogiendo violetas, al oír el repiqueteo, buscó entre los arbustos para descubrir aquella música y encontró al angelito acurrucadito debajo de una margarita llorando desconsoladamente. &lt;br /&gt;       La niña, lo recogió con mucho cuidado, lo metió en su bolsillo y lo llevó a su casa donde, envuelto en un trozo de bufanda lo arrimó a la chimenea para que se calentara. Cuando se recuperó, el angelito revoltoso  le explicó a la niña su aventura y le dijo, hecho un mar de lágrimas, que no podía volar porque había perdido sus alas.&lt;br /&gt;       La niña, compadecida de aquel angelito llorón, chiquitín y sin alas, quiso ayudarle y se le ocurrió una idea. Deshojó las violetas que había cogido en el bosque y comenzó a hacer su trabajo mientras el angelito dormía un ratito.&lt;br /&gt;        Cuando por la mañana salió el sol y se despertó, el angelito vio que la niña tenía entre sus manos dos bellas alas hechas con pétalos de violetas, las más hermosas alas que jamás había visto. La niña le ayudó a colocárselas bien sujetas en la espalda y el angelito chiquitín y revoltoso, después de darle las gracias,  echó a volar perdiéndose en la inmensidad azul.&lt;br /&gt;       Al llegar al cielo, fue corriendo a por el pincel para retocar el arco iris que había abandonado con su aventura y se fijó que entre todos aquellos bonitos colores, faltaba uno que nunca había estado allí. ¡Al arco iris le faltaba el color de sus alas, el violeta! Entonces, el angelito, humedeció el pincel en los extremos de aquellas alas que eran pétalos de flor y añadió una franja a los otros seis colores.&lt;br /&gt;       Desde entonces, el arco iris que vemos cuando el sol ilumina las gotas de lluvia, tiene siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y... ¡violeta! El color de las alas de un angelito revoltoso y travieso que quiso correr una aventura en la tierra y perdió sus alas.&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;                                                                                 MAGDA R. MARTÍN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6262131059962514107?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6262131059962514107/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6262131059962514107' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6262131059962514107'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6262131059962514107'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/11/el-angelito-que-perdio-sus-alas.html' title='EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TO-KZNT7yLI/AAAAAAAAAzk/SPdFQ0lJvOs/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-5365010810410393844</id><published>2010-11-21T22:38:00.000-08:00</published><updated>2010-11-21T22:39:47.025-08:00</updated><title type='text'>"SUCEDIÓ EN SEGOVIA"</title><content type='html'>¡¡¡ YA ESTÁ ONLINE!!!&lt;br /&gt;                     www.publicatuslibros.com&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-5365010810410393844?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/5365010810410393844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=5365010810410393844' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5365010810410393844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5365010810410393844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/11/sucedio-en-segovia_21.html' title='&quot;SUCEDIÓ EN SEGOVIA&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7645130446479353479</id><published>2010-11-17T05:25:00.000-08:00</published><updated>2010-11-17T05:27:51.934-08:00</updated><title type='text'>"SUCEDIÓ EN SEGOVIA"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TOPYFgP_fRI/AAAAAAAAAyk/2NPpx67uOhE/s1600/GetAttachment.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 113px; height: 160px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TOPYFgP_fRI/AAAAAAAAAyk/2NPpx67uOhE/s320/GetAttachment.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5540509555663797522" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Mi quinta novela en la página digital www.publicatuslibros.com está a punto de salir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7645130446479353479?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7645130446479353479/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7645130446479353479' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7645130446479353479'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7645130446479353479'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/11/sucedio-en-segovia.html' title='&quot;SUCEDIÓ EN SEGOVIA&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TOPYFgP_fRI/AAAAAAAAAyk/2NPpx67uOhE/s72-c/GetAttachment.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1752580506375657664</id><published>2010-11-05T01:29:00.000-07:00</published><updated>2010-11-05T01:31:16.738-07:00</updated><title type='text'>ANUNCIO</title><content type='html'>AMIGOS: OS DEJO UN LINK PARA QUE ENTRÉIS A LEER UNA REVISTA DIGITAL ESTUPENDA. ES EL SIGUIENTE:&lt;br /&gt;          http://www.keid.host22.com/zk13/paginas/index.php&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1752580506375657664?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1752580506375657664/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1752580506375657664' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1752580506375657664'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1752580506375657664'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/11/anuncio.html' title='ANUNCIO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-346322546754865127</id><published>2010-10-10T06:10:00.000-07:00</published><updated>2010-10-10T06:14:20.021-07:00</updated><title type='text'>ESCRIBIR POR ESCRIBIR</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TLG71KbFXxI/AAAAAAAAAwE/h-w7G0FQtMw/s1600/images.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 256px; height: 187px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TLG71KbFXxI/AAAAAAAAAwE/h-w7G0FQtMw/s320/images.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5526404739765722898" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TLG7jix1YgI/AAAAAAAAAv8/DP2Ix5yGcH4/s1600/22652.file_b.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 259px; height: 296px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TLG7jix1YgI/AAAAAAAAAv8/DP2Ix5yGcH4/s320/22652.file_b.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5526404437065949698" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                     ESCRIBIR  POR ESCRIBIR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Hoy ha amanecido un día lluvioso y, como en este “Madrid de mis pecados”,  tanto con la lluvia como con su hermana la nieve, somos muy asustadizos en cuanto las vemos asomar el flequillo, he decidido quedarme tranquilita en casa frente al ordenador que, de un tiempo a esta parte, es el consuelo de mis pesares, y como presumo de ser una aficionada a la escritura, aquí estoy dispuesta, con la pluma en ristre, como se diría en otra época de mi vida, dispuesta a escribir algo. Todavía no se qué, pero escribiré porque el momento es idóneo, atractivo e inspirador. La hora tranquila de la mañana…, el cafetito caliente…, la comodidad de la casa con las ventanas cerradas…, la lluvia bailando tras los cristales…¿Qué más se puede pedir? Así que vamos a inventarnos algo. Luego, el resultado final, quedará para los comentarios de los lectores. Gustará o no gustará, lo encontrarán bien escrito…, o no,  buena sintaxis, bonita narración, lenguaje adecuado y escogido que suena a música en los oídos… Así es como a mí me gustaría escribir, por lo tanto, vamos a intentarlo y que la inteligencia y el gusto del paciente lector, sea benévolo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   UN SENCILLO CUENTO AHORA QUE SE ACERCA LA NAVIDAD                &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         “El gusto por la escritura era genético, lo llevaba en su ADN, era algo innato, propio, completamente suyo. No hubiera sido ella sin aquel deseo atrayente por emborronar página tras página aunque las palabras no formaran una historia coherente, el caso era escribir. Plasmar en un papel los pensamientos burbujeantes que alborotaban su mente. Y así, siempre se la veía en cualquier rincón con un cuaderno y un lápiz en la mano. Tenía la seguridad de vivir en este mundo para dar a conocer sus ideas y la única manera de hacerlo era mediante la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Se llamaba Esther, así, con hache intercalada, como a ella le gustaba escribirlo. Era una niña rubia, de pelo lacio, no demasiado agraciada pero con una dulzura en la expresión  traducida en una ligera mirada  soñadora y sonrisa tímida, aunque esto sucedía muy pocas veces, porque, Esther, era una niña seria. Reía poco, sin embargo, cuando lo hacía, era con ganas; el suceso debía de ser en realidad gracioso y esto sucedía en raras ocasiones, aparte de que, además, le gustaba profundizar en todos los acontecimientos, situaciones y circunstancias que le obligaban a pensar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        No sabía por qué, pero siempre llevaba un vestido negro que tapaba sus rodillas cubiertas por unas medias también negras y unos botines abrochados en el tobillo, muy dificultosos para ajustar. Como todavía no había llegado a la pubertad, necesitaba ayuda para su aseo diario y la única doncella de la casa, era la encargada de  peinar su cabello sedoso  recogido en la nuca con un lazo también negro. Su piel era muy blanca, de un ligero tinte rosado en las mejillas y los ojos necesitaban mención aparte. Grandes pero no exagerados, de pestañas largas que, por el hecho de ser rubias como su cabello, destacaban poco y sólo ensombrecían su mirada en unos determinados momentos según la luz incidía en ellos. El color, impreciso pero claro, ojos de gato, -decían algunos-, pero sin su frialdad ni su indiferencia. De tan soñadores, causaban dolor en el ánimo de quien los contemplaba y toda su figura despertaba una admiración extraña  sin poder definir con exactitud, cual de todos aquellos atributos era el causante de la fascinación. Sin conocer el motivo, Esther se consideraba una niña misteriosa que, algún día, descubriría esa faceta de su personalidad para, así, comprender  la razón de la exactitud del momento en  su paso por la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Esther había cumplido sus nueve años en aquel 1909, por lo tanto había nacido con el siglo y éste era un detalle siempre muy comentado cuando se hablaba de su nacimiento, cosa que, a ella, la confundía un poco, pues no daba tanta importancia a la fecha como lo hacían los demás. Pero este sentimiento tenía, además,  un motivo personal e íntimo porque, Esther, se sentía unida al mundo desde siempre, como si su existencia fuera eterna. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Era un 24 de diciembre, faltaban sólo unos días para finalizar el año. En Madrid, como en otra cualquier capital del mundo cristiano, se celebraba el acontecimiento del nacimiento de Jesús y la gente intentaba alegrar su ánimo con villancicos y panderetas. La madre de Esther, se colocó el sombrero y el abrigo, agarró a su hija de la mano, ya preparada para el paseo, y salieron de la casa para instalarse en el coche de caballos enviado por la abuela que esperaba frente a la puerta de entrada.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Habla sólo cuando debas hacerlo- decía la madre mientras colocaba bien el vestido de su hija sobre las rodillas enfundadas en el hilo negro de las medias, -responde cuando te pregunten y saluda con reverencia siempre que te presenten a personas mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Esther no respondió. Sabía como comportarse en aquella sociedad sin necesitar aprendizaje, como si ya hubiera nacido con suficiente sabiduría.  A través de las ventanillas del coche, se entretenía en observar cuanto sucedía en la calle, -siempre las mismas escenas- pensó. Comenzaba a nevar y la gente se abrigaba según sus posibilidades. Las mujeres envueltas en sus toquillas de lana, sujetaban con una mano los bordes del mantón para arroparse bien  y con la otra la cesta de la compra en donde llevaban las viandas necesarias para las comidas navideñas. Los hombres trajeados, con la mano en el sombrero para evitar fuera arrebatado por el viento, abrochaban sus gabanes hasta el último botón y los golfillos, escondían las suyas en los bolsillos de unos pantalones bien excesivamente grandes, bien excesivamente pequeños, mientras silbaban  con la pretensión de  ahuyentar el frío invernal.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;      Al bajarse del coche frente a la casa de su abuela, la niña refugió sus manos en el manguito de piel, y esperaron les fuera abierta la verja que conducía a la entrada principal de la mansión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       A Esther le gustaba visitar a aquella abuela, madre de su padre ya difunto, de quien había heredado su extraño carácter, -decían-, porque, aparte de llevar también  su mismo nombre, era una mujer diferente al resto de cuantas tenía a su alrededor. Alta, huesuda, con cierto rostro caballuno pero siempre sonriente, de conversación fácil y amena, le agradaba escuchar su voz bien timbrada  y modulada. Vestía también de negro –nunca pudo comprender aquel gusto de las mujeres de la familia- pero a ella no le sentaba mal y el gorrito ribeteado con un volante con el que acostumbraba a cubrir su cabeza cana, le daba un aire antiguo muy característico de una época pasada con la cual Esther se identificaba sin motivo definido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La abuela, además de todas aquellas particularidades tan agradables para su nieta, tenía otra no menos atractiva: era una viuda muy rica. Vivía cómodamente en una gran casa propia, poseía otras haciendas circundadas de terrenos en la provincia de Santander donde la nieta, más de una vez, pudo disfrutar de estancias veraniegas, y era dueña de dos coches de caballos, mantenidos a resguardo de la intemperie, en un patio adoquinado situado en la parte trasera de la casa donde también se encontraban las cuadras para los cuatro animales de tiro. Esther, sin haber profundizado nunca en la causa, estaba segura de amar intensamente  a su abuela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Aquella tarde se sentaron a merendar en el salón, en una mesa redonda colocada junto al mirador desde donde se divisaba la calle y Esther disfrutó del calor de la chimenea encendida, muy diferente a la de su domicilio, siempre atascada, motivo por el cual, más de una vez, se habían visto obligadas a ventilar las habitaciones con ventanas abiertas de par en par para despejar el humo que las asfixiaba. Mientras se deleitaba con todos aquellos pequeños detalles, no perdía palabra de la conversación entre las dos mujeres, madre y abuela,  y así pudo saber como, las fiestas de Navidad y del Año Nuevo, las pasarían como invitadas en aquella enorme vivienda en  compañía de la  abuela amada. Al escucharlo, Esther reprimió un salto de alegría, la noticia era el mejor regalo que podía esperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La alcoba donde la instalaron, con un balcón desde el cual se divisaba la calle principal, una cama con dosel y doble colchón, la esperaba para descansar cómodamente. En una cómoda antigua, de buen tamaño, guardó la ropa que trajo la doncella y un tocador adornado con un espejo, reflejó su figura aniñada de expresión tímida, soñadora y, en aquellos momentos, feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Al día siguiente, 24 de Diciembre, la abuela la reclamó como ayudante en la colocación de adornos navideños en el salón donde se iba a celebrar la cena  de Nochebuena y, unos días después, la de Nochevieja para entrar en el nuevo año. La mesa, extendida para acoger a todos los invitados, pronto estaría vestida con el mantel blanco bordado a mano, exclusivo para esta ocasión y las cajas de cartón, ahora esparcidas por el suelo, encerraban en su interior las figuras del Nacimiento de Jesús en espera de ser colocadas sobre una mesa auxiliar puesta expresamente para ese menester,  en un rincón cerca de la chimenea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esther, abre las cajas y ve sacando las figuras y los adornos- dijo la abuela –hay que prepararlo todo para cuando lleguen esta tarde los invitados. Mira- le volvió a decir al mostrarle una corona de acebo, muérdago, y pequeñas ramas de pino, –aquí añadiremos unas cintas rojas y los números que indiquen el nuevo año en el que vamos a entrar. Luego, lo colocaremos en el centro del marco del espejo grande que está en la pared, frente a la mesa. Así todos lo podrán ver-, y después de una pequeña pausa, dijo con suave risa: -¡No debemos olvidar que comenzamos una nueva década!- Luego, prestando otra vez atención a su nieta, dijo: -¿Qué te parece, Esther? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me parece precioso, abuela. ¿Pero dónde están los números?-preguntó Esther mientras rebuscaba en el interior de las cajas.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tú eres la encargada de dibujarlos- respondió la anciana –por ahí encontrarás cartulina de colores lo dejo a tu gusto. ¿Sabrás hacerlo?- le dijo al tiempo de ofrecer una caricia a su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por supuesto, abuela. Dibujaré los números más bonitos que hayas visto nunca. Ya verás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A Esther no tuvieron que recordárselo dos veces. De inmediato puso manos a la obra. Buscó papeles y lápices de colores para advertir a todos mediante los números recortados como el próximo año entraban en la nueva década de 1910.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Se encendieron todas las lámparas para iluminar completamente el salón. El olor a sopa de almendras y a cordero asado pronto inundó la estancia; los turrones, mazapanes y polvorones preparados junta a la mesa ya engalanada con la vajilla de porcelana fina y la cristalería usada únicamente en estas fechas, daban un ambiente extraordinario que se contagiaba a los habitantes. Pronto comenzaron a llegar los familiares y amigos, tíos y primos de Esther, algunos de su edad con los cuales comenzó a distraerse en conversaciones y juegos hasta la llamada de atención para sentarse a la mesa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Comenzó la cena entre risas y algarabía moderada y cuando llegaron  a los postres, con los turrones en las bandejas, en uno de los brindis, alguien, extrañado, comentó jocoso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caramba! Creo que ninguno de nosotros vamos a celebrar el próximo año porque según los números del adorno entramos en el 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Esther sorprendida por el error cometido con los números, se tapó la boca con la mano a la espera de una regañina pero la abuela clavó su mirada profunda en los ojos de la niña al mismo tiempo que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo sí pienso celebrarlo y además, dentro de cien años, seguiré siendo la abuela de Esther, de eso estoy segura ¿verdad que sí?- chocó suavemente su copa con la de su nieta rebosante de limonada y sonrió divertida. En sus ojos apareció una extraña luz que intensificó en su cara la apariencia de haber llegado hasta aquel mundo desde  otra época diferente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Cuando los niños obtuvieron el permiso para abandonar la mesa, el primer objetivo de Esther fue dibujar en una cartulina los números correctos del año y para dar más relieve a la modificación, rellenó el contorno del dibujo del 1 y el 9 en color negro y el 1 y el 0, en un llamativo color rojo.  Volvió a colocar el adorno sobre el espejo en el que ahora se leía con claridad 1910 y entre el aplauso de todos los asistentes, sonrió tranquilizada.&lt;br /&gt;-------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          &lt;br /&gt;       En su corazón sintió la eternidad del paso de los años, la existencia continua que nunca finalizaba. Dejó de escribir y miró la pantalla del televisor. Las calles de Madrid repletas de adornos navideños se vislumbraban a través de las ventanas desde donde se podían contemplar a los apresurados y alegres viandantes con dirección hacia la Puerta del Sol para oír el repiqueteo de las doce campanadas que un año más, anunciaba el paso del tiempo, un tiempo que, sin embargo,  siempre parecía el mismo. En lo más alto del edificio de la Casa de Correos, con adornados números, destacaba el del nuevo año 2010.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vamos Esther, ven a por las uvas que van a dar las doce campanadas por la tele!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya voy abuela, un momento, que ya he terminado de escribir el cuento de Navidad-  puso la palabra “FIN” después de las últimas letras, cerró el cuaderno y guardó el lápiz en el estuche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La abuela abrazó a su nieta y desenvolvió las uvas preparadas para festejar el nuevo año. Era el primero de abuela y nieta en soledad, el accidente de coche ocurrido hacía exactamente un mes, se había llevado al mismo tiempo a los padres y al único pequeño hermano de Esther. A la huérfana sólo le quedaba ella, su abuela, y aquel día, tan señalado,  no iba a permitir  la entrada de la tristeza  en la casa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Al comenzar a comer las doce uvas, Esther se paralizó perpleja. En la corona de acebo, muérdago y ramas de pino adornada con cintas rojas  colocada sobre el aparador, destacaban los números del año pintados en dos colores diferentes, el 2 y el 0 rellenos en color negro, el 1 y el 0 en un rojo brillante… Ella había visto en algún otro lugar, hacía ya mucho tiempo, un dibujo muy parecido, pero… ¿dónde?  No podía recordarlo…”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                         FIN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-346322546754865127?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/346322546754865127/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=346322546754865127' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/346322546754865127'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/346322546754865127'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/10/escribir-por-escribir.html' title='ESCRIBIR POR ESCRIBIR'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TLG71KbFXxI/AAAAAAAAAwE/h-w7G0FQtMw/s72-c/images.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-3662476936119738958</id><published>2010-10-08T03:53:00.001-07:00</published><updated>2010-10-08T03:56:21.021-07:00</updated><title type='text'>MARGARET</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TK74VyA8tRI/AAAAAAAAAv0/rzRp7MRlvSA/s1600/hadas-danzando.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 267px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TK74VyA8tRI/AAAAAAAAAv0/rzRp7MRlvSA/s320/hadas-danzando.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5525626845916869906" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                        MARGARET&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                         (CUENTO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Mi amiga Margaret me recogió con el coche en el aeropuerto de Heathrow después de un viaje de dos horas largas desde Madrid. Adelanté el reloj de pulsera una hora para adaptarme al horario de la isla por lo que el tiempo del lunch inglés estaba casi finalizando motivo por el cual nos refugiamos en un self-service, aparte de para comer, también para guarecernos de la lluvia que me había recibido como si fuera la explosión de las burbujas de una botella de champán recién abierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Entre Margaret y yo, no había demasiada intimidad. Me la había presentado una amiga común, de padre inglés y madre española que conocí en Alicante mientras pasaba unas cortas vacaciones recuperándome de un desengaño amoroso reciente, en una pequeña casa que Alfonso, el mayor de mis hermanos, se había comprado en una urbanización cerca de Elche. Fue una mañana soleada como casi todas las del levante español en la que Amalia y yo, nos acercamos a tomar un café en uno de los Restaurantes-Cafetería que abundaban en la urbanización.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Mi hermano había comprado la casa por un aviso de Amalia, conocida por medio de un grupo de amigos de Madrid, la cual tenía una de su propiedad justo al lado de la que estaba en venta y fue quien le puso en contacto con los vendedores, un matrimonio inglés de mediana edad, obligados a volver a Inglaterra a causa de la enfermedad del padre de uno de los cónyuges. Por esta razón de cercanía, Amalia y yo estábamos juntas todas las horas del día, excepto durante la noche en que cada cual dormía en su propio domicilio. Una manera cómoda de residir puesto que las viviendas, bastante pequeñas, sólo disponían de un dormitorio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Margaret era una muchacha alta, con el pelo rubio rojizo algo ondulado y ojos de un azul desvaído muy claros,  que le daban el aspecto de un perro cocker pero muy dulce, simpática y algo tímida en el trato, con quien congenié rápidamente en cuanto me fue presentada. Nos sentamos las tres en la terraza del café, protegida del sol por un techo de lona y pasamos un buen rato charlando en un español muy fluido por parte de ella a quien le gustaba practicar y disfrutaba aprendiendo nuevos vocablos o giros coloquiales desconocidos. Así fue la manera en la que, al finalizar el verano me invitó a pasar unos días –cuantos quisiera, me dijo-, en su casa de Londres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Dado que mis clases en el Instituto no comenzaban hasta el mes de Octubre, Amalia volvía a sus quehaceres en Madrid y yo con todo el mes de septiembre libre,  me quedaba sola en la casa de Alicante,  opté por aceptar, sin vacilaciones, la invitación de Margaret y allí estaba, recién llegada al aeropuerto inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mientras nos acomodábamos en el coche, una vez finalizado el almuerzo, Margaret me  explicó el cambio de planes. En lugar de permanecer en Londres, nos trasladábamos hasta una ciudad llamada Olney en el condado de Buckinghamshire al Sureste de Inglaterra donde tenía una casita –dijo- perteneciente a sus ancestros desde tiempos muy antiguos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguro que te gustará mucho más- me dijo.&lt;br /&gt;        La noticia me pareció estupenda, no conocía Olney y siempre tendría un momento libre para viajar a Londres, si lo deseaba,  ciudad que, por otra parte, ya había visitado en diferentes ocasiones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Después de un rato de conducción que no calculé, distraída con la conversación, llegamos a un pueblo del más clásico tipismo anglosajón o así me pareció, hasta llegar a una casa, que, esa sí, era la más genuina imagen de las construcciones inglesas. Rodeada de un jardín en donde se veían unos árboles que comenzaban a perder sus hojas, unos macizos de flores lucían como si fuera primavera. Siempre he admirado la floración de las plantas en ese país, aun disfrutando de menos horas de sol que en España, las flores se mantienen espléndidas durante mucho tiempo, supongo que, en parte, será debido a la alta humedad  ambiental del lugar. Las ventanas, amplias pero de cuadros pequeños bordeados de unos marcos de madera y un tejado de pizarra que dejaba escapar por la chimenea una columna de humo blanquecino, le daba un aspecto irreal.  No pude evitar compararla con la casita de chocolate del cuento de los hermanos Grimm, Hansel y Gretel. El interior era acogedor. Enmoquetado el suelo de un verde claro, unas escaleras de madera cubiertas por una alfombra de dibujos sepia y rojo, conducían al segundo piso donde se encontraban las habitaciones y el baño. En un principio, no me fijé en su presencia, hasta que oí su voz. Sentada en una cómoda butaca, junto al ventanal pero más cercana a la chimenea de chisporroteantes  troncos ardientes, una anciana de aspecto muy especial  me observaba atentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te presento a mi tía Ágata- dijo Margaret. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Estreché la mano que me ofrecía. Una mano blanca, pequeña, suave y curiosamente, sin arrugas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te deseo una grata estancia en este país- dijo la anciana sonriente. Su aspecto me sorprendía por momentos. Era aniñado. Casi infantil, etéreo, sutil… no sabía emplear la palabra exacta para describir aquella sensación tan inesperada causada por su presencia. Vestía una falda larga. Unos escarpines de tela en color azul brillante con una lengüeta alargada, le cubrían el empeine de unos pies casi diminutos que descansaban sobre un escabel damasquino. En la cabeza, una especie de gorrito de tela fina cubierto de flores -no supe apreciar en el momento si eran naturales o artificiales-, medio ocultaba unos tirabuzones cortos de un color rubio brillante y los ojos en aquel rostro único, imposible de describir su serena belleza, eran dos magníficas esmeraldas. Me quedé paralizada y todo a mi alrededor pareció esfumarse. Hasta creí oír un canto tenue de voces angelicales y un perfume a hierbas del campo me embriagó. Pero rápidamente todo volvió a la prosaica realidad cuando la voz de Margaret dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Tomaremos un té. Ven, primero te enseñaré tu habitación- y sin más preámbulos cogió mi maleta y ambas subimos al piso alto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;----------------&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La noche la pasé inquieta. Me despertaba a intervalos creyendo escuchar unas risas cantarinas, murmullo de agua y cantos diáfanos que, al llegar la mañana, supuse fueron parte de sueños olvidados, sin embargo, una imperceptible intuición me avisaba de algún suceso fuera de mi control.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Por la mañana, después del desayuno, Margaret me invitó a dar un paseo por el bosque y después de abrigarnos con gorro y guantes, salimos en dirección desconocida para mí. Caminábamos por la ciudad entre calles con pequeñas tiendas de especiales mercaderías. Medias de lana en colores muy vivos, gorritos similares al de la tía Ágata y extraños utensilios de todo tipo cuya rareza consistía en su diseño, se mostraban en los escaparates. La arquitectura de las casas, también demostraba una originalidad  poco común, tanto es así, que volví a sentir la sensación de estar paseando por las páginas de un cuento.&lt;br /&gt;       De pronto nos encontramos en un bosque salido de la nada. Allí estaba el camino, frondoso, lleno de misterio, y en silencio, penetramos en él. Me percaté como la hojas secas del camino envolvían mis pies, el aire perfumado por un sinfín de fragancias indeterminadas, me mantenía extasiada,  y una brisa suave, mecía las hojas de los árboles con cantarín sonido.   El camino se estrechó y se alargó. A la izquierda surgieron una fila de árboles cuyas  gruesas ramas dobladas por el supuesto empuje del viento a lo largo de los años, formaban un arco que se unía al lado derecho en una caricia llena de ternura hacia unas matas de flores de un color rosa fuerte desconocidas para mí. De las ramas de los antiguos árboles, caían en unos largos racimos, helechos, horquillas de muérdago y un musgo que se adhería a los troncos  igual que manta suave  para abrigarlos del frío, y al final del camino, el espacio se despejó en una rotonda de flores, cascadas, plantas y árboles que delimitaban o, mejor sería decir, protegían el círculo donde reían, cantaban, se bañaban y jugaban  una cantidad de sílfides o hadas, difícil de enumerar. En el centro de la rotonda, en una especie de trono florido, la tía Ágata me sonreía mientras alimentaba a unas exóticas aves nunca antes vistas por mí. Me quedé paralizada. Aquello eran hadas, no cabía la menor duda. Su aspecto era lo que yo entendía por uno de aquellos seres fantásticos. Cuando quise comentarlo con Margaret, la sorpresa fue todavía mayor. Allí estaba ella, sonriente, feliz como jamás la había visto. Una corona de flores adornaba su cabello largo y rojizo, su cara transformada, sin dejar de ser ella, mostraba una belleza inexplicable y unas alas de irisada transparencia le servían para trasladarse y juguetear con quienes yo consideré sus hermanas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cuando me dirigía a ella para intentar comprender aquella transformación, me encontré en una tienda y en mis manos sujetaba una figurita de porcelana que representaba la imagen de un hada. Me quedé en suspenso. Margaret, curioseaba entre libros, hojeando uno tras otro, me miró y sonrió. En aquel insólito momento, mi única ocurrencia fue pensar en que el cambio de país y todo aquel ambiente tan diferente al habitual, le estaba jugando una mala pasada a mi imaginación debilitada por las emociones que me había visto obligada a superar durante mi estancia en la pequeña casa de Alicante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       No sería exagerado decir que pasé en aquel lugar los quince días más tranquilos y relajantes de todos los años vividos y el día de mi despedida, no quise marcharme sin hacer mención al  extraño paseo por el bosque de las hadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nunca hemos ido al bosque- me respondió Margaret – aquí no hay ninguno. Seguro que has tenido sueños muy hermosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Miré a la tía Ágata que me sonreía de una manera especial y sin hacer ningún otro comentario,  me marché. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En España me encontré con Amalia, la amiga que me había presentado a Margaret y después de explicarle mi viaje y la extraña experiencia vivida, me miró sorprendida, y  como si temiera cometer una tremenda indiscreción, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé de quién me hablas, jamás te he presentado a ninguna Margaret… Tu viaje a Inglaterra ha sido en solitario  ¿es que ya no lo recuerdas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      No he vuelto a visitar Inglaterra, sé que allí siempre me sucederá algo que no tendrá una explicación razonable. Ha pasado el tiempo y continúo confundida, todavía no he conseguido poner mis ideas en orden. Tal vez, algún día me atreveré a visitar otra vez,  una parte del país de las hadas, porque allí fue donde estuve, de eso no tengo la menor duda.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-3662476936119738958?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/3662476936119738958/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=3662476936119738958' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3662476936119738958'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3662476936119738958'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/10/margaret.html' title='MARGARET'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TK74VyA8tRI/AAAAAAAAAv0/rzRp7MRlvSA/s72-c/hadas-danzando.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-568839903215182523</id><published>2010-09-19T00:24:00.001-07:00</published><updated>2010-09-19T00:28:01.336-07:00</updated><title type='text'>SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - "EL MISTERIO DELA CASA DEL GNOMO"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW68UafAaI/AAAAAAAAAuQ/BpxKpTdVQUE/s1600/gnomos1.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 308px; height: 230px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW68UafAaI/AAAAAAAAAuQ/BpxKpTdVQUE/s320/gnomos1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518522463847121314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                SONSE Y SUS COLEGUILLAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          EL MISTERIO DE LA CASA DEL GNOMO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mi padre heredó una casa de su hermano, mi tío Juan, cuando éste murió en uno de sus viajes alrededor del mundo, en una escalada a no se qué monte. De este asunto sólo recuerdo el llanto de mi abuela, –su madre-, y  que mi padre tuvo serios problemas para conseguir el traslado de su cadáver hasta España. Por lo demás, su muerte no me causó ni tristeza ni impresión ninguna puesto que a mi tío Juan sólo lo había visto un par de veces en mi vida cuando yo era una niña muy pequeña y apenas si lo recordaba. Lo único que sabía de él es que era el hermano menor de mi padre y el segundo hijo de mi abuela Ana. Que era un aventurero que se pasaba la vida viajando y, de vez en cuando, visitaba a su familia en España donde organizaba el próximo viaje. En este último, cuando ya no volvió vivo, fue cuando, después de leer el testamento donde dejaba a mi padre heredero de todos sus bienes junto a mi abuela, aquel verano del 2.0007, decidimos cambiar nuestro lugar de veraneo en los montes asturianos para trasladarnos al Levante, más exactamente a La Costa Blanca, en donde en un pueblo cercano a Elche en la provincia de Alicante, estaba ubicada la casa heredada por mi padre de nuestro tío Juan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       De esta forma fue como nos trasladamos a principios del mes de Julio en nuestro Monovolumen conducido por nuestro padre, hasta la ciudad alicantina.&lt;br /&gt;      Mi familia estaba compuesta por siete miembros, a saber: Bruno, mi padre que contaba 47 años de edad; Sofía, mi madre que aquel verano cumplía 42; mi hermano Bruno que acababa de cumplir los 16; Miguel le seguía con 15; Raúl, el más cercano a mí tenía 13 años aunque él siempre añadía que cumplía 14 en diciembre, y yo que me llamo Sonsoles pero que soy conocida por todos como Sonse, era la más pequeña con 12 años cumplidos aquel año en el mes de Febrero. El séptimo miembro de la familia era mi abuela Ana que vivía con nosotros… desde siempre.. que yo recordara… pero que según decían, aceptó unirse a nuestra familia cuando al quedarse viuda y con los dos hijos separados de ella, mis padres le ofrecieron nuestra compañía y vivienda.&lt;br /&gt;       Mi abuela Ana era una anciana de 75 años a la que yo amaba entrañablemente, nunca nos regañaba y si se veía obligada a hacerlo, siempre empleaba palabras suaves y calladas acompañadas de una sonrisa y una caricia. Le gustaba que le leyera en voz alta, cualquier artículo de una revista o algún libro de lectura que acostumbraba a tener a mano, pues decía que yo tenía una bonita dicción y le gustaba el timbre de mi voz, cosa que, naturalmente, a mí me enorgullecía. Ella era la persona que intervenía cuando las reprimendas paternas se convertían en algo serio y convencía a mi padre de nuestra falta de maldad en cualquier hecho que fuera poco recomendable, por esta causa, yo la amaba doblemente y me gustaba mucho su compañía. &lt;br /&gt;      Cuando, aquel verano, mi padre decidió ir a ver como estaba la casa de Alicante como dimos en llamarla, ninguno de nosotros se sentía contento pero nuestro padre nos hizo comprender que era necesario ver el estado de la casa para saber qué se podía hacer con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Tardamos cuatros horas y media en recorrer el trayecto Madrid Alicante, la última media hora la empleamos en buscar la urbanización donde se encontraba ubicada la casa, donde, después de llegar a Elche, una ciudad que a mi me pareció un palmeral, unos policías muy amables pero a quienes también les costó lo suyo, al fin, después de mucho mirar y remirar en una guía, nos  indicaron como debíamos llegar.&lt;br /&gt;       La sorpresa fue cuando vimos la casa. El silencio dentro del coche se hizo tan espeso que podía cortarse. Mi padre se quedó petrificado con las manos agarradas al volante y la vista fija en la casa. Mi madre estaba boquiabierta y mi abuela comenzó a llorar en silencio. El primero que nos volvió a la realidad fue mi hermano Raúl que con un silbido de asombro comenzó a rascarse la coronilla de su pelo “apanochado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No puede ser…- le oí decir a mi padre – esto es una pesadilla-. Y bajando del coche, contempló, estático con las manos en las caderas, la casa heredada. Bueno…, lo que quedaba de la casa heredada. &lt;br /&gt;     Detrás de él fuimos bajando todos muy lentamente como si temiéramos ser atacados por seres invisibles que en cualquier momento podían aparecer para arrearnos unos cuantos mandobles que nos hicieran volver al coche y escapar a toda prisa de aquel lugar que tanto nos había decepcionado. Eso, quizás, es lo que  todos nosotros deseábamos que sucediera, pero no fue así. La casa nos contemplaba como si tuviera una vida silenciosa y, no sé por qué, yo la comparé con un anciano enfermo y decrépito. Su visión era decepcionante.&lt;br /&gt;       El edificio de dos pisos, con ventanas enrejadas en el bajo y una balconada en el segundo, presentaba una pintura grisácea, desconchada por la pátina del tiempo, por donde se podían ver los huecos de su estructura como si fueran las marcas de una enfermedad en la piel, como un adolescente que no puede evitar esconder su acné. El terreno que la rodeaba lindaba con otras dos casas, una a la derecha y otra a la izquierda que por su belleza, limpieza y cuidados, hacían destacar más la dejadez de la nuestra, igual que si quisieran humillarla por su fealdad. Según pudimos comprobar, en la parte delantera, junto a la acera, debía de haber habido, en su tiempo, un muro que protegía su individualidad pero del que sólo quedaba en pie un par de metros medio derruidos.&lt;br /&gt;       Yo fui la primera en entrar y enredar mis pies entre los rastrojos que ocupaban por completo el terreno dedicado a lo que debía ser un jardín pero pronto me detuve. Entre zarzas, hierbajos y cardos, se encontraban piedras, basura, papeles, latas vacías y cagadas de todo tipo de animales además de alguna humana que me dio náuseas. Cuando iba a darme la vuelta para salir otra vez hacia la acera, me encontré a mi padre que puso una mano en mi hombro para infundirme valor, aunque no sé quien lo necesitaba más si él o yo. El caso es que, poco a poco, comenzamos a entrar con mucho cuidado y llegamos al porche. Lo rodeaba una barandilla de madera que, en sus tiempos, debió estar pintada de blanco pero que, ahora, era de un gris sucio de madera podrida por el tiempo transcurrido a la intemperie. La puerta de entrada estaba clausurada por una verja de hierro herrumbroso que necesitaba imperativamente una buena mano de pintura. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira…, si tiene garaje…! – la expresión de asombro había salido de la boca de mi hermano Bruno y todos corrimos hacia el lado derecho de la casa donde se encontraba, adosada a la pared lateral de la casa,  la puerta del garaje  que era lo más moderno y nuevo de todo el edificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno… ¡algo es algo…! – dijo mi madre a la que pude descubrir un fuerte sentimiento de tristeza y decepción en su rostro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Familia…, ya tenemos techo…! – gritó en aquel momento mi padre bromeando desde la puerta principal que había abierto con una de las llaves del manojo que tenía entre las manos. &lt;br /&gt;       Todos corrimos en tropel para saber con que podía sorprendernos el interior y si al ver la fachada nos habíamos decepcionado, el interior nos dejó mudos de asombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                 3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mientras la luz comenzaba a iluminar la sala, al tiempo que mi padre y mi madre subían las persianas, algunas con bastante dificultad, eso sí; nos quedamos perplejos. Incluso mi abuela Ana dejó de llorar tapándose con un pañuelo la boca abierta por el asombro. &lt;br /&gt;        Una serie de muebles cubiertos con lienzos fueron descubriéndose poco a poco y nos dejó a todos embobados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No es posible…! – oía decir a mi madre -¡bonitos muebles…!- y así era.&lt;br /&gt;      Unos muebles de estilo castellano muy bien conservados fueron apareciendo ante nuestros ojos. Una mesa con seis sillas de asiento y respaldo de cuero, un armario ropero junto a la entrada, con el repujado de madera haciendo juego con un taquillón de dos puertas con herrajes. Una alacena repleta de vajilla, un precioso bargueño que a mi padre le sacó un silbido de asombro y la primera sonrisa en su rostro y hasta un piano de cola que nos dejó a todos sin palabras.&lt;br /&gt;       Debajo del ventanal desde el que se divisaba la parte trasera de la casa, se hallaba un arca muy antigua de madera de pino, con herrajes y tres cerraduras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué habrá dentro?- dijimos al mismo tiempo Raúl y yo mientras oíamos las risas de Miguel y Bruno en el piso alto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venid, venid!- nos repetían desde la altura de la barandilla de madera- ¡Mirad lo que hay aquí arriba!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cuatro habitaciones con las puertas abiertas, nos esperaban en el pasillo. Completamente amuebladas, limpias y bien cuidadas, parecían las habitaciones de un Hotel, pero de un Hotel en el que ya hubiéramos hecho una reserva. En la habitación más grande, se encontraba una cama con dosel impresionante, en otra había dos camas y un sofá-cama adosado a la pared y en las otras dos algo más pequeñas, sólo se hallaba una cama. Todas con sus colchas limpias como si las acabaran de preparar para nuestra estancia. Ninguno de nosotros sabía reaccionar hasta que la voz de mi madre nos devolvió a la realidad.&lt;br /&gt;-Tal vez hay alguna persona encargada de mantener las cosas limpias y en orden…- la oímos decir dubitativa.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y por qué no el jardín…?- replicó mi padre dudoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Curioseando por el pasillo, encontré un cuarto de baño completo inmaculadamente limpio y cuando avisé de mi hallazgo, a todos nos entró un repelús.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí vive alguien o alguien viene para mantenerlo limpio… no lo entiendo…-volvió a repetir mi padre. Yo, no sé por qué, comencé a sentir una ansiedad que se convirtió en miedo. ¿Qué misterio escondía aquella casa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                             4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Después de instalarnos llenos de alegría por haber encontrado tanta comodidad inesperada, nos dedicamos a investigar. Bueno, lo de la investigación fue entre mi hermano Raúl y yo aunque algo colaboraron también los mayores, como los llamábamos a mis otros dos hermanos, Miguel y Bruno. Por orden de mi padre comenzamos a desherbar el jardín pero pronto comprendimos que esa orden era para mantenernos ocupados y así evitar el estorbo y el alboroto en la casa aunque aquella orden acabó en cuanto llegó un jardinero y un par de albañiles contratados que comenzaron a dar forma a todo el lío que era el terreno que circundaba la casa y así en pocos días, el jardín comenzó a tomar forma de lo que era, se levantó un muro nuevo que delimitaba la propiedad de la calle y se instaló una verja de hierro sobre el murete donde, en su parte interior, los jardineros plantaron unos cipreses que mantenían la intimidad de nuestro jardín de las miradas ajenas. Aquella casa comenzó a ser hermosa y una tarde tormentosa de esas que acostumbran a sorprender en el Mediterráneo, nuestros padres nos propusieron buscar un nombre que le diera una característica personal a nuestra nueva mansión vacacional.&lt;br /&gt;       Mientras investigábamos en todos los recovecos de los jardines nos encontramos con varias sorpresas. La mayor y más importante nos la llevamos en el momento que mi padre consiguió encontrar el mando que abría el garaje en el interior de un bote de cerámica,  escondido en un rincón de uno de los armarios altos de la cocina. Todos en corropla, fuimos tras él para ver el interior del garaje. La verdad era que cada descubrimiento se convertía en una novedad y ésta fue una de las más inesperadas. Cuando se levantó lentamente la puerta, nos quedamos mudos. ¡Dentro había un todoterreno! Un Land Rover Defender que mi padre, al verlo, no saltó de alegría porque sintió vergüenza demostrarlo ante nosotros de una manera tan infantil, pero cogió a mi madre entre sus brazos y la levantó en el aire al mismo tiempo que gritaba: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esto es la rehostiaaaa….!  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Mis hermanos comenzaron a reír y a abrir puertas y subir al interior pero mi padre lo primero que hizo fue ponerse al volante y fingir que conducía mientras una sonrisa de oreja a oreja iluminaba su rostro. Yo, sinceramente, me quedé paralizada ¿Qué significaba todo aquello?&lt;br /&gt;     Pero, a lo que iba, que era la manera en la que escogimos el nombre de la casa. Una mañana. Mi padre me llamó y me llevó a la parte trasera del jardín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira lo que he encontrado, Sonse, cariño- y agarrándome de la mano me mostró la figura de un gnomo de piedra oculto entre unos matojos. Aquella pequeña estatua que no llegaba a medir un metro de alto, me encantó.&lt;br /&gt;     &lt;br /&gt;       La incorporamos para verla en todos sus detalles y aunque comprobamos que estaba bastante deteriorada por llevar, cualquiera sabe cuanto tiempo a la intemperie, a mí me pareció preciosa. Era de piedra y estaba sobre una peana  para sujetarla en vertical. Aunque estaba muy deteriorada, se podía adivinar que la figura vestía lo que parecía un chaleco y pantalones, unos escarpines puntiagudos y el gorrito típico de los gnomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si quieres te encargas de limpiarla la pintas y la colocamos donde tu quieras- dijo mi padre- es para ti. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí. Lo limpiaré, y lo pondremos a la entrada…- y en aquel momento se me ocurrió la idea- Papá… ya sé el nombre que le pondremos a la casa… Se llamará “La casa del Gnomo”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hecho!- dijo mi padre con una sonrisa. Me abrazó y me dio un beso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Naturalmente, cuando a la hora de la comida lo comentamos en la mesa, a ninguno de mis hermanos le gustó la idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vaya nombrecito!- dijo Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí….- comentó Miguel mientras cortaba su filete- ¡menuda cursilería…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Eso es una chorrada…!- dijo Raúl, y después mirándome con gesto de &lt;br /&gt;superhombre, dijo con retintín: -¿…y por qué no la llamamos “la casita de las hadas rubias y dulces del bosque florido…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       A mí me molestó bastante el comentario y entre las risas de mis hermanos  dije muy enfadada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claroooo… a vosotros os gustaría llamarla… ¡qué se yo…! La casa del enano cojo y degollado o algo así- dije yo bastante enfadada lo que promovió un estallido de risas en todos, hasta que mi padre puso orden en la mesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno, bueno! Tampoco está tan mal llamarla la casa del gnomo si ponemos la estatua en una de las esquinas al lado de la entrada… y siempre hay tiempo para cambiarle el nombre, así que, por el momento, esta será “La casa del gnomo” y Sonse la encargada de que la figura que le da nombre, brille en todo su esplendor. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                            5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando las cosas comenzaron a estar en orden  y cada cual se ocupaba de lo suyo, mi hermano Raúl y yo empezamos a hacer indagaciones sobre los vecinos que teníamos a cada lado.&lt;br /&gt;       Los de la izquierda eran extranjeros, supusimos que ingleses porque hablaban en este idioma y además de adultos, pudimos contar  dos jovencitas y tres muchachitos de diferentes edades pero que creímos no eran hermanos sino amigos o, tal vez, parientes. A los de la derecha no tuvimos ningún problema en adivinar su procedencia, eran compatriotas nuestros. Además de hablar en español, lo hacían a gritos como si todos fueran sordos, algunas veces de muy malos modos y soltando palabrotas una tras otra, cosa que, cierto día, cuando lo comentamos en la mesa que era donde siempre cambiábamos nuestras explicaciones, mi padre dijo con una extraña mueca: “Sí, esa actitud es muy celtibérica”, algo que yo no acabé de entender en todo su contenido pero que causó una sonrisa y un alzamiento de cejas en mi abuela y en mi madre.&lt;br /&gt;        A Raúl y a mí nos gustaron más los chicos ingleses que los españoles que habitaban la casa de la derecha, cosa a la que mi padre también dijo que era algo “muy celtibérico” y cuando mis hermanos Bruno y Miguel vieron a las dos inglesitas, rápidamente comenzaron a remolonear por los alrededores de la verja para intentar entablar conversación, cosa que, también,  lograron a una velocidad asombrosa.&lt;br /&gt;       Pronto supimos que las niñas inglesas se llamaban Beth y Anna. Beth era la mayor y de la que se encandiló mi hermano Bruno. Alta, delgadita, muy rubia, con unos ojos azules demasiado claros para mi gusto y siempre que se encontraba con Bruno, que comenzó a ser un día sí y otro también, se la veía ligeramente maquillada y con un clip en el pelo en forma de flor o de animalito extraño. A mi, francamente, me pareció una cursi pero a mi hermano se le ponía cara de tonto cada vez que hablaba de ella.&lt;br /&gt;       Los chicos me gustaron más. Charly tenía los mismos años que yo pelirrojo y lleno de pecas era hermano de Beth y primo de Anna, un compañero de juegos estupendo que siempre llevaba sorpresas en los bolsillos. Jhon, era de la edad de mi hermano Raúl y hermano de Anna y aunque más moreno que ellos, siempre le obligaban a llevar puesta una camiseta porque, aquel sol español, le quemaba la piel con mucha facilidad y el más pequeño que tenía diez años, se llamaba Peter, vivía unas casas más arriba de la calle y era amigo de los ingleses. &lt;br /&gt;      Pronto comenzamos a hacer amistad y nos reuníamos para chapurrear, nosotros nuestro inglés y ellos su español pero no tuvimos nunca ningún inconveniente, al contrario, nos reíamos de lo lindo con nuestras equivocaciones. &lt;br /&gt;       Esta amistad no gustó nada a nuestros amigos españoles que vivían al otro lado que, por cierto eran tres hermanos, Luis, Carlos y Oscar, más o menos de la edad de los míos y una niña solitaria a la que llamaban Nerea, nombre, que por cierto, nosotros odiábamos. Esta Nerea siempre nos miraba con cara de envidia y a mí, algunas veces me causaba compasión verla tan sola entre tanto chico escandaloso pero… claro…yo también estaba sola entre tres chicos, sin embargo, nunca me sentía en soledad y, por lo tanto, pensé que aquellas apreciaciones eran cosa de mi sensibilidad. &lt;br /&gt;       El tiempo pasaba rápidamente y la casa ya había tomado forma. Se veía muy bonita. Los muros encalados, las verjas nuevas y recién pintadas, las barandillas reconstruidas…, y un día, cuando estábamos en la mesa, como siempre, mi madre dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno… ha pasado un tiempo y no se si os habréis dado cuenta pero aquí no ha venido nadie a limpiar desde que estamos nosotros. ¿Por qué, entonces, estaba la casa tan limpia y en orden? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Nos miramos unos a otros sin saber que responder, sólo a mi abuela se le ocurrió decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esta casa tiene un misterio…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abuelaaaa…!- respondió Bruno- aquí no hay misterio que valga, ¡ojalá!- y dirigiéndose, sobre todo a mí, continuó -¡por la noche vienen gnomos asesinos prisioneros de las hadas de los jardines y los obligan a limpiar las casas de los veraneantes…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡jajajajaja….!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La carcajada fue general pero a mi no me hizo ni pizca de gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues dirás lo que quieras, pero a ver como explicas que el interior de la casa estuviera tan limpio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Algo molesta por la burla, me levanté de la mesa y me senté en las escaleras del porche a meditar. Tenía que haber una explicación para todo aquello. Y una idea me llevó a otra. &lt;br /&gt;      Aquí tengo que explicar algo que todavía no he dicho. Como ya he contado anteriormente, en el piso alto se encontraban las habitaciones, suficientes para todos nosotros pero yo, no quise aceptar la mía y le pedí a mi madre me dejara acomodarme en un cuarto pequeño que se hallaba al lado de la cocina con una ventana que daba a la parte trasera del jardín donde crecía una higuera muy frondosa. Mi madre aceptó, lo que puso muy contento a mi hermano Raúl que se apropió de la que debía de haber sido mi habitación y Bruno y Miguel se quedaron en la que tenía el sofá cama.&lt;br /&gt;       He de confesar que por las noches sentía algo de miedo, la casa crujía en el silencio nocturno y muchas veces tuve ganas de subir corriendo a la habitación de mis padres para meterme en la cama entre ellos dos como hacía cuando era más pequeña, pero me hice la fuerte y continué durmiendo en el cuarto pequeño aunque los ruidos que se oían me ponían los pelos de punta. En la cocina había una puerta por la que, creíamos, se entraba al sótano, un sótano que todavía no habíamos podido explorar pues la puerta estaba cerrada a cal y canto y como no tenía cerradura alguna, supusimos estaba atrancada por dentro aunque no podíamos comprender cómo ni por qué pero como había otras prioridades más importantes, dejamos pasar el tiempo si investigar en aquel lugar, sólo suponíamos que debía de ser tan grande como toda la extensión del edificio puesto que alrededor de la casa se podían ver unas ventanas protegidas por unas rejas,  a unos centímetros del suelo donde, algunos cristales, se encontraban rotos y llenos de polvo y mugre, lo que denotaba el abandono de aquel lugar.&lt;br /&gt;       Una tarde, después de volver de la playa donde acostumbrábamos a disfrutar de un baño hasta la hora de la comida, nos reunimos con Beth, Anna y los tres chicos. La tarde se había puesto lluviosa y todos nos encontrábamos en el porche chapurreando nuestros idiomas mientras explicábamos historietas y sucesos, verdaderos o no, que cada cual decía le había ocurrido y como nuestros vecinos ingleses llevaban más tiempo que nosotros habitando aquella casa de veraneo, Bruno les explicó el misterio de la nuestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Vosotros habéis visto a alguien cerca de la casa o alguna luz que indicara que alguien la visitaba?- preguntó Bruno mientras acariciaba las pequitas de la nariz de Beth.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Se miraron unos a otros y encogiendo los hombros, repitieron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nooooo…., nunca hemos visto a nadie…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nosotros la llamábamos “la casa vieja”- comentaron extrañados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Nos quedamos un rato en silencio hasta que a Raúl se le ocurrió la idea:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Por qué no intentamos entrar para investigar?&lt;br /&gt;-Pero la puerta de la cocina está cerrada y papá ha dicho que intentaría abrirla cuando tuviera un momento libre- dije yo, pensando en la reprimenda que nos esperaba si nos descubrían.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…, pero vamos  a ver si encontramos algún agujero por donde entrar, sería estupendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venga, sí!- dijo Miguel cogiendo de la mano a Anna- Las rejas de las ventanas están muy viejas, intentaremos desprender alguna y nos colamos por el agujero de la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Yo estaba algo indecisa, sabía que aquello nos podía costar un castigo  pero, al mismo tiempo, la idea me atraía. ¿Qué podíamos encontrar en aquel espacio deshabitado y cerrado desde el interior? Las especulaciones de todos nosotros eran de lo más imaginativas y muy entusiasmados nos fuimos a ver si las verjas de las ventanas tenían alguna abertura por la que poder entrar.&lt;br /&gt;      Cada uno fue a una ventana distinta. Había seis. Dos en cada pared de la casa menos en la fachada donde estaba el porche. En eso estábamos  cuando oímos el grito de Raúl&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Aquí, aquí…! ¡Venir todos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando nos acercamos pudimos ver una de las verjas desprendida de su anclaje y la ventana de cristales rotos, entreabierta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo lo has conseguido? – preguntó Bruno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Muy fácil- respondió Raúl- estaba en los agujeros pero suelta, sólo he tenido que tirar un poco de ella y se ha caído. ¡Jó, podemos entrar! Además la ventana está abierta…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, pero hay que tener cuidado- dijo Bruno- Vamos a ver que altura hay hasta el suelo porque tenemos que saltar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Metió la cabeza por la ventana y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Creo que podemos hacerlo sin dificultad. Hay una especie de armario debajo de la ventana y de allí, al suelo. Venga, vamos. Pero con cuidado, si nos accidentamos entonces si que nos ganamos una buena. Primero entraré yo, luego vais bajando todos y Miguel el último para supervisar que todo está bien. ¿De acuerdo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Aceptamos sin rechistar y llenos de entusiasmo. Bruno se agarró a la pared, metió las piernas por la ventana y luego el cuerpo no sin dificultad, la ventana no era demasiado grande y Bruno estaba bastante cachitas, pero pasó y cuando ya estaba en el suelo, dijo que pasara el siguiente que, ¡cómo no! fue Beth a la que Bruno agarró por la cintura con mucho cuidado y dulzura. La siguiente fui yo, me dejé resbalar hasta el mueble que estaba bajo la ventana y de allí di un salto al suelo, y así fuimos pasando todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Miguel, vuelve a poner la verja en su sitio, si puedes, así, si pasa alguien por ahí no nos pilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Cuando estuvimos todos dentro contemplamos un espacio de suelo cementado en el que había algunos cachivaches viejos pero sin ningún valor, cestos, una lavadora muy vieja, rollos de soga y aparatos que servían para escalar seguramente puestos allí por mi tío Juan. El sótano no era diáfano, estaba dividido por unos muros, en varios compartimentos y donde no entraba la luz de las ventanas, apenas si se podía ver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahhhhh….! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El grito había salido de la garganta del pequeño Peter que al tropezar con una banqueta a la que le faltaba una pata, se había caído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Schhhhh…!- dijo Bruno- que nos pueden oír, papá, mamá y la abuela están en casa…, silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Necesitamos una linterna- comentó Raúl.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí… La que te regalaron por tu cumpleaños es muy potente- le dijo Bruno a Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Podíamos ir a buscarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…. Pero ahora vamos a echar un vistazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-I am afraid…- oímos decir a Anna que no soltaba la mano de Miguel. A mí me pareció que demasiado fuerte pero no dije nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Me too…- decía Beth y Bruno acariciaba su mejilla mientras le decía muy cariñoso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No tengas miedo… tranquila… que estoy aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquiera que lo hubiera oído pensaría que era el príncipe salvador de damas en peligro… ¡qué idiota! pensé. ¡Madre mía!¡Qué tontos estaban los dos! pero Beth no me caía mal, era bastante simpática.&lt;br /&gt;      Llegamos a un sitio donde había una puerta que intentamos abrir pero estaba cerrada aunque no tenía cerradura. La empujamos pero fue imposible, no hubo manera de abrirla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No habéis oído un susurro?- dijo Raúl en el momento en que se agachaba en busca de algo para introducir en la ranura de la puerta y hacer palanca para abrirla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Un susurro…? – dijimos todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Callaros!- dijo Bruno y nos quedamos todos en silencio. &lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;       Una especie de respiración entrecortada llegó a nuestros oídos y todos echamos a correr hacia la ventana abierta. Empujándonos unos a otros, subimos al mueble y comenzamos a salir por la ventana. Cuando todos estuvimos fuera, no pudimos evitar la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué era…?- pregunté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Y yo qué sé….! – el miedo que teníamos…- dijo Raúl sentándose en el suelo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La risa se hizo general y entonces oímos la voz de nuestra madre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Chicooooos….! ¿Dónde estáis?  A merendar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Echamos todos a correr hacia la casa entre risas y comentarios, pero todavía nos temblaban las piernas y teníamos algún arañazo que otro producido por las prisas en salir por la ventana.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                               6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El misterio del sótano nos tenía a todos en vilo y sólo pensábamos en encontrar el momento para volver a investigar en el sótano. Por unanimidad decidimos no comunicar nada a nuestros respectivos padres pues sabíamos que la regañina sería inevitable, estaríamos más vigilados y ya no podríamos volver a bajar por la ventana, por lo tanto, decidimos guardar silencio y buscar una ocasión  para seguir explorando. Aquella circunstancia, inventada o no, le daba un nuevo aliciente a nuestras vacaciones y nos unió más a nuestros amigos ingleses, creo que, incluso, demasiado, porque Jhon, comenzó  a ofrecerme unas miradas tiernas no correspondidas por mi parte, no me dejaba sola ni a sol ni a sombra y a mí, comenzaban a cansarme tantas atenciones.&lt;br /&gt;     La situación, sin embargo, se demoró más de lo deseado. El tiempo volvió a ser muy soleado y caluroso y las mañanas las pasábamos todos en la playa, comíamos muy tarde, echábamos la siesta para reponernos del cansancio playero y el poco rato que nos quedaba para inspeccionar, en el jardín siempre se encontraban mis padres, mi abuela y algún vecino, porque mi madre comenzó a conversar con los celtíberos de la derecha como los llamaba mi padre, que no es necesario aclarar, eran nuestros compatriotas. Esta amistad, -si se puede dar este nombre a las conversaciones corteses que mi madre sostenía  con ellos-, nos obligó a nosotros a tratar con los chicos cuando mi madre, una mañana que coincidimos en la playa, nos dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Debéis de hablar y jugar con los vecinos, es una falta de cortesía no invitarles a colaborar en vuestros juegos, eso no se hace.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jo, mamá! ¡Nos caen mal…!- respondió Raúl que era al que peor le caían –Siempre están peleando y gritando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues a las personas se las enseña con el ejemplo- dijo mi abuela que, como siempre, estaba atenta a todo lo que sucedía aunque no lo pareciera- Si vosotros no gritáis y no os peleáis- continuó –ellos aprenderán a no hacerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El caso es que por una cosa o por otra, acabamos  haciéndonos amigos y entre los anglosajones y los celtíberos, llegamos a formar un grupito bastante numeroso que, sobre todo en la playa, lo pasábamos guay. Pero todo hay que decirlo; el secreto del sótano sólo nos pertenecía a nosotros, o sea, a quienes lo descubrimos, los inglesitos, mis hermanos y yo. Y eso también mermó las posibilidades de volver a investigar.&lt;br /&gt;       Un día, sucedió en la casa, otra vez, algo inexplicable. Mi abuela y mi madre eran unas buenas cocineras y se les ocurrió hacer una tarta de manzana como postre. Como la deliciosa tarta era muy grande, sobró algo menos de la mitad y mi abuela cubrió la bandeja con papel de aluminio y la dejó aquella noche sobre la mesa de la cocina porque decía que las tartas están más ricas a temperatura ambiente. Por la mañana, cuando quisimos desayunarnos con un buen trozo de tarta, ésta había desaparecido. Sólo quedaba el papel que la cubría y la bandeja con unas cuantas migas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quién se ha comido la tarta?- preguntó mi madre extrañada. Primero nos miró a nosotros uno por uno con cara de malas pulgas para leer en nuestros ojos la culpabilidad  y luego, sorprendida, los fijó en nuestro padre que respondió un poco mosca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-…a mí no me mires…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Por supuesto que la abuela no había sido, ella no hacía esas cosas y menos hartarse a tarta, entonces ¿quién se había comido la tarta?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé por qué tanto misterio-dijo Miguel –se lo habrá comido un gato, yo he visto uno de esos atigrados por el jardín, ¡vete a saber!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero un gato no deja el papel tan bien puesto y por supuesto tampoco las migas…-dijo mi madre –No… esto no es obra de un gato… Hubiera roto el papel de aluminio- repitió observando el envoltorio que se veía completo -¡qué raro! Sonse, tú que duermes aquí abajo, ¿has oído algún ruido? A ver si es que ha entrado algún ladrón…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues si ha entrado alguien no ha sido un ladrón- dijo mi padre mientras se tomaba un café con leche –habrá sido un hambriento porque sólo se ha llevado la tarta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Esa contestación nos hizo gracia a todos y así se zanjó la historia. Aunque a mi el miedo no se me quitó en toda la mañana al recordar los ruidos extraños que se oían en la casa. Sin más comentarios, nos fuimos a la playa en el Land Rover y todos se olvidaron del asunto menos yo. ¿Estaba segura de haber oído los ruidos por la noche? ¿o todo había sido causa de un sueño?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;                                                             7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando nos reuníamos con nuestros amigos ingleses, deseábamos que el tiempo se nublara y cayera algún chaparrón que mantuviera a nuestros padres y a mi abuela en el interior de la casa para poder investigar, otra vez, en el sótano, pero los días seguían soleados y calurosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hoy he leído en Internet que el tiempo va a cambiar, vamos a tener lluvia- dijo Bruno una mañana cuando jugábamos en la playa con un balón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bieeen…!- dijimos todos entusiasmados y quedamos en reunirnos a las cinco de la tarde en el jardín de nuestra casa, lloviera o no. Y para nuestra suerte, comenzaron a sonar unos truenos acompañados de relámpagos y unos chaparrones intermitentes que nos obligaron a recoger sombrillas, toallas y demás archiperres y volver a nuestra casa. El día de playa había finalizado lo que a nuestro grupito le tenía la mar de contento, sin embargo, las andanzas por el sótano estuvieron a punto de estropearse cuando, mi padre, mientras leía un periódico gratuito escrito en inglés para, así, practicar un poco el idioma, dijo de manera distraída al mismo tiempo que doblaba el periódico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy a intentar abrir la puerta del sótano de una vez y averiguar que es lo que hay ahí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Nos miramos unos a otros con la esperanza de que no lo hiciera y, no sé si fue por la fuerza mental que hicimos todos o por esas casualidades de la vida, el caso es que, nuestros vecinitos ingleses, vinieron a visitarnos acompañados de sus papás y entonces supimos que teníamos la tarde libre porque cuando esto sucedía, los mayores enredaban la tarde entre conversaciones, juegos de cartas y merendolas, por lo tanto el tiempo era nuestro.  Mi abuela no era ningún peligro, se sentaba en su mecedora y si no leía, trabajaba en sus labores de ganchillo y así se pasaba la tarde, no había ningún cuidado. Y dicho y hecho. Después de merendar, nos pusimos manos a la obra.&lt;br /&gt;       Lloviznaba un poco, pero el tiempo fresquito y nublado le daba a la aventura más interés. Remoloneando y fingiendo que jugábamos para evitar que nuestros padres se dieran cuenta de nuestras intenciones, nos acercamos a la ventana que tenía la reja desprendida, la soltamos y uno a uno, fuimos bajando al interior del sótano. Miguel había tenido la astucia de coger su linterna y así pudimos ver mejor cuanto había en el interior de aquellos rincones pero nuestra atención seguía en el cuarto que no pudimos abrir y hacia allá nos dirigimos todos. Cuando llegamos, la sorpresa nos dejó paralizados y comenzamos a temblar. La puerta se veía entreabierta. Beth, Anna y yo, nos abrazamos asustadas, el  pequeño Peter, retrocedió unos pasos dispuesto a echar a correr y los cinco  mayores: Bruno, Miguel, Raúl, Charly  y John, se detuvieron sin saber que hacer. ¿Quién había abierto la puerta? Escuchamos en silencio por si oíamos, otra vez, algún susurro pero, en aquel momento, la puerta se abrió por completo y una sombra enorme se avalanzó sobre nosotros derribando a Raúl y a John. Todos comenzamos a gritar y a correr de manera desordenada, no sabíamos que era aquello pero parecía un ser humano enorme, un gigante. El único que consiguió mantener la calma y actuar de manera coherente fue mi hermano Bruno, que cogiendo la linterna, corrió tras la sombra. La audacia de mi hermano mayor, nos proporcionó un poco de valor a todos los demás que, al verlo correr, le seguimos en una carrera.&lt;br /&gt;      Cuando llegábamos a la ventana por donde nos colábamos, vimos a Bruno que sujetaba por una pierna a un hombre zarrapastroso que intentaba salir por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No he hecho nada…, no he hecho nada!-gritaba el hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quietoooo! ¿Quién eres, qué haces aquí?- le decía Bruno sin soltarlo.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;       Asustados comprendimos que aquel hombre era un mendigo que estaba más asustado que nosotros. Poco a poco nos fuimos calmando y comenzamos a interrogarle aunque no fue necesario porque él nos explicó toda la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cuando la casa estaba destruida, descubrí que podía entrar por la ventana y como no tenía donde guarecerme, me acomodé en esa habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero tú subías a la casa ¿verdad?- le dijo Bruno –Tú te comiste la tarta de manzana… ¿dormías en las habitaciones?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Noooo…, no. Nunca he dormido en las habitaciones, sólo subía a comer y dormía aquí porque me daba miedo que alguien pudiera verme. Pero la casa era tan bonita… Algunas veces me quedaba a comer en la cocina y luego limpiaba un poco la casa, me gustaba verla limpia, así me creía que era mía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Desde cuando estás viviendo aquí?- le preguntó Miguel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No me acuerdo pero, hace ya bastante tiempo, todo el invierno lo he pasado en esta casa. Aquí hay mucha humedad en invierno y se pasa mal a la intemperie. No me peguéis…- decía el hombre temblando de miedo.&lt;br /&gt;       A mí comenzó a causarme una gran compasión. Lo observé. Iba vestido casi de harapos, con una barba crecida y los ojos pitañosos de mirada huidiza. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos de decírselo a papá…-dije con un hilo de voz. Aquello era demasiado serio y pensé que el hombre necesitaba ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No he hecho nada…, no he hecho nada! Yo cuidaba la casa… ni he robado, ni he ensuciado, todo está limpio y he respetado las habitaciones, siempre he dormido aquí abajo… ¡mirad, venid!- nos dijo con voz temblorosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Le seguimos al cuarto de donde salió y nos enseñó una colchoneta que le servía de cama, una mesita desvencijada donde se podía ver una vela y trastos y ropas en un carrito de la compra y por encima de unas maderas que le servían de armario. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí es donde duermo, a veces subo a la cocina y cojo algo de comer pero nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Comprendimos que el hombre necesitaba ayuda y oí la voz de Bruno que dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, vamos arriba. No te pasará nada, no tengas miedo, pero tenemos que decírselo a nuestros padres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No he hecho nada malo… no he hecho nada malo…!- seguía diciendo el pobre desgraciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todos juntos nos acercamos a la escalera donde se encontraba la puerta por donde se entraba a la cocina y que estaba atrancada con una barra de hierro puesta de través para evitar que se abriera la puerta. La retiramos y entramos en casa. En el salón, mis padres jugaban a las cartas con los padres de los  niños ingleses y al vernos, se quedaron pasmados. A mi abuela se le cayó el libro de las manos y se hizo un silencio roto por Bruno cuando presentó al mendigo que llevaba agarrado por un brazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                             8&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El misterio se resolvió sin ningún contratiempo. Mis padres escucharon nuestras explicaciones y las del mendigo que, al fin y al cabo,  había sido quien mantuvo la casa en orden y evitó, así, su deterioro por lo que, en parte, debíamos de estarle agradecidos. Mi padre llamó a la policía y una asistente social se lo llevó para ingresarlo en alguna institución para indigentes, según nos dijeron. Y cuando ya nos creíamos libres para hacer y deshacer comentarios sobre toda la historia, nuestro padre nos llamó y muy serio, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bien, la cosa no ha resultado mal. Todo se ha resuelto sin problemas pero habéis corrido un peligro y además nos habéis ocultado algo importante. ¿Os imagináis que hubiera pasado si en lugar de ser un mendigo inocente hubiera sido una persona malvada? ¿Un ser depravado? ¿Un delincuente?- Y después de guardar un silencio para que captáramos la idea con claridad, continuó: - Podía haberos matado, dejaros ahí encerrados y nosotros sin saber qué pasaba. Sólo de pensarlo me estremezco- dijo ya enfadado – Esto no va a volver a ocurrir, así que las vacaciones finalizaron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y unos días antes de que el mes de Agosto terminara, cogimos nuestro coche, cerramos bien la casa después de arreglar todas las ventanas del sótano, y nos dirigimos de vuelta a nuestra casa de Madrid. Los celtíberos que habitaban la casa de la derecha, ya se habían marchado y nuestros amigos ingleses preparaban sus maletas para trasladarse hasta su isla, no volveríamos a vernos hasta el próximo año.&lt;br /&gt;        Cuando nos despedimos de ellos, Beth le arreó a Bruno un besazo en todos los morros y delante de nosotros que le dejó a mi hermano más colorado que un tomate de verano, pero nadie hizo ningún comentario aunque yo, que soy muy perspicaz, vi la sonrisa de mi padre y el ceño fruncido de mi madre. A mí, la verdad, me dio la risa.&lt;br /&gt;         Mi padre dijo que volvería en cuanto tuviera unos días libres para terminar de poner en orden las cosas de la herencia y nosotros cuando llegamos a Madrid, lo primero que hicimos fue acercarnos a la Papelería a buscar los libros de texto que teníamos encargados. Debíamos forrarlos y preparar todo lo necesario para las clases, en el plazo de unos días, comenzaba un nuevo curso.&lt;br /&gt;                                                          MAGDA R. MARTÍN&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-568839903215182523?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/568839903215182523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=568839903215182523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/568839903215182523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/568839903215182523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/09/sonsoles-y-sus-coleguillas-el-misterio.html' title='SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - &quot;EL MISTERIO DELA CASA DEL GNOMO&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW68UafAaI/AAAAAAAAAuQ/BpxKpTdVQUE/s72-c/gnomos1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7557868695734382264</id><published>2010-09-19T00:17:00.000-07:00</published><updated>2010-09-19T00:23:02.268-07:00</updated><title type='text'>SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - "ANTOÑITO EL NUEVO VECINO"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW50JsELWI/AAAAAAAAAuI/R0DRvybUD1E/s1600/C5M4D00Z.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 262px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW50JsELWI/AAAAAAAAAuI/R0DRvybUD1E/s320/C5M4D00Z.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518521224017489250" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                      SONSE Y SUS COLEGUILLAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                       ANTOÑITO EL VECINO NUEVO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Vivíamos en el 4º A de un edificio en la parte Norte de Madrid y aquel año, al regreso de nuestras vacaciones, vimos como sacaban los muebles de nuestros vecinos del 4º B y se los llevaba un camión de mudanzas. En un principio, pensamos que los inquilinos que era un matrimonio de ancianos, habrían fallecido pero mi madre supo, cuando habló con la hija de los ancianos, que se los llevaba a vivir con ella a una casa que tenía en la Sierra donde estarían mejor atendidos. &lt;br /&gt;        El piso estuvo vacío hasta finalizado el mes de Septiembre en que vinieron a habitarlo un matrimonio de mediana edad, más o menos como mis padres, que tenían un hijo único llamado Antoñito. Nos enteramos de la novedad una tarde al volver del Instituto mientras mi madre lo comentaba con mi abuela. Raúl soltó la carcajada y la verdad es que, tanto mis hermanos Bruno y Miguel como yo, no pudimos evitar un risita&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿A qué viene eso?- dijo mi madre un poco molesta ante nuestra reacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mamá… hoy en día no hay ningún chico de nuestra edad que se llame Antoñito… -dijo Bruno para aclarar las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues es verdad…, ahora que lo pienso, Bruno tiene razón…-dijo mi abuela mientras liaba un ovillo de lana de una madeja que sujetaba mi madre entre las manos –los chicos de hoy tienen unos nombres de lo más raro…, Borja en lugar de Francisco o Paco como se les llamaba antes, porque hay que tener en cuenta que el Santo se llamaba “San Francisco de Borja” no “Borja” a secas…, o también unos nombres vascuences que antes no se oían ni en las mismas provincias vascongadas… ¡hay que ver!... Yo me acuerdo que tuve un novio que se llamaba Paco-Hilario..,. a ver donde encuentras ahora ese nombre…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En esta ocasión hasta mi madre no pudo contener la risa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Abuela. Es que eso es demasiado..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, tal vez.. y tampoco ahora hay ni Pepitos ni Pepitas, ni Marujitas ni Manolitos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡jajajaja! Pues la verdad es que prefiero haber nacido en esta época porque si a mi me llaman Pepito o Manolito… me cambio el nombre- dijo Miguel entre risas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, por suerte, Miguel, es un nombre que no ha pasado de moda- respondió mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Afortunadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-El caso es que el niño se llama así, Antoñito…- y dirigiéndose muy especialmente a Raúl, dijo- y no quiero burlas ni risitas ¿vale? El chico no tiene la culpa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenoooo, lo intentaré.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y esta fue la manera en la que supimos quienes eran los vecinos nuevos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Anda quéeee…!- rezongó Raúl cuando por el pasillo nos dirigíamos a nuestras  habitaciones- hijo único y Antoñitooo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jajajaja! ¡Jo, tronco, no tengas tan mala baba..!- respondió Bruno dándole un capón cariñoso y tirando su mochila sobre la cama de su habitación. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Yo me dirigí a la mía y pronto me olvidé de aquel asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                               2&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Yo no había visto a mi vecino hasta que, un día, cuando fui a comprar unas cartulinas para uno de mis trabajos escolares, coincidí con él en el rellano de la escalera. Acostumbraba a coger el ascensor para bajar pero como él se paró en la puerta para lo mismo, a mí me dio algo de reparo entrar con él y le dije “adiós” y me fui saltando por las escaleras. No tenía ganas de hablarle y si mi madre se enteraba de que no me había presentado, me hubiera regañado llamándome mal educada y así me libré del problema, pero, eso creía yo, porque, al poco tiempo, mientras esperaba en la Papelería, él entró y me ofreció una tímida sonrisa a la que no supe responder.&lt;br /&gt;       A partir de ese día, cada vez que salía por la puerta de mi casa, rezaba a todos los santos para no encontrarme con Antoñito, no conocía el motivo pero me creaba una ansiedad a la que no sabía dar nombre. Una tarde, mientras estaba realizando las tareas escolares, me descubrí pensando en él y este detalle me ocasionó un disgusto tremendo ¿por qué estaba yo pensando en aquel tontorrón?   Ni siquiera tenía un atractivo físico. Sí, era alto, más incluso que mi hermano Bruno pero desgalichado, de un rubio desvaído, blancuzco de piel, muy delgado lo que, suponía que, acompañado de su altura, era lo que le inducía a encorvarse ligeramente y como era bastante cabezón y casi siempre que yo lo veía iba vestido de verde, comencé a compararle con un calabacín. Desde aquel momento, mi vecino fue para mi Antoñito “el calabacín”.&lt;br /&gt;      Un sábado ví como mi madre y mi abuela se dedicaban a hornear unos bizcochos y cuando pregunté, me dijeron:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hemos invitado a los vecinos a merendar, así que, esta tarde os quiero a todos aquí- dijo mi madre que respetaba mucho las costumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y de esta manera, a las cinco de la tarde de aquel sábado, por cierto frío, tormentoso y ventoso motivo por el cual se agradecía la permanencia en el hogar, me encontré sentada a la mesa frente a mi vecinito Antoñito “el calabacín” .  Esta vez se había puesto un jersey marrón debajo de su sempiterna sudadera verde y unos vaqueros normalitos, estaba muy repeinado y esto le daba un aspecto hasta cierto punto ridículo pero ni mis hermanos ni yo demostramos nuestros pareceres. Sobre todo Bruno y Miguel fueron muy atentos y corteses con él. Le preguntaron sobre sus estudios y de esta manera nos enteramos que iba al miso curso que Miguel y, casualidades de la vida, después de las vacaciones de Navidad, ya tenía plaza para ingresar en nuestro Instituto. A mí, aquella noticia, sin saber por qué, me ocasionó un repelús.&lt;br /&gt;       Total, que por la conversación entre nuestros padres y los suyos pudimos saber que venían de un pueblo de Valladolid por nuevo destino del trabajo del padre que no sé muy bien a que se dedicaba porque yo estaba más pendiente de lo que hacían mis hermanos y de cómo se comportaba Antoñito, que todo hay que decirlo, fue muy educado, comió sin hartarse, sólo lo justo, bebió zumo de melocotón y no abrió la boca para nada, hasta que, al final, cuando ya se iban dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Supongo que nos veremos en el Instituto…&lt;br /&gt;-Por supuesto- dijeron Miguel y Bruno –ya te presentaremos a los compañeros y te informaremos sobre los profesores, no te preocupes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      A mi me pareció que Antoñito miraba a mis hermanos con un poco de guasa pero como tenía esa expresión tan rara, muy particular, que no se sabía si iba  reír o a enfadarse, no le di demasiada importancia.&lt;br /&gt;       Un día, cuando venía del “Insti” lo encontré en el portal esperando el ascensor y no pude evitar subir con él. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estoy fabricando un robot diminuto que sirve para pasar las páginas del libro cuando estás leyendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Yo lo debí de mirar con cara de alelada porque se puso colorado como un tomate y me dijo, como si se disculpara por lo dicho:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…, es que me gusta inventar cosas…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Lo que faltaba! –pensé yo-, Antoñito, hijo único y además cerebrito, si es que Raúl tenía razón. Pero como la buena educación no me permitía decir todo lo que estaba pensando, intenté sonreír y respondí:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué bieeeen…!- pero ya no supe como continuar, sólo vi como su nuez de Adán, que por cierto era muy abultada, subía y bajaba mientras tragaba la saliva. Comprendí que se había dado cuenta de que había hecho un poco el “ridi”. ¡Vaya memo! Inventor de robots, cuándo se lo dijera a Raúl, anda que no se iba a reír. Pero cuando esto sucedió, me quedé sorprendida al ver como, tanto mis hermanos como mis padres que estaban presentes se quedaron sorprendidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caramba! ¡Qué chico más listo!- dijo mi padre, cosa que a mí me sentó un poco mal y a Miguel, no digamos. Se puso verde de envidia, él que era el preferido de papá y al que le gustaba presumir de ser el primero de la clase, resulta que  iba a competir en sabiduría con el niñato de al lado.&lt;br /&gt;      La cosa se quedó así pero yo pude ver que aquella noticia no había caído bien entre mis hermanos y, no sé por qué pero me dio un poco de tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                     3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Mis padres tenían unos amigos con quienes acostumbrábamos a reunirnos para hacer viajes cortos a la Sierra o por los alrededores de Madrid durante los fines de semana. Eran un matrimonio con los que mis padres habían estudiado en la misma Universidad de Alcalá de Henares y con quienes habían conservado la amistad. Este matrimonio tenía tres hijos más pequeños que nosotros, Suso de 10 años, Marcial de 9 y Julito de 7. A nosotros nos caían unas veces bien y otras no, depende de cómo tuvieran el día, tanto Miguel como Bruno, se sentían demasiado mayores para jugar con ellos y Raúl también empezaba a sentir la diferencia de edad, por lo tanto, la que más se acercaba a ellos era yo pero, como era niña para mi suerte, no coincidíamos demasiado en los juegos. Lo que más se compartía eran las competiciones de juegos en  salas recreativas donde hubiera futbolines o máquinas  en las que todos colaborábamos pero casi siempre acabábamos peleando porque los tres hermanitos eran de lo más tozudo y muy malos perdedores. Con esta familia también vivía la abuela, en el caso de ellos era la madre de la madre, no como en el nuestro en el que nuestra abuela era la madre de mi padre. La señora Natalia, tan anciana como mi abuela Ana, era, sin embargo, la antítesis de ella. Meticona, chillona, regañona y siempre protestaba por todo, pero a mi abuela le caía bien, -aunque no se si esto era cierto-, porque era de su misma edad y así tenía con quien cambiar ideas para hablar de los tiempos pasados que es de lo que más les gusta hablar a las abuelas.&lt;br /&gt;       Aquel fin de semana, como ya comenzaba el otoño, a mi padre se le ocurrió la idea de hacer un viajecito por la Sierra para buscar setas y cuando lo comentó con mi madre, les oí decir que podían invitar también a nuestros vecinos y para colmo la embajadora de la noticia era yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sonse, cariño-dijo mi madre- vete a casa de la señora Madrazo (así se apellidaban los vecinos) y dile… Buenoooo, no. Creo que es mejor que vaya yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Ufff! ¡De buena me había librado! ¡Ojala le dijeran que no podían venir!. Y acerté pero… sólo en parte porque cuando mi madre, al rato,  volvió después de hablar con la vecina, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Los padres no vienen, pero me han dicho que Antoñito sí. Así os hará compañía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      A Miguel y a Raúl se les puso la cara verde, a Bruno no tanto, más bien se rió por lo bajini y a mí me dio un vuelco el corazón. ¡Madre mía, todo el día con el tostón de Antoñito! Y seguro que mis hermanos se escaqueaban y me dejaban a mí con el marrón, ¡si es que vaya suerte! Intentaría endosárselo a los pequeñajos de los hermanos Gutiérrez que eran los amigos de mis padres y yo camparía a mis anchas. Ya me inventaría algo. Pero ¡ya, ya! ¡Eso creía yo!&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                     4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Al final decidimos irnos el sábado en lugar del domingo. Los Gutiérrez nos vinieron a buscar a las 8 de la mañana. Mi abuela era la que estaba más contenta porque podría cambiar conversación con la señora Natalia y explicarse sus batallitas de cuando eran jóvenes y “locas” como ellas decían y luego se partían de risa. Antoñito se presentó repeinado como siempre, esta vez con una chupilla vaquera y debajo ¡cómo no!, un jersey muy gordo de cuello vuelto de lana verde, apenas dijo buenos días y se colgó una mochilita al hombro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿No se te habrá ocurrido traer comida, Antoñito?- dijo mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues… creo que sí… mi madre me ha hecho un bocadillo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oh, no es necesario!- dijo mi madre y antes de que terminara la frase, mi padre la finalizó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Comeremos por ahí, no te preocupes…pero lleva el bocata si quieres…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Sí, lleva el bocata!- dijo Raúl –ya nos lo zamparemos por el camino,  no te preocupes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Entonces fue cuando vi al vecinito sonreír más abiertamente. ¡Caramba! ¡tenía una sonrisa fascinante, si se le veía hasta guapo! Así que todos, tan contentos, nos acomodamos en los coches. Las dos abuelas se fueron juntas en el monovolumen de los Gutiérrez y nosotros en el nuestro dispuestos a pasarlo lo mejor posible.&lt;br /&gt;       Las diferencias comenzaron cuando decidimos el lugar a donde ir. Mi padre decía que hacia Valdemaqueda, que por allí había mucho bosque donde se encontraban montones de níscalos y los Gutiérrez, primero dijeron que a Peguerinos y luego se conformaron con Cercedilla. Al final lo echaron a suertes y ganó Cercedilla y hacia allá nos fuimos.&lt;br /&gt;       El viaje fue como siempre, pesado hasta que salimos de Madrid y bonito cuando ya llegamos a Cercedilla. Aparcamos los coches en el camino donde estaba permitido y comenzamos a caminar. A mí me gustaba mucho pasear por el campo, el silencio del bosque, el murmullo de los riachuelos, el susurro de las hojas de los árboles movidas por el viento. Me aislé de todos y, tranquilamente subía en silencio mientras los pequeñajos Gutiérrez enredaban, corrían, subían por los terraplenes del bosque, jugaban y se peleaban. Mis hermanos y Antoñito iban todos juntos. Unas veces les oía reír, otras caminaban en silencio y en uno de los momentos oí que Antoñito me decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sonse ¿quieres un trozo de bocata? Es de tortilla de patata…-dijo mostrándome un gran bocadillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, gracias, lo que tengo es sed. Cuando lleguemos a la fuente beberé un buen trago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Llevo una cantimplora… ¿quieres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno… sí, agua sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mientras bebía me di cuenta de que Antoñito no me quitaba los ojos de encima cosa que m azaró bastante y entonces fue cuando me fijé que tenía los ojos verdes, le hacían juego con el jersey.&lt;br /&gt;        En esto estábamos; mis padres y el matrimonio amigo charlando amigablemente mientras caminaban, las abuelas las últimas, andando despacio cogidas del brazo al mismo tiempo que parloteaban de sus cosas y los pequeñajos Gutiérrez, desaparecidos, pero oíamos sus gritos entre los árboles. De pronto, el mugido de una vaca nos hizo mirar hacia el terraplén por donde se subía al bosque y vimos tres vacas enormes y a los pequeñajos que corrían asustados hacia la carretera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Socorro, socorro, que nos atacan! – gritaban saltando entre los matojos para apartarse de las vacas. Nosotros los mirábamos sorprendidos y antes de llegar al camino los vimos rodar por la pendiente hechos un barullo unos encima de otros. No pudimos evitar la risa. ¡Menudo coscorrón se dieron contra el suelo! La madre se puso a gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mis hijos…, que se mataaaan….!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El padre asustado, corrió hacia ellos,  mi madre con los ojos muy abiertos aguantando la risa y mi padre decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si son vacas, que no son toros! Que no atacan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Bueno, bueno. Acabamos todos riendo menos, los Gutiérrez, claro, que se pegaron un susto de campeonato. Al final se quedó en unos cuantos arañazos y un buen chichón en la cabeza de Julito cuando se dio de morros en la carretera. A partir de aquel momento, no se apartaron de nuestro lado y se calmaron un poco lo que nos dio algo de tranquilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Como no encontrábamos níscalos ni setas de ninguna clase por más que buscamos, decidimos retroceder, coger los coches y subir a Navacerrada, desde allí enfilamos la carretera que nos llevaba a Rascafría donde llegamos a la hora de comer.&lt;br /&gt;      Rascafría es un pueblo muy bonito de la Sierra Norte de Madrid muy visitado por nosotros desde siempre, incluso había habido algún verano cuando éramos pequeños, en el que mis padres alquilaron allí una casita para pasar el verano, por lo tanto, no nos era desconocido, sin embargo, para Antoñito era toda una novedad. Casi se puede decir que en honor a él, o eso me pareció a mí, comimos en uno de los muchos y buenos Restaurantes que allí abundan y ya que no habíamos conseguido ningún níscalo, pedimos que nos sirvieran unas setas de cardo, boletus y lomo de jabalí que comimos con mucho gusto y apetito.&lt;br /&gt;        Luego visitamos el área recreativa de Las Presillas, aunque no pudimos bañarnos en sus piscinas por el tiempo frío que hacía, el Monasterio de Santa María de El Paular y algo del Arboreto Ginés de los Ríos. Me sorprendió ver como, Antoñito, en cuanto comenzamos la visita, sacó de su mochila un bloc y un boli y comenzó a tomar notas con un interés y una seriedad asombrosa. ¿Teníamos como vecino y amigo a un empollón? Me pregunté.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                        5&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Poco a poco y casi sin darnos cuenta, comenzó a oscurecer; estábamos ya casi con el invierno encima y se hacía de noche a partir de la seis de la tarde y aunque el día había sido muy distraído, llegaba el momento de retornar a casa.&lt;br /&gt;       Una niebla humeante se levantaba desde el bosque y llegaba hasta nosotros envolviendo todo en un ambiente misterioso. Oímos unas palmadas de mi padre y su voz potente que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Genteeee…! Todos a los coches que comienza a anochecer, hay que regresar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Me acerqué a mis hermanos y cuando caminábamos en busca de nuestros vehículos, me percaté de que Antoñito no estaba entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y Antoñito…?- pregunté mientras lo buscaba con la mirada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--No tengo ni idea- dijo Bruno – estará por ahí mirando algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues poco se ve ya- respondió Miguel&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estará tomando apuntes de cómo llega la niebla- dijo Raúl con retintín.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    A mí aquellas respuestas algo irónicas, no me gustaron demasiado y al mismo tiempo que fui consciente de este sentimiento, me disgusté conmigo misma ¿sería posible que le estuviera cogiendo simpatía a nuestro vecinito Antoñito “el calabacín”?&lt;br /&gt;      Cuando llegamos al aparcamiento y comenzamos a repartirnos para ocupar los coches fue cuando comenzamos a inquietarnos. Antoñito no estaba entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Dónde está Antoñito?- dijo mi madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sabemos- respondió Bruno- ¿No anda por ahí?- y con las manos haciendo bocina, gritó:-¡Antoñiiiitooooo!- pero Antoñito no apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Comenzamos a buscarlo por los alrededores gritando su nombre sin resultado y a partir de aquel momento fue cuando la inquietud se apoderó de todos nosotros. Habíamos perdido a nuestro vecino. Mejor dicho: Nuestro vecino se había perdido ¿Dónde estaba? Esta fue la pregunta que apareció en boca de todos. &lt;br /&gt;      Pronto me di cuenta de la seria preocupación que se reflejaba en el rostro de mis padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Volvamos al pueblo- dijo mi padre ya con mucha seriedad -la noche se echa encima y si se ha perdido va a ser difícil encontrarlo. Cada minuto es importante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, Bruno… no digas eso…!- oí que respondía mi madre muy preocupada.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;       En el pueblo preguntamos en el Restaurante donde habíamos comido por si lo habían visto por allí, pero nadie supo darnos razón de él. Buscamos por las calles, por los lugares recorridos que volvimos a visitar pero no encontramos ni rastro de él.  Casi no teníamos luz diurna,  la niebla se espesaba y tuvimos que plantearnos la situación con seriedad. Mi padre nos reunió a todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos a tener que hacer uso de las autoridades. Definitivamente Antoñito se ha perdido y hay que buscarlo. Por lo tanto- nos dijo: -Vamos al Cuartelillo de la Guardia Civil a pedir ayuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Algunos vecinos del pueblo, al enterarse de la situación por nuestras preguntas, se unieron a nosotros en la búsqueda y nos acompañaron hasta el Cuartelillo de la Guardia Civil. &lt;br /&gt;      Cogimos las linternas que teníamos en los coches y dejamos esperando en el Restaurante a las dos abuelas y a los tres hermanos Guiérrez por ser los más pequeños; ese sería nuestro punto de reunión y empezó la búsqueda. En un principio, a mí también quisieron dejarme esperando  en el Restaurante  pero me negué rotundamente y me uní a todos en el rastreo de la zona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Seguro que se ha adentrado en el bosque y no ha encontrado el camino de vuelta. Dijo uno de los guardias civiles. Nos repartiremos. Unos que vayan por la margen derecha de la carretera y otros por la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Yo me fui con mi padre, Raúl y Miguel por la izquierda, por donde estaba el Arboreto y mi madre acompañada de Bruno y los Gutiérrez por la derecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Antoñitoooo!!!- gritábamos de vez en cuando, pero no había ninguna respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       No sabíamos por donde andábamos, seguíamos a los guardias civiles y a la gente del pueblo que se nos había unido, abiertos en abanico para  extendernos por la superficie buscada, pero no encontrábamos nada. La espesura del bosque cada vez se incrementaba y pisábamos helechos, raíces y piedras. El lugar sólo iluminado por las linternas parecía fantasmal y yo tenía buen cuidado de no separarme del lado de mi padre. En un momento determinado, nos encontramos en un claro, una pequeña llanura cubierta de hojas secas y rodeada de árboles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estamos en el castañar- oí decir a uno de los lugareños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       De pronto, tropecé con lo que pensé era la gran raíz de un árbol cubierto de hojas secas y caí de bruces.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Ayyy!!- grité asustada. Aquello era blando y lo primero que pensé fue en un animal muerto. Luego, alguien iluminó el lugar con una linterna y pudimos ver debajo del montón de hojas, unas botas marrones enfundadas en unos pies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Las hojas comenzaron a moverse y fue apareciendo entre ellas la cara adormilada de Antoñito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué pasa…? Me he dormido…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Está aquí, está aquí!- comenzamos todos a gritar -¡lo hemos encontrado! ¡Avisar a los demás!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Mi padre se acercó a él, le pegó un abrazó de oso y le dijo con una preocupación en la voz que sólo le había oído cuando alguno de nosotros estaba enfermo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Joder, Antoñito…! ¿Estás bien? ¡Vaya susto que nos has dado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Síii…síii. – dijo medio adormilado y con la cabeza todavía cubierta de hojas secas de castaño que le daban un aspecto de bufón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando nos reunimos todos, otra vez en el pueblo, mi madre al verlo, no pudo evitar echarse a llorar al mismo tiempo que lo abrazaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, Antoñitooo… hijo…., qué susto nos has dado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lo siento… lo siento…!- repetía él sin saber que otra cosa decir y entonces me fijé en la bolsa de plástico que llevaba en la mano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué llevas en esa bolsa, de dónde la has sacado?- le pregunté mientras mis hermanos y yo le rodeábamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ah, la bolsa…! Verás… es que yo acostumbro a marearme cuando viajo en coche y siempre llevo en el bolsillo del pantalón alguna bolsa de plástico… por si acaso echo la pota…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué llevas dentro…? ¡No será… la pota!!!- dijo Raúl con cara de asco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Noooo…! Mira… - y abriendo la bolsa nos lo enseñó – son castañas. Cuando me cercioré de que me había perdido, lo primero que pensé fue en buscar algo de alimento y el suelo estaba lleno de castañas así que las recogí y luego al ver que se hacía de noche y comenzaba a hacer frío, pensé en guarecerme de alguna manera. Como no tenía visibilidad, no podía arriesgarme a buscar un escondrijo, no fuera a caerme por algún barranco y como el suelo estaba cubierto de hojas secas, las amontoné al pie del castaño y me cubrí con ellas. Luego me debí de quedar dormido… hasta ahora…- y dirigiéndose a mi padre le dijo: -Siento mucho señor Bruno haberles causado tantas molestias….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nada…., no te preocupes- dijo agarrándolo por la nuca cariñosamente- gracias a Dios, todo ha terminado bien- y dirigiéndose a todos en general, levantó la voz para que le oyeran: -¡Agradezco a todos su colaboración y pueden tomar lo que quieran que está pagado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mientras mi padre se despedía de la Guardia Civil, la gente se acercó a la barra del Bar y comenzaron a pedir una bebida. Las abuelas lloraban a moco tendido comentando: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ha sido Santa Gema, de verdad Ana –decía la abuela Natalia a la mía mientras se secaba la nariz –yo le tengo mucha devoción a esta Santa, la semana que viene te vienes conmigo y le ponemos una vela.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, sí- respondía mi abuela mientras se sorbía los moquitos y se limpiaba los ojos – ¡si es que estos chicos…! ¡Ay… no gana una para disgustos y preocupaciones…, y menos mal que lo han encontrado… si no… ¡ya me dirás cómo se lo decíamos a sus padres….¡ ¡Por Dioos, por Diooos, qué responsabilidad y qué disgusto…madreeeee… madre…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando ya nos subimos en los coches era noche cerrada y nos dirigimos de vuelta a casa, despacito, eso sí, que las curvas de la sierra eran peligrosas y por aquel día ya había habido suficientes aventuras.&lt;br /&gt;      Sin saber por qué, cuando estábamos todos en el coche, nos entró la risa, y no paramos de echar carcajadas y comentar lo sucedido hasta llegar a casa.&lt;br /&gt;      ¡Menuda aventura habíamos corrido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                               6&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No hay que decir que los sucesos de aquel sábado fueron la comidilla de toda la semana y, curiosamente, aquella anécdota que finalizó bien, por suerte, nos unió más a nuestro vecino. Antoñito pasaba más a menudo a nuestra casa, era más abierto, se comunicaba con nosotros con más soltura, no era tan tímido y a todos nosotros comenzó a caernos mejor, de hecho, la mayoría de los fines de semana, nos reuníamos y charlábamos de un montón de cosas, sin embargo, nos dimos cuenta de que algo serio le preocupaba al chico que ya podíamos considerar como amigo. De vez en cuando, se quedaba silencioso y una mirada triste se reflejaba en sus ojos ¿qué le pasaba?&lt;br /&gt;       Todos nosotros nos fijamos en esa particularidad y un día, lo comentamos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A Antoñito le pasa algo..- dijo Bruno que fue quien abrió la conversación cuando estábamos sentados a la mesa cenando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué decís eso?- preguntó nuestra madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí, es verdad- dije yo –de vez en cuando se queda muy serio y muy triste…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Quizás no se lleve bien con sus padres…-dijo Miguel pensativo –eso de ser hijo único… no sé, debe de tener a los padres muy encima…siempre a la expectativa de todo lo que haces..¡bufff!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No, si tú…, menos mal que tienes más hermanos…-respondió mi padre medio en broma –si no ya habíamos tenido que llevarte al psicólogo con el síndrome de hijo único.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Los chicos más listos son los que forman parte de una familia numerosa, eso es verdad –comentó la abuela –no tienen más remedio que espabilarse…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Nos quedamos pensativos y la conversación cambió hacia otros temas pero a mí me preocupaba esa tristeza ocasional de Antoñito, algo oculto que no comunicaba a nadie, le angustiaba y yo tenía que descubrirlo.&lt;br /&gt;       Pero no fui yo quien lo descubrió, fue Miguel, que como sabía iba  a asistir a su clase una vez comenzara el semestre del próximo año, afianzó su amistad con él. Y así, un día, a la hora de comer, cuando surgían, como siempre, nuestras conversaciones familiares, Miguel lo soltó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Antoñito me ha comentado que cree tiene algo raro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Quéee…!! – dijimos todos casi al mismo tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Algo raro?- dijo mi padre extrañado –explica, explica…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No sé, no me ha dado muchas explicaciones…, me ha parecido que no le gusta hablar de ello… pero ha dado a entender que en su familia todos creen tiene algún problema para comprender las cosas, para estudiar… etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La madre me ha dicho algo parecido- comentó mi madre -pero no me dio muchos detalles y me ha parecido poco discreto preguntar…, pero algo hay, sí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues a mi me parece un chico muy inteligente –dije yo –lo que pasa es que es tímido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo estoy de acuerdo con Sonse –dijo mi padre –es un chico tímido pero nada más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A ese chico lo que le faltan son hermanos…- dijo mi abuela que estaba con la monserga de que las familias numerosas eran las mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya me enteraré, ya… -dijo Miguel –está cogiendo confianza conmigo. Yo lo considero un chico muy estudioso y me parece también bastante inteligente…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y así quedó todo por el momento. Nuestro vecino Antoñito, había entrado en la familia presentando un problema que estábamos empeñados en resolver. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                              &lt;br /&gt;                                                               7&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Llegó el tiempo de Navidad. Un tiempo muy agradable para mí. Me gustaba el ambiente, la gente parecía o intentaba ser más amable, las luces de las calles, los adornos, las tiendas con sus variación de alimentos que inducían a comprarlo y… las vacaciones escolares entre las que se encontraba el día de Reyes, el día de los regalos por excelencia.&lt;br /&gt;      Sin embargo, aquel año, las fiestas navideñas fueron un poco decepcionantes. Todos teníamos pensado invitar a nuestros vecinos, Antoñito y sus padres, a cenar y comer con nosotros en las fechas señaladas, pero unos días antes, vinieron a despedirse y a felicitarnos las fiestas. Ellos se trasladaban a Valladolid donde tenían unos parientes con quienes iban a reunirse para pasar aquellos días.&lt;br /&gt;       Era sábado y se marchaban aquella misma tarde. Mis padres les invitaron a una copa y, como no, comieron algo de turrón y Antoñito nos miró con una cara que, a mi me pareció, estaba esforzándose por no echarse a llorar. Total, que se fueron y nos quedamos solos, y solos pasamos todos los días navideños que, sinceramente, aquel año, fueron un poco aburridos.&lt;br /&gt;       Pero el día después de Reyes llegó más rápido de lo esperado,  también llegaron nuestros vecinos y aquello fue lo más agradable de las fiestas porque tanto ellos como nosotros, intercambiamos regalos. Ellos nos trajeron cosas de Valladolid; un echarpe para mi madre, un monedero de cuero para mi padre y Antoñito nos hizo a cada uno de nosotros un presente. Bolígrafos, muy bonitos, para mis hermanos y a mi… ¡un Diario con candado y todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Para que escribas tus secretos – me dijo. A mí me dio una gran alegría porque además tenía unas tapas muy bonitas adornadas con flores secas que me gustaron mucho y así se lo dije.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jo…, qué bonito, Antoñito…, cómo me gusta…! ¡Muchas gracias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo he hecho yo mismo – me dijo y entonces, en un impulso que me llegó de pronto, me empiné sobre las puntas de los pies y le di un besazo  que lo puso más colorado que el besugo de Navidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y llegó la vuelta a clase. Antoñito se incorporó al Instituto y esa fue la manera por la cual descubrimos sus problemas.&lt;br /&gt;       Un día, después de las clases, al llegar a casa, Miguel dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Antoñito es un supersabio, lo sabe todo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo que lo sabe todo…? –preguntó mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mi madre se paró a escuchar mientras secaba un plato en la cocina y todos nos acercamos para escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues resulta que dice que se aburre en las clases porque ya sabe todo lo que explica el profesor y que se le quitan las ganas de estudiar porque no aprende nada… ¡¡¡Y es verdad¡¡¡  Cualquier cosa ya la sabe, de ciencias, de matemáticas, de física…. ¡le encanta la botánica! Por eso se perdió el día que fuimos a Rascafría, ¡jajajaja!- dijo riéndose –comenzó a buscar árboles y se le echó la noche encima… ¡Que os digo que es un supersabio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ese chico es un superdotado –dijo mi padre pensativo –por eso dicen que es raro, necesita un aprendizaje especial, ir a una Escuela especializada para personas con sus dotes…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahí va!- dije yo -¡menuda sorpresa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Será posible? –comentó Raúl -¡si ya digo yoooo…! Y yo creía que era tonto… ¡Ostras…! ¡Qué patinazo…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jajaja! –soltó Bruno riéndose – Antoñito nos da a todos sopas con onda. ¡Esta si que es buena!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy a hablar con sus padres –dijo mi madre- si no a este chico lo pueden estropear…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Voy contigo… - se apuntó mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y dicho y hecho. Estuvieron más de dos horas en casa de Antoñito y cuando volvieron, se les veía felices.&lt;br /&gt;-¡Qué! –preguntó Bruno -explicarnos, venga, qué os han dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues nada –explicó mi padre – les hemos dicho nuestro parecer y nos han escuchado con mucha atención, tanto los padres como Antoñito. Luego hemos buscado por Internet las Asociaciones que hay en Madrid para superdotados y van a ponerse en contacto para averiguar si Antoñito posee las características de un superdotado y puede acceder a la Escuelas Especiales –nos dijo mi padre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vayaaaa…! exclamamos todos asombrados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jo… qué suerte…!- dijo Miguel con algo de pelusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenooo…, -dijo mi madre -¡qué quieres que te diga…! Yo prefiero un niño normal, inteligente y estudioso, pero normalito. Esto de ser supersabio… tiene que ser muy farragoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A cada cual le toca lo -suyo dijo mi padre –si el chico tiene esas cualidades, lo importante es que las aproveche y sepan valorarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira tú por donde, tenemos un amigo supersabio –dije yo haciéndome la interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues a ver si se os pega algo –dijeron mis padres a la vez. Luego se rieron y nos dieron un abrazo y un beso. –Os queremos como sois –repitieron ambos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y esta fue la manera en la que perdimos de vista a nuestro nuevo vecino Antoñito, al que dejé de llamar “el calabacín” porque dejó de parecer esa verdura. Cuando comenzó sus clases especiales, creció, se enderezó, perdió la timidez, se volvió muy comunicativo y, cuando venía a vernos, nos explicaba como se desarrollaban sus clases, las nuevas amistades que hacía, el trato con sus compañeros y todos sus adelantos.&lt;br /&gt;       Aquel vecino que nos pareció tan memo en un principio, acabó siendo el más íntimo y el mejor de nuestros amigos. Todos sabíamos que se le presentaba un futuro muy halagüeño. ¡Y lo que fardábamos todos cuando decíamos que teníamos un amigo superdotado… anda qué…!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7557868695734382264?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7557868695734382264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7557868695734382264' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7557868695734382264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7557868695734382264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/09/sonsoles-y-sus-coleguillas-antonito-el.html' title='SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - &quot;ANTOÑITO EL NUEVO VECINO&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW50JsELWI/AAAAAAAAAuI/R0DRvybUD1E/s72-c/C5M4D00Z.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-4969420148219180825</id><published>2010-09-19T00:12:00.000-07:00</published><updated>2010-09-19T00:16:30.715-07:00</updated><title type='text'>SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - "AVENTURA EN MIRAFLORES"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW4SC6V1oI/AAAAAAAAAuA/JKtkiMPr-MY/s1600/miraflores.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 235px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW4SC6V1oI/AAAAAAAAAuA/JKtkiMPr-MY/s320/miraflores.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5518519538571138690" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                     SONSE Y SUS COLEGUILLAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                          AVENTURAS EN MIRAFLORES&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Ya os he dicho que a mi padre le gustaba mucho visitar la Sierra madrileña. Cada fin de semana acostumbrábamos a visitar un lugar u otro y, en ocasiones, cuando llegaban algunos días de vacaciones o “puentes”, nos alojábamos en un Hotel o alquilábamos una casita en alguno de los pueblos serranos desde donde organizábamos cortas excursiones. &lt;br /&gt;       Disfrutábamos de los días vacacionales de Semana Santa y aquel año, mis padres decidieron instalarse en casa de una tía nuestra, la hermana mayor de mi madre, en Miraflores de la Sierra donde ella vivía con su marido en un chalet bastante grande en aquel pintoresco pueblo. &lt;br /&gt;       La historia de mi tía Águeda era bastante triste. Le llevaba a mi madre una diferencia de quince años, (cuando hablaban de este detalle mi madre siempre decía que ella había llegado a este mundo por sorpresa) y había tenido un hijo varón muerto en un accidente de coche a la edad de diecisiete años. Este trágico suceso, afectó mucho a mis tíos que encerraron sus vidas en aquel chalet de la Sierra de donde apenas si salían. Por esta causa, nuestras visitas eran muy agradecidas por ellos que, también hay que decir, nos querían mucho a todos nosotros.&lt;br /&gt;       Miraflores estaba al pie de la montaña llamada “La Najarra” de más de 2.000 metros de altitud muy cerca del Puerto de la Morcuera, lugar muy visitado por nosotros y al que mi padre era muy aficionado. Era un pueblo precioso y cuando se llegaba a él por carretera siempre parábamos en un lugar donde se encontraba la gruta de Nuestra Señora de Begoña, un sitio en donde yo, incluso,  que no era muy dada a los rezos, no podía evitar recogerme en alguna oración aunque fuera corta y después observar el entorno entre rocas y  monte. Mi madre no permitía nunca pasar de largo por este lugar, la parada era obligatoria. &lt;br /&gt;         Parece ser que el pueblo, en su origen se llamó Porquerizas pero una reina, creo que fue Isabel de Borbón, le cambió el nombre por Miraflores. Pero la historia que voy a contar no tiene nada que ver con todo esto y sí mucho con los turistas que acostumbrábamos a pasar allí nuestros días de asueto.&lt;br /&gt;       En Miraflores nos reuníamos un grupo de chavales que ya nos conocíamos de otros años y era muy agradable encontrarlos a todos y aquellos días volvimos a encontrarnos. &lt;br /&gt;       Muy cerca de nosotros, se alojaba en la casa de su abuela, una niña de mi edad llamada María Elisa a la que todos llamábamos Mariele y mis hermanos la habían apodado la niña “plus” porque era una niña de lo más vanidoso. Siempre quería ser más que  nadie, ella tenía siempre “más” de todo, de ahí el mote. Era, rubia, guapa, (la “más” cómo no) y como he dicho muy vanidosa, pero también amiga de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Aquel año nos encontramos con una nueva inquilina que se alojaba en una de los chalets por alquilar. Se llamaba Mirta y no era una niña. Mujer alta, muy espigada, con el cabello rubio canoso, pronto supimos venía de Argentina y a nosotros nos gustaba escuchar su habla cantarina, el seseo particular de su país y aquella inusual para nosotros, falta del uso de la segunda persona del verbo cuando conversaba. Pero lo más característico de ella fue algo de lo que nos enteramos por terceras personas. Se rumoreaba que la señora argentina, era una brujita, no malvada sino solamente una misteriosa brujita. La cuestión era que nadie sabía explicar de manera satisfactoria, esta afirmación que corría por el pueblo. Unos decían que había evitado que un niño fuera atropellado por un coche sólo con levantar una mano, otros que todos los animales eran sus amigos, otros que fabricaba pócimas para curar o resolver problemas, etc. Pero lo que sí, parecía cierto, era que leía las cartas del Tarot, sin embargo, nadie podía atestiguarlo porque a nadie conocido por nosotros, se las había leído.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                           2&lt;br /&gt;      &lt;br /&gt;       La casa de Mirta, se encontraba en las afueras del pueblo, muy cerca de donde comenzaba el ascenso a la montaña por lo que, una de sus fachadas, quedaba algo escondida, mirando hacia el monte.&lt;br /&gt;       Una tarde, nos encontrábamos reunidos, todos los amigos; mis tres hermanos, Mariele, Susana y sus dos hermanos y un chico nuevo que se llamaba Eduardo de mi edad aproximadamente y que había venido a visitar a unos parientes desde un pueblo de Extremadura.&lt;br /&gt;      Estábamos un poco aburridos de juegos y mientras charlábamos sentados junto al tronco de un árbol, vimos pasar a Mirta, la brujita que parecía iba de compras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no exploramos en su casa a ver qué tiene? – dijo mi hermano Raúl que siempre era muy arriesgado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Nos miramos los unos a los otros sin saber qué decir pero en nuestros ojos y en nuestro ánimo se despertó la curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-A lo mejor encontramos venenos y pócimas, cuervos y gatos negros y el puchero sobre la lumbre…- dijo Miguel imitando una voz cavernosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡jajaja!- reímos todos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-O la escoba voladora detrás de la puerta…- dijo Susana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venga…! ¡Tú has leído demasiado Harry Potter!¡Alohomora…! –Dijo Miguel imitando a Harry Potter usando su varita mágica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Todos reímos la ocurrencia y por un momento comenzamos a imitar a los personajes del libro de J.K. Rowlig. Naturalmente, mi hermano Raúl se adjudicó el del pelirrojo Ron que era a quien más se parecía físicamente y las tres chicas, Mariele, Susana y yo, nos afanamos por ser la famosa Hermione Granger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sería una buena aventura investigar…-dijo mi hermano Bruno-con sonrisa un poco diabólica –pero tiene que ser un secreto porque si se enteran nuestros padres… tenemos la bronca organizada… nadie nos quita el castigo y me temo que íbamos a pasar el resto de las vacaciones estudiando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Nos miramos unos a otros, la curiosidad y la expectativa de aventuras pudo más que nuestro sentido común, y juntos nos dirigimos hacia la casa de la señora argentina.&lt;br /&gt;       Las ventanas no se veían cerradas, solamente las más bajas que estaban protegidas por una reja pero al piso alto, era fácil subir si nos encaramábamos apoyándonos en las verjas de las ventanas. &lt;br /&gt;       Como siempre, los mayores eran los que dirigían el cotarro y aceptamos las órdenes de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Primero subo yo-dijo Bruno –y miro a ver si hay peligro. Si está despejado el camino, salgo a la ventana y sube Miguel, después las chicas y los últimos, Raúl y Eduardo. Pero sobre todo, en silencio y con mucho cuidado…, no sabemos si hay alguien en la casa o… lo que hay… ¡vete a saber! No nos vayamos a encontrar con una sorpresa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A Bruno no le resultó difícil encaramarse y en un plis-plas, lo vimos introducirse por la ventana. Unos segundos más tarde, que por cierto, a nosotros nos parecieron interminables, se asomó por la ventana e hizo señas para que subiéramos.&lt;br /&gt;      En dos zancadas, Miguel estuvo en el interior y tras él comenzamos a subir las chicas. Cómo no, Mariele fue la primera porque además andaba un poco tonta detrás de Miguel del que decía era un chico “super guay” pero, Mariele, además de presumida y niña “plus”, era patosa y nos costó lo nuestro ayudarla a subir hasta la ventana. Se resbalaba sobre los barrotes de la verja y al final Raúl se encaramó y sujetándola… por donde pudo…, consiguió que llegara hasta la ventana del piso alto, allí, Miguel y Bruno la cogieron y la metieron dentro, a mi me pareció que ella se agarraba demasiado a Miguel pero el momento no era para fijarse en esos detalles así que me olvidé. Luego subió Susana y después yo sin ningún problema y poco después ya estábamos todos dentro.&lt;br /&gt;       Nos quedamos parados observando. Era una habitación muy bonita, un dormitorio. Con una cama cubierta por un edredón a cuadros blancos y azules (hay que tener en cuenta que en la Sierra, las noches eran fresquitas) y una cómoda donde, encima de ella, se veía un espejo grande, dos mesitas de noche una a cada lado de la cama y en un extremo junto a un armario ropero, había una estantería con libros, una pequeña butaca y una lámpara de pie.&lt;br /&gt;   Olía muy bien, una mezcla de colonia y otro perfume más denso que no conocíamos. Encima de una de las mesitas pudimos ver un marco con una foto de Mirta la argentina acompañada de un hombre y un niños de unos seis o siete años, muy sonrientes. Abrimos la puerta con mucho cuidado, y aparecimos en un pasillo no muy largo, alfombrado, con una ventana al fondo y debajo, en una esquina, una planta de interior, adornaba el rincón y justo al lado de la habitación, una puerta que se encontraba entreabierta, descubría un baño completo, muy limpio y que olía muy bien, a jabón y a colonia.&lt;br /&gt;       Bajamos lo más silenciosamente posible las escaleras, también alfombradas, que nos llevaban al piso bajo, donde también estaba la cocina, separada por una mampara, mitad madera, mitad cristal o plástico, de eso no estuve muy segura. &lt;br /&gt;       El salón disponía de una mesa rectangular cerca de la ventana que daba a la entrada principal de la casa desde donde se veía la calle, por lo que tuvimos buen cuidado de no acercarnos demasiado, había muchas estanterías con cantidad de libros, miniaturas de todo tipo y fotos. La del hombre y el niño que la acompañaban en la de la mesita de su dormitorio, se repetía en diferentes poses y lugares, o eso me pareció. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Quiénes serán los de esa foto?- pregunté yo curiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Serán su marido y su hijo- dijo Eduardo que también las estaba cotilleando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues ella está sola…- mencionó Mariele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí- dijo Susana –yo he oído decir a mi madre que es una señora viuda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahí va! Pues es muy joven… -comentó Bruno -¿el niño será su hijo? Pero tampoco lo tiene con ella… ¡qué raro! ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Yo me acordé entonces de mi tía y de aquel primo que no llegué a conocer muerto en accidente y dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y si se le ha muerto también el hijo…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Jo, Sonse! – dijo Raúl -¡no seas gafe!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues todo podría ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Aquí no se ve ningún perolo, ni escobas voladoras, ni libros mágicos, ni tarros con sapos, grillos, o renacuajos… Esto de que es una bruja, es un camelo de la gente –dijo Miguel decepcionado – aquí no hay nada especial…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces le oímos exclamar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mira!&lt;br /&gt;       Encima de una mesa camilla arrimada a una de las ventanas, sobre un tapete verde, se encontraba un mazo de cartas que nadie se atrevió a tocar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues que lee las cartas es verdad…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al lado del mazo, había una caja de varillas de incienso y un pequeño soporte de madera para sujetar las varillas junto con una caja grande de cerillas. Estábamos todos ensimismados buscando algo especial que nos sorprendiera o indicara que Mirta era una bruja auténtica cuando vimos como Raúl que siempre era el más liante, sacaba una varilla de incienso de la caja, encendía el extremo con una de las cerillas y la colocaba en el soporte mientras decía con voz misteriosa:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Abracadabra pata de cabra…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Comenzábamos a reírnos de su ocurrencia cuando oímos la puerta del jardín. Desde la ventana vimos la figura de la señora argentina que regresaba con una bolsa de la compra en la mano. ¡La desbandada que se organizó! Todos corrimos hacia las escaleras. Mariele se tropezó con la alfombra y se cayó de bruces, yo que ya estaba más arriba, retrocedí para tirar de ella y levantarla, Bruno decía: “…vamos…, vamos…, deprisa…”  Los chicos fueron los primeros en llegar a la habitación donde estaba la ventana por donde habíamos subido y Raúl tuvo la deferencia, o tal vez lo hizo por egoísmo, no sé, en venir a por nosotras y empujarnos tan fuerte que casi rodamos todas por el suelo.&lt;br /&gt;    Yo no sé cómo salté desde la reja de la ventana a la calle y eché a correr. Al mirar para atrás vi que todos me seguían a la carrera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vámonos al monte, vámonos al monte! -gritó Bruno, y cuando llegamos a una roca donde ya comenzaba el ascenso a la montaña, nos dejamos caer jadeantes, en el suelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                             3&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Primero nos dio por reír pero rápidamente la risa cambió en preocupación. ¿Y si nos había visto? ¿Nos iba a denunciar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ostraaaaassss…! – dijo Raúl, llevándose las manos a la cabeza - ¡el incienso….! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Todos nos quedamos aterrados, habíamos dejado encendido el incienso encima de la mesa, aunque no nos hubiera visto, sabría que había entrado alguien en la casa. ¿Qué podíamos hacer?&lt;br /&gt;       En eso estábamos pensando cuando un grito de Mariele, nos hizo dar a todos un respingo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Estoy herida!! –decía cogiéndose una pierna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y no decía mentira ni, por esta vez, exageraba. De la pantorrilla derecha le caía un reguero de sangre que empapaba su calcetín y manchaba la deportiva. ¡Tenía un profundo corte en la pierna!&lt;br /&gt;      Bruno se quitó la camiseta y le envolvió con ella la pierna presionando en la herida, pero pronto la camiseta también se empapó de sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hay que llevarla a que le cosan la herida –dijo muy preocupado y cogiéndola en brazos comenzó a caminar deprisa hacia el pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero…¿Cómo se lo ha hecho…? –dijo Susana que estaba más asustada que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se lo ha debido de hacer al bajar corriendo por la ventana –dije yo -¡madre mía! ¡la que se nos viene encima! A ver ahora qué hacemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Yo sólo pensaba en lo que íbamos a decir cuando nos interrogaran sobre lo sucedido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-De momento diremos que se ha caído ¿estáis todos de acuerdo?-dijo Bruno-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Todos asentimos pero yo tenía un tembleque que no podía soportar, seguro que mi padre lo adivinaba porque él siempre adivinaba todo, no había quien lo engañara. Y el miedo se acentuó cuando, al entrar en el pueblo, vimos una furgoneta de la Guardia Civil parada frente a la puerta de la casa de Mirta, la argentina.&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;-¡Ya está! –dije yo -¡nos han pillado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Calla y no seas cagueta!- respondió mi hermano Miguel y disimula – pasamos de largo como si no los viéramos y así lo hicimos hasta llegar al ambulatorio donde explicamos que Mariele se había caído y así se había hecho la brecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Todo parecía que salía bien. A Mariele le pusieron cinco puntos pero estaba más pálida que un muerto y el problema apareció cuado el médico dijo que tenía que avisar a sus padres. Yo temblaba como una hoja. Mariele se chivaba, seguro, -pensé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bruno… - dije a mi hermano mayor tirándole de los pantalones –Mariele se chiva a su padre, ya lo verás…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…, ya veremos… -dijo Bruno, pero yo no le veía muy convencido y él también estaba muy pálido y unas gotitas de sudor le llenaban la frente. ¡Dios mío, en qué lío nos habíamos metido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El padre de Mariele, después de hablar con el médico, se la llevó a casa más enfadado que preocupado mientras nos aniquilaba con una mirada furibunda. Como estábamos todos muy preocupados, decidimos separarnos y cada cual que se fuera a su casa y entonces fue cuando oímos los comentarios de la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sí… parece ser que han entrado a robar en casa de la argentina… Ha llamado a la Guardia Civil y están investigando. Dicen que los ladrones han entrado por la ventana trasera de la casa. No saben si se han llevado joyas o dinero…, cualquiera sabe… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si es que no se puede vivir tranquilo ¡hay qué ver…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Nosotros, despacito y como si no supiéramos de qué iba la cosa, nos fuimos cada cual a su casa pero al llegar mis hermanos y yo  a la nuestra, nos encontramos con que la Guardia Civil estaba hablando con mi padre. ¡Ya está, lo sabía! Mariele se había chivado a su padre y él se lo había comunicado a la Guardia Civil. Casi me desmayo del susto y pude sentir el miedo de mis tres hermanos aunque sólo oí la voz de Raúl que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y ahora qué…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Mi padre nos miró. Yo vi una seriedad inusual en su cara, un gesto que jamás había visto y les dijo a la Guardia Civil:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ahí los tienen, hagan lo que tengan que hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Nos llevan al calabozo! – pensé. Y sin poder evitarlo me eché a llorar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vamos al cuartelillo jovencitos – dijo el sargento – se les acusa de allanamiento de morada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mis hermanos estaban mudos y yo hipaba como un bebé. ¡Qué miedo! ¿Y si nos encarcelaban? ¿Y si nos llevaban a un centro de esos donde encerraban a los delincuentes menores de edad?&lt;br /&gt;      Cuando llegamos al cuartelillo ya estaban allí Mariele, sentada con la pierna herida extendida sobre una silla. A su lado, su padre tan estirado que parecía se había tragado un paraguas, Susana y sus dos hermanos, acompañados también de su padre al que se le veía tan asustado como a nosotros  y Eduardo, el niño nuevo,  con su padre, un señor pueblerino y su madre que no paraba de llorar. Mirta, la señora argentina, se encontraba sentada en una silla frente a la mesa del oficial de la Guardia Civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno, jovencitos,  parece ser, según ha confesado María Elisa Fresnedo, que habéis entrado por una ventana y sin permiso de la dueña, en la  casa de Doña Mirta Urrutia ¿Tenéis algo qué decir?- espetó el oficial de la Guardia Civil cuando nos tuvo delante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mi hermano Bruno abrió la boca y la volvió a cerrar. Creo que no tenía fuerzas para hablar pero, al fin se decidió.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si. Pero no lo hicimos con intención de robar ni de hacer nada malo… fue… un juego… una curiosidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Un juego…, una curiosidad?- repitió el oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Yo que estaba más asustada que un ratón en una ratonera, no pude callar y entre lágrimas, dije:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Sólo…¡hip! Entramos  para ver si de verdad ella… -dije señalando a Mirta- era una bruja…¡hip! Pero no encontramos nadaaa…, ni pócimas, ni escobas, ni gatos, ni calderos, ni cuervos… ¡hip, hip! Era una casa normal  corriente… y escapamos corriendo cuando la vimos llegar… ¡de verdad, sólo pasó eso…!&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;      Yo miré en aquel momento a la señora argentina y cuando se ponía el pañuelo en la boca me pareció que reía pero quizás eso fue una apreciación mía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por favor, señora! ¡Perdónenos…! No volveremos a hacerlo!- le dije de la manera más triste y asustada que pude, aunque no tuve que fingir porque el miedo era auténtico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Faltaría más! –respondió ella mirándome a la cara, pero aunque estaba muy sería, sus ojos azules brillaban alegremente, si hubiera sido una ocasión distinta, habría dicho que la señora se lo estaba pasando la mar de divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Miré a mi padre esperando que él nos apoyara y nos defendiera pero también estaba muy serio con la vista fija en la ventana y sin abrir la boca. En aquel momento, el oficial Guardia Civil, se levantó y les dijo a nuestros progenitores y a Mirta que le acompañaran a otra sala. Nos quedamos solos con dos Guardias Civiles que estaban en la puerta y no pudimos hablar, sólo tuvimos ocasión de cambiar nuestras miradas. Bruno y Miguel, sudaban como si fuera pleno verano auque en aquel despacho no hacía calor, los dos hermanos de Susana y Eduardo,  no se movían, como si estuvieran clavados en el suelo y Raúl se mordía los labios y no levantaba la vista de los cordones de sus deportivas.&lt;br /&gt;        Después de un rato que a mi me pareció eterno, entraron todos, otra vez en el despacho tan serios como se habían ido, sólo mi padre y Mirta hablaban entre ellos parecía que animadamente pero callaron en cuanto entraron. El oficial volvió a sentarse tras la mesa de despacho, y después de unos momentos de silencio, nos dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…, ustedes han cometido un delito de allanamiento de morada y como tal, deben de ser castigados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      A mí aquel tratamiento de ustedes me dio muy mala espina y cuando dijo lo del castigo, volví a echarme a llorar. Yo no quería que me encerrasen en un centro para delincuentes menores de edad y, sin poder evitarlo, miré a mi padre:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Papá…, por favor…! – no sé, pero me pareció que a mi padre se le llenaban los ojos de lágrimas y aquello todavía me asustó más. Después seguí oyendo la voz del Guardia Civil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Como todos son menores de edad, no se ha cometido ningún robo ni tampoco ha habido destrozos de ningún tipo en la casa, el castigo será leve… Pasarán unas horas encerrados en los calabozos del cuartelillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y dicho y hecho, los dos Guardias Civiles que estaban en la puerta, nos acompañaron a dos calabozos de puertas enrejadas. En uno encerraron a los chicos y en el otro a Mariele, Susana y a mí. Cuando nos vimos dentro, las tres nos abrazamos y comenzamos a llorar otra vez, más asustadas que unos conejitos perdidos. Por fin, nos fuimos calmando y nos sentamos en un banco que allí había. Al poco rato nos trajeron unos refrescos que bebimos sedientos, teníamos la boca seca de tanto miedo,  y después de un tiempo, no puedo calcular cuánto, el oficial nos abrió la puerta y nos llevó a todos, otra vez, al despacho. Allí estaban la señora Mirta y nuestros padres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -La señora –dijo el oficial señalando a Mirta –les ha perdonado y me ha pedido los deje en libertad, por lo tanto, pueden ustedes marcharse a sus respectivas casas pero… mucho cuidado en volver a infringir las leyes porque sería reincidencia y la cosa pasaría a mayores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Yo no pude evitarlo, corrí haca mi padre y le abracé como si hiciera años que no le veía. ¡Cómo me gustó sentir el contacto de sus manos que me acariciaban el pelo! Pero pronto se sobrepuso y nos dijo muy serio:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todos a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                              &lt;br /&gt;                                                                 &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                 4&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Fuimos en silencio todo el camino y cuando llegamos a casa, mi madre y mis tíos, nos estaban esperando. No dijeron nada, ni media palabra, mi madre nos miró con lágrimas en los ojos y oí que Bruno decía avergonzado y lloroso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Lo siento…, de verdad! – e inmediatamente se fue a su habitación seguido de Miguel que iba con la cabeza gacha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Raúl se fue detrás, en silencio pero pude ver como le rodaban las lágrimas por las mejillas que se limpió de un manotazo. Y yo, abracé a mi madre llorando como una Magdalena.&lt;br /&gt;       Aquella noche ni mis hermanos ni yo cenamos. La noche la pasé en un duermevela, con pesadillas de brujas, policías y calabozos y a la mañana siguiente, mi padre nos reunió a los cuatro hermanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueno…, supongo que esto os habrá servido de lección ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Ninguno supimos qué responder y él continuó hablando:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Os considero a todos culpables pero tú, Bruno, y tú, Miguel, que sois lo suficientemente mayores como para exigiros responsabilidad, me habéis decepcionado. Esto no se va a quedar sin castigo y, por el momento, no vais a salir de casa, cogeréis los libros de estudio y vais a clavar los codos mañana y tarde, para vosotros se acabaron las vacaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Así terminaron aquel año nuestras vacaciones de Semana Santa en Miraflores de la Sierra, por suerte para nosotros, el tiempo se puso de nuestra parte y llovió durante el resto de los días que pasamos en el pueblo por lo que no resultó tan desagradable quedarse en casa aunque sí echamos de menos el reunirnos con nuestros coleguillas.&lt;br /&gt;      Cuando volvimos a Madrid, y comenzamos otra vez las clases, se nos ocurrió pensar como habíamos podido llegar a hacer algo tan peligroso como lo que hicimos.&lt;br /&gt;      No volvimos a hablar de ello, nos sentíamos un poco avergonzados pero, un día, cuando caminábamos hacia el Instituto, a Raúl se le ocurrió preguntar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y vosotros que creéis ¿Mirta era bruja o no…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Nos miramos y nos echamos a reír.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-4969420148219180825?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/4969420148219180825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=4969420148219180825' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4969420148219180825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4969420148219180825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/09/sonsoles-y-sus-coleguillas-aventura-en.html' title='SONSOLES Y SUS COLEGUILLAS - &quot;AVENTURA EN MIRAFLORES&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TJW4SC6V1oI/AAAAAAAAAuA/JKtkiMPr-MY/s72-c/miraflores.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-4666053059590569290</id><published>2010-06-26T00:11:00.001-07:00</published><updated>2010-06-26T00:14:42.640-07:00</updated><title type='text'>A LOS LECTORES FIELES</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TCWoOuiwmzI/AAAAAAAAAqA/mj56ai7Z4RY/s1600/20090129213644-te-escribire-una-carta.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 271px; height: 280px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TCWoOuiwmzI/AAAAAAAAAqA/mj56ai7Z4RY/s320/20090129213644-te-escribire-una-carta.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5486976691986275122" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;AQUELLOS QUIENES QUIERAN LEER MIS DOS ÚLTIMAS NOVELAS "EL PIANO DE COLA" Y "RECUERDOS DE FAMILIA" PUEDEN DESCARGARLAS DE LA PÁGINA SAFE CREATIVE DONDE ESTÁN REGISTRADAS. ¡GRACIAS!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-4666053059590569290?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/4666053059590569290/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=4666053059590569290' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4666053059590569290'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4666053059590569290'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/06/los-lectores-fieles.html' title='A LOS LECTORES FIELES'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TCWoOuiwmzI/AAAAAAAAAqA/mj56ai7Z4RY/s72-c/20090129213644-te-escribire-una-carta.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-4122488953078681103</id><published>2010-06-17T00:58:00.001-07:00</published><updated>2010-06-17T01:06:47.856-07:00</updated><title type='text'>"MISS JARDÍN DE LA ROSALEDA"</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TBnV3zV8MhI/AAAAAAAAApA/FjD0SbYDMyE/s1600/corona01.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 214px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TBnV3zV8MhI/AAAAAAAAApA/FjD0SbYDMyE/s320/corona01.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5483649175952044562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                          “MISS JARDÍN DE LA ROSALEDA”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       ¡La que se organizó aquel verano, amiguitos! No lo podéis imaginar. Como llegaban las vacaciones y estaban todos un poco aburridos, en uno de sus paseos alrededor del estanque, esos domingos soleados en los que el Triquiñuelas se reunía con sus amigos, se le ocurrió proponer al señor Alcalde el gorrión Don Nicanor, organizar un concurso para escoger  a la más guapa del jardín y hacer una fiesta de lo más guay. El Alcalde, el Profesor Conejo Don Adalberto y el Cuclillas estuvieron de acuerdo y se pusieron muy contentos con la idea pero el Bibliotecario al Erizo Don Kiskilloso y al Chihuahua Médico Don Curateya, no les gustó demasiado, dijeron que aquella idea era importada de otros países  y que las mujeres se ponían muy tontas con estas cosas y además de hacerse insoportables, se pasaban el día mirándose en el espejo haciendo muecas para ver como estaban más guapas. Al Gato Calasparra y a los demás caballeros del jardín, les dio un poco lo mismo cuando se lo preguntaron por lo que llevaron la idea a votación y, al final, ganaron los que decían que sí, por consenso. Que quiere decir que (no se sabe cóooooomo….) todos votaron que sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Bueno, bueno buenoooo…! Cuando las señoras y señoritas comenzaron a leer el Bando del Ayuntamiento en el que se convocaba el Concurso de “Miss Jardín de la Rosaleda” se armó un guirigay que no os podéis ni imaginar. Se acabaron las existencias de pintalabios, de colorete, de laca para las uñas. Las peluqueras que eran las hormigas y algunas arañas especializadas a las que no les gustaba poner música en sus negocios y  así no tenían ningún problema de multas con la GSA, que quiere decir “Garrapatas Siempre Aprovechadas” , se hicieron casi ricas porque quien sí y quien no, iba a probarse un peinado diferente. Unas se hacían moños, otras la permanente, otras se cortaron el pelo y cada cual se pasaba el día prueba que te prueba con telas, vestidos y bañadores de todos los colores y formas, tanto es así que, los Almcenes “La Repanocha del Jardín”, tuvo que comprar, a bajo precio –eso sí-, las existencias de segunda mano que los Ratones Callejeros vendían cada fin de semana en el Rastrillo. Total que cuando faltaba una semana para la fiesta en la que se escogería a la “Miss Jardín de la Rosaleda”, estaban todas las mujeres alborotadas y los hombres acabaron con las existencias de aspirina en la farmacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Un día, el Cuclillas, cuando fue a merendar a casa de su prima la Ratona Matildita la mar de contento porque estaba seguro de que Matildita se presentaría la primera, se encontró a su prima llorando a lágrima viva y sonándose los mocos con el pañuelo más grande que había visto en su vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Pero qué te pasa, Matildita…?! – le dijo muy preocupado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ratona, lo miró entre hipo e hipo y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, Cuclillas…! ¡Qué no me voy a presentar al concurso de Misses porque me he probado el vestido y parezco un barril de aceitunas… ¡Buaaaaa…! Estoy más gorda que una ballena…! ¡Buaaaa….!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El Cuclillas que ya sabéis quería mucho a su prima Matildita pensó que aquello era verdad, porque Matildita con tanto hornear bollos y comérselos se había puestoooo….. ¡qué no veas….! Pero como eso no se lo iba a decir porque lo que tenía que hacer era animarla, le dijo muy cariñoso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero Matildita, si aunque estés gorda por eso no dejas de estar guapa…! Además tu eres muy simpática y tienes una sonrisa muy bonita… ¡Anda, deja ya de llorar que se te van a poner los ojos como dos naranjas y cómprate algo bonito para ponerte el día del concurso, venga que todos te queremos mucho y vas a ser la más guapa…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si ya no quedan telas en “La Repanocha” y los ratones del mercadillo se han quedado sin existencias… ¡qué voy a hacer….buaaaaa…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y volvió a llorar a lágrima viva. Entonces, como siempre pasaba en aquel jardín tan divertido, el Cuclillas se fue a ver al Saltamontes Triquiñuelas para ver si se le ocurría una idea con la que ayudar a Matildita y, como siempre, también, mientras el Cuclillas se comía la tostada con mermelada del desayuno del Triquiñuelas y este tocaba un rato el violín para inspirarse con alguna idea luminosa, el Triquiñuelas dio un salto, dejó el violín y le dijo al Cuclillas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venga, deja ya de comer y vámonos corriendo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       En dos saltos se presentaron en casa de la cantante de ópera la Ardilla Doña Mimí que tenía un montón de disfraces de cuando actuaba como cantante y el Triquiñuelas le explicó la situación de la Ratona Matildita. Doña Mimí que no olvidaba lo bien que se habían portado con ella cuando tuvo el problema el accidente en el que se quedó sin voz, le dijo al Triquiñuelas que no se preocupara, que estaba todo arreglado y cogiendo un montón de túnicas de gasa, de colores muy vistosos de las que tenía guardadas en un baúl de cuando actuaba en el teatro, se fue a casa de la Ratona Matildita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Total que llegó el día de la fiesta. Farolillos por todos lados, puestos de caramelos, un tíovivo,  una noria y el escenario para presentar a todas las candidatas a Miss. Debían de votar todos los hombres del jardín, las damas no, porque podía haber mucha preferencia o envidieja y eso estaba prohibido. Cuando sonaron las fanfarrias avisando del desfile de “misses” la gente se arremolinó frente al escenario y todos aplaudían a rabiar porque la verdad es que cada una que salía estaba más guapa que la otra y nadie sabía a quién escoger. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Al final todos votaron y cuando el Jurado que estaba compuesto por el Alcalde Don Nicanor, el Saltamontes Triquiñuelas, el Conejo Don Adalberto y como representante de las féminas Doña Mimí la cantante de ópera que no se presentaba al concurso porque ya era un poco vieja…, pues como decía… -que ya no me acuerdo por donde iba…- ¡ah, sí! Cuando abrieron las urnas y contaron las votaciones, todos se quedaron pasmados… ¿A que no sabéis quién ganó con todos los votos? ¡Pues sí señor! ¡La Ratona Matilditaaaa…!  Ni veáis como aplaudieron todos. Unos reían, otros estaban emocionados, otros se comían las uñas de envidia y hay quien bailó y todo. Y ¿sabéis lo que hizo la Ratona Matildita….? Se puso a llorar de tanta alegría que le dio, que se corrió el rimmel de los ojos, se le cayeron las pestañas postizas, se quedó sin el rouge de labios de tanto limpiarse las lágrimas y los mocos y cuando le pusieron la corona… ¡madre mía…! La Matildita parecía un pimiento morrón… Pero como todos estaban muy contentos porque  querían mucho a la Ratona Matildita, aplaudieron hasta dejarse las manos, todos menos el Bibliotecario Don Kiskilloso que no hacía más que murmurar por lo bajini y cuando vio al Cuclillas aplaudiendo como un desesperado le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué te pasa… ¡eh..!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como quien más quien menos conocía el carácter de Don Kiskilloso, nadie le hizo caso y se fueron a la explanada donde estaba la orquesta de “Las Moscardas Azules” vestidas de gala, porque iba a empezar el baile y nadie quería perdérselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Total. Que todos fueron muy felices, la Ratona Matildita enmarcó su título y lo puso en la entrada de la Guardería “Los Pequeñajos” para que todos lo vieran, no dejó de comer bollos y cada domingo invitaba a merendar al Cuclillas, al Triquiñuelas y a todo al que quisiera apuntarse porque Matilidita, ya sabéis era una ratona muy, muy buena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Ah…! ¿Sabéis? Desde aquel día, se hizo muy amiga de la Ardilla Doña Mimí y salían a comprar siempre juntas y se ayudaban mucho la una a la otra. Y unas veces Doña Mimí cantaba ópera y después la Ratona Matildita salía con aquello de “…pobre chica, la que tiene que servir…” que era de una Zarzuela que le gustaba mucho y tenían un poco mareados a los vecinos… Buenooo…  ¡Esas cosas que pasan….!  La corona de Miss la tuvo que devolver porque la había prestado el usurero el Perro Bulldog Don Teodosio que no estuvo tranquilo hasta que la vio guardada en la caja fuerte de su despacho de la Agencia Inmobiliaria “Goterasindependientes S.L.”. Y todos fueron muy pero que muy felices… Si es que no hay como conformarse con todo…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Adiós amiguitos…! ¡Que yo también me voy de vacaciones… hasta la próxima!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-4122488953078681103?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/4122488953078681103/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=4122488953078681103' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4122488953078681103'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/4122488953078681103'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/06/miss-jardin-de-la-rosaleda.html' title='&quot;MISS JARDÍN DE LA ROSALEDA&quot;'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/TBnV3zV8MhI/AAAAAAAAApA/FjD0SbYDMyE/s72-c/corona01.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6207868616131047550</id><published>2010-05-21T02:43:00.001-07:00</published><updated>2010-05-21T02:49:46.296-07:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA RATONA MATILDITA APRENDE A COSER</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S_ZV89n_iAI/AAAAAAAAAno/OF8gepEKNrk/s1600/raton.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 213px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S_ZV89n_iAI/AAAAAAAAAno/OF8gepEKNrk/s320/raton.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5473656902938232834" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                   CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                            LA RATONA MATILDITA APRENDE A COSER&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Pues resulta que en el Jardín de la Rosaleda era primavera pero era una primavera muy aburrida porque hacía frío, mucho viento y los pocos que salían a pasear, volvían deprisita a sus casas para tomar algo caliente y sentarse un ratito a tomar el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La ratona Matildita, estaba de lo más aburrido y no se le ocurrió otra cosa que aprender a coser porque, tengo que deciros que, Matildita, aunque sabía hacer muchas cosas, no sabía ni dar una puntada. Como la única modista que había en el Jardín era la Conejita Fuencisla, Matildita, muy dispuesta, se puso el vestido de cuadros rojos y blancos, los pololos nuevos, una capotita de paja muy bonita que le habían traído los Reyes el año pasado, unas gafas de sol que le quedaban horribles prestadas por el cegatón del topo Don Marcelo que vivía en el rincón derecho del patio de la guardería “Los Pequeñajos” y tan campante se fue al Taller de modista de la conejita Fuencisla para que le enseñara a coser una camisa para regalársela al Cuclillas el día de su cumpleaños que era el 24 de junio cuando comenzaba el verano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Como la ratona Matildita, aunque era muy buena, no le gustaba reconocer que no sabía hacer las cosas, en cuanto la Conejita Fuencisla le dio dos lecciones de como coger la aguja y coser un dobladillo, pensó que ya lo sabía hacer todo y  ya no quiso volver más al taller porque se sentía avergonzada delante de la ratita Catalina que cosía de maravilla y de Chuchuna, la señora del gato Calasparra que como lo había pasado muy mal en la vida, se vio obligada a aprender de todo le gustara o no y también sabía coser estupendamente. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pues dicho y hecho. Matildita se fue a la tienda de la araña Malospelos en busca de una tela floreada con la que confeccionar la camisa para el Cuclillas y después de gastarse un pastón en una tela de seda muy preciosa, se fue a su casa para darle unas cuantas puntadas y hacer una bonita camisola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El día del cumpleaños del Cuclillas fue un día de verano maravilloso  y después de soplar las velas y comer la tarta llegaron los regalos que el Cuclillas guardó en el armario de las cosas con las que no se sabe qué hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Un domingo, cuando ya comenzaba el calor, el Cuclillas pensó en ponerse la camisa floreada que le había regalado su prima Matildita pero… cuando la metió por la cabeza, se quedó embutido en ella como si fuera un chorizo porque resulta que a Matildita se le había olvidado hacer los agujeros para sacar los brazos y la camisa parecía un saco. ¡Ay, Dios mío… La llantina que le entró al Cuclillas! No se lo quería decir a su mujer la ratita Catalina porque sabía que se iba a enfadar con Matildita,  saldría corriendo a casa de la ratona para decirle que la camisa no tenía mangas y no sabía coser y, como el Cuclillas le tenía mucho cariño a Matildita porque siempre le había ayudado mucho, se quitó la camisola y con ella debajo del brazo se fue en busca del Triquiñuelas par que le ayudara a resolver el desaguisado, que quiere decir que le dijera como podía salir de aquel apuro sin hacerle daño a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El saltamontes Triquiñuelas se quedó un rato pensativo sin saber que hacer, tocó un ratito el violín para inspirarse mientras el Cuclillas comía una tostada con mermelada del desayuno que estaba haciendo el Triquiñuelas y cuando tuvo la respuesta le dijo al Cuclillas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya está! ¡Ya lo tengo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿El qué?- le dijo el Cuclillas que, con lo rica que estaba la tostada, ya se había olvidado de la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Ya sé cómo vamos a arreglar la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cogió unas tijeras, calculó donde tenía que hacer los agujeros para que el Cuclillas metiera los brazos y, ni corto ni perezoso, le dio a la tela un par de tijeretazos, le quitó dos trozos de tela floreada y le puso la camisa a su amigo que le quedó como si la hubiera comprado en los almacenes “La Repanocha del Jardín”. Luego, como no sabía que hacer con los retales que le habían sobrado, no se le ocurrió otra cosa que con doblez aquí y otro allá, hacer un gorrito para que al Cuclillas no se le calentaran los sesos con aquel sol del verano que ya empezaba a agobiar demasiado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Total, que nadie se enteró del destrozo de la camisa floreada, excepto la ratona Matildita que cuando vio los agujeros para los brazos y el gorrito de la misma tela que llevaba puesto el Cuclillas pensó que aquello no era normal y se dio cuenta de que todavía le faltaba mucho para aprender a ser una buena modista. Así que, un poquito avergonzada, se apuntó a las clases de costura del taller de la conejita Fuencisla y lo primero que aprendió fue a calcular donde se tenían que hacer los agujeros para las mangas en una camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       No hay que decir que el Cuclillas adoptó como su traje de domingo, la camisola y el gorrito floreado, por supuesto, y hasta ganó un concurso a la vestimenta más original que los almacenes “La Repanocha del Jardín” patrocinó para intentar vender un poco más y no tener que cerrar la tienda…. Porque con esto de la crisis… necesitaba inventar alguna idea. Pues eso, que la ratona Matildita, aprendió la lección y fue un poquito más humilde, el Cuclillas ganó un concurso de elegancia del que presumió mucho porque salió su foto en los periódicos y todo el mundo hablaba de él, y el saltamontes Triquiñuelas se embolsó unos Euritos porque fue quien le dio la idea al Director de los almacenes “La Repanocha del Jardín” para organizar el concurso…  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y ya está. Este es el cuento de hoy… ¡Ah! La ratona Matildita le devolvió las gafas de sol al Topo Don Marcelo porque, aunque ella se encontraba muy guapa, no veía un pimiento cuando se las ponías y un día se pegó un morrazo contra un farol que le salió un chichón del tamaño de una manzana y estuvo poniéndose una bolsa de hielo durante una semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Bueno amiguitos… (entre nosotros… me voy a la playa porque hace mucho calor. Quién sabe si me encontraré allí con el Cuclillas y la Matildita… que uno se encuentra siempre con sorpresas…  Si los veo les daré recuerdos de vosotros) ¡Hasta pronto…!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6207868616131047550?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6207868616131047550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6207868616131047550' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6207868616131047550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6207868616131047550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/05/cuentos-de-la-abuela-xanino-la-ratona_21.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA RATONA MATILDITA APRENDE A COSER'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S_ZV89n_iAI/AAAAAAAAAno/OF8gepEKNrk/s72-c/raton.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-6808432462090286393</id><published>2010-03-09T08:01:00.001-08:00</published><updated>2010-03-09T08:10:30.153-08:00</updated><title type='text'>LA RANITA QUE NO SABÍA NADAR</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S5ZxEqoC37I/AAAAAAAAAkY/ot1BqYiQvvE/s1600-h/dibujos-infantiles-ranas-g.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 265px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S5ZxEqoC37I/AAAAAAAAAkY/ot1BqYiQvvE/s320/dibujos-infantiles-ranas-g.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5446665124326858674" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                 LA RANITA QUE NO SABÍA NADAR&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pues fijaros, la encontraron en el borde del estanque aquel domingo por la mañana cuando paseaban tomando el sol del invierno que finalizaba. Como todos los días de fiesta, en el Jardín de la Rosaleda, salieron a pasear con sus hijos todos los habitantes del jardín y mientras Triquiñuelas conversaba con el conejo Don Adalberto, el ratón Cuclillas y los que se añadían a la charla mañanera, al rodear el estanque, oyeron el croar de una rana y vieron una preciosa ranita verde en el borde de piedra que rodeaba el estanque, temblando de miedo y con el paraguas abierto. Al verla, el señor Alcalde el gorrión Don Nicanor que era la máxima autoridad, le preguntó muy extrañado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Qué te pasa ranita. Por qué no te zambulles en el estanque, estás enferma que tienes ese tembleque?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Nooo… no estoy enferma- dijo balbuceando la ranita- es que me estoy secando y necesito agua para mi piel pero como no sé nadar tengo mucho miedo de zambullirme en el estanque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Naturalmente, aquellas palabras le extrañaron a todos y después de mirarse unos a otros con cara de asombro, el chihuaua, el Doctor Curateya viendo que aquello era un caso clínico,  cogió a la ranita entre sus manos y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Este caso hay que estudiarlo a fondo. Te llevaré a la clínica y hablaremos con el psicólogo El Doctor Don Pachónez para que te tenga en observación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Roció  la piel de la ranita con un poco de agua del estanque para que no se deshidratara, cerró el paragüitas  y se la llevó a la clínica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Ni que decir tiene que aquel acontecimiento fue la comidilla del día y el que más y el que menos, sólo quería saber qué era lo que le pasaba a aquella ranita perdida que no sabía nadar. &lt;br /&gt;    Como quien se enteraba de todos los sucesos del jardín era siempre el saltamontes Triquiñuelas, la ratona Matildita que ya sabemos todos era muy amiga suya, lo   invitó a merendar en su casa para que le explicara lo sucedido pero cuando lo supieron los vecinos, Matildita tuvo que invitar también   a todos los demás porque como  eran unos curiosones –con buena intención, claro. Nadie quería criticar sino saber qué le pasaba a aquella ranita rara-, la ratona Matildita, digo,  tuvo que añadir sillas hasta de la guardería “Los pequeñajos” y pedir algunas prestadas a la conejita Fuencisla que tenía muebles de sobra, para que todos los asistentes pudieran sentarse. &lt;br /&gt;     Cuando ya estaban todos acomodados y comiendo los bollos especiales que horneaba Matildita, el saltamontes Triquiñuelas se levantó, se puso en medio de todos y tomó la palabra, que quiere decir que empezó a hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Amigos míos y habitantes del jardín de la Rosaleda! –(aquí todos aplaudieron, aunque no se sabe muy bien por qué, pero eso es igual)- Todo sabéis que hemos encontrado a una ranita –que por cierto me he enterado que se llama Gertrudis- que nadie sabe de donde ha venido y que, además, no sabe nadar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oooohhhhh!- se oyó murmurar todos a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y de dónde viene…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y su familia… dónde está?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo ha llegado hasta aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Calma…calma…- dijo Triquiñuelas, levantando las manos para que todos se callaran- El perro psicólogo Doctor Pachónez ha dicho, después de tenerla en observación que cree que es un caso de amnesia…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Amne…¡quéeee!?-  se decían unos a otros porque no conocían esa palabreja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Amnesia quiere decir que se le han olvidado todas las cosas y no puede recordar –aclaró el Triquiñuelas-  así que todos nosotros debemos ayudar a la ranita Gertrudis para que recuerde su vida porque, de momento, se va a quedar entre nosotros claro. No podemos abandonarla sin saber a donde puede ir ni qué le puede pasar… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Claroooo, claro…!- se decían unos a otros como si cada uno entendiera de aquel asunto más que nadie. Y después de escuchar al Triquiñuelas, dar cada cual su opinión y  zamparse todos los bollos de la ratona Matildita, cada cual volvió a su casa sacando sus conclusiones, que quiere decir que cada uno decía lo que le parecía mejor, incluso alguno no dijo nada porque no sabía qué decir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y a partir de aquel día todos los habitantes del jardín de la Rosaleda comenzaron a ayudar a la ranita Gertrudis, para que recordara todo lo que había olvidado. Y no veáis la que se armó porque aquello era un guirigay. Uno le llevaba un tebeo para que viera dibujos, otro le ponía música para ver si le recordaba algo. Otro perfumes para que oliera y se acordara de alguno que ya hubiera olido… cromos, juguetes y… de todo… tanto que el Dr. Pachónez se enfadó, les prohibió las visitas por pesados y ordenó que la dejaran en paz porque con tanto alboroto la iban a enfermar más de lo que ya estaba. Hasta que, al fin, la dejaron en  paz y tranquila. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Un día que estaba jugando con los niños del jardín que habían ido a hacerle una visita, porque el Dr. Pachónez sólo  dejaba entrar a los niños para que visitaran a Gertrudis,  decidieron jugar al escondite y le tocó parar a la ranita Gertrudis. Después de contar hasta veinte de cara a la pared para no ver donde se escondían sus amiguitos, al comenzar a buscar por los rincones, de pronto pegó un grito..,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ahhhhh…! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y se desmayó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Todos salieron corriendo muy asustados, vinieron las hormigas enfermeras y las avispas con las inyecciones por si hacían falta pero el psicólogo Dr.Pachónez que era un perro pachón muy sabio, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Todos quietos en su sitio! Esto es muy buena señal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y cuando la ranita Gertrudis volvió en sí. Se llevó la mano a los ojos y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mamá, mamá…! ¿Dónde estoy…? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquel momento, Don Pachónez, la llevó al sofá de su consulta y dejó que hablara y explicara cuánto recordaba. Buenooo…buenoooo… el alboroto que se armó cuando se supo que la ranita Gertrudis había llamado a su mamá y que iba a explicar todo lo que recordaba…La gente llegaba de todas partes apretujándose unos a otros para poder escuchar todo lo que se decía, y para que nadie se hiciera daño, tuvieron que poner unos altavoces y así todo el jardín pudo enterarse de que, un día, cuando la ranita Gertrudis estaba jugando al escondite entre los juncos del río con  sus hermanitos, un aguililla la cogió con el pico para zampársela pero ella muy furiosa comenzó a defenderse dándole mordiscos hasta que la dejó caer. Después sólo recordaba que estaba en la piedra del estanque, reseca, y que no se atrevía a meterse en el agua porque no recordaba saber nadar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Total, que los moscardones policías salieron disparados en sus motos en busca de la familia de la ranita Gertrudis que ya muy contenta porque se acordaba de nadar, de dos saltos y medio se tiró de cabeza al estanque y los dejó a todos patidifusos con sus piruetas y sus buceos. &lt;br /&gt;       Todos aplaudieron su exhibición y cuando volvieron los moscardones con los papás rana de la ranita Gertrudis, celebraron una merendola con torrijas, chocolate, churros y ¡cómo no! los bollos de la ratona Matildita que se pasó todo un día completo en la cocina sudando la gota gorda, con tanta masa, tanto fogón y tanto horno. Claro que todo lo pagó el Ayuntamiento, no os vayáis a creer… Pero todos fueron muy felices y la ranita Gertrudis prometió volver al Jardín de la Rosaleda en cuanto llegara el verano como profesora de natación, cosa que puso a todos muy contentos porque quién más y quién menos…no sabía nadar…&lt;br /&gt;       Total… que los almacenes, “La Repanocha del Jardín” que eran los más famosos de los alrededores, tuvieron que importar del Caribe, flotadores de colores de todos los tamaños y en un mes, se acabaron las existencias de bañadores y bikinis. Si es que con estos líos, siempre sale alguien ganando…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Y colorín colorado…por esta vez, este cuanto también se ha acabado… y yo me voy corriendo que se hace de noche… y me da un poquito de miedo la oscuridad… pero no se lo digáis  a nadie que es un secreto ¡chsss! ¡Adiós amiguitos…. Hasta la próxima!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-6808432462090286393?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/6808432462090286393/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=6808432462090286393' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6808432462090286393'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/6808432462090286393'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/03/la-ranita-que-no-sabia-nadar.html' title='LA RANITA QUE NO SABÍA NADAR'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S5ZxEqoC37I/AAAAAAAAAkY/ot1BqYiQvvE/s72-c/dibujos-infantiles-ranas-g.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7193917147215009444</id><published>2010-01-13T02:37:00.000-08:00</published><updated>2010-01-13T02:39:59.432-08:00</updated><title type='text'>LOS CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA FAMILIA CALASPARRA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S02iuevbboI/AAAAAAAAAhw/l19j2P0kcO4/s1600-h/gatito.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 314px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S02iuevbboI/AAAAAAAAAhw/l19j2P0kcO4/s320/gatito.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5426172045460991618" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                               LA FAMIIA CALASPARRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Resulta que el día de la excursión por las alcantarillas de los Madriles, Triquiñuelas y el ratón Cuclillas, no tenían idea de lo que se iban a encontrar por esos mundos de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     A el Cuclillas, la ratoncita Catalina le hizo un buen bocata de tortilla, otro de queso, unas manzanas, unas nueces y una botella de agua y al Triquiñuelas, la ratona Matildita que ya sabéis lo quería mucho, le preparó uno de chorizo, otro de jamón serrano, unas peras de agua bien envueltas en papel de aluminio, unas almendras y unas avellanas,  y también la botella de agua bien fresquita. Y así, con sus mochilas y sus gorritas de visera, se fueron los dos a recorrer las alcantarillas madrileñas en las que había vivido el ratón Cuclillas antes de llegar al jardín de la Rosaleda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Iban los dos muy contentos con mucho cuidado de que no los atropellara un coche y mientras hablaban del buen tiempo que hacía al Cuclillas se le ocurrió decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -¡Oye, Triqui! ¿Por qué no vamos a dar una vuelta por el Retiro? Así recordaré un poco mi infancia, cuando vivía allí con la familia… ¡ay qué recuerdos…!- dijo poniéndose un poco triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El saltamontes Triquiñuelas que ya le había cogido mucho cariño al Cuclillas, lo agarró por un hombro porque vio como se le llenaban los ojitos de lágrimas y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Venga…, anda Cucli… que ya pasó todo… no seas llorón que la vida es así… y en la Rosaleda todos te queremos mucho… y más ahora que tienes allí a tu mujer la ratoncita Catalina y a tus tres hijitas…Venga… tío… que no te pongas triste que me vas a hacer llorar a mí…!- y dándole un apretón, se fueron los dos camino del parque de El Retiro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Bueno… bueno lo que disfrutaron…! ¡Buenoooo…! También pasaron un poco de miedo porque allí, en el parque, hay un sitio que conocía mucho el Cuclillas a donde tenía prohibido ir y que llamaban “la montaña de los gatos” porque allí se reunían todos los gatos callejeros del barrio, y formaban unas timbaaaaas… ¡qué no veaaaas….! Jugaban a las cartas, al parchís, a las damas y los más listos y más viejos hasta jugaban al ajedrez pero allí no podía entrar ningún extraño porque lo echaban a patadas y… ¡cuidado! porque podía caer también algún mordisco. Por eso, cuando se acercaron allí el Cuclillas y  el Triquiñuelas, lo hicieron a escondidas, con mucho cuidadito y desde detrás de un árbol, pudieron ver como dormían todos los gatos unos encima de otros y sin lavarse, o sea, un poco guarretes. Al Triquiñueas, que no estaba acostumbrado a esas cosas, le entró miedo y le dijo al Cuclillas muy bajito y muy asustado:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Cucli… vámonos de aquí que a mí estos gatazos no me gustan nada… y despacito y de puntillas, se alejaron a pasear por los caminos tan bonitos del parque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Estaban paseando por el jardín chino cuando, de pronto, del hueco de un árbol, salió una gatita blanca, con la punta del rabito y de las orejitas, negras. Con los ojitos verdes un poco tristones y lavándose con las patas un pelaje bastante sucio, se quedó mirando al Cuclillas con una pata en el aire y exclamó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡¡Cuclilllas!!! ¿pero qué haces tú por aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caramba… Chuchuna…, no puedo creerlo…! Pero si creí que ya no existías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Mientras se daban un abrazo y comenzaban a charlar, del agujero del árbol, salieron dos gatitos y una gatita, todos blancos y negros que la gata Chuchuna los presentó como a sus hijtos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cómo que tus hijitos…! Pero si el Calasparra está trabajando en el jardín de la Rosaleda de conserje y nunca ha hablado de vosotros…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y entonces fue cuando los presentó al saltamontes Triquiñuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira Triqui… esta es la familia del Calasparra… viven aquíiiii… metidos en este agujero…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al Triquiñuelas, al ver aquello, le entró un tembleque de pena y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Con que sí, ¡eh…! El Calasparra viviendo tan ricamente en la Rosaleda y su familia aquí perdida en el parque de El Retiro… - empezó a dar golpecitos con el pie en el suelo mientras pensaba y luego dijo: -¡Pues noooo….! Al Calasparra se le va a caer el pelo…! Vosotros os venís a la Rosaleda ahora mismito…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y ni corto ni perezoso, se llevó a la gatita Chuchuna agarrada del brazo de vuelta a la Rosaleda. La Chuchuna tuvo buen cuidado de meter a sus gatitos en un cesto y colgándolo del brazo se los llevó con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Madreeeee…. Madreeeee…. La que se armó cuando al llegar a la puerta del jardín, le presentaron al Calasparra a la Chuchuna y a sus tres gatitos! Se quedó tan pálido que parecía de papel, los bigotes se le cayeron sobre la boca y la pluma de la gorra se le dobló del susto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Mi querida Chuchunaaaaa…! ¿qué haces aquí...?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Cómo que qué haces aquí… malandrín…que eres un malandrín…!- le dijo muy enfadado el Triquiñuelas- Los tenías abandonados en el Retiro y tu aquí viviendo divinamente… y además nos tenías engañados a todos… Pues ahora vas a cambiar toda tu vida, porque se van a quedar a vivir contigo y yo voy a hablar con el Alcalde Don Nicanor para ver qué hacemos contigo… es posible que te pongamos un castigo… ya veremos…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Por favor, Triqui… no… perdóname…!- decía el Calasparra con los ojos llenos de lágrimas-  Yo es que estaba muy asustado y no sabía qué hacer pero también estaba muy triste porque me acordaba mucho de ellos ¡de verdad…! ¡Me portaré bien…ya verás! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La gatita Chuchuna que quería mucho al Calasparra, se agarró de su brazo, le dio un beso en los bigotes y con un pañuelo muy grande que siempre llevaba en el bolsillo de delantal le secó lás lágrimas porque la verdad es que quería mucho al Calasparra. Así que  lo perdonó y se quedó a vivir con él en el jardín de la Rosaleda.&lt;br /&gt;      Cuando se enteraron los habitantes del jardín de la historia del Calasparra, después de criticarle un poquito porque no les parecía bien lo que había hecho, también lo perdonaron y la Guardería de la ratona Matildita,  “Los pequeñajos”,  tuvo tres alumnos más. Peluso, Timoteo y la gatita Casilda, la más guapa de todos los gatos del jardín. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Al Calasparra  lo llamaron al despacho del Acalde y allí le soltaron un rapapolvoooo… ¡ufff…! que el gato ya no sabía ni como disculparse, estaba más colorado que un tomate y tan avergonzado que se puso a llorar pidiendo perdón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Después de una reunión que tuvieron en el Ayuntamiento el Alcalde Don Nicanor, el saltamontes Triquiñuelas, el conejo Don Adalberto, el oso hormiguero Don Kiskilloso y hasta el médico, el chiuaua Don Curateya que además de médico era psicólogo, decidieron perdonar al Calasparra porque estaba muy arrepentido y, como ahora tenía que mantener a su familia, lo ascendieron a supervisor de conserjes, que era un título nuevo que se inventaron el gorrión alcalde Don Nicanor y el saltamontes Triquiñuelas para poder ayudar de alguna manera a la familia Calasparra. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pues éste es el cuento de hoy, un poco triste, ¿verdad? Pero es que de todo tiene que haber en los jardines de animalitos… es la vida real… Ahora me voy corriendo que no encuentro el monedero… ¡Ay! ¿Dónde lo habré metido…? ¡Adioooos amiguitos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7193917147215009444?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7193917147215009444/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7193917147215009444' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7193917147215009444'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7193917147215009444'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/01/los-cuentos-de-la-abuela-xanino-la.html' title='LOS CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA FAMILIA CALASPARRA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/S02iuevbboI/AAAAAAAAAhw/l19j2P0kcO4/s72-c/gatito.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1695885552413586425</id><published>2010-01-02T08:42:00.001-08:00</published><updated>2010-01-02T08:44:54.488-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO -LA GUARDERÍA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sz93s2DYEkI/AAAAAAAAAho/hd3gwALjRac/s1600-h/7133.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 222px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sz93s2DYEkI/AAAAAAAAAho/hd3gwALjRac/s320/7133.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5422184088684991042" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                LA GUARDERÍA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al conejo Don Adalberto y a la conejita Doña Fuencisla le nacieron tres conejitos a los que llamaron Ru-fino, Ru-gordo y Ru-medio. Los tres eran rubios, con las patitas, el rabito y los bigotes completamente blancos. A Ru-gordo acabaron llamándole Mermelindo porque en cuanto comenzó a crecer y se podía subir a un taburete, iba corriendo a la despensa, cogía el bote de mermelada de frambuesas que era la que más le gustaba y se lo zampaba antes de que nadie se diera cuenta, lo que sólo adivinaban porque se dejaba los bigotes pringados de la pegajosa mermelada de color rosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Al ratón Cuclillas y a la ratita Catalina, le nacieron también al mismo tiempo, tres ratitas preciosas de color plateado a las que llamaron, Blanca, Alba y Argenta. El Cuclillas estaba muy orgulloso de sus tres hijitas y en cuanto tenía unas horas libres las llevaba a pasear por la rosaleda hiciera frío o calor y allí se reunía con los conejitos de Don Adalberto y Doña Fuencisla que también se sentían muy orgullosos de ellos y no hacían más que pasearlos de un lado a otro en el cochecito para que todo el mundo los viera vestiditos de azul y con un gorrito de lana con orejeras la mar de chulo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pero, tanto los papás de unos como los de las otras, un día se dieron cuenta de que no tenían tiempo de cuidar a sus hijitos porque debían de atender a sus trabajos, Don Adalberto el conejo, como profesor de la Escuela y el ratón Cuclillas como encargado de barrenderos en el Ayuntamiento y sólo quedaban las mamás para cuidarlos cosa que también era muy problemática porque las dos tenían que trabajar en el taller de costura de la conejita Doña Fuencisla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Así que con todos estos líos que no sabían como solucionar, llamaron al saltamontes Triquiñuelas que era el que todo lo arreglaba y le explicaron el caso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye Triqui, tu que eres tan listo a ver si nos puedes ayudar ¿qué podemos hacer para cuidar de nuestros hijitos y atender al mismo tiempo a nuestros trabajos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues está bien claro- dijo Triquiñuelas que no veía donde encontraban el problema –hay que llevarlos a la guardería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Pero… qué guardería…?-dijeron la ratita y la conejita al mismo tiempo – si en el Jardín de la Rosaleda no hay ninguna… &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues es verdad…-dijo el Triquiñuelas rascándose los cuernecillos. Y después de quedarse un rato pensando, el Triquiñuelas, muy serio, se subió a la higuera de un salto y mientras tocaba el violín pensaba en como solucionar aquel asunto difícil. Cuando más entusiasmado estaba tocando “El vuelo del moscardón”,  de pronto, se le encendió la lucecita de las ideas geniales. Paró de tocar el violín, se bajó del árbol de otro salto y les dijo a todos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ya está! Tenemos que crear una guardería donde puedan cuidar a los bebés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Todos se quedaron mirándole con cara de tontos porque el que más y el que menos no sabía como podrían poner una Guardería en el jardín pero el Triquiñuelas que era muy listo, se fue al Ayuntamiento para hablar con Don Nicanor el Alcalde y al día siguiente todos los habitantes de la Rosaleda pudieron leer un Bando en el que se convocaba un concurso para Guardería del jardín. El Ayuntamiento se hacía cargo de los gastos a quien presentara el mejor proyecto y además le daba a la Guardería 400 Euros por cada bebé que cuidara, por lo tanto a los papás todo les salía gratis.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       ¡La que se armó! Cada cual empezó a construir en el lado más soleado de su casa una habitación que sirviera de guardería, subiendo una pared aquí y derribando otra allá y hasta hubo quien taló algún árbol de los más antiguos del jardín que, luego, le costó una multa bien gorda. Pero la más lista fue la Ratona Matildita que, como se había quedado sola después de la boda de su primo el Cuclillas, le sobraban habitaciones además de un patio que tenía lleno de tiestos con flores siempre muy limpio y arreglado. Y como a Matildita le gustaban mucho los bebés, presentó un proyecto de Guardería de lo más ¡guay!. Claro que quien le ayudó en hacer los dibujos y preparar toda la documentación fue el Triquiñuelas que ya sabéis la quería mucho y ¡vamos, vamooooossss…! ¡menudo proyecto les salió! Compraron cunas, biberones, juguetes, carruseles con música… Pusieron cortinas con dibujitos en las habitaciones y en el patio columpios y toboganes y cuando lo presentaron todo al Ayuntamiento, Don Nicanor se quedó pasmado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Al día siguiente salió otro bando en el que se decía: “Después de estudiar todos los proyectos para instalar una Guardería en el Jardín de la Rosaleda, se ha concedido el premio al presentado por la Ratona Doña Matildita  que será la encargada de cuidar a todos los bebés nacidos y por nacer en este jardín. He dicho”. Y firmaba: “El Alcalde, Gorrión Don Nicanor”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡ Buenoooo, buenoooo…! Todos comenzaron a felicitar a Matildita, que si “¡qué suerte, Matildita…!” que si “yo también llevaré a los míos a la guardería…” que si “a ver si los cuidas bien, Matildita…” y hasta alguno tuvo la ocurrencia de decir: “¡…anda Matildita que te vas a hacer de oro…! Pero wlla no hacía caso de tonterías, andaba a lo suyo y estaba tan emocionada que hasta se puso a llorar con unos lagrimones como puños que le mojaron hasta los calcetines y como se le había olvidado el pañuelo en casa, tuvo que secarse las lágrimas con la punta del delantal. ¡Ay qué ver! El Triquiñuelas estabaaaa…. ¡qué no veassss….! ¡más ancho que alto! Porque casi todo lo había hecho él, claro… Y no hacía más que sonreír y ponerse los dedos pulgares en el chaleco para presumir un poco sacando pecho, más chulo que el Cuclillas aquel día  cuando llegó al Jardín de la Rosaleda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Total… que la ratona Matildita  puso una guardería de lo más chupi que llamó “GUARDERÍA LOS PEQUEÑAJOS” y desde entonces fue la ratona más feliz del jardín porque no paraba de ir de un lado para otro, preparando biberones y papillas y no tenía tiempo para pensar otras cosas que la podían poner triste. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Como podréis imaginar, los primeros bebés de la guardería fueron los conejitos Ru-fino, Ru-gordo (Mermelindo), Ru-medio y las ratitas Blanca, Alba y Argenta. Pero un día pasó algo que ya explicaremos en otro cuento porque es un poco largo y en este no tenemos tiempo. Resulta que el gato Calasparra no era un gato solitario  como decía sino que tenía familia, una gatita que se llamaba Chuchuna y cuatro cachorros, dos gatitos y dos gatitas  a los que se conocía por el nombre de, Mateo, Tomás, Pelusa y Misina y resultó que vivían en el hueco de un árbol viejo en el Parque del Retiro hasta que, un día, el Triquiñuelas en una excursión que hizo con el Cuclillas para enseñarle las alcantarillas de los Madriles, los descubrió y se los llevó a todos al Jardín de la Rosaleda. ¡Menuda sorpresa se llevaron todos…! Y el que más el gato Calasparra….que no los esperaba… claro… Pero eso ya lo explicaremos, ahora me voy a comprar una lechuga para hacerme una ensalada. ¡Adiooooos….. amiguitooooos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1695885552413586425?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1695885552413586425/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1695885552413586425' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1695885552413586425'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1695885552413586425'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2010/01/cuentos-de-la-abuela-xanino-la.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO -LA GUARDERÍA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sz93s2DYEkI/AAAAAAAAAho/hd3gwALjRac/s72-c/7133.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-5963575333562387292</id><published>2009-12-21T23:08:00.000-08:00</published><updated>2009-12-21T23:11:58.505-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - EL GATO CALASPARRA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SzBwxAjwsPI/AAAAAAAAAhQ/CqBSs0rAaqw/s1600-h/gato.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 298px; height: 320px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SzBwxAjwsPI/AAAAAAAAAhQ/CqBSs0rAaqw/s320/gato.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5417954338992599282" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                              EL GATO CALASPARRA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Aquella mañana, la araña Malospelos se puso el gorrito de lana con orejeras, los ocho patucos cada uno de un color diferente como a ella le gustaban, cogió una pieza de tela terminada de tejer la noche anterior y se fue a ver a la libélula Bertita que era quien le compraba la tela para su tienda “Lo Bebés a un cuarto”, que había abierto hacía poco tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Como el día era de un frío de esos que pela las narices, dio cuatro vueltas a la bufanda y cuando se sintió lo suficientemente abrigada salió de su casa. Al pasar frente a la puerta del saltamontes Triquiñuelas que vivía en el piso Bajo A, le llegó hasta la nariz que llevaba bien tapada, un olor riquísimo a pan frito y pensó que sería estupendo poder comerse unos picatostes con chocolate en compañía de Triquiñuelas que, seguro, era quien los estaba preparando para desayunar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La verdad es que el jardín de la Rosaleda, andaba un poco revuelto, porque el Alcalde, el gorrión Don Nicanor, había ordenado poner un Bando en cada esquina, en el que se decía a todos los habitantes que fueran muy cautelosos en sus salidas por el jardín, sobre todo por las noches ya que los moscardones policías, habían detectado la presencia de un gato merodeando por los alrededores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Como podéis imaginar, el que más y el que menos,  estaba un poco asustado porque los gatos podían comerse a cualquiera y eso a nadie le gustaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Malospelos, ten mucho cuidado cuando vayas a la tienda de Bertita que está muy cerca de la verja y ese gato anda muy listo. Mete la zarpa entre los barrotes, y se zampa lo primero que encuentra-le dijo Triquiñuelas a la Malospelos que se puso a temblar del miedo que le entró. Pero como era también un poco valiente, se encasquetó bien el gorrito de lana y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno… a mí gatos…! Ya veremos quién puede más- y dando media vuelta se fue con su pieza de tela a la tienda de Bertita. Pero por el camino, cuando ya se estaba acercando a la verja… ¡ay madreeee…! Le empezó a entrar un canguis que ya no sabía por donde andaba. Le temblaban las ocho patas a la vez y tuvo que pararse un ratito hasta que se le pasó la tembladera porque es que no podía dar un paso.  Hasta que llegó a la tienda “Los bebés a un cuarto”  ¡y la que se encontróooo…! ¡Madreeee…. Madre!  Tres coches de policía, los moscardones corriendo de un lado para otro llamando a la ambulancia que llegaba con los grillos “escopetaos”… y lo peor, lo peor de todo… La pobre libélula Bertita, despanzurrada en el suelo con un ataque de nervios que no había quien la parara hasta que se presentó el chihuahua Doctor Curateya  y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Esto lo curo yo en un santiamén.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Le puso una inyección con un líquido amarillo y allí se quedó la pobre Bertita dormida como un ceporrín. Momento en el que los grillos “escopetaos” la pusieron en una Camila y se la llevaron al Hospital por orden del Doctor Curateya, que estaba muy preocupado por lo ocurrido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¿Y a que no adivináis lo que había pasado? Pues que la libélula Bertita, cuando aquella mañana temprano salía por la verja del jardín de la Rosaleda para ir a comprar unos botones especiales para bebés,  de esos que no se pudieran meter en la boca y tragárselos, se topó de cara con un cacho gatazo negro fenomenal y del susto, echó  correr dando gritos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Socorrooooo…socorroooo… que me come, que me come….! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Al oír los gritos, todos se asomaron a las ventanas y el teléfono de la policía moscardonil se colapsó de tantas llamadas como hubo avisando de la presencia del gato. Salieron rápidamente las furgonetas que se fueron a por el gato que, el pobre, estaba más asustado que nadie, porque no sabía lo que sucedía. Y por más que le decía a la policía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oigaaaa… ¡que yo sólo estoy buscando a un ratón que se llama Cuclillas…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pues nada, que no le hacían ni caso y allí estaba el gato que le iban a poner las esposas. Pero en esto que llegó el Cuclillas porque lo había ido a buscar uno de los policías para saber si él conocía al gato, y en cuanto lo vió, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Caramba, Calasparra…! ¡Cuánto tiempo sin verte, amigo mío…! ¿Pero qué haces tú por estos andurriales…? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Total que el gato negro que parece ser se llamaba Calasparra y el ratón Cuclillas se dieron un abrazo de lo más apretado y, al fin el Cuclillas les explicó a los policías, que aquel era el gato más bueno que uno se podía encontrar por la vida, que eso de comerse a alguien, que ¡nanay!, que eran amigos desde cuando él vivía en las alcantarillas de los Madriles y que el Carraspala era un gato más bueno que el pan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Así que todos ya más tranquilos, cada cual se marchó a su casa sin ningún miedo. La araña Malospelos acompañó a Bertita la libélula al Hospital que se puso buena muy deprisa y el Cuclillas invitó a todos los que quisieran apuntarse a un aperitivo para presentarles a su antiguo amigo de las alcantarillas, el gato Calasparra, y todos fueron muy felices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¡Ah! Se me olvidaba deciros que el Alcalde, el gorrión Don Nicanor, ordenó quitar los bandos donde decía que se tuviese cuidado de un gato que merodeaba por los alrededores y como vio que el Calasparra era muy simpático y además muy amigo del Cuclillas, le ofreció trabajar de Guardia en la verja de entrada al jardín. Le dieron uniforme con botones dorados, una gorra con una pluma de avestruz y una lanza y allí estaba todos los días de plantón en la puerta pidiendo el carnet a todo el que entraba y como empezó a venir mucha gente a visitar la Rosaleda que se estaba haciendo famosa por sus historias, colocaron un armatoste de esos por los que tienes que pasar sin llaves, sin móvil, sin pendientes ni anillos y sin cinturón.. por aquello de la hebilla de metal, claro… y no veas los líos que tenía el gato Calasparra porque a más de uno cuando se le cayeron los pantalones al suelo, se enfadó tanto que dijo que iba a denunciarlos al programa de TV “Todo está más que requetebién” para que vieran que no todo estaba tan bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;   Bueno… pues todo terminó así, todos se hicieron amigos y en el jardín de la Rosaleda hubo un habitante más, el gato Calasparra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Adioooooos amiguitos….!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-5963575333562387292?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/5963575333562387292/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=5963575333562387292' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5963575333562387292'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5963575333562387292'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/12/cuentos-de-la-abuela-xanino-el-gato.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - EL GATO CALASPARRA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SzBwxAjwsPI/AAAAAAAAAhQ/CqBSs0rAaqw/s72-c/gato.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7554787439257696091</id><published>2009-12-16T07:39:00.000-08:00</published><updated>2009-12-16T07:42:00.051-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO -BERTITA LA LIBÉLULA ENVIDIOSA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Syj_ka_3oRI/AAAAAAAAAg4/R_ku6nRZdME/s1600-h/dib01+libelula.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 232px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Syj_ka_3oRI/AAAAAAAAAg4/R_ku6nRZdME/s320/dib01+libelula.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5415859553100603666" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                    BERTITA LA LIBÉLULA ENVIDIOSA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Lo prometido es deuda, amiguitos, y como os prometí este cuento, ahí va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Pues resulta que en el jardín de la Rosaleda, apareció un día una preciosa libélula toda vestida de azul, de lo más bonito que os podáis imaginar. La vieron una mañana de domingo cuando todos paseaban alrededor del estanque que hay en la rotonda donde se encuentran los rosales florecidos y el que más y el que menos, se quedó embobado observando las acrobacias que hacía la preciosa libélula. Ella presumía, haciéndose la tonta, dando volteretas por el aire, sin mirar a nadie aunque sabía que tenía un montón de admiradores hasta que, haciendo una gran y difícil pirueta, se quedó apoyada en el borde del estanque, descansando de tanto girar porque ya se encontraba algo mareada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todos aplaudieron cuando ella dejo de lucirse con sus vuelos pero se hizo la interesante y no contestó ni dio las gracias porque Bertita la libélula, era muy presumida y un poquejo envidiosilla y, por si acaso las había mejores que ella, había decidido no hablar con nadie para no llevarse un chasco. A la gente del jardín aquello no le gustó, porque le parecía de muy mala educación y sin hacerla caso, se dieron la vuelta y siguieron con sus paseos por la rotonda, charlando unos con otros de sus cosas y saludándose muy contentos de encontrarse, porque ya sabéis que todos eran muy amigos en aquella Rosaleda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Como era primavera y el sol ya calentaba un poquito más que en invierno. Todas las mujeres cuando terminaban sus quehaceres, se reunían en los bancos situados alrededor del estanque y allí charlaban, merendaban, cuidaban a los pequeños y también jugaban a la Brisca que seguro ya sabéis es un juego de cartas muy divertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pues una tarde, cuando ya los días eran largos y se estaba muy bien sentada en los bancos de la Rosaleda, se juntaron la modista conejita Doña Fuencisla, la ratita Catalina, la araña Malospelos, la cantante ardillita Doña Mimí, que siempre las sorprendía con unos cuantos gorgoritos, la ratona Matildita que no se perdía una merienda y alguna más de las que ahora no recuerdo su nombre y se pusieron a jugar a las cartas mientras se tomaban un agüita de cebada muy fresquita y unos cuantos buñuelos de manzana hechos por la ratona Matildita a la que se le daba muy bien eso de fabricar dulces. Pues en eso estaban todas muy contentas, mientras el saltamontes Triquiñuelas, el ratón Cuclillas, el conejo Don Adalberto, el alcalde Don Nicanor que era un gorrión de lo más solterón que uno se podía echar a la cara , el bibliotecario el oso hormigueo Don Kiskilloso, que sólo escuchaba lo que decían los demás y hasta el Doctor el perro chihuahua Don Curateya que había terminado una operación de dientes a un castor llegado del Canadá para que la operación le costara algo más barata aunque fuera más chapucilla,  paseaban dando vueltas alrededor del estanque, intentando arreglar con palabras (cosa bastante difícil) todo los estropicios que había por el mundo, cuando, en una de las vueltas, oyeron un chapoteo y unos grititos muy raros, algo así como….: ¡…grrruyyyyy… grrruyyyy…!, y cuando se dieron cuenta vieron a la libélula Bertita que en una de sus volteretas, se había caído al agua, se le habían mojado tanto los pelos que parecía un escobón, las alas tan bonitas, estaban hechas una pena, como iba siempre vestida de azul para destacar más, se le desteñían los jerseys, y aquello parecía una tintorería barata. ¡Vaya susto!  Todos empezaron a correr y a gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡A ver, a ver… ¿hay algún médico?¡&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Que traigan una silla de ruedas…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Pero para qué…!- decía otro…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un turista que andaba por allí, comenzó a hablar en japonés y nadie le entendía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo soy médico…!- gritaba el Chihuahua Doctor Curateya levantando el dedo… .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Menudo lío! Aquello parecía el anuncio del Metro de Madrid. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Total, que todos, la mar de asustados, porque veían que la libélula se quedaba hecha un estropajo, salieron corriendo para ayudarla. Al fin el Doctor Curateya que era muy chillón pero muy valiente, dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Dejarme solooooo….! Se quitó la bata de médico, los botines y la camisa y allá que se fue de cabeza al estanque para salvar a la libélula Bertita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No veáis la que se armó. ¡Madreeee…. Madre….! Las señoras corriendo fueron a por mantas, los hombres no dejaban acercarse a los niños para que no se impresionaran. Los mirones de otros jardines asomaban la cabeza por entre los barrotes de la verja para ver qué sucedía y hasta un periodista se coló en el jardín y comenzó a tomar fotografías de todo lo que ocurría mientras los hombres se colocaban en grupo para salir bien en la foto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La pobre Bertita, cuando se recuperó bien arropadita en una manta que había sacado del baúl de la ropa antigua la ratona Matildita, de esas de las buenas que abrigan tanto y que ya no se fabrican, comenzó a llorar un poco asustada y también un poco avergonzada, momento que aprovechó el Triquiñuelas que ya sabéis estaba en todo, para llevarse aparte a toda las señoras y decirles:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Todas ustedes que yo sé tienen  un corazón más grande que la catedral de la Almudena, tienen que perdonar a la libélula Bertita y la van a invitar a sus meriendas y a las partidas de brisca para que no se sienta discriminada, –que quiere decir que nadie le hace caso y no le invitan a nada-,  y así no hará tantas piruetas y evitaremos problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero si es que esa Bertita es una presumida y no quiere hablar con nosotros!- dijo la araña Malospelos que era un poco respondona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Bueeeeno… ya hablaré yo con ella ¿valeeeee…?- dijo el saltamontes Triquiñuelas un poco enfadado con la Malospelos que siempre buscaba líos. Y se fue junto a Bertita para hablar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La líbélula, llora que te llora, ya no le importaba estar más guapa o más fea ni más o menos azul brillante, sólo deseaba que todos la quisieran y la invitaran a sus conversaciones y merendolas y así se lo decía entre hipo e hipo al saltamontes Triquiñuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Siiii…¡hip…! Es que… ¡hip…! Me da mucha envidia… ¡hip…! Ver a todas…. ¡hip…! Divirtiéndose… ¡hip…! Y yo más sola que una mona… ¡hip…! Dando vueltas por el estanque hasta cansarmeeee… de hacer el tontoooo…¡hiiiiipppp…! &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No te preocupes, Bertita- le dijo Triquiñuelas -que de ahora en adelante, estarás invitada a todos los paseos, juegos y merendolas de las mujeres de la rosaleda, ya verás… ¡Si son todas muy buenas y te quieren mucho…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y así fue amiguitos. A partir de aquel día a Bertita la libélula, se le olvidó  presumir dando volteretas por encima del estanque, no se preocupaba de si era más o menos azul y de si estaba más  menos guapa. Se hizo amiga de todas, de todas;  de la ratita Catalina, de la conejita Fuencisla, de la ardillita Mimí y hasta de la araña Malospelos que era la más protestona pero como Bertita no le hacía caso cuando decía alguna impertinencia y en lugar de enfadarse le sonreía y le daba un beso, al final acabaron siendo las más amigas del grupo hasta el punto de que la Malospelos le enseñó a tejer unos patucos con las telas agujereadas que ella hacía y Bertita acabó poniendo una tienda de artículos para bebés la mar de chula. Eso ya lo explicaremos en otro cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       ¡Ah! La ratona Matildita le regaló la manta buena que tenía guardada en el baúl de la ropa usada y que sirvió para arroparla de la mojadura y decidieron reunirse todos los domingos por la tarde en casa de Matildita a merendar tarta de manzana que a la ratona le salían de concurso….&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y así se acaba hoy el cuento, ya no hay más porque ya no sé qué más decir. Ahora tengo que descansar porque me duele la garganta de tanto hablar y la cabeza de tanto pensar… ¡ohhhh…! ¡si es que no puede ser… que me estoy haciendo vieja…. ¡ ¡huyyyy, huyyy, huyyyy…!!!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7554787439257696091?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7554787439257696091/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7554787439257696091' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7554787439257696091'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7554787439257696091'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/12/cuentos-de-la-abuela-xanino-bertita-la.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO -BERTITA LA LIBÉLULA ENVIDIOSA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Syj_ka_3oRI/AAAAAAAAAg4/R_ku6nRZdME/s72-c/dib01+libelula.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-9050810324960236504</id><published>2009-12-11T03:59:00.001-08:00</published><updated>2009-12-11T04:04:45.364-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO</title><content type='html'>&lt;a href="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyI0VRpA1WI/AAAAAAAAAgY/WPXFv44GCvY/s1600-h/mlagritos+portada.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 106px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyI0VRpA1WI/AAAAAAAAAgY/WPXFv44GCvY/s320/mlagritos+portada.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413947242170078562" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;http://www.4shared.com/file/170195848/5c6de022/Aventuras_y_Desventuras_de_La_.html&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este link que dejo se puede descargar e imprimir mi libro de cuentos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;  "AVENTURAS Y DESVENTURAS DE LA BABOSA MILAGRITOS" &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero queos guste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-9050810324960236504?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/9050810324960236504/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=9050810324960236504' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/9050810324960236504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/9050810324960236504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/12/cuentos-de-la-abuela-xanino.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyI0VRpA1WI/AAAAAAAAAgY/WPXFv44GCvY/s72-c/mlagritos+portada.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1966352674645135494</id><published>2009-12-10T08:23:00.000-08:00</published><updated>2009-12-10T08:28:35.845-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO  LA RATITA CATALINA</title><content type='html'>&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyEhKBbo5iI/AAAAAAAAAgI/u6JZFerGSkk/s1600-h/ratita.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 230px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyEhKBbo5iI/AAAAAAAAAgI/u6JZFerGSkk/s320/ratita.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5413644683142817314" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                     LA RATITA CATALINA LLEGA A LA ROSALEDA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Aquella primavera, llegaron al jardín de la Rosaleda unos nuevos vecinos. Era una familia de ratones  a los que habían desahuciado de una madriguera donde vivían en las raíces de un castaño de indias en el parque de El Retiro,  porque iban a destruirla para hacer casas nuevas. Como eran bastante pobres y no tenían  a donde ir, fueron a pedir ayuda al alcalde, el gorrión Don Nicanor que les ofreció una nueva madriguera de protección oficial en un pino piñonero al que las orugas procesionarias lo tenían un poco maltrecho pero todavía en pie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Don Ratoninchy, que así se llamaba el padre, aceptó sin pensarlo dos veces y como el alcalde Don Nicanor le propuso para trabajar de Conserje en la puerta del Ayuntamiento, estaba toda la familia muy contenta. Los dos hermanos pequeños, Raúlito y Pocacosa, consiguieron plaza en la Escuela de Don Adalberto y la mayor, una ratoncita gris plateada, muy guapa, que tenía unos bigotitos rubios, llamada Catalina,  aceptó ser la aprendiza de la modista Doña Fuencisla, la conejita segoviana casada con Don Adalberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todo iba muy bien en el Jardín de la Rosaleda hasta que un día, la ratona Matildita, se presentó en casa del saltamontes Triquiñuelas y le dijo llorando a lágrima viva:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay Triqui, Triqui de mi corazón y de mi alma, que estoy preocupadísima! ¡Que mi primito el Cuclillas se me está quedando tan delgadito que parece un palillo de tocar el tambor! ¡Qué no come nada…! ¡Qué no sé qué le pasa…! Anda Triqui, porfa… ayúdame y entérate bien de lo que le sucede al Cuclillas que se nos va a morir de un suspiro… que se pasa todo el día asomado a la ventana mirando la luna…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El Triquiñuelas que era muy sabio, ya sabéis, se quedó pensando un rato y después de darle una tila a la Matildita y de decirle a la araña Malospelos que se ocupara de sus asuntos porque estaba asomada a la ventana escuchando la conversación como una buena cotilla que era, le dijo a la ratona que no se preocupara, que él lo arreglaría todo y que el Cuclillas volvería a comer y pronto dejaría de mirar la luna por la ventana… bueno…. eso no lo dijo muy seguro… pero lo dijo. Y la ratona Matildita se fue a su casa más tranquila y limpiándose las lágrimas y los mocos que le caían después de tanta llantina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Triquiñuelas que ya sospechaba lo que le estaba pasando al Cuclillas, se subió de un salto a un higuera y se puso a tocar el violín mientras pensaba como iba a arreglar aquel asunto y cuando ya se cansó de pensar y de tocar el violín, se fue en busca del ratón Cuclillas para invitarlo a merendar un bocadillo de pan con tomate y una buena loncha de jamón y de paso, intentar sonsacarle lo que le sucedía para estar siempre mirando la luna y no probar bocado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Qué te parece Cuclillas, nos comemos un bocata y charlamos un rato de las cosas de la vida- le dijo Triquiñuelas mientras le pasaba la mano por el hombro al Cuclillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenooooo…- dijo el ratón que se estaba quedando de un escuchumizado, con los bigotes caídos, la mirada tristona y las manos en los bolsillos del pantalón que ya le quedaban tan grandes que parecían eran de su abuelo el gordo. ¡Madre mía, pero qué tristón estaba el Cuclillas! ¡Si tenía razón la Matildita! ¡Si es que daba pena verlo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Pues nada, poco a poco, iban caminado hacia la casa del saltamontes Triquiñuelas para comerse el bocata prometido, cuando, al pasar por la casa de Don Adalberto, salió por la puerta la ratita Catalina que volvía a su casa después de haber aprendido a sobrehilar unas costuras en el talle de Doña Fuencisla  ¿y a qué no sabéis lo que pasó? Pues que al verla, tan guapa, con su delantalito limpio, muy bien peinada y un lacito de color rosa en la cabeza, al Cuclillas le dio un vahído que no se cayó al suelo porque el Triquiñuelas que estaba al tanto de lo que pasaba, lo sujetó y lo sentó en el bordillo para que se repusiera. ¡Ay, madre, madreeeee…! ¿Pues no resulta que el Cuclillas se nos había enamorado de la ratita Catalina? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cuando al fin pudieron llegar a la casa del Triquiñuelas, lo ayudó a sentarse en una silla, le abanicó un ratito para que con el aire se le pasara el agobio y luego le sirvió el bocata de jamón prometido y mientras se lo comían, el Cuclillas se confesó al saltamontes y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay Triqui….! Que es que yo no puedo vivir sin la ratita Catalina ¿qué puedo hacer? Ella no me quiereeee…y es tan guapa, tan buena… y tan… todo, todo, que no sé ya ni lo qué es…y yo ya no sé quién soy…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenooo, buenoooo- dijo el Triquiñuelas al ver que el Cuclillas continuaba sin saber nada de nada- vamos a ver si podemos ayudarte- y después de pegarle un buen bocado a la loncha de jamón, le dijo: - ¿Pero Cuclillas, tú ya has hablado con la ratita Catalina?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No- dijo el Cuclillas dando también un buen mordisco al bocadillo pues ya comenzaba a tener apetito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pues eso es lo primero que tienes que hacer… decírselo…¿cómo vas a saber si te quiere o no, si no se lo has preguntado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El Cuclillas, que en el fondo era muy tímido, preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Y qué le diiiigoooo…?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pueeeeessss…-dijo Triquiñuelas tamborileando con los dedos sobre la mesa- ¡Mira vamos a hacer una cosa, tengo una idea! Mañana…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Y allí se quedaron los dos haciendo planes hasta que cuando llegó el día siguiente, a la hora en que la ratoncita Catalina salía de su trabajo, tarareando una cancioncilla. ¡tarararariiiiii! El Cuclillas, que estaba escondido en una esquina,  se le acercó, le entregó un ramo de margaritas y le dijo más colorado que un tomate:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Catalina, desde que te vi ni como, ni bebo, ni puedo dormir. Solo miro la luna  que me parece un candil… Estoy tan enamorado que no puedo resistir verte pasar por mi lado sin que me hagas un mohín. Así que respóndeme pronto, rosa de pitimní, porque si tu no me quieres… no sé que va a ser de mí…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La ratita Catalina al oír aquella retahíla de pareados y versos que no había oído nunca se quedó pasmada sin saber qué decir pero al mirar dos veces al Cuclillas y verlo tan alicaído y lloroso con el ramo de las margaritas en la mano, le entró una ternura que sin poder evitarlo, le quitó las margaritas, se empinó de puntillas y le dio un besito en la punta de la nariz. ¡Buenooo, buenooooo…! Tanta emoción le causó al Cuclillas que, ¡pataplaf! se desmayó y cayó al suelo de golpe. Triquiñuelas que estaba espiando a ver como resultaba la estratagema del ramo de flores, corrió a su lado para socorrerlo y en el coche de Don Adalberto lo llevaron al Hospital donde el médico, el chihuahua  Doctor Curateya, le dio a oler de un frasquito, le pegó unas cuantos cachetitos suaves y enseguida el Cuclillas se despabiló y le sonrió a la ratita Catalina con la cara de tontorrón que se les pone a todos los enamorados.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Al día siguiente toda la Rosaleda sabía que la ratoncita Catalina y el ratón Cuclillas se habían hecho novios y se iban a casar por Navidad, pero antes, tenían que echar una instancia para que el señor alcalde el gorrión Don Nicanor, les concediera un piso de renta baja para jóvenes de esos que daba el Ayuntamiento, pero eso son cosas aburridas que no vamos a explicar. Sólo diremos que el Cuclillas volvió a comer todo lo que le ponían en la mesa y la ratoncita Catalina comenzó a coser su ajuar en el taller de la conejita Doña Fuencisla que estaba muy contenta de poder ayudarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¡Ah! Antes de marcharme, os diré que el Triquiñuelas como era muy amigo de Don Nicanor el Alcalde, le pidió que ascendiera al Cuclillas a encargado de barrenderos del Ayuntamiento… ¡claro… ahora que ya iba a casarse…. necesitaba subir de categoría…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Huy… me voy… ¿Dónde tengo mi paraguas…? Ah … aquí está, ¡ay que pierdo el autobús…! La semana que viene os explicaré la historia de Lucía la libélula envidiosa. ¡Adiooooooos!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1966352674645135494?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1966352674645135494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1966352674645135494' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1966352674645135494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1966352674645135494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/12/cuentos-de-la-abuela-xanino-la-ratita.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO  LA RATITA CATALINA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SyEhKBbo5iI/AAAAAAAAAgI/u6JZFerGSkk/s72-c/ratita.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-2635971027902420204</id><published>2009-11-29T10:27:00.000-08:00</published><updated>2009-11-29T10:29:48.164-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA CANTANTE DE ÓPERA</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SxK9S-HvgfI/AAAAAAAAAfQ/yN0vbw2fCE8/s1600/dibujos-alvin-ardillas-2-p.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 279px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SxK9S-HvgfI/AAAAAAAAAfQ/yN0vbw2fCE8/s320/dibujos-alvin-ardillas-2-p.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5409594236036153842" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                 LA CANTANTE DE OPERA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Aquel día de invierno se celebraban las fiestas populares de la Rosaleda y además del mercadillo donde todos fueron a comprar, llegaron unos artistas que eran cantantes de ópera contratados por el Ayuntamiento para ofrecer al público la Opera La Boheme interpretada por la  Gran Soprano la ardilla Mimí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Todo eran comentarios y más comentarios en las tiendas y en los corrillos que se hacían por las calles y todos se preguntaban qué era aquello de La Boheme porque nadie lo había oído nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Al fin, Don Adalberto, que era el más sabio del jardín, les explicó que era una historia muy triste pero en lugar de explicada como un cuento, la cantaba a voz en grito la Gran soprano Mimí, una ardilla un poco presumida que no salía a la calle si no llevaba un abrigo de piel de leopardo y un sombrero con una pluma de pavo real que era más grande que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El día de la función asistieron todos los vecinos del jardín, muy abrigaditos porque la oruga gris Chirimiri que era la meteoróloga oficial, ya había avisado por la tele que podía nevar así que anduvieran con cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Por la mañana el mercadillo estuvo lleno hasta los topes, cada cual comprándose una ropa de abrigo. La araña Malospelos se compró unos patucos de diferente color para cada una de sus ocho patas, el saltamontes Triquiñuelas, dos pares de calcetines de lana y unas botas, el Cuclillas se compró unos leotardos y unos pantalones de felpa además de un gorro con visera. Don Adalberto una gorra con orejeras para sus orejas, claro y a su conejita Fuencisla le compró una bufanda de lana roja ¡preciosa! La ratona Matildita sacó del baúl de la ropa usada un refajo con todos los colores del arco iris que era de su abuela y hasta Don Kiskilloso se compró unos mitones y un gorrito de lana con pompón. Así todos bien abrigados, se encontraron en la plazoleta donde habían montado una tarima para hacer el escenario en el que la ardilla Mimí, cantaría la famosa Boheme que todos esperaban escuchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Todos estaban en silencio cuando apareció en el escenario la Gran Mimí vestida con unas faldotas muy laaaargas que arrastraba por el suelo mientras lanzaba al aire unos gorgoritos que tenían a los asistentes con la boca abierta, y cuando más entusiasmados estaban escuchando aquel canto que los dejaba un poquito sordos, en una de las vueltas que dio la ardilla por el escenario para lucir sus dotes de actriz, se le enredaron los zapatos de tacón con las faldas, dio cuatro traspiés, se agarró al cortinón rojo que estaba colgado como telón, lo tiró al suelo y ella comenzó a rodar por el escenario para un lado y para otro como si fuera una pelota. ¡La que se armó! La gente comenzó  a gritar:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pararla, pararla, que se mataaaa….!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Otros pedían silencio muy enfadados, haciéndose los entendidos, porque creían que La Boheme era así, y aquel trompazo de la soprano formaba parte de la historia y algunos, como el Cuclillas, se partían de risa viendo a la ardilla rodar de acá para allá por el escenario dando unos gritos con los que hubiera ganado cualquier concurso de canto y las faldas por encima de la cabeza. ¡Madreeee…, Madreeee…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        A Triquiñuelas, en un principio le dio un poco de risa pero luego sintió pena por la ardillita que gritaba como una desesperada sin poder parar el vaivén y al ver al Cuclillas como se desternillaba de risa, le dio un codazo y le dijo:.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Hombre, Cuclillas. Que no está bien que te rías del mal del prójimo, Ten un poco de compasión!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El Cuclillas como era un ratón un poco gamberreteeeee… vosotros ya lo sabéissss…  no podía parar de reírse y se escondió debajo de una silla y así poder seguir riéndose sin que nadie lo viera,  momento que aprovechó el saltamontes Triquiñuelas para subir al escenario y tirarse encima de la soprano Mimí, agarrarla fuerte con ambas manos y parar aquel movimiento de bamboleo que tenía a todos mareados. Los asistentes aplaudieron muy contentos pero…. La pobre ardillita estaba peor de lo que muchos se creían. Sangraba por la frente y se le habían roto los dos dientes delanteros, esos que le servían para cascar las nueces. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, ay, ay!- decía llevándose las manos a la cabezal- zi ez que no puedo hablar ni rezpirar..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     No podía hablar ni mucho menos cantar. ¡Madreeee, madreee, qué problema…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Triquiñuelas al ver el desaguisado, llamó por teléfono a los Grillos Escopetados que eran los que conducían las ambulancias y, en un santiamén, se llevaron a la ardillita Mimí al Hospital donde el Doctor Curateya que era un chihuahua  un poco esmirriado pero muy buen médico, eso sí,  la devolvió a la calle  con una venda en la frene y unas grapas en los dientes para sujetarle los trocitos que le quedaban sanos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Pero aquí empezó el verdadero lío porque resulta que la Gran Mimí, no tenía casa en el jardín de la Rosaleda, los propietarios del teatro, al ver que no podría cantar en mucho tiempo, recogieron sus bártulos y se largaron con viento fresco dejando sola a la pobre Mimí. Y este fue el momento en el que el saltamontes Triquiñuelas volvió a tomar cartas en el asunto –que ahora ya sabéis lo que eso quiere decir porque os lo expliqué el otro día en otro cuento-. Se fue a ver a Don Teodosio el bulldog que era el dueño de la Agencia inmobiliaria, y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Don Teodosio, usted que es un hombre de gran corazón, no puede dejar en la calle a una adillita tan delicada y enferma como la Mimí. Yo sé que, usted, le dará una casa gratis para vivir hasta que se recupere.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        El bulldog Don Teodosio se quedó muy serio mirando al Triquiñuelas con cara de malas pulgas,  se metió un chicle de calabaza en la boca, le dio la vuelta a un lado y a otro, pegó un puñetazo sobre la mesa que al Triquiñuelas le hizo pegar un salto, y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¡Seaaa!!! Que vaya a vivir a la casita del nogal de la calle  3 del camino de la izquierda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Y allá se fue la ardillita Mimí acompañada de todos los vecinos que le ofrecieron un montón de cosas. Unos le daban una manta, otros unos pucheros, otros toallas o tacitas para el desayuno… Matildita le llevó unos buñuelos de viento que eran más de viento que de buñuelos peroooo, engañaban el hambre y más tarde le dio unas berzas que ya se estaban poniendo algo pochas. El Cuclillas le compró un tocadiscos para que escuchara música y la araña Malospelos le regaló un colador que había hecho con  una de esas telas agujereadas que no servían para nada y aquella idea le pareció genial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Total que entre unos y otros la ardillita  Mimí, comenzó a mejorar y a ensayar sus gorgoritos otra vez, tanto que a los habitantes del jardín les entró un dolor de cabeza fenomenal al oír los continuos gritos. ¡Vamos, que se formó una cola en la farmacia para comprar aspirinas, que al farmacéutico, el gusano Don Alcanfor, lo tenía la mar de contento porque estaba ganando mucho dinero!&lt;br /&gt;       Un día ya cansados de tanta Boheme, Triquiñuelas que se había comprado unos tapone para los oídos, se fue a ver al bibliotecario Don Kiskilloso:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué pasa ehhhh! – le dijo Don Kiskilloso cuando lo vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-No se enfade Don Kiskilloso- le dijo el Triquiñuelas que ya sabía como reaccionaba y no le hizo caso -que sólo quiero pedirle un favor. A ver si usted encuentra por la biblioteca alguna partitura de música con una canción diferente que la Boheme esa que nos tiene a todos un poco amargados, no sé…, algo para que la Gran Mimí cambie el repertorio y nos cante canciones más alegres…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Un día después, el bibliotecario le entregó al saltamontes Triquiñuelas dos canciones para que las cantara la ardillita y ¿a qué no sabéis cuáles eran? … Pues “El patio de mi casa” y “Donde están las llaves matarile rile rile” y como esas canciones las conocían todos, cada vez que la ardillita las cantaba los demás la acompañaban, cada uno a su aire, por supuesto y aquello era un guirigay que nadie entendía pero no veáis cómo  se divertían, tanto que  ya no le dolía la cabeza a ninguno. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La Gran Mimí, se quedó a vivir en la Rosaleda y fue una de las que más colaboró en el progreso del jardín. El Ayuntamieto la contrató para dar clases de canto en la Escuela del conejo Don Adalberto y el único que se enfadó y se tiraba de los cuatro pelos que tenía, era el farmacéutico, el gusano Don Alcanfor que dejó de vender aspirinas porque ya nadie las necesitaba La pura verdad es que se quedó con un montón de pastillas que había comprado a bajo precio y casi se arruina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Y colorín colorado…. Hoy el cuento ha sido un poco largo, así que me voy volando…..¡¡¡¡&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-2635971027902420204?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/2635971027902420204/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=2635971027902420204' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2635971027902420204'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/2635971027902420204'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/11/cuentos-de-la-abuela-xanino-la-cantante.html' title='CUENTOS DE LA ABUELA XANINO - LA CANTANTE DE ÓPERA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SxK9S-HvgfI/AAAAAAAAAfQ/yN0vbw2fCE8/s72-c/dibujos-alvin-ardillas-2-p.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-1448830286272652910</id><published>2009-11-23T11:09:00.001-08:00</published><updated>2009-11-23T11:12:07.459-08:00</updated><title type='text'>CUENTOS DELA ABUELA XANINO - EL CONEJO DON ADALBERTO</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwreHOpENbI/AAAAAAAAAew/UppkwB5vu-Y/s1600/n81408160984_3837.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 200px; height: 266px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwreHOpENbI/AAAAAAAAAew/UppkwB5vu-Y/s320/n81408160984_3837.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5407378518382491058" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                           EL CONEJO DON ADALBERTO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El conejo Don Adalberto era el profesor de la Escuela del jardín de la Rosaleda. Vivía solo en una madriguera en el abeto más grade del jardín y como se estaba haciendo un poquito viejo y se aburría mucho, todos los vecinos intentaban buscarle una novia para que, así, pudiera casarse y tener una buena compañía.&lt;br /&gt;                         &lt;br /&gt;      Don Adalberto que era un conejo muy tranquilo, no se enteraba de los tejes y manejes de sus convecinos y sólo se preocupaba de preparar bien sus lecciones para que todos los alumnos de su escuela aprendieran mucho y bien. Además de ser tranquilo, el conejo Don Adalberto era bondadoso y muy simpático y aunque charlaba mucho con cualquiera que se encontrase por el camino cuando salía de la escuela, también le gustaba bastante la soledad. El único que conseguía sacarlo de su casa, era el bibliotecario Don Kiskilloso, un oso hormiguero que siempre estaba muy enfadado y al que cualquier cosa le molestaba mucho. Sin embargo, con Don Adalberto no se enfadaba nunca y eran unos grandes amigos que se reunían cada martes y cada jueves en la Biblioteca para curiosear en libros antiguos cosa que a los dos les gustaba mucho hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     El saltamontes Triquiñuelas, que siempre estaba preocupado por todo lo que sucedía en el jardín de la Rosaleda, era el que tenía más interés en buscarle una novia a Don Adalberto y, un día, cuando más preocupado estaba sentado encima de la berza del huerto de la Ratona Matildita, jugando a las cartas con el Cuclillas, se enteró de que llegaba al jardín, procedente de Segovia, una conejita que se llamaba Fuencisla y que iba a poner un taller de modista para coser los trajes de todas las señoras que quisieran ser vestidas por ella. Aquella noticia le entusiasmó y estuvo muy pendiente de la llegada de la conejita Fuencisla para conocerla y así ver si podía ser una buena candidata para esposa de Don Adalberto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Como Don Adalberto el conejo, además de tranquilo y bondadoso era muy tímido, Triquiñuelas sabía que debería pensar  en la manera de que el profesor y la modista se conocieran y como estaba muy cercano su cumpleaños, escribió unas tarjetas de invitación a todos los vecinos para que asistieran a la fiesta que celebraría aquel día tan especial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      ¡Madre, madre… la que se armó…! Todas las señoras querían estrenar vestido nuevo y ¡hasta cola! había en la puerta del taller que  la conejita Fuencisla puso en la Rosaleda. La verdad es que ganó unas cuantas monedas que ingresó en el Banco pero… ¡hay qué ver cómo trabajó la pobre…! ¡ufff! ¡todo el día y toda la noche dale que dale a la máquina de coser!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El caso es que cuando llegó el día de la fiesta, todas estaban tan reguapas con sus vestidos nuevos, sus collares y sus pulseras que se miraban unas a otras a ver quien era la que llevaba el vestido más bonito pero, en confianza, amiguitos, todas, todas, estaban de lo más elegante porque la conejita Fuencisla era una maravillosa modista. &lt;br /&gt;    ¡Ay, pero qué pasó! Pues que como había trabajado tanto para las demás, la conejita Fuencisla no había tenido tiempo de coser un vestido nuevo para ella… perooo, como no era nada presumida, se fue a la fiesta con uno que aunque ya estaba bastante usado  le quedaba de maravilla. Se puso un sombrero con una lazada azul muy ancha que había comprado en la mercería de la cochinilla Zurcita que vendía cintas de todos los colores habidos y por haber,  y con una tarta de manzana deliciosa horneada por ella misma como regalo de cumpleaños, se fue a la fiesta del saltamontes Triquiñuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Cuando llegó ya estaban todos en la fiesta, hablando y riendo mientras unos tomaban limonada y otros explicaban chistes y el saltamontes Triquiñuelas que era muy listo, en cuanto la vio, la sentó justo al lado de Don Adalberto el conejo y Don Kiskilloso el oso hormiguero el bibliotecario y ¡no veáis lo que disfrutaron! Claro que la primera vez que la conejita Fuencisla saludó a Don Kiskilloso, éste le respondió my malhumorado y la dejó un poco sorprendida pero todo se arregló.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mucho gusto en conocerle, Don Kiskilloso- le dijo la conejita Fuencisla cuando se lo presentaron, pero el oso hormiguero, en lugar de responder: “estoy muy bien, gracias, y usted señorita Fuencisla ¿cómo está? ¿le gusta la nueva ciudad?”. Que es lo que se dice cuando te presentan a alguien, pues no, va y le dice de muy malos modos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué pasa heeee!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Al oírlo, Fuencisla se llevó un susto morrocotudo, tanto que casi se pone a llorar porque creía que había hecho algo mal y fue entonces cuando el conejo Don Adalberto, que no le quitaba el ojo de encima a la conejita, tomó cartas en el asunto –que quiere decir que le explicó a la conejita Fuencisla lo quisquilloso que era Don Kiskilloso y que no le hiciera caso porque, en el fondo, era una buena persona. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     La conejita le agradeció a Don Adalberto la explicación  con una sonrisa que le llegaba de oreja a oreja porque aquel don Adalberto tenía cara de ser muy sabio y le caía muy bien… Y así empezaron a conocerse Don Adalberto el conejo y Fuencisla la conejita recién llegada de Segovia. Desde aquel momento, el saltamontes Triquiñuelas que no perdía detalle de lo que sucedía entre la pareja de conejitos, se desentendió de todo porque, cuando vio como a Don Adalberto se le caía la baba cada vez que miraba a la conejita Fuencisla y  que ésta –la conejita-, no paraba de sonreír, supo que pronto asistirían a la boda.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y así fue amiguitos. A partir de aquel día, Don Adalberto se perfumaba cada vez que terminaba sus clases, se peinaba con raya en medio, se limpiaba bien las gafas, la uñas y los dientes, compraba un ramo de flores y se iba, tan feliz, al taller de la modista a comerse unos picatostes con chocolate a los que siempre le invitaba la conejita Fuencisla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La boda la fijaron para el primer día de primavera y mientra esperaban ese momento, La conejita Fuencisla se hizo –a escondidas del novio, claro-, el traje de novia más bonito que os podáis imaginar, con una cola larguísima y un tul para la cabeza que le regaló la araña Malospelos, ¡preciosoooooo!  Pero eso ya lo contaremos en otro cuento, ahora me voy deprisa a casita ¡que se me quema la paella¡    ¡Huyyyy , si es que con esto de explicar cuentos, se me va el santo al cielo, ayayayay, si es que tengo una memoria…¡&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-1448830286272652910?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/1448830286272652910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=1448830286272652910' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1448830286272652910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/1448830286272652910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/11/cuentos-dela-abuela-xanino-el-conejo.html' title='CUENTOS DELA ABUELA XANINO - EL CONEJO DON ADALBERTO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwreHOpENbI/AAAAAAAAAew/UppkwB5vu-Y/s72-c/n81408160984_3837.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-3602655736291848808</id><published>2009-11-19T00:40:00.000-08:00</published><updated>2009-11-19T00:44:38.225-08:00</updated><title type='text'>LA RATONA MATILDITA</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwUExM8N19I/AAAAAAAAAeQ/qPc4xq5g7k0/s1600/raton-perez.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 234px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwUExM8N19I/AAAAAAAAAeQ/qPc4xq5g7k0/s320/raton-perez.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5405732171062040530" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;CUENTOS DE LA ABUELA XANINO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                                   LA RATONA MATILDITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La ratona Matildita se compró unos pololos azules que le llegaban a los tobillos, un vestido de cuadros blancos y rojos y una cofia con puntillas para  estar muy guapa cuando llegara a visitarla  un primo segundo que venía desde Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El primito se llamaba “El Cuclillas” y era un ratón de alcantarilla que, según le había contado la tía Rabolargo que era muy cotilla y se enteraba de todos los chismes de la familia, se marchó de su casa a correr mundo,  pero como no tuvo mucha suerte, acabó viviendo en las alcantarillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La ratona Matildita, ya conocía a su primo segundo “El Cuclillas” de cuando una vez, de pequeña, había ido con sus padres a visitar a la familia que entonces, vivían en una madriguera de alquiler en los bajos de un castaño en el parque de El Retiro y por eso, se las daban de muy elegantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Matildita que era muy ordenada y relimpia, limpió cristales, sacó brillo a los muebles y preparó la mejor habitación de la casa desde donde se podía ver los jardines de la rosaleda, para que su primo segundo estuviera cómodo y contento y como quería darle una bienvenida muy sonada, llamó a su amigo el Saltamontes Triquiñuelas  y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Triquiñuelas, necesito que me hagas un favor, ¡andaaaa!, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Triquiñuelas que quería mucho a la ratona Matildita porque siempre le dejaba descansar en las berzas de su huerto, le respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Lo que tú quieras, Matildita. Sabes cuánto te aprecio y por ti haré lo que me pidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Después de explicarle la visita de su primo, la ratona Matildita le pidió a Triquiñuelas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Mira, me gustaría que tocases el violín en la fiesta, así todos los invitados podrían bailar y divertirse, ¡porfaaaaa…. Triqui…!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Triquiñuelas que estaba un poco mosca con aquella visita, le dijo a Matildita: &lt;br /&gt; -Perooooo ¿tú crees que ese “Cuclillas” se merece tanto esfuerzo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué sí, qué sí!- decía la ratona muy alborotada - ¡Que el “Cuclillas” es un buen ratón, no te vayas a creer! ¡que él es un ratón de campo y ha vivido en el parque de El Retiro, y allíiiii…!- y como Matildita no sabía qué más decir, chascó los dedos para dar a entender que la cosa era muy interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El día de la llegada de “El Cuclillas”, estaban todos esperándole vestidos con sus mejores galas. Matildita se había puesto sus pololos azules, su vestidito de cuadros y su cofia de puntillas y Triquiñuelas, se puso un chaleco que usaba en todas las fiestas y su sombrero nuevo. Estaban todos muy impacientes cuando, de pronto apareció en la puerta el primo segundo de Matildita. ¡Qué sorpresa, amiguitos, y qué decepción!&lt;br /&gt;       “El Cuclillas” llevaba unos vaqueros que más que pantalones eran unos agujeros, un jersey lleno de lamparones que ya no se sabía de qué color era y en cuanto llegó, se quitó los zapatos porque decía que le apretaban mucho y enseñó los zancajos de los calcetines con unos agujeros más grandes que su cabeza,  por donde asomaban los talones y los dedos llenos de mugre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Al verlo, a la ratona Matildita le dio un soponcio  y casi se le cae de las manos la bandeja de bollos que le quería ofrecer a su primo segundo. “El Cuclillas”, que no le daba importancia a lo que estaba haciendo porque nunca nadie le había dicho como debía comportarse,  ni corto ni perezoso,  intentó coger uno de los bollos para llevárselo a la boca y ahí, Triquiñuelas ya no pudo más. Le dio un garrotazo en los dedos con el arco del violín que le hizo soltar un grito,- además del bollo-, que se oyó por todo el jardín.&lt;br /&gt;-Tú no tocas ni un bollo con esas manos hasta que te bañes y te vistas como una persona decente ¡porque lo digo yo!- dijo muy enfadado el saltamontes Triquiñuelas. Entró en la casa, llenó un barreño con agua bien caliente, agarró al “Cuclillas” por las orejas y sin ningún miramiento lo met ió de golpe en la tina dejándolo en remojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Cuando la ratona Matildita se recuperó de su desmayo, buscó en el baúl de la ropa usada un traje que había sido de su abuelo materno y se lo encasquetó al “Cuclillas” que, así vestido, parecía el rey de un país raro de esos que nadie conoce, y  ya todos muy alegres, se sentaron a la mesa a comerse todos los bollos de los que no dejaron ni las migas.  Después, bailaron toda la noche acompañados por el violín de Triquiñuelas y “El Cuclillas” se divirtió  tanto que ya no quiso volver más a las alcantarillas. Se quedó de huésped en casa de la ratona Matildita, pagando la habitación y la comida por supuesto,  con un trabajo de barrendero que le ofreció el señor  Alcalde Don Nicanor, un gorrión amigo íntimo del saltamontes Triquiñuelas y le cogió tanto gusto al baño diario que se pasaba las horas en el barreño rascándose la espalda con un cepillo de púas de puercoespín que le regalaron entre todos los vecinos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      “El Cuclillas” acabó haciéndose muy amigo de Triquiñuelas y cada día, después de finalizado su trabajo,  se reunían en la berza más grande del huerto de la ratona Matildita para explicarse historietas (muchas inventadaaaas, eh) de tantas aventuras pasadas en las alcantarillas de Madrid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Y así acaba hoy el cuento del “Cuclillas”. Ahora me marcho corriendo que pierdo el autobús y además tengo que abrir el paraguas porque empieza a llover… ¡qué lata! ¡Adiós amiguitoooos….!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-3602655736291848808?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/3602655736291848808/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=3602655736291848808' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3602655736291848808'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3602655736291848808'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/11/la-ratona-matildita.html' title='LA RATONA MATILDITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SwUExM8N19I/AAAAAAAAAeQ/qPc4xq5g7k0/s72-c/raton-perez.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-8817416037418259794</id><published>2009-11-14T05:27:00.000-08:00</published><updated>2009-11-14T05:30:23.223-08:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sv6wZaT3jHI/AAAAAAAAAeA/lbpI2zmXfmk/s1600-h/ff13b821e4a124a62a89e4dff1463ab6.png"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 298px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sv6wZaT3jHI/AAAAAAAAAeA/lbpI2zmXfmk/s320/ff13b821e4a124a62a89e4dff1463ab6.png" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5403950553497046130" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                 AVENTURAS DE LA ARAÑA MALOSPELOS &lt;br /&gt;                                                                      Y &lt;br /&gt;                                         EL SALTAMONTES TRIQUIÑUELAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Había una vez, en el jardín de la rosaleda del bosque, una araña que se llamaba Malospelos que tenía como su mejor amigo al saltamontes Triquiñuelas. Aquel día toda la rosaleda estaba alborotada y muy especialmente la comunidad de las arañas porque el Rey de los Gladiolos casaba a su hija la princesa Pitiminí con el Jazmín Blanco que crecía en la esquina de la izquierda según se entraba a la rosaleda. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          El Rey de los Gladiolos había dictado un Bando en el que se premiaría con el título de "Tejedora Mayor del Reino" a la araña que tejiera el velo nupcial más hermoso para que la princesa Pitiminí lo luciera el día de su boda por lo que todas las arañas habidas y por haber, se habían puesto a trabajar para ganar el título tan codiciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La araña Malospelos no se libraba de aquel alboroto y andaba de acá para allá en su casita que tenía fabricada entre dos tallos de rosas rojas pensando en cómo podía ganar el premio. Tengo que deciros, amiguitos, que la araña Malospelos era un poco llorona y también poco hábil y se pasaba el tiempo intentando tejer sus telas para que no tuvieran agujeros, pero como nunca lo conseguía, se pasaba el día llorando. Tanto es así que el saltamontes Triquiñuelas que vivía debajo de ella, estaba toooodo el día desaguando su casa inundada por las lágrimas de la llorona Malospelos y, aunque eran muy buenos amigos, algunas veces Triquiñuelas se enfadaba bastante con su amiga Malospelos porque ya estaba harto de oírla siempre llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;              Aquella mañana, la verdad es que le dio un poco de pena porque sólo la oía decir:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, ay, ay! ¡Qué desgraciadita soy! ¡Qué desgraciadita soy!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero Malospelos ¿por qué dices que eres tan desgraciada, qué es lo que te pasa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Ay, Triquiñuelas, que ya me estoy haciendo mayor y necesito tener un empleo que me permita pasar la vejez tranquila! ¡Ayúdame a conseguir el título de Tejedora Mayor del Reino si no me moriré de hambre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pues ponte a trabajar!- le dijo el saltamontes Triquiñuelas un poquito enfadado de tanta queja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Pero es que a mi todas las telas me salen con agujeros!, ¿cómo voy a conseguir que el velo nupcial sea el más bonito? ¡nunca ganaré el título! ¡Buaaaaaa! ¡Buaaaaaa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Bueno! ¡Para ya de llorar!- dijo Triquiñuelas sacando su paraguas porque lo estaba empapando con tanta lágrima- Ya estudiaremos la situación, yo intentaré ayudarte. A ver. Tu tranquilízate y ponte a trabajar, despacito y poco a poco para que todo salga bien ¿vale?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Vale- dijo Malospelos entre hipo e hipo. Y secándose las lágrimas con el pétalo de una rosa marchita que usaba de pañuelo, se fue al baúl donde tenía todos los ovillos de hilo y escogió uno de seda muy antiguo que le había dejado en herencia su abuela Maravillas, que la llamaron así porque hacía maravillas con los hilos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Y Malospelos se puso a tejer despacito como le había dicho su amigo Triquiñuelas mientras él, de dos saltos y medio, se subió a un castaño y se puso a tocar el violín que era lo que más le gustaba hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          Cuando la araña Malospelos terminó de tejer la tela para el velo nupcial de la princesa Pitiminí, llamó al saltamontes Triquiñuelas para enseñárselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Buenoooooo...-dijo Triquiñuelas, estirando sus cuernecillos - no está nada  mal, te ha salido sin agujeros perooooo... le falta algo... está muy soso... le vendrían bien unas cuantas perlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Al oír esto Malospelos comenzó a llorar de nuevo y Triquiñuelas tuvo que escapar para que no lo volviera a mojar y desde lejos, le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡No llores Malospelos, voy a ayudarte, no te preocupes!- y se marchó a la casa del rocío de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;               Le abrió la puerta el mismo rocío que estaba preparando las bolsitas con las gotas de agua para esparcirlas por las hierbas y las flores en cuanto llegara la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo que pedirte un favor- le dijo Triquiñuelas- cuando extiendas las gotas de rocío, echa unas cuantas por encima de la tela que ha tejido la araña Malospelos, ¡anda, porfa...! Yo a cambio, tocaré gratis el violín en todas tus fiestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             ¡Madre mía qué contenta se puso Malospelos cuando vio su tela cuajada de unas perlitas transparentes! Se puso a bailar con todas sus patas, tan alborotada que casi derrumba &lt;br /&gt;su casa pero, Triquiñuelas le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hummmm!!! Aquí todavía falta algo- Malospelos al oírlo se quedó patidifusa con la boca abierta ¿qué podía faltar?- Sí. Le falta luz, mucha luz. ¡Ahora vuelvoooo!- Y en cuatro saltos  el saltamontes Triquiñuelas se subió hasta el sol.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye sol, la araña Malospelos necesita un poco de luminosidad para la tela que ha tejido porque quiere ganar el título de Tejedora Mayor del Reino ¿tú podrías ayudarla?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El sol, que aquel día estaba de buenas y más radiante que nunca, sacó del cuarto de los trastos un poco de purpurina dorada, la iluminó con uno de sus rayos y los dejó caer sobre la tela que había tejido Malospelos. ¡Madre, madreeeee!!! ¡Qué cosa más bonitaaaa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         El día de la boda de la princesa Pitiminí, todos los bichos de la Rosaleda estaban esperando con ansia ver el velo que había escogido la princesa pues aquel sería el ganador y cuando apareció en la sala nupcial luciendo el hermoso tul tejido por Malospelos, todos aplaudieron un montón, sobre todo, Triquiñuelas y naturalmente, la araña llorona Malospelos que consiguió el título de Tejedora Mayor del Reino y ya no lloró nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           El saltamontes Triquiñuelas se pasó toda la fiesta tocando el violín y Malospelos bailó con todo el mundo, buenoooo, con todos no, porqueeeee... ¡chssss! no se lo digáis a nadie perooo... es que era un poco fea... por eso la llamaban Malospelos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;          ¿Qué os ha parecido la historieta? Para ser un cuento... ¡no está nada mal! ¿verdad?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-8817416037418259794?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/8817416037418259794/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=8817416037418259794' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8817416037418259794'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8817416037418259794'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/11/aventuras-de-la-arana-malospelos-y-el.html' title=''/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sv6wZaT3jHI/AAAAAAAAAeA/lbpI2zmXfmk/s72-c/ff13b821e4a124a62a89e4dff1463ab6.png' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-599716614975734070</id><published>2009-05-17T02:03:00.001-07:00</published><updated>2009-05-17T02:08:08.417-07:00</updated><title type='text'>LA LUCIÉRNAGA CANDELILLA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sg_S_nklvHI/AAAAAAAAAag/w14DZLWVCQM/s1600-h/Cryptic_Sacrifice_by_cryptic_sacrifice.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 300px; height: 289px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sg_S_nklvHI/AAAAAAAAAag/w14DZLWVCQM/s320/Cryptic_Sacrifice_by_cryptic_sacrifice.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5336716073853369458" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;(La foto esta sacada de "CRYPTIC" .Internet)                                         LA LUCIÉRNAGA CANDELILLA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Había una vez, una familia de luciérnagas que vivía entre las hierbas de un jardín muy bonito situado junto al camino que llevaba al bosque. Allí el papá y la mamá luciérnagas encontraban caracoles y babosas con las que alimentaban a sus hijitos que eran lo que nosotros los humanos llamamos gusanitos de luz.&lt;br /&gt;       El jardín estaba lleno de vida. Había insectos de todas las especies y entre todos formaban una gran comunidad en la que cada cual, se ocupaba de su tarea.  Los escarabajos limpiaban los desperdicios, las mariquitas se comían los pulgones que mataban las flores y las luciérnagas tenían la misión de servir de farolillos durante la noche. &lt;br /&gt;        Esta familia de luciérnagas era bastante numerosa y aunque se entendían muy bien y nunca se peleaban, la más pequeñita que se llamaba Candelilla,  se creía siempre la mejor en todo. La más guapa, la más sabia, la más trabajadora y por supuesto no se cansaba de decir que su luz era la más clara y potente presumiendo siempre con su farolillo encendido.&lt;br /&gt;       A los otros insectos que vivían en aquel jardín, la pequeña luciérnaga les parecía un poco vanidosa pero no le hacían demasiado caso porque sabían que era todavía muy joven y muy ignorante. Sin embargo,  a medida que iba creciendo se hacía más y más orgullosa hasta que, un día, pudo ver como una luz mucho más potente que la suya, alumbraba todo el camino. Extrañada y envidiosa, Candelilla buscó por todas partes a la luciérnaga que era dueña de aquel farol tan luminoso y entonces vio que estaba en el cielo y que era ¡muy grande, muy grande!.       &lt;br /&gt;       Muy indignada y herida en su vanidad, quiso conocer a aquella  luciérnaga que tenía tanta luz y comenzó a preguntar para saber si alguien la conocía pero como nadie supo responderle, pensó que lo mejor era llegar hasta el cielo para ver con sus propios ojos el enorme farol. Hizo un hatillo con las cosas más necesarias, envolvió un bocadillo de caracoles en papel de aluminio para comerlo por el camino y con gran esfuerzo y muy poco a poco, subió hasta la copa de un árbol para alcanzar el cielo,  pero el foco seguía igual de lejos por mucho que andaba y andaba.  Subió a otro árbol todavía más alto y, nada... la luz seguía tan arriba como siempre. La envidia que tenía Candelilla era cada vez mayor y siguió andando, andando y subiendo, subiendo hasta llegar a la cima del monte más alto donde vivía  el sabio solitario que tenía escritos en un libro muy gordo, todos los secretos del mundo y Candelilla le pidió audiencia al chambelán para hacerle una pregunta a aquel sabio que lo tenía todo escrito. Después de esperar un día entero, porque había una cola de animalitos muy larga esperando para hacer preguntas, Candelilla le explicó al sabio que buscaba a la luciérnaga que tenía aquel farol tan hermoso y al que nunca podía llegar. El sabio sonrió y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estás equivocada, pequeña Candelilla. Lo que ves en el cielo no es una luciérnaga como tú, es la luna y nunca podrás alcanzarla, pero como veo que lo que sientes es una gran envidia deberás aprender de tus errores así que  sigue tu camino y descubre por ti misma ese foco de luz que tanto envidias. - &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Y posando a Candelilla sobre una nube, el sabio solitario que tenía un libro muy gordo donde estaban escritas todas las cosas, sopló haciéndola volar hasta el gran farol suspendido en el cielo.&lt;br /&gt;       Mientras se iban acercando todo se inundaba de una luz cada vez más blanca y más luminosa  y el farol se hizo ¡tan grande! que su forma redonda desapareció y se convirtió en un mar radiante que no acababa nunca. Candelilla se asustó bastante pero como su envidia era mayor que el miedo y solamente pensaba en lo hermosa que ella sería si pudiera conseguir toda aquella luz, entró en aquel mar refulgente  que era la luna.&lt;br /&gt;      Salió a recibirla una bellísima hada envuelta en chispas plateadas que le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo soy el hada de la luna que apaga y enciende su luz,  díme... ¿en qué puedo ayudarte pequeña luciérnaga?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La pequeña envidiosa le dijo al hada que lo único que deseaba era conseguir para ella toda aquella luz  y el hada al comprobar su orgullo y su envidia, la llevó hasta el balcón de la luna y la hizo mirar hacia la tierra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Observa desde aquí lo que ocurre en la tierra y comprenderás- le dijo el hada luminosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La luciérnaga vio entonces, como  la luna alumbraba los campos, las ciudades y los mares en la oscuridad de la noche para ayudar en su camino  a todos los seres que habitaban en la tierra. Estaba ensimismada ante tanta belleza cuando  se fijó en un jardincillo muy, muy pequeño y tan  escondido que hasta él no llegaba la luz de la luna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Esa es mi casa...!- dijo asombrada -¿Por qué está tan oscura? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Porque a ese rincón tan pequeño no puede llegar la claridad de la luna, por eso está alumbrado por las luciérnagas- le respondió el hada luminosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     Entonces, Candelilla vio como aquel pequeño rincón del mundo, sólo estaba iluminado por sus hermanas las luciérnagas que se afanaban en alumbrar cada rinconcito escondido. Y al fijarse con atención, comprobó que  había un pequeño espacio sin luz, tan oscuro, tan oscuro, que nadie se atrevía a pasar por allí, y entonces vio que  aquel trocito de oscuridad  era el que ella debía de estar alumbrando.&lt;br /&gt;       Avergonzada,  la envidiosa luciérnaga Candelilla se arrepintió porque se dio cuenta de que no cumplía con su trabajo y comprendió que cada uno tiene su sitio en el mundo por insignificante que éste parezca.&lt;br /&gt;       El hada de la luna se compadeció al verla tan afligida y con su varita mágica, golpeó suavemente el  farolillo de Candelilla del que salieron unas chispas resplandecientes tan, tan brillantes  que nadie más podía tener porque eran chispas de luz de luna. &lt;br /&gt;          Cuando la nube la volvió a dejar en el jardín de su casa, ocupó su sitio en silencio para seguir iluminando el trocito de camino que le correspondía, miró a la esplendorosa luna y sonrió agradecida. &lt;br /&gt;       Desde entonces la luciérnaga Candelilla no volvió a tener envidia de nada ni de nadie y fue el gusanito de luz que tenía  el farolillo más deslumbrante  de todo el jardín.&lt;br /&gt;       Y colorín colorado.... este cuento se ha acabado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-599716614975734070?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/599716614975734070/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=599716614975734070' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/599716614975734070'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/599716614975734070'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/05/la-luciernaga-candelilla.html' title='LA LUCIÉRNAGA CANDELILLA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sg_S_nklvHI/AAAAAAAAAag/w14DZLWVCQM/s72-c/Cryptic_Sacrifice_by_cryptic_sacrifice.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-5862848020640645233</id><published>2009-03-19T01:37:00.000-07:00</published><updated>2009-03-19T01:39:06.218-07:00</updated><title type='text'>CUENTO POÉTICO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/ScIEYIEoUFI/AAAAAAAAAUY/jT3yDizXQR8/s1600-h/20060521063603-129.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 267px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/ScIEYIEoUFI/AAAAAAAAAUY/jT3yDizXQR8/s320/20060521063603-129.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314815322780880978" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;EXPLICACIÓN: &lt;br /&gt;Este cuento está rescatado del&lt;br /&gt;"cajón de los cuentos desdichados".&lt;br /&gt;Lo escribí hace ya muchos, muchos&lt;br /&gt;años cuando dejé atrás el mar y  tuve&lt;br /&gt;que venir a vivir tierra adentro.&lt;br /&gt;Fue escrito en un momento de añoranza&lt;br /&gt;y no tiene nada especial, sólo un recuerdo.                                        &lt;br /&gt;                                                     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                       CUENTO POÉTICO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Languidecía como un hermoso arbusto trasplantado. Había crecido junto al mar y sus primeros recuerdos eran el agua azul enlazada entre las olas. Aprendió a jugar con la espuma, con la arena, con las estrellas de mar, al tiempo que sus ojos se tornaban más azules tomando para sí aquel color marino de las aguas de tanto mirarlas.&lt;br /&gt;       La niña que amaba el mar se sentía triste en la montaña. Mientras caminaba descalza por la hierba emulando sus pasos por la orilla de la playa, buscaba en el aire el olor y el sabor a sal, la caricia de las olas que iban y venían  en una danza sin fin dejando un pequeño rastro de espuma blanca en su piel de niña, el rumor del mar rompiendo sobre la arena..., pero no encontraba ni la sal en sus labios, ni la caricia del agua en sus pies, ni el murmullo del mar en la arena. Todo era tierra, piedra, tronco, árbol y hierba. &lt;br /&gt;       Acostumbraba a sentarse en lo más alto de la ladera siempre buscando en el horizonte la inmensidad azul pero sólo veía cielo, y la niña de ojos marinos hablaba con las nubes. Cuando como blancos montones de  algodón se movían con el viento, enviaba con ellas un beso para el mar, sabía que en su recorrido por el firmamento, llegarían a verlo, suspendidas en lo más alto durante los brillantes días del verano. Sentada en la ladera mientras admiraba aquel cielo tan parecido al mar, descubrió, un día, allá abajo, en el valle, la vía del ferrocarril. Atravesaba las montañas acompañada de un pequeño tren para acabar  perdidos en un negro túnel que, como enorme boca, se los tragaba.&lt;br /&gt;       Cada día, corría montaña abajo para acercarse un poco más,  a la espera ansiosa de ver aquel tren semejante a una miniatura a causa de la distancia. A sus oídos llegaba el sonido de su silbato como un eco lejano de sueños esperados y seguía su recorrido con los ojos llenos de mar, desde que la máquina aparecía entre los árboles hasta que el último vagón se ocultaba por la oscura boca del túnel. Y la niña, sentía envidia del tren porque iba hacia la costa dejando atrás las enormes montañas que parecía horadar sin dificultad, como si la enorme mole jamás hubiera sido un obstáculo a  vencer. Y soñaba... ¡si algún día pudiera subir al tren...!&lt;br /&gt;       Cierto día, mientras tumbada sobre la hierba  miraba el cielo azul, se fijó en una gran nube algodonosa que se posaba sobre su cabeza, de ella surgió una voz que la llamaba por su nombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Marinaaaa...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Prestó atención y, extrañada, por segunda vez  oyó su nombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Marinaaaa...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Sí, era la nube blanca y algodonosa quien la llamaba.  Con tenue voz, respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Síííí... soy yooo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Vio entonces como la nube se acercaba cada vez más y le decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Yo te llevaré hacia el mar siguiendo el tren, sube encima de mí y no temas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       La niña, recelosa, se acercó un poco más, momento que aprovechó la nube para envolverla entre sus gasas y en un abrazo se la llevó por los aires.&lt;br /&gt;       ¡Todo se veía tan hermosos desde aquella altura...! Miró hacia el valle y saliendo de entre los árboles apareció el tren que atravesaba la montaña buscando el mar, y la nube, suavemente,  posó a la niña sobre su techo. ¡Qué grande le pareció cuando lo vio tan cercano! Se sentía inmensamente feliz, allí, sobre el tren, como tantas veces lo había soñado.&lt;br /&gt;       Atravesaron el túnel y bajaron hacia la costa dejando atrás las verdes montañas con pueblos blancos perdidos entre sus crestas. Pronto sus labios comenzaron a paladear el sabor marino y la brisa acariciadora que tan bien conocía. Por fin, en el horizonte, divisó esa línea inconfundible de dos tonos azules que une el cielo con  el mar.&lt;br /&gt;      La nube volvió a coger a la niña entre sus brazos sedosos y se elevó para permitirle la contemplación de las profundidades de aquel agua tan azul. Vio las algas moviéndose como si estuvieran mecidas por el viento seco de las montañas, bancos de peces de diferentes colores jugueteando como niños traviesos en cabriolas imposibles;  vio caracolas, y hermosas conchas, y rosadas medusas, y delfines como ángeles del mar en saltos asombrosos.&lt;br /&gt;       Al llegar a la playa la dejó sobre la arena y lentamente desapareció en lo alto del cielo. La niña que vivía en la montaña pero amaba el mar, sintió como las olas acariciaban sus pies lo mismo que en otros tiempos; observó  como las huellas  marcadas  en la arena húmeda se llenaban  de burbujas diminutas para desaparecer momentos después barridas por las olas, y también como en otros tiempos,  comenzó a recoger  de la orilla caracolillos, conchas y piedrecitas  de diferentes colores. Las había blancas, pintadas, marrones, grises... y entre todas ellas encontró una de un verde transparente que parecía de cristal. La remiró por un lado y por otro, la limpió con el agua de una ola y al verla tan brillante, la guardó en el bolsillo de su vestido.&lt;br /&gt;       Siguió andando por la orilla del mar, escuchando el rumor de sus abismos,  envolviéndose en sus aguas unas veces azules, otras verdes, abandonado su pequeño cuerpo a merced de las olas como sirena plateada y misteriosa.&lt;br /&gt;       El silbido del tren la devolvió a la realidad. Se encontraba tumbada entre la hierba en la ladera de la montaña y vio al tren que buscaba el mar, desapareciendo por el túnel. Había tenido un bonito sueño. Se sentía alegre y pensó en ese día, tal vez no demasiado lejano, cuando, lo mismo que en su sueño, podría, al fin,  ir al encuentro del mar en aquel tren que atravesaba la montaña.&lt;br /&gt;       Miró al cielo buscando su nube algodonosa, pero no la pudo encontrar ¡había tantas...! Volvió a mirar como desaparecía el tren y con una extraña sensación de felicidad, emprendió el camino de regreso a casa, montaña arriba.&lt;br /&gt;       Comenzó a refrescar, al introducir las manos en sus bolsillos para recoger un poco su cuerpo, tropezó con  algo que estaba en el interior de uno de ellos. Lo sacó, ante sus asombrados ojos apareció una transparente piedra de un verde brillante que parecía de cristal. La acercó a los labios, emocionada la besó con ternura, luego, la apretó fuertemente contra su corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-5862848020640645233?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/5862848020640645233/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=5862848020640645233' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5862848020640645233'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/5862848020640645233'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/03/cuento-poetico.html' title='CUENTO POÉTICO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/ScIEYIEoUFI/AAAAAAAAAUY/jT3yDizXQR8/s72-c/20060521063603-129.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7184839993345043232</id><published>2009-03-17T07:03:00.000-07:00</published><updated>2009-03-17T07:06:46.881-07:00</updated><title type='text'>LA NIÑA DEL BOTIJO - CUENTO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sb-t7Os28RI/AAAAAAAAATo/7oSK8Eu_ooY/s1600-h/nostalgia.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 239px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sb-t7Os28RI/AAAAAAAAATo/7oSK8Eu_ooY/s320/nostalgia.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5314157318390608146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                  LA NIÑA DEL BOTIJO&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                           (CUENTO)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        La tata  me puso el lazo rojo recogiendo un tirabuzón de cada lado sujetos en la nuca con un bigudí y así terminó mi peinado. Yo estaba inquieta, tenía prisa. Casi eran las doce de la mañana, la hora en  que la niña del botijo venía a coger agua de uno de los caños de la fuente redonda que estaba en la Plaza de San Miguel donde yo vivía desde hacía sólo unos meses. Me habían puesto el vestido de cuadritos rojos y blancos y encima el babi rojo que se adornaba con un volante todo alrededor. Mamá no me dejó ponerme otros zapatos que no fueran los negros de charol y los calcetines finos blancos porque hacía bastante calor. &lt;br /&gt;       En cuanto me dejaron sola en la habitación, abrí las persianas de madera y vigilé la plazoleta detrás de los visillos a la espera de la niña. Como era un día de mucho calor no pasaba nadie por la Plaza en la que daba el sol desde buena mañana y, en la que afortunadamente, la fachada de nuestra casa, poco a poco, a medida que avanzaba el día, quedaba en la sombra.&lt;br /&gt;        Yo la veía llegar todos los días a la misma hora, algo más tarde de que el reloj del Ayuntamiento marcara las doce con sus campanadas. Aquellas campanadas que en verano se oían más; la tata decía que era porque los balcones estaban abiertos pero a mí me parecía que era porque les gustaban los días de verano. Esos días que huelen a fresco y a calor, según los huelas por la mañana al mediodía o a la noche. Esos días que se apagaban muy lentamente cuando ya todo se cansaba de vivir y necesitaba el sueño, cuando de pronto, veías una estrella pequeñita...pequeñita en el cielo y cuando volvías a mirar ya estaba todo cubierto de ellas y el cielo se había vuelto de color azul marino. No sé... es posible que la tata tuviera razón pero lo que sí era verdad era la hora en que la niña del botijo llegaba a la fuente. &lt;br /&gt;          Venía por la calleja andando despacio, bamboleando un botijo blanco demasiado grande para ella que, luego, cuando lo llenaba de agua, se veía que no podía con él y tenía que hacer un gran esfuerzo para llevarlo colgado de la mano. Entonces yo veía como se inclinaba hacia un lado su cuerpo flaco guardando el equilibro con el brazo separado del cuerpo a modo de palanca y regresaba por el mismo camino igual de despacio... lentamente. &lt;br /&gt;         Aquel día estaba ansiosa, había trazado un plan que quería llevar a cabo pero debía andar con  cuidado porque no tenía permiso ni de mamá, ni de la tata, para hacer lo que había pensado. En cuanto la viera en la Plaza, bajaría para hablar con ella y le preguntaría como se llamaba.&lt;br /&gt;       A la niña la vi desde el primer día que nos mudamos a la casa en el mes de Enero después de las Navidades con el traslado de papá. Estaba yo en aquella misma habitación probando mi cama con saltos y brincos mientras mamá y la tata se ocupaban de desembalar las cosas y atender a mis hermanos pequeños. Observaba la plazoleta que se veía desde mi balcón;  una Plaza pequeña, adoquinada, bastante redonda, rodeada de casas muy limpias que a mi me parecieron de dibujo de cuento y en el centro, una fuente de siete caños, redonda con unas rejas por donde se escapaba el agua que caía y que yo me preguntaba a dónde iba a parar. Entonces la vi por primera vez.&lt;br /&gt;         Flacucha, muy blanquita. Con unos pelitos rubios muy alborotados aunque se peinaba con trenzas,  siempre llevaba puestos unos vestidos demasiado cortos, no como los míos que me tapaban las rodillas hasta casi media pierna, y jamás la vi con zapatos de charol. Bueno he dicho  vestidos pero era sólo uno porque siempre la veía con el mismo, aunque limpio, eso sí. Era blanco con florecitas verdes y el cuerpo tenía un adorno con una cinta muy estrecha de color verde que formaba un lazo en el centro del pecho. En los meses de frío tampoco la vi nunca con abrigo, encima de aquel vestido blanco y verde, se ponía una chaqueta de lana de color marrón claro que tenía unos dibujos de colores rojos, blancos y azules y que comprobé como se le iba quedando pequeña poco a poco. Las mangas no le llegaban a la muñeca y cuando hacía mucho frío y se la abrochaba, le quedaba una abertura entre botón y botón. Me hacía gracia verla mientras llenaba el botijo de agua porque se le notaban las manos rojas por el frío y juntaba las rodilla huesudas una con otra, debía de ser para darse calor. Yo no lo sabía porque nosotros cerrábamos el balcón, se encendía la calefacción en una caldera que había en la cocina y calentaba toda la casa.&lt;br /&gt;       Un día, de pronto, aquel vestido de florecitas verdes se volvió negro; supuse que se lo habían teñido de ese color porque las florecitas se traslucían en un tono negro diferente, más opaco.  Eso me hizo suponer también que  vestía  de luto porque se le había muerto alguien y me dio mucha pena. Yo no quería vestirme nunca de negro ni aunque se muriera alguien porque los vestidos quedaban muy feos teñidos. También le habían teñido aquellos zapatos que eran los de siempre, unos con cordones pero que, antes, se veían marrones. Lo único que llevaba blanco eran los calcetines y nunca los llevaba de lana ni hasta la rodilla, eran cortos y finos. Siempre pensé que debía pasar mucho frío aunque a ella parecía que le daba igual. Cuando yo salía a la calle en invierno, la tata me ponía el abrigo con esclavina, la capotita en la cabeza y las manos las escondía en el manguito para tenerlas siempre calientes. &lt;br /&gt;          No se por qué pero aquella niña me gustaba, me parecía simpática. Se paraba a mirar el cielo, a observar los árboles y algunas veces, dejaba el botijo junto a la fuente y buscaba insectos, orugas o pequeños bichitos que arrimaba al árbol como si quisiera protegerlos. &lt;br /&gt;         Aquel día estaba llegando un poco tarde, hacía ya mucho rato que sonaron las campanadas del reloj del ayuntamiento y todavía no había aparecido. Intranquila, salí al balcón y fue cuando la vi venir por la calleja. El botijo en una mano y en la otra  un animalito del que no apartaba la vista. Al llegar a la plazuela dejó el botijo junto a la fuente y vi como buscaba algo con la mirada que no encontraba. Lo que llevaba en la mano parecía un pájaro que, supuse estaba enfermo porque no se escapaba de su mano. Fue entonces cuando miró hacia mi balcón y me vio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Oye, niña!- me dijo. Tan sorprendida me dejó que no supe contestarle. -¿Tienes una caja de cartón?- volvió a decir - He encontrado un gorrión herido pero me da miedo que se me caiga de la mano, si pudieras darme una caja de cartón para meterlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Yo no sabía qué responder, tenía prohibido hablar con extraños, pero aquella niña ya era como una amiga para mí. Entré en la habitación y busqué en el armario,  allí había cajas con zapatos, saqué unos blancos que ya me quedaban pequeños y con la caja en la mano y en silencio, salí al pasillo abrí la puerta con cuidado de que nadie me oyera y bajé a la calle. Allí estaba ella, junto a la fuente.&lt;br /&gt;       Cuando la vi de cerca me dí cuenta de que era una niña muy guapa con unos ojos muy dulces de color caramelos de miel y me enseñó el gorrioncito que tenía una patita herida y las alas embadurnadas de barro. Nos sentamos  en uno de los bancos de piedra que había frente  a la fuente y pusimos al pájaro dentro de la caja. Ella, hábilmente, se quitó un lazo estrecho y blanco que llevaba en los extremos de las trenzas y le vendó la pata al pequeño gorrión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Dentro de unos días se le habrá curado y ya podrá volar, ahora hay que darle de comer granitos, semillas, ponerle un cacharrito con agua y limpiarle las alas con mucho cuidado- me daba todas estas explicaciones con una voz suave y dulce que me encantó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Lo vas a llevar a tu casa?- le pregunté. Noté que se quedó un poco indecisa, meneó la cabeza, se mordió los labios y me respondió con un hilo de voz:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si, pero tendré que esconderlo, si mi padre lo ve, lo tirará a la basura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Lo primero que pensé fue que el papá de aquella niña era un ogro y eso le dio más fuerza al deseo de amistad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Desde que murió mi madre, él está siempre enfadado y tiene muy mal genio- aclaró algo avergonzada.   Iba a preguntarle su nombre, cuando apareció en la Plaza un hombretón mal encarado que se dirigió a ella y sin mediar palabra le dio un tremendo bofetón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Se puede saber por qué tardas tanto en llenar un botijo de agua, eh?- y agarrándola por las trenzas la empujó hacia la fuente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      La niña cogió el botijo y lo puso bajo el chorro para que se llenara mientras en su mejilla blanca surgían unos verdugones con la marca de los dedos de aquel hombre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si no vuelves en cinco minutos a casa, probarás la correa- oí que le decía el hombre que, afortunadamente, se marchó por donde había venido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué te ha pegado, quién es?- le dije asustada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Es mi padre. No te preocupes, ya te he dicho que tiene muy mal genio- Cogió el botijo con las dos manos para bajarlo de la fuente y con lágrimas en los ojos me dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Oye... ¿tú me cuidarías el pajarito? No puedo llevarlo a casa... ya ves como está de enfadado... - dijo señalando con la cabeza por donde se había ido el hombre, y con el asa del botijo agarrada con las dos manos, esperó mi respuesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Si... No te preocupes, yo lo cuidaré. Vivo ahí mismo, en esa casa- dije señalando el balcón- y cuando vengas a por agua subirás a mi casa y entre las dos lo curaremos hasta que pueda volar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    Se marchó con una sonrisa en su boca y una mirada triste en sus ojos, con su cuerpo flaco  inclinado hacia un lado para guardar el equilibrio y el botijo lleno de agua en la otra.&lt;br /&gt;       Esa fue la última vez que la vi. Nunca volvió. No pude saber qué sucedió.  Con ayuda de mis padres y la tata, curamos al pequeño gorrión hasta que una mañana soleada, lo echamos a volar y vimos como se alzaba en el aire para desaparecer en el cielo.&lt;br /&gt;      Nunca supe como se llamaba la niña del botijo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7184839993345043232?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7184839993345043232/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7184839993345043232' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7184839993345043232'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7184839993345043232'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/03/la-nina-del-botijo-cuento.html' title='LA NIÑA DEL BOTIJO - CUENTO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sb-t7Os28RI/AAAAAAAAATo/7oSK8Eu_ooY/s72-c/nostalgia.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-3393089989986972118</id><published>2009-03-02T02:35:00.000-08:00</published><updated>2009-03-02T02:43:11.251-08:00</updated><title type='text'>E L L A   - CUENTO</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sau3tXdPA9I/AAAAAAAAAPk/us_el0bwRMU/s1600-h/hada+pintura+04.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 243px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sau3tXdPA9I/AAAAAAAAAPk/us_el0bwRMU/s320/hada+pintura+04.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308538575804892114" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                                                 E L L A&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                                             C U E N T O&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       En aquel tiempo en el que nuestro domicilio se encontraba muy cercano al Parque de El Retiro, durante los días vacacionales, distraíamos las tardes entre los paseos del hermoso parque madrileño. Mientras mis hijos jugaban, yo me entretenía creando historias, unas veces verdaderas y otras ficticias o en lectura sosegada bajo la arboleda que, como soldados en formación, vigilaban los senderos. Entre todos los árboles,  siempre he amado mucho a los castaños, aunque no puedo explicar el motivo, y tal vez por eso, escogí para descansar y leer el libro que siempre llevaba bajo el brazo, un paseo bordeado de estos hermosos árboles. Entre los resplandores del sol que atravesaban las ramas  y la umbría propia del bosque, se formaba un acogedor rincón en el que un banco,  se ofreció como arrimo a mi cansancio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             "Comenzamos a verla pocos días después del principio de nuestros paseos diarios.  Llegaba lentamente apoyada en su enorme paraguas rojo como si fuera un bastón, miraba las copas de los árboles igual que si los estuviera estudiando y se sentaba en el banco situado bajo el enorme castaño de copa redondeada que, a mí, siempre me pareció que la abrazaba.Era muy mayor pero no se podía adivinar su edad, imposible de identificar. Su vestimenta  de lo más original, muy poco común en una mujer que ya se podía denominar como anciana, la diferenciaba, en mucho, del resto de las personas, sobre todo de las de su época. Siempre creí que su estación meteorológica preferida era el otoño porque, durante ese tiempo del año, se la veía más feliz. Parecía que la alegría se reflejaba en aquel rostro de piel muy blanca, terso, sin arrugas. Con un cabello plateado que recogía en un moño, tenía el aspecto de la reina de un país mágico. Muy pulcra aun en su extraña indumentaria, cuando se iniciaba el tiempo frío, se cubría con un chaquetón largo en tonos marrones rojizos sobre una falda ancha, marrón claro,  que sólo dejaba ver unos zapatos con cordones similares a los de los colegiales por los que asomaban unos calcetines amarillo-anaranjados  doblados varias veces sobre los tobillos. Una bufanda larga de lana, daba dos o tres vueltas sobre su cuello y mientras en una mano agarraba un maletín de viaje, grande, que parecía muy antiguo, del que jamás conocí su contenido pero que formaba parte de su identidad, en la otra sujetaba su inseparable y enorme paraguas rojo, aportando a toda su figura un aspecto de personaje sacado de un cuento infantil. Daba la sensación de que, en cualquier momento, podía elevar el vuelo lo mismo que si fuera la señorita Mary Poppins.  Era una mujer muy peculiar, y cuando se sentaba bajo el castaño, transmitía la placidez de haber llegado a casa. Suspiraba suavemente, miraba la copa como agradeciendo su sombra, incluido aquel abrazo que yo acostumbraba a inventar, sonreía y observaba cada incidente como si  su única misión fuera vigilar que todo guardara un orden.&lt;br /&gt;       Le gustaban los niños, los ancianos y los marginados; pude comprobarlo desde el observatorio de mi banco en el que me sentaba para estudiarla unos metros alejada de ella, en el camino del parque. No fui la única que se fijó en la singular mujer. A mis hijos también les fascinó su encanto y acabamos llamándola ELLA. &lt;br /&gt;         Poco tiempo después de nuestra coincidencia en el paseo de los castaños, pude ser testigo de sucesos insólitos que ocurrían durante su presencia a los cuales no se les podía dar una explicación racional. Un día,  un niño  jugaba con una pelota muy cerca de donde se encontraba  sentada, en su carrera tras el balón, tropezó y cayó hiriéndose en una rodilla. Asombrada, vi como,  ella,  se alzaba con una agilidad inusual para sus años, sentó al niño sobre el banco, comenzó a hablarle mientras  restañaba la sangre de la herida con lo que parecía un pañuelo blanco, y el pequeño dejó de llorar, sonrió, la miró a la cara y volvió a correr tras la pelota; en su rodilla no se veía ninguna herida. Eso me sorprendió aunque llegué a pensar que mi apreciación había sido incorrecta y la herida no era tan grande como en un principio creí. Acostumbraba a conversar con los indigentes que se acomodaban a su lado, cosa que a mi me preocupaba. Yo no los perdía de vista, mi primera ocurrencia era la facilidad que se les ofrecía para el robo del inseparable maletín que mantenía en el suelo cerca de sus pies. Sin embargo, los necesitados que se acercaban, terminaban charlando amigablemente con ella, al cabo de un rato se levantaban muy sonrientes y con aspecto de felicidad, se alejaban paseo adelante como si hubieran encontrado una solución a sus vidas, jamás soñada.&lt;br /&gt;       Más de una vez estuve tentada de acercarme e iniciar una conversación para conseguir esa intimidad que ofrecía a quien se aproximaba hasta ella, pero su mirada me detenía. Sus ojos grandes, claros, de un extraño color ámbar, hablaban sin pronunciar palabras. Cuando me miraba, estaba segura de que conocía mis pensamientos hasta lo más profundo de mi alma, como si se hubiera apoderado totalmente de mi, pero de una manera sutil, suave, maternal. Ella me comprendía, poseía el conocimiento más recóndito de todo mi ser, mis defectos, mis virtudes..., y era imposible mantener la mirada de aquellos ojos hermosamente amarillos que en algunas ocasiones se tornaban amarronados como las hojas otoñales de aquel castaño, lo mismo que si se mimetizara con ellas. No sé por qué, me mantenía aparte. Yo no debía acercarme hasta ella, sólo me permitía observarla y pronto comprendí el poder que ejercía sobre mí.  Sin palabras audibles, me parecía oírla decir: "...tu ahí quieta, no puedes acercarte, no es el momento..." y ese dirigir mis actos de manera encubierta, que de alguna forma me inquietaba,  por otra parte, me proporcionaba la fuerte seguridad que ofrece sentirse protegida.&lt;br /&gt;       Una tarde de finales de verano, cuando los vientos anunciadores del otoño desnudaban los árboles cubriendo los caminos de hojas semejante a una alfombra dorada, se desató de improviso una fuerte tormenta, con relámpagos y truenos aterradores acompañados de una lluvia torrencial. Lo primero que pensé fue en ayudar a la anciana pero ella abrió su paraguas rojo que parecía un palio y siguió sentada en el banco. Yo eché a correr con mis hijos que intentaban cobijarse bajo los altos cedros pero, conociendo el peligro que esto significa en una tormenta, no se lo permití y cuando, en las prisas buscábamos la carretera libre, uno de los esbeltos abedules del paseo, fue alcanzado por un rayo. Desgajado, lo vi caer sobre mi hijo pequeño y el terror me paralizó. Cuando ya creí que lo golpeaba, de una  manera irreal, el árbol dio un quiebro y cayó con toda su fuerza frente a mi hijo. Algo intangible me obligó a mirar hacia atrás; allí estaba la anciana, con su chaqueta rojiza, sus zapatos, sus calcetines y su bufanda; el maletín en una mano y el paraguas rojo cerrado  apuntando al árbol como si fuera una espada salvadora. Volví  a por mi hijo, estaba empapado pero sin un rasguño. Mis otros hijos me llamaban bajo la lluvia para que me apresurara a salir del parque y al mirar hacia atrás para agradecer a la mujer, no sabía qué, ésta había desaparecido. La busqué con los ojos pero no la localicé por ningún camino, se había esfumado.&lt;br /&gt;       Con el principio de las clases, mis hijos ya no tenían tanto tiempo libre y dejamos de ir al parque, sólo lo frecuentábamos algunas mañanas de domingo cuando el tiempo lo permitía, en las que íbamos toda la familia a dar un paseo antes de la comida. Y poco a poco el recuerdo de la mujer se fue olvidando. La vida seguía su curso normal.&lt;br /&gt;       Mi marido, que por su profesión trataba con embajadas extranjeras, cierto día fue invitado a una fiesta en una de ellas a la que yo debía acompañarle. Habían llegado los reyes del país correspondiente y celebraban un acontecimiento nacional. Yo estaba ilusionada, estas celebraciones no eran muy frecuentes y me compré un precioso vestido de noche en tonos verdes que era el que más me gustaba y el que yo creía más favorecedor para mi apariencia. Cuando llegó el momento del festejo, al entrar en la sala donde se iba a celebrar el baile, fui presentada a las personalidades y al llegar a los reyes, no pude reprimir un respingo. ¡La reina era ella, la peculiar anciana del parque! Vestida con un precioso traje de fiesta en color negro y una diadema espectacular que adornaba su cabeza nívea, me miró a los ojos con aquella inverosímil mirada suya de color amarillo; en el momento en que yo iniciaba la reverencia que me exigía el ceremonial, sonrió con dulzura, me apretó los dedos de la mano en un saludo protocolario que, aun así,  sentí fuertemente íntimo, y siguiendo a mi esposo, esperé el comienzo de la música que invitaba a la danza. Pero mi interés estaba en la Reina. Pasé la noche observándola sin ver nada de particular en su comportamiento, era una anciana noble, muy ceremoniosa en su trato pero que en ningún caso se fijó en mí más de lo que debía. Tanto es así, que llegué a pensar que yo estaba viendo visiones. &lt;br /&gt;         A la vuelta a nuestra casa, una vez finalizada la fiesta, no pude evitar la pregunta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Luis, ¿sabes si se cuenta algo especial de la reina?- pregunté a mi esposo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué lo preguntas?- respondió  sorprendido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       En aquel momento supe que había algo fuera de lo común sobre aquel asunto, algo que mi marido no había comentado  e hice hincapié en la pregunta, añadiendo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Parece una persona muy peculiar...no sé... un hada...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Aquí tengo que decir que Luis, mi marido, me consideraba una persona excesivamente imaginativa y, más de una vez,  había recibido una buena regañina de su parte por sacar las cosas de su contexto habitual, sin embargo, esta vez no sucedió así. Me miró fijamente con aquellos ojos suyos entre guasones y serios que yo amaba tanto y me dijo, ya cambiando la vista:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Se cuentan anécdotas de ella... dicen que aparece y desaparece...Le gusta mucho perderse en el bosque y tiene un sobrenombre que no sé si es conocido por ella...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Cómo la llaman?- pregunté expectante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-La reina de los árboles- dijo, guardó silencio durante unos segundos sin dejar de observarme, sonrió y continuó diciendo al mismo tiempo que acariciaba mi  rostro: -¡Anda chatilla, que ya tienes tema para imaginar historias...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Pero, no sé por qué, aquello fue una anécdota que acabó en el baúl del olvido y pensé que la semejanza de la Reina con la anciana del parque, esta vez sí había sido imaginación mía.&lt;br /&gt;       Pronto  llegaron unas nuevas vacaciones escolares y el buen tiempo permitió las horas de descanso y juegos en los mismos jardines. Una tarde, volví a verla. Como en tiempos anteriores, se acercó con su característica vestimenta  y se sentó en el banco que había bajo el castaño. Esta vez no pude refrenar la curiosidad, pero en el momento en  que me incorporaba para dirigirme a ella y aclarar mis dudas, oí la voz del mayor de mis hijos que me advertía de como su hermano menor había trepado a un árbol, hecho que transgredía todo lo autorizado por mi  en sus juegos. Después de obligarle a bajar y aguantar la correspondiente reprimenda, cuando volví a mi lugar y quise acercarme a la anciana, ésta había desaparecido... pero junto al castaño frondoso de copa redondeada, pude ver un árbol en el que jamás me había fijado. No conocía la especie y sus preciosa hojas me sorprendieron hasta cortarme el aliento. Aun estando en verano, presentaban un color ámbar inigualable en ningún otro árbol y acaricié su textura parecida a suave terciopelo mientras tintineaban en una música única movidas por un viento inexistente. Toqué la madera de su tronco que me respondió con una tibieza indescriptible y entonces vi, apoyado en él, un enorme paraguas rojo. "&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;       Y aquí termina esta historia, la historia  de  E L L A, "la Reina de los árboles", como la he llamado desde entonces. Una mujer misteriosa, extravagante, peculiar y mágica. No volvimos a verla nunca más y al recordarla, me pregunto si existió o todo fue parte de mi imaginación desbordada. Nunca lo sabré... pero todavía conservo como un enigmático recuerdo, aquel enorme paraguas rojo que encontré apoyado en el tronco de un extraño árbol. Jamás he conseguido abrirlo, es irreal, como si hubiera emergido de las páginas de un cuento infantil.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-3393089989986972118?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/3393089989986972118/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=3393089989986972118' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3393089989986972118'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3393089989986972118'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/03/e-l-l-cuento.html' title='E L L A   - CUENTO'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sau3tXdPA9I/AAAAAAAAAPk/us_el0bwRMU/s72-c/hada+pintura+04.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-8235856960628434988</id><published>2009-03-01T03:12:00.000-08:00</published><updated>2009-03-01T03:20:12.095-08:00</updated><title type='text'>EL HADA PELUSITA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sapt3LM3CyI/AAAAAAAAAO8/Bqu8jAEgcUc/s1600-h/flores39.JPG"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 320px; height: 240px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sapt3LM3CyI/AAAAAAAAAO8/Bqu8jAEgcUc/s320/flores39.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308175905476512546" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                                             EL HADA  PELUSITA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Había una vez un hada muy pequeñita, tan fea que  estaba envuelta en una pelusa blanca y parecía la semilla de una flor y por eso en el país de las hadas la llamaban Pelusita. Se trasladaba con el viento o en las chispas luminosas de las estrellas donde subía de un salto para navegar  por el firmamento y siempre se escondía para que nadie viera lo fea que era.&lt;br /&gt;      Un día la Gran Reina Dorada la llamó a su presencia y le dijo:&lt;br /&gt;-Pelusita, ha llegado la hora de que consigas la varita mágica, para ello debes ir a la tierra y traer las lágrimas de una niña para cambiarlas por una sonrisa.&lt;br /&gt;     Y dicho ésto, la Gran Reina  Dorada  puso en su mano a Pelusita, sopló  sobre ella y la echó a volar por los aires. Pelusita, muy asustada y triste porque no quería bajar hasta la tierra, se agarró a los faldones del viento que en aquel momento paseaba por los alrededores y dando volteretas para un lado y para otro se  alejó del país de las hadas.  &lt;br /&gt;      Al poco rato, cuando ya pudo sentarse cómodamente sobre la tela del viento,  vio un país  lleno de niños y decidió bajar y mirar a escondidas lo que pasaba allí.&lt;br /&gt;-Viento, por favor, bájame hasta ese lugar que necesito llevarme las lágrimas de una niña para cambiarlas por una sonrisa- le dijo.&lt;br /&gt;      El viento, despacito,  la dejó sobre el banco de un parque y se marchó para seguir paseando por el espacio.  Pelusita comenzó a buscar una  niña que tuviera lágrimas pero allí todos los niños eran tan guapos  y felices que  pasaban el tiempo riendo y riendo. Cuando la vieron volar con aquella pelusa blanca, los niños creyeron que era la semilla de una flor y corriendo fueron tras ella para atraparla. Unos intentaban sujetarla entre los dedos pero Pelusita, se escurría entre las rendijas y escapaba volando.&lt;br /&gt; -¡Esa semilla es mía!-decía uno –voy a espachurrarla.&lt;br /&gt;-No, es para mí- decía otro intentando darle un pisotón.&lt;br /&gt;-Esa semilla la quiero aplastar entre las hojas de un libro- decía otra niña con la cara llena de churretes –verás como se seca y se queda como un papel.&lt;br /&gt;       Pelusita, temblando de miedo no se daba cuenta de que estaba en el país de los niños traviesos y cuando ya la tenía uno entre sus manos, de una ventolera, su amigo el viento la arrebató  y se la llevó por los aires.  Cuando   se le pasó el susto vio que, al fin,  llegaba al país de los hombres. Un país precioso; con campos  verdes,  mares inmensos, ríos y cascadas y lleno de hermosas flores entre las que el viento dejó a Pelusita. Se sentía tan feliz  calentada por los rayos del sol que casi se queda dormida pero un ruido la despabiló. Prestó atención,  miró por la rendija de  entre los dos pétalos de una flor y vio a una niña  sentada a la orilla de un río,  con las mejillas llenas de un agua rara que no sabía qué era. Pelusita  se acercó despacito y le dijo:&lt;br /&gt;-Niña, ¿por qué estás triste? ¿y por qué sale agua de tus ojos?&lt;br /&gt;La niña,  al ver una pelusita blanca que le hablaba  y que no conocía las lágrimas,  se quedó muy sorprendida.  La cogió con la mano y le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Es  que no conoces las lágrimas? ¿Quién eres tú que  tienes tanta suerte que no sabes lo que es llorar?.&lt;br /&gt;-Soy el Hada fea Pelusita. Busco a un niño triste porque tengo que llevarme sus lágrimas para cambiarlas por una sonrisa,  pero no sabía que las lágrimas eran agua que salía de los ojos, creía que era alguna cosa que los niños tenían en las orejas.&lt;br /&gt;      La respuesta le hizo tanta gracia a la niña que olvidando su tristeza, le contestó:&lt;br /&gt;-¿Y cómo es que no lo sabes?&lt;br /&gt;-Porque en el país de las hadas no se llora nunca.&lt;br /&gt;      El Hada  Pelusita se  colocó  en el pelo de la niña  como un adorno. La niña se reflejó entonces en el río y Pelusita, asombrada, vio que era una niña más fea que ella. La niña al ver su cara, volvió a llorar desconsolada y a Pelusita le entró una tristeza tan grande que, sin darse cuenta, notó como de sus ojos salía un agua que rodaba por sus mejillas y caía en gotas por su gran nariz. &lt;br /&gt;-Pero, Pelusita-  le dijo la niña- ¡si tu también estás llorando!&lt;br /&gt;-¿Este agua que cubre mis mejillas es llorar? - pues no resulta tan triste como creía porque a mi me deja muy tranquila.&lt;br /&gt;       A la niña le hizo gracia el comentario de la pequeña hada y se puso a reír. El hada fea Pelusita, se quedó asombrada. Con la risa, el rostro de la niña se había transformado en algo tan hermoso que la dejó boquiabierta, y le dijo a la niña:&lt;br /&gt;-Mírate ahora en el espejo del río.&lt;br /&gt;       La niña al verse tan bella, no paró de reír y se fue muy contenta a jugar con otros niños.&lt;br /&gt;       Pelusita se quedó pensando en lo que había visto y decidió subir al país de las hadas para hablar con la Gran Reina Dorada.&lt;br /&gt;       Cuando llegó y pasó a presencia de la Reina, está le preguntó:&lt;br /&gt;-¿Has traído las lágrimas de una niña, Pelusita?&lt;br /&gt;-No, majestad.&lt;br /&gt;-¿Y por qué?-volvió a preguntar la Reina- Así no podremos cambiarlas por una sonrisa para que esa niña esté siempre contenta.&lt;br /&gt;        Pelusita le respondió:&lt;br /&gt;-No es necesario cambiar nada en los niños, majestad, porque ellos necesitan llorar y reír para aprender que las dos cosas son hermosas.&lt;br /&gt;-¿Y tú cómo lo sabes?- preguntó, otra vez, la Reina.&lt;br /&gt;-Porque yo también he llorado, mi Reina y cuando lo he hecho, el corazón se ha quedado tan sereno que no me importaría volver a llorar.&lt;br /&gt;       La Gran Reina Dorada de las Hadas se quedó pensativa durante un rato y luego dijo:&lt;br /&gt;-Bien, Pelusita. Llevaremos este asunto a los Siete Sabios que cuidan la alegría de los niños para saber que opinan.&lt;br /&gt;       Al día siguiente, la Gran Reina Dorada de las hadas, se envolvió en la túnica invisible de viajar por el cielo y con Pelusita en la mano, llegó al país donde vivían los Siete Sabios que cuidan la alegría de los niños. Al entrar en aquella sala suspendida en el aire para que nadie la viera, La Reina y Pelusita vieron como los Siete Sabios, miraban con un enorme telescopio por los agujeros que había en el aire, observando el comportamiento de los niños. Al verlas, el más Sabio de todos, se peinó la barba blanca que le llegaba hasta los pies y las hizo sentarse en una nube muy blandita.Cuando la reina iba a explicar la aventura del Hada fea Pelusita, el Sabio dijo:&lt;br /&gt;-Noooo, noonono...¡¡¡ No son necesaria explicaciones, lo hemos observado todo con el telescopio que llega hasta la tierra desde nuestra ventana, y  después de reunirnos para esclarecer este asunto, hemos decidido por unanimidad que los niños también necesitan llorar un poco porque luego, le dan más valor a la risa. Así que ya no habrá que salir a por lágrimas de niñas ni de niños para cambiarlas por sonrisas, porque ellos solitos, lo saben hacer y eso les ayuda a conocer que en la vida, se deben tener las dos cosas, la tristeza que provoca las lágrimas y la alegría que provoca la risa. Y como premio al Hada Pelusita que es quien lo ha descubierto, ofrecemos a Pelusita la varita mágica especial de la belleza, la bondad y la sabiduría.&lt;br /&gt;       Se hizo una gran fiesta en el país de las hadas para festejar a Pelusita y cuando le fue entregada la varita mágica especial de la belleza, la bondad y la sabiduría, Pelusita sintió como su ser se transformaba y al reflejarse en el espejo del cielo, vio que era el hada más pequeña pero también la más hermosa del país de las hadas.&lt;br /&gt;       Por eso amiguitos, os pido que cuando veáis una pelusa que parezca la semilla de una flor, dejarla volar, porque puede ser el hada Pelusita que está ayudando a los niños a ser felices.... aunque también tengan que llorar un poquito de vez en cuando.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-8235856960628434988?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/8235856960628434988/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=8235856960628434988' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8235856960628434988'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/8235856960628434988'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/03/el-hada-pelusita.html' title='EL HADA PELUSITA'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/Sapt3LM3CyI/AAAAAAAAAO8/Bqu8jAEgcUc/s72-c/flores39.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-7504659757718930656</id><published>2009-03-01T01:42:00.001-08:00</published><updated>2009-03-01T01:45:25.570-08:00</updated><title type='text'>EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SapYt7O8f4I/AAAAAAAAAOs/-b-hghNsVg8/s1600-h/manzana3.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 177px; height: 133px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SapYt7O8f4I/AAAAAAAAAOs/-b-hghNsVg8/s320/manzana3.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5308152656827285378" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                         EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      En el interior de una jugosa manzana que estaba colgada de un árbol, vivía una familia de gusanitos. Además del papá y la mamá gusano, nueve hermanitos pasaban el día entrando y saliendo de aquella manzana que era su hogar.  &lt;br /&gt;    &lt;br /&gt;     Una mañana, después de atiborrarse de cereales, los gusanitos estaban tan gordos que la manzana no pudo sostener el peso y ¡plaff...! cayó al suelo en medio de una barahúnda tremenda  de muebles cacharros y trastos de todas clases que asustaron a toda la familia de gusanitos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     ¡Menudo susto se llevaron! En un momento se encontraron todos amontonados unos encima de otros, enredados sin saber quién era quién hasta que, poco a poco, se fueron serenando y, aunque algo mareados, comenzaron a investigar el suceso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡ A ver, dejarme solo!- decía el papá haciéndose el valiente -¡que nadie se mueva¡- y despacito asomó la cabeza por la puerta para ver a donde habían ido a parar. &lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;      Cuando el papá gusano comprobó que no había ningún peligro, dejó salir a la mamá acompañada de todos los gusanitos hechos un revoltijo para que los pudiera ir desenredando mientras  los contaba, mirando que no le faltara ninguno y así, poco a poco, todos empezaron a correr por un lado y por otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Es un campo de hierba!-  decían muy asombrados -¡qué bien huele y cuánto sol!.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Y sin pensarlo más se pusieron todos a jugar al escondite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dindín, que era el más pequeño empezó a correr, a correr, para esconderse muy lejos y tanto se alejó que, cuando quiso darse cuenta, se había perdido. &lt;br /&gt;        Como no encontraba a ninguno de sus hermanos ni tampoco la manzana que era su casa, se puso a llorar a moco tendido sin saber que hacer.&lt;br /&gt;       De pronto, ante él apareció un gigante vestido de negro con unas espadas en la frente que lo asustó muchísimo  y para hacerse el valiente, con voz temblorosa le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¿qué cosita eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy el gran escarabajo de la pradera ¿es que no me ves?- le contestó el gigante muy enfadado -¿qué haces tú por aquí, pequeño gusano?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Estaba jugando al escondite con mis hermanitos y me he perdido- dijo Dindín, medio llorando otra vez- ¿tu podrías decirme dónde está mi casa?- preguntó pensando que aquel escarabajo tan grande también debía de ser muy listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El escarabajo grande que aunque parecía malo no lo era, le respondió a Dindín con su voz ronca:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; -Súbete a mis espaldas y te llevaré un trecho por el camino a ver si la encuentras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Díndín hizo lo que le indicó el gigante y mientras este caminaba, el gusanito aprovechó para echar una siestecita  subido en aquella especie de autobús viviente. Al llegar a un cruce de caminos el escarabajo lo ayudó a bajar al suelo y le dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Te dejo aquí gusanito, yo tengo muchas cosas que hacer y no puedo alejarme más. Sigue camino adelante y encontrarás tu manzana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Dindín volvió a caminar, a caminar,  hasta llegar a un huerto lleno de lechugas y como empezaba a hacer calor, se metió  entre ellas. Caminaba saltando de una a otra cuando un ruido lo obligó a esconderse asustado. Del interior de una de las lechugas más grandes  salió un ser enorme, que se arrastraba lentamente ayudado de un bastón. Dindín que nunca había visto nada igual, asombrado, le preguntó:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Y tú ¿qué cosita eres?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El animal, se sorprendió al oír la voz del gusanito, se quedó mirándolo, se puso las gafas de ver y entre tos y tos, le respondió:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Soy un viejo caracol ¿es que no me ves? Llevo la casa a cuestas y soy tan viejo que ya he visto nacer y morir lechugas a cientos,  necesito un bastón para andar porque ya no puedo arrastra mi cuerpo, y la tos no me deja respirar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;         Y diciendo ésto, sacó del bolsillo un frasco de jarabe para la tos, tomó un traguito con cara de asco  y continuó caminando despacio, despacio. Dindín, que comenzaba a estar muy cansado y hambriento, le pidió que le indicara el camino para llegar a su casa y  el caracol que además de viejo, era sabio y bueno, le acompañó hasta donde empezaba el prado de manzanos para que el gusanito encontrara la que era su casa y había perdido.&lt;br /&gt;        Por el camino Dindín comenzó a ponerse muy triste y a sentirse muy mareado... muy mareado... y al llegar a la manzana que era su casita, haciéndose una rosca sobre sí mismo, se acostó rápidamente en su cama sin preocuparse de la alegría que tenía toda la familia por volver a verlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Por la mañana al despertarse, Dindín se encontró con una sorpresa mayúscula. Su casita ya no era la manzana, estaba dentro de otra  demasiado pequeña para él porque se sentía muy encogido.  Pero ¡qué preciosa era! De un  color amarillo dorado muy transparente, suave y sedosa. Intentó tocarla por un  lado y por otro pero como le quedaba muy  ajustada, apenas podía rebullirse y  comenzó a hurgar con una patita en uno de los extremos hasta que hizo un agujero por donde pudo salir a explorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;    ¡Eso si que fue una sorpresa! En cuanto estuvo fuera  comprobó que...¡ya no era un gusanito! Su cuerpo tenía dos preciosas alas de color azul aterciopelado, una a cada lado de su cuerpo con unos dibujos blancos y negros preciosos. Dindín no había  visto nunca una cosa tan bonita y  cuando comprobó que al mover la alas podía elevarse, sintió tanta alegría que comenzó a  bailotear por el aire posándose de flor en flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Y entonces se dio cuenta de que ya no necesitaba ninguna manzana para vivir porque había llegado el tiempo de convertirse en mariposa. A partir de aquel momento, su casa era el aire, la hierba, las flores, el campo... y se sintió libre, tan libre, que  volando, volando,  se elevó cada vez más alto, hasta alcanzar el cielo, hizo un par de piruetas y bajó hasta la flor más hermosa que había en el campo, allí se acomodó y comenzó a libar el néctar que desde entonces era su alimento.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-7504659757718930656?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/7504659757718930656/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=7504659757718930656' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7504659757718930656'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/7504659757718930656'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/03/el-gusanito-que-se-perdio.html' title='EL GUSANITO QUE SE PERDIÓ'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SapYt7O8f4I/AAAAAAAAAOs/-b-hghNsVg8/s72-c/manzana3.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-3890267310014771966</id><published>2009-02-28T01:52:00.000-08:00</published><updated>2009-02-28T02:00:55.734-08:00</updated><title type='text'>EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SakKhBKsNZI/AAAAAAAAAOU/wdxAzrhZphM/s1600-h/Angelito+con+flor.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;width: 251px; height: 320px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SakKhBKsNZI/AAAAAAAAAOU/wdxAzrhZphM/s320/Angelito+con+flor.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5307785198198076818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;ESTE CUENTO NO TIENE NADA QUE VER&lt;br /&gt;CON LOS DE "LA BABOSA MILAGRITOS"&lt;br /&gt;LO PONGO EN EL BLOG PORQUE HA TENIDO&lt;br /&gt;MUCHO ÉXITO. ESPERO QUE OS GUSTE.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                       EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Arriba, arriba, en esa parte del cielo que no se ve desde la tierra, existe un lugar secreto donde se guardan las cosas hermosas de la naturaleza: el sol, la luna, la luz, los amaneceres y los ocasos, todas las estrellas a las que se les saca brillo a diario y también los colores con los que se pinta el arco iris.&lt;br /&gt;       Estas cosas que nos parecen tan naturales, están, cada una de ellas, cuidadas por unos angelitos que son quienes se ocupan de que todo esté limpio, brillante y en orden para cuando llega el momento de  ocupar el sitio que a cada cosa  le corresponde.&lt;br /&gt;       Hoy vamos a explicar la historia del angelito más revoltoso de todos. No tiene nombre porque en el cielo cada cual se reconoce sin tener que llamarse y es el que se encarga de pintar el arco iris que, aunque nunca se ha dicho, entonces sólo tenía seis colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul y añil.  Este angelito es  muy, muy pequeñito, con el pelo enmarañado en unos rizos muy rubios y unos ojos chispeantes como dos estrellas y siempre lo encontraremos con el pincel en la mano dando brochazos, una vez a la franja roja, luego a la verde, más tarde a la amarilla... y así a todas ellas, para que cuando en esas tardes lluviosas en las que de pronto luce un rayo de sol, se pueda contemplar un maravilloso arco iris.&lt;br /&gt;      A este angelito revoltoso y travieso, le gustaba dibujar ventanitas en esas nubes blancas que parecen un trozo de algodón, para asomarse y poder curiosear todo lo que sucedía en la tierra y aquel día, sin que nadie lo advirtiera, se escapó por una de ellas. Desplegó sus alas transparentes y volando, volando, se acercó hasta la tierra. Cuando ya estaba llegando se dio cuenta de que no sabía aterrizar y entonces se introdujo en una nube gris llena de agua, se agarró a una gota de lluvia de esas que parecen lágrimas gordas, se dejó balancear en el aire y lentamente fue a posarse sobre la hoja de un nenúfar blanco que estaba en el centro de un lago.&lt;br /&gt;       Al caer, se quedó panza arriba durante un rato, un poco asustado sin saber donde se encontraba, hasta que al fin, cuando  pudo incorporarse, vio que estaba sobre la superficie de un lago, Al principio, se quedó boquiabierto, aquello era ¡tan bonito! que pensó que todavía estaba en el cielo pero al tocar el agua y mojarse los deditos,  se dio cuenta de la diferencia porque cuando estás en el cielo nunca te mojas, sólo  te hundes, te hundes como si estuvieras en el interior de una burbuja y  flotas de un lado para otro lo que resulta muy divertido. En aquel momento fue cuando se dio cuenta de que aquella superficie que parecía de cristal era  parte de la tierra.&lt;br /&gt;       El angelito se puso muy contento y  creyó que aquel era un lugar ideal para jugar así que comenzó a navegar sobre el nenúfar inventando viajes que le llevaban a lugares desconocidos. Las carpas plateadas, al ver aquel angelito chiquitín, tan alegre y revoltoso, se pusieron a jugar con él que, ni corto ni perezoso, se lanzó al agua para bucear entre las ranitas verdes dejándose zambullir de un salto desde las azules libélulas que volaban haciendo piruetas. Al cabo de un rato, ya cansado y un poco aburrido, se subió encima de la  libélula más grande que lo llevó hasta el bosque donde comenzó a pasear contemplando las flores que no conocía, observando el vuelo de los pájaros y escuchando ensimismado sus gorjeos.  Y  persiguiendo abejas y mariposas que nunca alcanzaba, se entretuvo, hasta que, agotado, se quedó dormido entre la hierba de un prado.&lt;br /&gt;        Al despertarse estaba tan entumecido que apenas se podía mover y como añoraba mucho su cielo,  decidió terminar su aventura y emprender el viaje de vuelta. Pero cuando quiso elevarse, no pudo volar por más que lo intentó. Una y otra vez daba saltitos para que sus alas se movieran pero era inútil, no podía volar. Muy, muy asustado, miró a su espalda y vio con horror que ¡no tenía alas! ¡habían desaparecido! Entretenido con tanto juego no se había dado cuenta de que las había perdido. Aterido de frío y sin saber qué hacer, se quedó acurrucado junto a un arbusto y comenzó a llorar. Pero vosotros no sabéis que los angelitos no lloran igual que las personas y de sus ojos comenzaron a caer unas lágrimas chiquitinas, chiquitinas, que eran como campanitas y al llegar al suelo dejaban oír una bonita melodía: ¡Tiinn tantaranntann...! ¡Tiin tantaranntann...! Y gracias a esta música, el angelito se salvó, porque, en aquel momento, una niña que paseaba por el bosque recogiendo violetas, al oír el repiqueteo, buscó entre los arbustos para descubrir lo que ocasionaba aquella música y encontró al angelito hecho un ovillo y llorando desconsoladamente. &lt;br /&gt;       La niña, lo recogió con mucho cuidado, lo metió en su bolsillo y lo llevó a su casa donde, envuelto en un trozo de bufanda lo arrimó a la chimenea para que se calentara. Cuando se recuperó, el angelito revoltoso  le explicó a la niña su aventura y le dijo, hecho un mar de lágrimas, que no podía volar porque había perdido sus alas.&lt;br /&gt;       La niña, compadecida de aquel angelito llorón, chiquitín y sin alas, quiso ayudarle y se le ocurrió una idea. Deshojó las violetas que había cogido en el bosque y comenzó a hacer su trabajo mientras el angelito dormía un ratito.&lt;br /&gt;        Cuando por la mañana salió el sol, el angelito vio que la niña tenía entre sus manos dos bellas alas hechas con pétalos de violetas, las más hermosas alas que jamás había visto. La niña le ayudó a colocárselas bien sujetas en la espalda y el angelito chiquitín y revoltoso, después de darle las gracias,  echó a volar perdiéndose en la inmensidad azul.&lt;br /&gt;       Al llegar al cielo, fue corriendo a por el pincel para retocar el arco iris que había abandonado con su aventura y se fijó que entre todos aquellos bonitos colores, faltaba uno que nunca había estado allí. ¡Al arco iris le faltaba el color de sus alas, el violeta! Entonces, el angelito, humedeció el pincel en los extremos de aquellas alas que eran pétalos de flor y añadió una franja a los otros seis colores.&lt;br /&gt;       Desde entonces, el arco iris que vemos cuando el sol ilumina las gotas de lluvia, tiene siete colores: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, añil y... ¡violeta! El color de las alas de un angelito revoltoso y travieso que quiso correr una aventura en la tierra y perdió sus alas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/6722948533745755627-3890267310014771966?l=loscuentosdemagda.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/feeds/3890267310014771966/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=6722948533745755627&amp;postID=3890267310014771966' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3890267310014771966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/6722948533745755627/posts/default/3890267310014771966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://loscuentosdemagda.blogspot.com/2009/02/el-angelito-que-perdio-sus-alas.html' title='EL ANGELITO QUE PERDIÓ SUS ALAS'/><author><name>magda</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00646855578563031448</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://1.bp.blogspot.com/-R5JmM3wFens/TbG6tDB9hTI/AAAAAAAABDM/uG0f2Ms5Ti8/s220/magda%2Bfoto%2Bperfil.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SakKhBKsNZI/AAAAAAAAAOU/wdxAzrhZphM/s72-c/Angelito+con+flor.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-6722948533745755627.post-3080074303700180540</id><published>2008-06-10T03:46:00.000-07:00</published><updated>2008-12-11T20:10:15.335-08:00</updated><title type='text'>DIA DE PISCINA</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SE5eH8YM7II/AAAAAAAAAHg/LI_waMYcVtM/s1600-h/Milagritos+en+la+piscina+definitivo+red.jpg"&gt;&lt;img style="float:right; margin:0 0 10px 10px;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_8eWNiLSyVxc/SE5eH8YM7II/AAAAAAAAAHg/LI_waMYcVtM/s320/Milagritos+en+la+piscina+definitivo+red.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5210205309473975426" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;                  AVENTURAS Y DESVENTURAS DE LA BABOSA MILAGRITOS&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                                   DÍA DE PISCINA&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       El Presidente de la Comunidad del jardín de Milagritos, Don Manuel el Arrendajo, dio permiso para que se abriera la piscina el día primero de Julio y todos los habitantes estaban la mar de contentos esperando el Domingo para estrenar sus trajes de baño, sus toallas, sus gafas de sol y sus sombreros de paja. Y todas las señoras llenaron la tienda "Todo es un Chollo" del Topillo Pitymy para hacer allí las compras y atiborrar sus bolsos de cremas "aftersun" que nadie sabía porque se llamaban así pero que era con lo que se tenían que embadurnar antes de exponerse al sol del verano.&lt;br /&gt;       &lt;br /&gt;       Milagritos que ya le había echado el ojo a un bikini rosa chicle chillón, exportado de París, fue la primera que entró en la tienda aquella mañana de sábado. Se había levantado a las cinco de la mañana porque quería ser la primera de la cola a la espera de que el Topillo abriera la puerta y cuando entró, se fue como una flecha a por su bikini, a la estantería donde estaban los trajes de baño. La verdad es que casi se queda sin él porque una de las cochinillas del grupo de limpiadoras del jardín que ya comenzaba a hacerse un poco vieja, quería aprovechar sus últimos momentos hermosos para lucirse en la piscina y ambas al mismo tiempo se hicieron con el bikini. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Qué es mío!- gritaba Milagritos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Yo lo he cogido primero!-chillaba la cochinilla vieja.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tira de aquí y tira de allá, cada una por un lado, casi se quedan las dos sin bikini porque poco faltó para que lo hicieran pedazos. Pero Pitymy que estaba muy al tanto de lo que pasaba en la tienda porque sabía que cuando se juntaban tantas señoras a comprar aquello era el desbarajuste, se acercó muy amable y dijo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¿Por qué no compra una de ustedes ese bikini recién llegado de Dinamarca? Es de lo más sexy y es  la última moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Milagritos que vio que también era de color rosa, se fue a por él como una fiera y, por esa suerte que a veces se tiene en la vida, lo consiguió antes que la cochinilla. Lo miró, lo remiró y se quedó con él. Eso de que era el último grito en bikinis, le daba mucho tono a la compra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El problema llegó cuando se lo probó en casa. Como con las prisas no se fijó mucho en la talla y se había puesto ya un poco más gorda de lo normal, tuvo que apretar mucho los michelines para colocarse el bikini y cuando salió de la habitación para que la viera Tadeo, éste casi se desmaya. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡¿Pero qué haces medio en cueros, Milagritos?!- le dijo muy asustado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Pero Tadeo, ¡no seas antiguo! Es un bikini recién llegado de Dinamarca, la última moda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Será la última moda!- le respondió Tadeo muy enfadado - pero para que se lo ponga la abubilla Felicitas que parece un palillo de tocar el tambor pero.. ¡tú Milagritos!  ¿Te has mirado al espejo? - Y para no  ofenderla demasiado porque vio que los ojos se le llenaban de lágrimas, se calmó un poquito y poniéndose otra vez las gafas para seguir leyendo el periódico, murmuró por lo bajini -¡... es que estás un poco gorda...!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Milagritos que se veía chulísima con aquel exiguo bikini, al final se tragó las lágrimas y no le hizo caso a Tadeo y entonces pensó que le faltaban unas chanclas que hicieran juego con el bikini y allá se fue corriendo a la tienda "Todo es un Chollo" a por sus chanclas que al final las tuvo que comprar de color verde porque rosas ya no quedaba ni una. Pero bueno, no le importó demasiado porque sabía que, en cuanto entrara en la piscina se las iba a quitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       Total, que llegó el domingo. A las nueve de a mañana ya había cola para entrar a darse el primer chapuzón. Tadeo y Milagritos con sus niños, Fidelio y Maritere, eran los terceros, cosa que a Milagritos no le hizo mucha gracia y le dijo a Tadeo que hiciera valer su título de Alcalde para que le dejaran entrar el primero. Menos mal que el Caracol Tadeo que era muy sensato, no le hizo caso y se quedó esperado en la cola como cada quisque hasta que le tocara el turno para entrar. El problema estuvo cuando Milagritos se quitó los pantalones y el blusón de verano y se quedó en bikini. ¡Madre! El pobre Tadeo no sabía donde mirar, se quedó con su bañador de flores exóticas sentadito en la tumbona, se puso rápidamente las gafas de sol, desplegó el periódico y se puso a leer esperando no oír demasiadas risas o comentarios jocosos sobre la señora alcaldesa. ¡Ay, qué apuros pasó el pobre caracol Tadeo!&lt;br /&gt;       Sin embargo, Milagritos, tan campante, con chichas por aquí y por allá, comenzó a pasearse alrededor de la piscina luciendo su bikini de última moda, hasta que al pasar por delante de los hijos de la Oruga Doña Pelitos que ya sabemos eran un poco gamberretes, oyó las risas disimuladas y algún comentario que decía:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-¡Vaya morcillas más hermosas las de la señora Alcaldesa!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;       ¡Ay como se puso de avergonzada! Se tiró de cabeza al agua y comenzó a bucear sin querer salir, hasta tal punto, que Don Martín Pescador que era el vigilante de la piscina y no la perdía de vista porque tardaba en subir a la superficie, echó los salvavidas a la piscina, tocó el pito de alarma y se zambulló en busca de Doña Milagritos a la que sacó boqueando como un pececito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      El Caracol Tadeo, descompuesto, se acercó con la toalla más grande para envolver en ella a Milagritos porque, además de que el bikini le quedaba pequeño, encima, se había encogido con el agua ya que era de mala calidad y eso de que era la última moda llegada de Dinamarca, era una bola como una casa que se había inventado el Topillo Pitymy para vender el diminuto bikini. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Así que, Tadeo abrazó a su Milagritos que tiritaba como una hoja, y dejando a sus dos hijos al cuidado de la Ardilla Petigris y la Liebre Enana que al ver la situación delicada se ofrecieron para cuidarlos,  se llevó a Milagritos a su casa para prepararle una tisana bien caliente y meterla en la cama un ratito con el pijama de felpa que era con lo que estaba más guapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;        Pero aquel suceso enfadó mucho al Caracol Tadeo porque él amaba mucho a su Milagritos, eso ya lo sabéis y que se llevara aquel disgusto que casi le cuesta la vida por unas risitas de los gusanitos de Doña Pelitos, no le hizo ninguna gracia. Así que les puso una multa por gamberros y maleducados y los castigó a limpiar la piscina durante todo el verano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;     
